CAMINEO.INFO - Centro del año litúrgico y máxima manifestación escatológica, la Pascua es sin duda, la principal fiesta que celebramos los cristianos. Su carácter festivo y de espera, su carácter liberador y vivificante, han hecho de este día las delicias de los Padres de la Iglesia, que nos han legado hermosas paginas al respecto, y mas tarde a través de los siglos, la Pascua ha sido el centro de debates que demuestran el interés que este gran misterio despierta en los hombres.
Celebrando la Pascua semanalmente la naciente comunidad cristiana vio tempranamente como una celebración anual, fiesta de fiestas, se fue perfilando y asentando con fuerza; celebración en la que destaco fuertemente que las promesas se habían cumplido y que todas las figuras salvíficas de la historia de salvación eran prefiguración de Cristo, y que todas eran llevadas a su plenitud en la Pascua.
Explicar la celebración cultual de la Pascua es adentrarse en el mundo de las celebraciones judías, de hecho, la primera fiesta del calendario judío que paso al cristiano es la Pascua y al igual que ellos en el Éxodo, la celebramos como acontecimiento definitivo de la salvación, pero a pesar de celebrarla con un mismo espíritu por decirlo de algún modo, no hay que olvidar que los motivos son distintos y que la primera pascua es solo prefigura de la otra. En la Pascua y por ella, la Iglesia es heredera de las prerrogativas del pueblo judío que corresponden ahora a Cristo.
La pascua judía es en un principio la unión de dos fiestas agrícolas que a la luz del acontecimiento histórico del Éxodo adquiere nueva connotación pasando a simbolizar esta intervención y bifurcación en la historia. Este hecho se pude notar en el libro del Deuteronomio, en el cual el rito del cordero y el de los ázimos, sin un nexo original se muestran en coexistencia. En este hecho en que los ritos han perdido su sentido obvio comienzan a ser acompañados de una catequesis explicativa, esto en su conjunto da origen al famoso “Seder pascual”.
La primera pascua judía celebraba la salvación inmediata, las siguientes hacen actual dicho acontecimiento, el día que “con mano fuerte te saco Yahveh de Egipto” (Ex 13, 9), pues bien, la Pascua de Cristo es la prolongación de la experiencia histórica de Israel, El es el cumplimiento de las figuras, durante la ultima cena las especies pascuales de la celebración fueron tomadas por Cristo y les dio un nuevo sentido en El.
Siguiendo como ya he dicho, en sus orígenes la tradición judía donde ya existía una pascua no podemos encontrar en los primeros documentos cristianos una celebración pascual en la era apostólica, lo que no quiere decir que la Iglesia ignorara el carácter pascual de la pasión y muerte de Jesús, aun así, las alusiones del Nuevo Testamento sobre una pascua son siempre de un corte claramente judío, la Escritura nos relata que cuando herodes encarcelo a Pedro “Eran los días de los Ázimos” (Hch 12, 3); así también Lucas hablando en primera persona dice que siguiendo a Pablo, “Nosotros después de los días de los Ázimos, nos embarcamos en Filipos” (Hch 20, 6) y; el acontecimiento de Cristo en la historia se ve en esa perspectiva por Pablo: “Purificaos de la levadura vieja, para ser masa nueva; pues sois Ázimos. Porque nuestro cordero pascual, Cristo, ha sido inmolado” (1 Co 5, 7-8) Así se fue allanando el camino a una celebración pascual netamente cristiana.
Durante el siglo II encontramos las primeras noticias de una celebración anual de la pascua: la Epístola apostolorum, y las noticias que nos proporciona Melitón de Sardés, que nos lego además la primera homilía pascual. De esta época es también el asunto de la fecha de celebración pascual: la cuestión cuartodecimana.
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