CAMINEO.INFO.- Buenos Aires/ARGENTINA.- Con la visita de numeroso público la exposición de 8.000 volúmenes, pertenecientes a un centenar de editoriales y expuestos en forma temática en cincuenta materias (literatura infantil, matrimonio y familia, educación sexual, bioética, mariología, doctrina social de la iglesia, sectas, historia, psicología, teología, filosofía, etc.), la vigésima edición de la muestra en la ciudad de Buenos Aires, llegó a su fin.
Con la intención de “Pedir al Espíritu Santo imitar esa pasión ardiente por Cristo y por la Iglesia, que devoró el corazón de San Pablo”, a quien se honró en este año jubilar, el arzobispo de Buenos Aires y Primado de la Argentina, cardenal Jorge Mario Bergoglio SJ, quien acompaña a esta obra apostólica desde hace 11 años consecutivos, presidió la Misa de clausura de la XX Exposición del Libro Católico.
La celebración eucarística, que concelebró el presbítero Fernando José Moreno Diehl, miembro del Tribunal Eclesiástico y capellán del Hospital Santa Lucía, tuvo lugar en la Casa de la Educación (sede del Consejo Superior de Educación Católica-CONSUDEC), Bartolomé Mitre 1869, el domingo 14 de septiembre. En ella se recordó a todas las personas fallecidas que de una u otra forma colaboraron con la Exposición.
La nómina comprende a las siguientes personas: Cardenal Antonio Quarracino, padre Cayetano Bruno SDB, monseñor Manuel Menéndez, presbítero Ramón Pratt, monseñor Octavio Nicolás Derisi, padre Javier Tena Rojas LC, monseñor Juan Carlos Ruta, padre Marcos Pizzariello SJ, doctor Jorge Olivera y señora, coronel Héctor Juan Piccinalli, doctores Cayetano Licciardo, Carmelo Eugenio Palumbo, Fulvio Ramos, Juan Carlos Zuretti, María Luisa Olsen de Serrano Redonnet, y José Luis Trenti Rocamora; los licenciados José María Baamonde y Susana Alí Yabrán; los profesores Alicia Chiappe de López Olaciregui, Juan José Galigniana y Alice Darramon de Beitía; y Eduardo Ramón Blanco, Gregorio Fraile Puerto, Juan Manuel Fontenla, Osvaldo Denardi, José María Trelles, Juan Bautista Magaldi y Manuel Schiavoni.
La Cruz es el signo más grande de amor
En la homilía el cardenal Bergoglio dijo que “si hoy podemos levantar los ojos al Padre y sentir esa libertad interior que solamente da la presencia del Espíritu Santo es porque Jesús murió por nosotros y nos salvó en la Cruz. Por eso la cruz solo tiene sentido para aquellos que creemos en la vida eterna”. Para quien “no cree en la vida eterna y cree que todo se termina acá y vive como si fuera así, la cruz no tiene sentido, no la entiende, es apenas un adorno para colgarse al cuello porque está de moda, pero no es otra cosa, no es el triunfo de la salvación de Dios entre nosotros”.
“No se nos escapa -dijo más adelante- que estamos viviendo una época pagana, esta ciudad cada día está más pagana, los hombres nos hemos fabricado ídolos, como el consumismo, el hedonismo, el bienestar, la ambición de poder, el odio, el robo, los ídolos que tenemos para parecer importante, esos ídolos nos satisfacen, creemos que con eso nos basta, ese es nuestro paraíso. La cruz para este paraíso no tiene sentido, porque la cruz es la puerta hacia la eternidad, y por eso la cruz es el más grande signo de amor”.
Por último el cardenal porteño invocó a María para pedirle a ella, “que estuvo al pie de la cruz de su hijo Jesús, quien allí nos la dejó por madre, que nos haga comprender que la cruz es un lugar de encuentro, lugar de amor, lugar de salvación, lugar de referencia a la vida eterna, y que nos salva de todos los ídolos”.+