(CAMINEO.INFO)- Benedicto XVI está convencido de que la investigación y el diálogo interreligioso no son una opción, sino una necesidad vital para el mundo actual. Así lo constató hace dos semanas al recibir en audiencia a los miembros de la "Fundación para la Investigación y el Diálogo Interreligioso e Intercultural" ("Foundation for Interreligious and Intercultural Research and Dialogue"), surgida en 1999, que tiene entre sus miembros fundadores al cardenal Joseph Ratzinger.
Benedicto XVI está convencido de que la investigación y el diálogo interreligioso no son una opción, sino una necesidad vital para el mundo actual. Así lo constató hace dos semanas al recibir en audiencia a los miembros de la «Fundación para la Investigación y el Diálogo Interreligioso e Intercultural» («Foundation for Interreligious and Intercultural Research and Dialogue»), surgida en 1999, que tiene entre sus miembros fundadores al cardenal Joseph Ratzinger.
En la reunión se encontraron los que fueron los primeros impulsores, el príncipe Hassan Bin Talal de Jordania; el antiguo gran rabino de Francia, René-Samuel Sirat, así como el presidente de la Fundación, el metropolita Damaskinos de Andrinópolis, obispo ortodoxo.
«Repito con insistencia», explicó el Papa en un encuentro con los representantes religiosos con los que ha colaborado en el pasado: «la investigación y el diálogo interreligioso e intercultural no son una opción, sino una necesidad vital para nuestro tiempo».
La fundación, como recordó el obispo de Roma, intenta buscar «el mensaje más esencial y más auténtico que pueden dirigir al mundo del siglo XXI las tres religiones monoteístas, a saber, el judaísmo, el cristianismo y el islam».
En la audiencia, el metropolita Damaskinos hizo entrega al Papa el primer logro de esta Fundación: la edición conjunta, en su idioma original y según el orden cronológico, de los tres libros sagrados de las tres religiones monoteístas: la Torá, la Biblia y el Corán.
«La relectura y, para algunos, el descubrimiento de los textos que son sagrados para tantas personas en el mundo nos obligan al respeto mutuo, en el diálogo confiado», explicó el Santo Padre en su discurso pronunciado en francés.
«Los hombres de hoy esperan de nosotros un mensaje de concordia y de serenidad, y la manifestación concreta de nuestra voluntad común de ayudarles a realizar su aspiración legítima a vivir en la justicia y en la paz».
«Tienen el derecho de esperar de nosotros un signo fuerte de una comprensión renovada y de una cooperación reforzada», aclaró. El Papa invitó a los miembros de la Fundación, «a la luz de nuestras tradiciones religiosas y de nuestras sabidurías respectivas» a «discernir los valores capaces de iluminar a los hombres y mujeres de todos los pueblos de la tierra, independientemente de su cultura y religión».
«De este modo, podremos progresar en el diálogo interreligioso e intercultural, un diálogo que hoy es más necesario que nunca: un diálogo auténtico, respetuoso de las diferencias, valiente, paciente y perseverante, que saca su fuerza de la oración y que se alimenta de la esperanza que habita a todos los que creen en Dios y que ponen su confianza en Él», indicó.