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Domingo IV de Pascua |
 CAMINEO.INFO.- El buen pastor |
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Domingo IV de Pascua13-04-2008
CAMINEO.INFO.- Hoy el evangelio y el salmo nos introducen en un tema que nos puede ser de gran ayuda en nuestra relación personal con Dios. Es el tema bíblico del “buen pastor”. El “buen pastor” es una imagen –una realidad- que nos ayuda mucho a descubrir cual es la relación de Dios con nosotros.
Si leemos con actitud contemplativa el salmo vemos que nos habla de Dios como pastor, evoca a un Dios cercano, providente que acompaña a los miembros de su pueblo. Algunos verbos que aparecen en este salmo y que nos indican cómo Dios actúa hacia nosotros son: . me hace recostar . me conduce . repara mis fuerzas . me guía . va conmigo nada temo . me sosiega
¡Qué gran maravilla! A través de este salmo Dios nos está diciendo cómo quiere relacionarse con nosotros, nos está diciendo lo que quiere ser en nuestra vida. Él nos dirige, ..
Ese es su deseo, porque de nosotros depende acoger cada una de esas acciones de Dios para con nosotros. ¿le tratamos como “el buen pastor que da la vida por nosotros”?. ¿Nos dejamos dirigir por él? ¿Le dejamos intervenir en nuestra vida para que nos acompañe, nos guíe, nos conduzca hacia fuentes tranquilas ?
Por ejemplo: En nuestras decisiones sobre: ¿qué hago con mi tiempo libre? ¿Cómo gasto mi dinero? ¿Cómo me relaciono con los vecinos o con la familia? ¿Qué hago para mejorar mi matrimonio?. En todo esto … ¿nos dejamos guiar por Dios?
¡Cuantas cosas estamos haciendo a diario que escapan de la acción de Dios!. ¡Cuantas cosas en las que Dios no interviene!. A veces pasa porque hemos reducido a Dios al culto, a unas oraciones, a ir a misa, pero Dios no está realmente implicado en nuestra vida. Dios no nos está conduciendo en cada paso que damos. A veces no le dejamos ser nuestro pastor, nuestro guía, …
El evangelio de hoy nos ayuda a profundizar más en la relación que se crea entre Jesús el “buen pastor” y las ovejas, nosotros. Jesús dice que el buen pastor: “llama a sus ovejas por su nombre” (“a cada uno por su nombre”). Jesús nos llama a cada uno de nosotros personalmente. Llamar por el nombre en la Biblia equivale a tomar posesión de alguien, las ovejas son suyas, nosotros somos suyos. No como un objeto cualquiera que se posee, sino que las ovejas le pertenecen. Este “pertenecer” indica un conocerse mutuamente.
Por eso las ovejas “escuchan su voz” y “lo siguen”. El verbo seguir expresa docilidad, que es la característica principal de la criatura frente al creador. Por lo tanto, el evangelio de hoy describe el seguimiento como: • una llamada de Jesús (que nos hace a cada uno), • una escucha (que hacemos nosotros) y • un seguimiento (que hacemos cada día a cada paso desde la adhesión de la fe).
Para seguir al pastor hoy Jesús pone una doble condición, que cada uno examine como la vive: la condición es: las ovejas “atienden su voz” y “conocen su voz”. Atender y conocer su voz.
Sin atender y escuchar su voz no podemos seguirlo. ¿Cómo escuchar su voz? Muy sencillo, acercándonos a su Palabra, acercándonos a la Palabra de Dios. Dice el Vaticano II: “La persona de Cristo es la que continua hablándonos hoy cuando se leen las Escrituras”. Constantemente Jesús nos habla de esta necesidad de escuchar su Palabra, ¿qué tiene que pasar en nuestra vida para que le empecemos a hacer caso?
Jesús a través de su palabra (Sagrada Escritura) quiere hacer de buen pastor, nos quiere conducir, guiar, acompañar, sosegar, e iluminar. ¿Por qué no probar de leer cada día el evangelio durante esta semana?
Dice Jesús que el buen pastor “camina delante de las ovejas”. Este verbo “caminar” es el mismo que utiliza Jesús para hablar de su retorno al Padre. Jesús es el pastor que guía al pueblo hacia la vida plena, hacia la vida verdadera, hacia la vida eterna.
Por eso hoy Jesús termina diciendo: “Yo he venido para que tengáis vida y la tengáis en abundancia”. Dice el Papa Benedicto en su libro sobre Jesús de Nazaret: “Ésta es la gran promesa de Jesús: “dar vida en abundancia”. Todo hombre desea la vida en abundancia. Pero, ¿qué es, en qué consiste la vida? ¿Dónde la encontramos? ¿Cuándo y como tenemos vida en abundancia? ¿Es cuando vivimos como el hijo pródigo, derrochando todos los dones de Dios? ¿Cuándo vivimos como el ladrón y salteador tomando todo para nosotros?.
¿De qué vive el hombre? El hombre vive de la verdad y de ser amado, de ser amado por la Verdad. El hombre necesita a Dios, al Dios que se le acerca y le muestra el sentido de su vida. Ciertamente, el hombre necesita pan, necesita el alimento del cuerpo, pero en lo más profundo necesita sobre todo la Palabra, el Amor, a Dios mismo. Quien le da todo esto le da “vida en abundancia.””
Que la imprescindible cercanía a su palabra y a su persona (cercanía iluminante y guiadora) nos ayude a descubrir esta vida en abundancia que el ha venido para comunicarnos.
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