CAMINEO.INFO.- ¿Cómo sabemos como es Dios?. Hace un tiempo hice esta pregunta a un grupo de jóvenes y me dieron multitud de respuestas. Pero nadie dijo lo que yo quería oír. Si Dios es invisible ¿cómo sabemos cómo es Dios?. Los cristianos podemos responder diciendo que viendo a Jesús, contemplando a Jesús, sabemos cómo es Dios. Por eso hoy Jesús nos dice: “Si me conocierais a mi, conoceríais también a mi Padre. Quien me ha visto a mi ha visto al Padre. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mi.” (“Si m’heu conegut a mi, heu de conèixer igualment al meu Pare. Qui em veu a mi veu al Pare. Creieu-me: jo estic en el Pare i el Pare està en mi”.)
Por tanto, sabemos cómo es Dios y cómo actúa Dios viendo y contemplando a Jesús. Sabemos que Dios nos perdona porque Jesús perdono, sabemos que Dios nos ama porque Jesús nos amó, sabemos que Dios se conmueve porque Jesús se conmovió. Y así sucesivamente...
Por eso nuestra religión es cristocéntrica, gira en torno a JC, está centrada en JC, que nos ha revelado al Padre.
A veces en el despacho parroquial me encuentro personas que me dicen que creen mucho en Dios. Y yo establezco un diálogo con ellos para ver en qué se fundamenta, en qué consiste su creencia, y casi nunca me hablan de Cristo. Los cristianos no creemos que algo hay allí arriba, los cristianos no tenemos unas ciertas creencias, nuestro creer en Dios no es un creer inconcreto y abstracto. Nuestra fe se fundamenta en Cristo, esta referida a Cristo, que es el rostro de Dios. Dios se nos ha mostrado en la persona de Jesucristo.
Por eso insisto tanto en la meditación de los evangelios, para que nuestra fe este fundamentada, enraizada en Él.
En el evangelio de hoy, y en todos los que estamos leyendo estos últimos domingos se percibe, se palpa, aparece con fuerza, el gran deseo de Jesús: darnos la vida, comunicarnos su propia vida. No hay nada en él que escape de esta pretensión: Sus palabras, sus gestos, sus obras, sus milagros están gritando que EL ES LA VIDA. En Él está la vida.
Nada debería empañar, ofuscar, esta enorme realidad: lo que Cristo nos trae es la Vida. La Vida consiste en "que te conozcan a Ti sólo Dios verdadero, y al que Tú has enviado, Jesucristo”
Hoy Jesús ratificando estas palabras nos dice a cada uno de nosotros: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. Que afirmación tan rotunda y radical. En la que utiliza un articulo determinado, “el camino, la …, la ..”, No dice “un camino, una verdad, una vida”. Él habla con una pretensión de universalidad y de totalidad. Nunca nadie, en toda la humanidad, ni Buda, ni Confucio, ni Mahoma, habían hablado con una pretensión como la suya, porque nadie tenia la conciencia de Hijo de Dios que él tenia.
Si él es “el Camino” significa que el que no vive en él esta perdido, está desorientado.
Si él es “la Verdad” significa que el que no vive en él vive en equivocado, engañado.
Si el es “la Vida” significa que el que no vive en él se está perdiendo aquello que nos lleva a plenitud: nuestra divinización, nuestra cristificación.
¿Por qué Jesús se expresa con esa rotundidad, que casi hiere nuestra sensibilidad? Pues porque se sabe realmente dador de vida, de la auténtica y única vida que nos hará felices.
Quizá alguien pensará: ¿bueno y las otras religiones qué?. Jesucristo es el mediador entre Dios y los hombres. Si los musulmanes / judíos / hindúes tiene vida espiritual y reciben gracias de Dios es por la mediación y acción de JC. Aunque ellos no lo sepan JC es también para ellos “El Camino, la Verdad y la Vida”.
Romano Guardini definía al cristiano como aquel que está enamorado de JC. El enamorado es el que ha experimentado, ha hecho experiencia de que en JC se halla la Vida.
A veces la rutina, las dificultades, las dudas de fe, los problemas personales pueden oscurecer esta convicción, por eso nosotros debemos actualizarla, hacérnosla presente constantemente.
Evidentemente, en nosotros no hay una mala voluntad de rechazar a JC como fuente de Vida. Pero puede haber una voluntad deficiente de que él sea para nosotros dador de vida.