El primer día del año, en una Solemne Eucaristía convocada por la Asociación de Empresarios Guadalupanos, el Cardenal Juan Sandoval Iñiguez, Arzobispo de Guadalajara, llamó a los fieles a orar a la Virgen María por nuestra patria, por nuestras necesidades, para que el Señor nos conceda “la paz, el progreso y la justicia que anhelamos”.
En la parroquia de San Bernardo se dieron cita alrededor de cinco mil personas, todos los pasillos fueron ocupados, todos los fieles ahí reunidos se unieron en la intención de orar a la Divina Providencia por un 2008 mejor.
En su homilía, el pastor diocesano abordó los tres temas que con ocasión del 1º de enero, celebra la Iglesia: La Virgen María, Madre de Dios; la Jornada Mundial de la Paz y la Divina Providencia.
Por ello invitó a los católicos a pedirle a Dios, con mucha devoción y confianza “porque somos un pueblo protegido, escogido por la Virgen en su advocación de Guadalupe”, por nuestras necesidades y las de nuestro país.
Mencionó que es muy importante que los creyentes tengamos presente el Misterio de la Encarnación, que es la razón por la que la Virgen María es llamada Madre de Dios, lo que permitió que Cristo fuera verdadero hombre y de esa forma morir por nosotros.
En otro tema, con motivo de la Jornada Mundial de la Paz, hizo alusión al mensaje que el Santo Padre Benedicto XVI emitió en esta ocasión, y en el que señaló que la paz verdadera se labra en las familias. “Cuando las familias viven unidas, amándose, educando a sus hijos, ahí en la familia se forman hombres para la sociedad, capaces de construir, también en la sociedad, la paz”, mencionó el Cardenal Sandoval.
Pidió entonces a todas las familias reunidas en torno a la Eucaristía, reflexionar sobre este mensaje y sobre la situación que priva al interior de sus familias, si hay amor, respeto y concordia, para que en caso contrario, busquen la paz y la promuevan, por tanto, al exterior.
Por último, el Arzobispo de Guadalajara mencionó que por ser, el de México, un pueblo religioso, recurre a la Divina Providencia para pedirle casa, vestido y sustento, pero recordó que los bienes temporales serán recibidos si el Señor nos los concede; en este sentido advirtió que no hay que dejarle todo a Dios y que debemos permanecer siempre en oración, pidiéndole también al Señor los dones espirituales.
Antes de concluir la Misa el purpurado tapatío dio la bendición a las imágenes y veladoras que llevaban los fieles y que utilizarán en sus oraciones durante todo el transcurso de este año 2008.