ABC.- Son un auténtico ejército que presta su ayuda en los rincones más pobres del planeta. No sólo evangelizan, sino que dan de comer, curan, acompañan y enseñan a cientos de miles personas del tercer mundo, en una labor tan necesaria como desinteresada y anónima.
Es un trabajo silencioso, el que a diario realiza la Iglesia hasta en el rincón más recóndito del mundo, gracias a las 1.078 circunscripciones que tiene repartidas por todo el mundo. España es el país que más misioneros aporta al Tercer Mundo, con cerca de 25.000, de los cuales un millar de ellos son valencianos.
Labor anónima y desinteresada
Entregan a diario sus vidas para anunciar el Evangelio y ayudar a los más pobres. Pero a pesar de su imprescindible labor humanitaria, sólo son noticia cuando, como ayer, se convierten en las víctimas de las guerras que asolan muchos de los países en los que desempeñan su labor.
Desgraciadamente, el caso de la misionera burgalesa, a la que una bomba ha amputado dos pies en el Congo, no es único. Sin ir más lejos, el pasado mes de agosto, misioneros valencianos en la India alertaban de la «creciente violencia» en el país por parte de grupos fundamentalistas hindúes.
La religiosa valenciana Carmen Sancho, perteneciente a la congregación Misioneras de Cristo Jesús y directora del departamento de Formación de la Fe de la diócesis india de Nongstoiñ, reconocía que «sentimos que en cualquier momento podemos ser nosotros mismos víctimas de los ataques». A pesar de todo, los misioneros suelen permanecer en el país, por difícil que se ponga la situación, ya que ni se plantean abandonar a la gente con la que conviven a diario. Y menos cuando más se necesita su ayuda.
También seglares y familias
Pero los misioneros no son sólo religiosos. Numerosos seglares comparten con ellos la labor de llevar la palabra de Dios a todo el mundo y de ayudar a quienes más lo necesitan. Entre ellos destacan familias enteras, como es el caso de diecisiete matrimonios valencianos seleccionados por el Camino Neocatecumenal que el próximo mes de noviembre se trasladarán junto con sus hijos como misioneros a diferentes países de África, América, Asia y Europa, tras haberse ofrecido como voluntarios.