ANALISIS DIGITAL.- Durante el rezo del Ángelus en la localidad alpina de Bressanone, donde pasa unos días de reposo el Papa Benedicto XVI pidió el "cese inmediato de las acciones militares" en la región separatista georgiana de Osetia del Sur.
En su mensaje, Benedicto XVI expresó su "angustia" por los "trágicos sucesos" en Georgia, "que han causado tantas víctimas inocentes y obligado a un gran número de civiles a abandonar sus casas", e instó a "que se vuelva, de manera determinante, al camino de las negociaciones y del diálogo".
"Deseo que cesen inmediatamente las acciones militares y que se abstengan, en nombre de la común herencia cristiana, de cualquier tipo de enfrentamiento o violencia que pueda degenerar en un conflicto de mayor alcance", afirmó.
Asimismo, exhortó a la comunidad internacional y a "los países más influyentes" a realizar todos los esfuerzos posibles para promover iniciativas "que sirvan para alcanzar una solución pacífica y duradera, a favor de una convivencia abierta y respetuosa".
El Pontífice indicó que junto a los "hermanos ortodoxos" se "reza intensamente" para conseguir que cese la violencia en Georgia y se vuelva al diálogo.
El Papa recuerda a los jóvenes que "para divertirse no sirven experiencias extremas"
El Papa explicó que en su último viaje a Australia, en ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud, encontró a muchos jóvenes que representaban "una alegría auténtica, y que, aunque a veces eran bulliciosos, fueron siempre pacíficos y no causaron desórdenes o daños".
Igualmente, Benedicto XVI señaló que las vacaciones suelen ser el momento para "seguir estos espejismos de placer", pero que al final se acaba "más cansado y más triste de antes".
Igualmente, indicó a los jóvenes que para "ser alegres no hay que recorrer a violentos y malos modales, al consumo de alcohol o sustancias estupefacientes". Por ello, añadió que muchos jóvenes en busca de "falsas evasiones, consumen experiencias degradantes, que a menudo terminan en tragedia".
Tal y como explicó el Pontífice, estos fenómenos son un producto típico de la llamada "sociedad del bienestar", que lleva "a colmar el vacío interior y el aburrimiento que lo acompaña con experiencias nuevas, más emocionantes y más extremas".
Entonces pidió que "en una sociedad donde se va cada vez más deprisa", las vacaciones sean "verdaderos días de relax durante los que se puedan encontrar momentos de recogimiento y oración, indispensables para encontrarse a si mismo y a los demás".
En relación a sus días de reposo, Benedicto XVI explicó que en estos días se ha sentido como en casa, tanto por la "familiaridad de los lugares" -ya que había veraneado en esta localidad en varias ocasiones cuando era cardenal- como por la "hospitalidad de la gente".
"He podido descansar de la mejor manera que puede hacer un ministro de Dios: dedicándome a la oración, a la lectura y a la meditación, sin las preocupaciones de las cotidianas urgencias pastorales", dijo.
Finalmente, recalcó que no olvidó sus tareas pastorales, pero que las "filtró", a través de un "saludable alejamiento".
Benedicto XVI continuará su descanso en la residencia pontifica de Castelgandolfo, donde se preparará para los próximos viajes: la visita a la isla italiana de Cerdeña el 7 de septiembre y el viaje a París y Lourdes del 12 al 15 de ese mes.