CAMINEO.INFO.- Con mucha razón, la diócesis de Ourense, trata de empezar por la base y partir, en su Nueva Evangelización, de lo fundamental, la celebración de la Pascua, del día fundamental para la fe de los creyentes, del Domingo. Lejos de un precepto, es un día para la gozosa celebración de la fe compartida, también en comunidad y en familia. Porque el culto, en la Iglesia, nunca puede ser algo frío. Me impresiona, cada sábado que presido la Eucaristía con un grupo del Camino Neocatecumenal en Lisboa, la alegría y el gozo que allí se respira.
Porque creemos que es algo fundamental, es por lo que, la asistencia a la misa dominical, lo consideramos como el barómetro de la fe. Asi lo entienden los verdaderos creyentes. Es una gran contradicción afirmar que uno tiene fe pero que no es practicante, e incluso que la celebra en privado. El que cree verdaderamente siente la exigencia de la práctica y el testimonio externo. Ocupe el lugar que ocupare en la sociedad. La asis tencia a la misa dominical, en familia, es una muestra más de cuanto decimos.
En Portugal la cosa ni sorprende ni llama la atención porque es algo muy normal. Se trata de la fe del Presidente de la República Aníbal Cavaco Silva. A nadie sorprende verle todos los domingos en misa, acompañado de su esposa, como un matrimonio más. Esto fue normal, cuando era primer ministro y lo es ahora que llegó a la más alta magistratura del Estado.
Hace poco estuvo en León, recibiendo un doctorado de aquella Universidad. Los leoneses, que asistieron a los cultos de ese día (10 de febrero) en la iglesia de San Marcos, se vieron sorprendidos al ver al matrimonio en un banco, participando y comulgando. Mi buen amigo José Ignacio Ordás, profesor de tecnología, en Puebla de Sanabria, y sus padres, asistieron, como de costumbre, cumpliendo con el deber de oír misa los domingos. Me lo comentaban como algo sorprendente, inusual en medio de la clase política española...
Se trata de cierto complejo que invade a ciertos personajes públicos en nuestro país, que, aún siendo creyentes, a la hora de cumplir con sus deberes religiosos, dan como la impresión de que tienen vergüenza, falso pudor o, lo que sería peor, porque asi creen, algunos, que se es más progre y lo otro no está de moda.
El problema de la fe en nuestro país es imposible reducirlo a los esquemas de ningunas de las naciones circundantes. Aquí da la impresión de que reina una gran confusión dejándose arrastrar, algunos, por la moda de creer que lo progresista es el ateísmo. Llegando a sostener, creemos que equivocadamente, que el mundo está frente al ocaso de la religión y la visión trascendente. Existe una agresividad fuera de lo normal. Aún cuando la mayoría están bautizados, llegado un momento determinado, o se van a la extrema derecha o lo hacen en ideologías cuando menos discutibles con la fe católica marginando toda clase de visión espiritual.
Fuente: Laregion.es