AFP.- Viena/AUSTRIA.-Los monasterios no son meras fortalezas de cultura o de negocios, son "oasis espirituales", opina el papa Benedicto XVI, quien visitó este domingo por la tarde la abadía cisterciense de Heiligenkreuz, a 40 km de Viena.
El Pontífice hace esta reflexión en la versión oficial del discurso previsto en esta abadía, que abrevió únicamente por falta de tiempo pero cuyo contenido permanece invariable, según el Vaticano, citado por el servicio de prensa de la Conferencia Episcopal austríaca.
"Como un oasis espiritual, un monasterio recuerda al mundo de hoy (...) que hay una razón última por la cual la vida vale la pena ser vivida: Dios y su amor inconmensurable", señala.
Benedicto XVI ruega a los monjes que miren las abadías y monasterios por lo que son y desean ser: "ni las meras fortalezas de cultura y tradición, ni simples empresas de negocios", sino, por encima de todo, "un lugar de poder espiritual".
El Papa admite, sin embargo, la importancia de la organización y de los fondos financieros para la Iglesia. En los últimos años, algunos monasterios europeos se han apuntado a los negocios rentabilizando al máximo, y en ocasiones con mucho éxito, servicios de hospedería o la venta de productos artesanos elaborados en su interior.
En su discurso, eminentemente espiritual, Benedicto XVI urge a los monjes a centrar la liturgia en Dios para que sea "una imagen de eternidad", porque si la mente se preocupa por embellecerla y hacerla atractiva, entonces "se ha perdido la batalla".
Las reglas de San Benito, por las que se rigen los monjes cistercienses y entre las que destaca el 'ora et labora' ('reza y trabaja'), también tuvieron un hueco en el discurso del jefe de la Iglesia católica. Hay que compaginarlas, dice, pero de manera que el rezo del oficio divino se anteponga a todo lo demás y que "se recite atentamente el breviario", aunque "requiera disciplina y a veces un gran esfuerzo".
Asimismo, el Papa alaba sin descanso los beneficios de la oración y asegura que no sólo rezaban los monjes, sino todos los cristianos, "¡o al menos deberían!".
Durante su visita al monasterio, Benedicto XVI, de 80 años, gran amante de la música clásica, se deleitó con los cantos gregorianos que entonaron los monjes y veneró la reliquia de la Santa Cruz.
A continuación, dirigiéndose a la comunidad docente de la Academia Pontificia que alberga el monasterio, aseguró que, hoy en día, para que las vocaciones sacerdotales y religiosas se "sostengan fielmente a lo largo de una vida, se necesita una formación capaz de integrar fe y razón, corazón y mente, vida y pensamiento".
Fuente: AFP