CAMINEO.INFO.- Madrid/ESPAÑA.- El Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, presidió el pasado sábado, 19 de enero, la solemne Eucaristía durante la cual fue consagrado el P. Juan Antonio Martínez Camino, sj., como Obispo Auxiliar de Madrid. Con el Cardenal concelebraron 70 obispos de distintas diócesis españolas, así como los miembros del Cabildo Catedral, y sacerdotes de la diócesis de Madrid.
En su homilía, el Cardenal reflexionó sobre la idea de que "la sentencia de que 'Dios ha muerto' ha dejado en la sociedad contemporánea rastros inequívocos, entre otros, el de la soledad de las personas", que invade el pensamiento actual, y se preguntó si “el hombre contemporáneo se siente y muy solo”. “La soledad radical –declaró- es el mal típico de la sociedad y del hombre de nuestro tiempo”.
Ante cientos de fieles que apenas cabían por los pasillos de la catedral de Madrid, lanzó una pregunta que invitaba a recapacitar: “¿No será la soledad el mal que subyace y está en la raíz de las crisis y rupturas matrimoniales y familiares, de la inseguridad y desesperanza de muchos de nuestros jóvenes y, sobre todo, de los más grandes sufrimientos de los mayores?”
Soledad que sólo puede curar Dios
Para el cardenal Rouco, "no hay poder humano que pueda llenar el vacío de Dios en la conciencia de las personas y consiguientemente, tampoco, en el corazón y el interior de la sociedad", ya que "sólo Dios puede curar esa soledad". Frente a esta situación, en la que "vendrán tiempos en que la gente no soportará la doctrina sana", el cardenal destacó que la misión del obispo es la de "proclamar" a Dios "insistiendo a tiempo y destiempo, reprendiendo , reprochando y exhortando con toda paciencia".
De esta manera, apuntó que "sólo siendo testigos de Jesucristo, veraces y auténticos, afrontando el debate de las ideas y la configuración justa, solidaria y humana de la sociedad lúcida y generosamente, con el servicio apostólico de la palabra de la verdad y una vida humilde de amor a los hermanos, podrá el obispo contribuir eficazmente a que toda la comunidad de los fieles sea 'la sal de la tierra' y 'la luz del mundo'. Sólo así volverá a florecer la esperanza".
Por otra parte, recordó que la vocación de monseñor Martínez Camino, "surgió y creció en el ambiente cristiano" de su familia y "alimentada espiritualmente" en su parroquia. "El nombre de Jesús, -dijo dirigiéndose al nuevo obispo auxiliar- que con toda seguridad has aprendido de los labios de tu madre y de tu padre, ha marcado tu vida desde niño hasta hoy mismo, el día de tu ordenación episcopal".
El cardenal Rouco dio la bienvenida a monseñor Martínez Camino la Archidiócesis de Madrid, de la cual destacó su cordialidad y pluralidad. "Madrid –dijo- es una comunidad muy numerosa y acogedora de personas, familias y gentes procedentes de los más diversos lugares de la patria, de Europa y de todo el mundo, en virtud de un proceso emigratorio de todos conocidos; pero social, económica y culturalmente muy compleja”.
También, aseguró que el "empeño misionero" de la Archidiócesis por "llevar a Cristo a los jóvenes, a las familias y a toda la sociedad madrileña sigue con no decaído entusiasmo". "Contribuirás a esa gran empresa evangelizadora de Madrid", le indicó.
Después de las palabras del cardenal Rouco Varela, se desarrolló el ritual de la ordenación episcopal, con el interrogatorio y las promesas del nuevo obispo, la imposición de manos y de los Evangelios, la unción, la colocación del anillo y de la mitra, y la entrega del báculo. Mediante la imposición de manos y las palabras de la consagración se le confiere la gracia del Espíritu Santo y queda marcado con el carácter sagrado para ejercer las funciones propias del episcopado que son "santificar, enseñar y gobernar".
Posteriormente, los obispos, uno a uno, fueron dando el abrazo de la paz al nuevo obispo, tras haber pasado a formar parte, en virtud de la consagración episcopal y la comunión jerárquica, del Colegio Episcopal.
Después de la comunión, el nuevo obispo recorrió las naves de la Catedral de la Almudena bendiciendo a todos los fieles, acompañado por el arzobispo de Oviedo, monseñor Carlos Osoro, y por el obispo de Córdoba, monseñor Juan José Asenjo, bajo un fuerte aplauso de todos los asistentes
Fuente: Infodiocesis