SANTIAGO LLOPIS -Valencia/ESPAÑA- - El médico Gonzalo Pin Arboledas, coordinador de la Unidad del Sueño
de la Clínica Quirón de Valencia, ha aconsejado que la “pauta ideal”
para un adolescente entre los 12 y los 16 años sería que “iniciara las
clases una hora más tarde que los pre-adolescentes, es decir, hacia las
nueve de la mañana”.
Pin Arboledas, que ha participado en un ciclo organizado por la
Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” (UCV), ha
señalado que este tipo de horarios ya se realiza “en algunos estados de
Estados Unidos, así como en Alemania o Israel”.
El experto aconseja que en las primeras horas de la mañana se realicen
las “actividades físicas al aire libre porque eso hace que desaparezca
la melatonina, que es la hormona que les induce el sueño, y se segregue
la adrenalina y otra serie de sustancias que aumentan la vigilia”.
Según Pin Arboledas, durante la adolescencia, “se produce un cambio
curioso en la secreción de la melatonina que hace que el adolescente
tenga tendencia a acostarse y a levantarse más tarde y eso no coincide
con los horarios escolares”. Por ello, el problema ha sido el
“desconocimiento” de esta circunstancia por parte de médicos,
psicólogos o pedagogos a la hora de “planificar las actividades
escolares de los adolescentes”.
En general, “uno de cada dos adolescentes tiene déficit de sueño y ni
son conscientes ellos mimsos, ni los familiares, ni la comunidad
educativa, ni sanitaria”, ha señalado Pin que ha indicado que “está
demostrado que cuando se retrasa una hora el inicio de las clases
conseguimos mejorar el rendimiento y disminuye el fracaso escolar”.
Según los expertos, un adolescente “debería dormir alrededor de 9 horas
y las últimas estadísticas reflejan que el 52,8 por ciento de los
jóvenes valencianos, de 14 a 16 años, van a clase habiendo dormido
menos de 8 horas”.
Entre las consecuencias del déficit de sueño figura la incapacidad del
alumno de seguir las explicaciones del profesor, la tendencia a la
agresividad e irritabilidad y el aumento de las dificultades a nivel de
conducta.
Asimismo, el experto ha advertido de la importancia de “que tanto
el ordenador, como los elementos de nuevas tecnologías, no se
encuentren en la habitación del adolescente, sino en una estancia común
en la que el joven trabaje junto al resto de la familia”. De esta
forma, “hay que conseguir que el dormitorio sea un lugar de descanso”.
Igualmente, “uno no puede decirle a un adolescente que no use el
ordenador por la noche si ve a su padre trabajar hasta altas horas de
la madrugada en casa”, ha añadido.
Fuente: Arzobispado de Valencia