CAMINEO.INFO.- Observamos en el mundo un constante devenir de la realidad material. El tiempo fluye sin cesar, no podemos detenerlo, acompañado de su permanente aliado el movimiento, que tampoco se detiene. Un siglo sigue a otro; un año a otro...; unas generaciones dejan paso a otras. Es el Universo una fuente que fluye sin cesar. Al mismo tiempo constatamos que este devenir es esencial al Universo en que nos encontramos, de manera que ni devenir sin Universo, ni Universo sin devenir. En este fluir constante observamos que lo posterior encuentra su razón de ser en lo anterior. El día de hoy se explica por el de ayer. De manera que lo anterior tiene razón de causa y lo posterior de efecto. Teniendo en cuenta lo que acabo decir, podemos remontarnos de lo posterior a lo anterior...hacia tiempos y situaciones cada vez más lejanas, pero lo que nunca podríamos hacer es remontarnos en el pasado hasta el infinito. Ha de haber necesariamente un principio cronológico.
Paso a explicar esta tesis de un modo más detenido. Respecto al movimiento caben dos posibilidades teóricas, la primera es que tenga principio cronológico. En este caso sería Dios quien pondría en marcha el devenir, luego Dios existiría. La otra posibilidad —que no es posibilidad, porque no podemos atribuir a algo finito propiedades infinitas, pero que la vamos a estudiar— es que el Universo sea eterno. Situándonos en la posibilidad puramente teórica de la eternidad del mundo caben tres alternativas; a saber: 1. Que el Universo camine hacia la plenitud; 2. Que el Universo camine hacia su aniquilación; 3. Que el Universo simplemente camine. Las dos primeras alternativas son inaceptables, pues en ambos casos el Universo ya habría llegado a su plenitud o a su aniquilación, pero esto no ha sucedido —como es evidente— y el motivo no ha sido la escasez de tiempo, puesto que partimos de la idea de que venimos del infinito. ¿Es el tercer supuesto aceptable? Entiendo que también esta posibilidad es inadmisible.
Si el Universo es eterno —¡hablamos de este Universo real y no de otro ideal: inexistente!— es preciso decir que «no tendrá fin»; es decir que durará siempre, luego ¡nunca se acabará! Pero si nos fijamos bien esto quiere decir que «nunca» recorrerá realmente el infinito hacia el futuro. Este dato es muy importante: ¡jamás el futuro infinito será totalmente recorrido! El infinito hacia el futuro es absolutamente imposible de recorrer. Atención porque nos encontramos con un infinito que es irrecorrible.
Esta inexistencia de infinitud hacia el futuro nos sugiere algo muy interesante: ¿no sucederá lo mismo con el pasado? Cuando decimos que el universo viene de un pasado infinito, eterno ¿no estaremos pensando como posible un imposible?Ciertamente así es, «el infinito en el pasado también es irrecorrible». Como dice Balmes sería «un infinito finido», lo cual es contradictorio. Esto lo podemos ilustrar con una imagen. Todos sabemos lo que es rebobinar. Se rebobina una película, un video, etc. Entonces, sugiero «rebobinemos el devenir del Cosmos». La película es la vida del universo, supuestamente eterna. ¿Qué pasará? Pues que una película infinita —eterna— es sencillamente irrebobinable. Y ¿por qué es irrebobinable? Pues porque el tiempo es siempre finito. Por mucho tiempo que se empleara y mucha velocidad que se aplicara jamás se rebobinaría el devenir del mundo. Luego, si el camino de vuelta (del momento actual hacia su origen en la eternidad) es imposible, también lo ha se ser el camino de venida. De ahí que se pueda concluir que no hay ni en el tiempo ni en el devenir infinitud o eternidad.
Podemos remontarnos en el pasado, a años cada vez más lejanos, a siglos cada vez más remotos, pero jamás podremos remontar un pasado infinito. Luego, si no se puede remontar hacia el pasado la infinitud, tampoco es posible, que tal infinitud haya sido recorrida del pasado hacia el presente. Y es que los conceptos de tiempo infinito y de movimiento infinito no tienen fundamento. Hablar de tiempo eterno, de movimiento infinito es simplemente unir en nuestras mentes dos conceptos que no pueden coexistir en la realidad. Por tanto, no cabe un Universo eterno en el pasado como nunca lo habrá —de facto— en el futuro.
Tal vez todavía alguien pretenda defender la tesis de un movimiento eterno acudiendo a la teoría de los ciclos: según esta tesis el Universo cada cierto tiempo volvería al momento de origen. Pero esto también es imposible. No habría un ciclo que se repetiría siendo siempre el mismo, sino que cada ciclo sería diferente de los anteriores precisamente en lo siguiente: aunque fueran idénticos en todo, sin embargo habría un elemento diferenciador: el antes y el después. A un ciclo le ha precedido otro, y a ese otro, y así sucesivamente...Y por las razones expuestas con anterioridad no cabe una serie infinita de ciclos. Si el Universo fuera estático y no dinámico podría pensarse en sueternidad. ¡Pero no habría ni tiempo, ni movimiento!
De esta argumentación se deduce que Dios es «Creador». Él es el principio del devenir, es principio del Universo, y también es principio del tiempo. De manera que podemos decirque el mundo ha comenzado a existir desde X años, pero no podemos decir que Dios, después de X años, ha creado el mundo[1]. Por tanto, este argumento no nos conduce a un ser causa del movimiento —eterno o no—, sino al Creador de un Universo en constante devenir. El paso de la nada al ser exige una causa proporcionada, trascendente al mundo y esta causa es el Creador. Al Creador le llamamos Dios, luego Dios existe.
Por otra parte, aunque nuestra argumentación no la hemos apoyado en los datos de la ciencia, como ésta ha sido utilizada tantas veces como arma arrojadiza contra la fe, no podemos eludir dejar constancia del hecho de que los descubrimientos científicos cada día están más enconsonancia con un Universo que ha tenido un principio. Lo que la Ciencia ha enseñado hasta el siglo XIX acerca del tema que nos ocupa ya no es válido, no explica la realidad; lo que dirá mañana no lo sabemos. Lo que verdaderamente nos interesa es lo que dice hoy. Y parecen coincidir los científicos en afirmar que el Universo tuvo su principio hace 13.700 millones de años aproximadamente y que comenzó con una gran explosión que se conoce con el nombre de Big-bang. Este dato era inimaginable para los antiguos filósofos.
[1] Flick,M