CAMINEO.INFO.- La Iglesia católica en Sudáfrica quiere "contribuir a su manera" al éxito del mundial de fútbol que tendrá lugar en este país africano en junio y julio de 2010. Por ello -según informó hace poco la agencia internacional Zenit-, inició la campaña "Church on the ball", en la que anima a todas las diócesis del país a poner en marcha iniciativas de recibimiento a los visitantes extranjeros y de impulso a la pastoral del deporte, entre otras.
Una de ellas fue la participación en una conferencia reciente del Ministerio de Deportes, en la que los responsables eclesiales presentaron sus proyectos de evangelización del deporte.
Para los obispos sudafricanos, el Mundial de Fútbol "representa una oportunidad de mostrar la vitalidad del catolicismo africano", e invitan a las comunidades locales a ofrecerse como voluntarias para recibir a los grupos que visitarán el país con ese motivo.
Según explica uno de los responsables de la campaña, Toni Rowland (Delegación Familia y Vida de la Conferencia Episcopal), el fútbol es considerado "el deporte más popular de Sudáfrica, más que un deporte para muchos, incluso una religión o un estilo de vida".
"Es indudable que el Mundial de Fútbol 2010 tendrá un gran impacto en la sociedad sudafricana en muchos aspectos, y no sólo el económico", advierte. "Sería una pena que sólo el mundo secular, los medios, las empresas turísticas, estuvieran presentes".
Rowland explica que la Conferencia Episcopal tuvo muy en cuenta las iniciativas que los obispos alemanes pusieron en marcha durante el anterior Mundial 2006, especialmente en lo tocante al servicio religioso en varios idiomas, las preocupaciones pastorales y las relaciones ecuménicas.
Además, espera que este acontecimiento sirva para "unir a las familias" en torno a los partidos, y que no quede sólo para los hombres en los pubs y salones.
"Los jóvenes y los hombres maduros, que suelen estar menos implicados en las parroquias, podrían sorprenderse de ver a su Iglesia interesada en algo secular, y es de esperar que esto les anime a participar en la hospitalidad y de alguna forma de atención pastoral".
Prostitución
La Iglesia muestra también su preocupación por los efectos negativos que el Mundial pueda traer, especialmente respecto a fenómenos como la prostitución y la droga.
Congregaciones religiosas y otros grupos alertaron en repetidas ocasiones ac erca del gran aumento de la trata de personas, especialmente mujeres y niños, que suele producirse en los acontecimientos deportivos.
Así lo manifestó en varios foros la hermana Melanie O'Connor, especialista en estas cuestiones, dado que ya el cono sur de África padece este problema desde hace años.
Para O'Connor, el grupo de riesgo mayormente serán los niños, entre otras cosas, porque las escuelas del país cerrarán mientras dure el Mundial: "la pobreza, la desocupación y la falta de oportunidades, son los problemas que alimentan el motor del tráfico de personas".
El aumento del turismo podría traer la explotación de niños para la prostitución, para el transporte de la droga y para el "merchandising" deportivo, advierte