SANTIAGO LLOPIS -Valencia/ESPAÑA- Un enfermero valenciano, Antonio Escobedo García, ha publicado un libro en el que explica su proceso de conversión espiritual tras haber sufrido un accidente y haber peregrinado a la localidad francesa de Lourdes.
La obra, titulada “¡Qué alegría!” y editada por EDICEP, describe cómo la peregrinación, que realizó en 2003, “fue transformándome interiormente, hasta el punto de que desde entonces” reza el Rosario diariamente junto con su mujer y sus cuatro hijos y acude a misa “todos los días”, a pesar de que “hasta ese momento no era un católico practicante y ni siquiera oraba”.
Además, desde entonces, Escobedo comenzó a promover el rezo semanal del Rosario en la ermita de la Soledad Gloriosa de Cheste y, en la actualidad, “acuden a la oración, los domingos a las cinco de la tarde, hasta un centenar de personas” de la propia localidad y de otras como Turís, Vilamarxant, Massamagrell, Rafelbunyol, Benetússer o Valencia.
El enfermero valenciano sufrió una “grave lesión en la zona lumbar” en 2003 al tratar de levantar “a un enfermo con problemas respiratorios al que estaba asistiendo en la calle”. Una amiga suya le invitó entonces a peregrinar a Lourdes y “yo acepté no porque pensara que me iba a curar, sino simplemente por salir y ver los robles y tejos que hay en la zona, ya que me gustan mucho los árboles y la naturaleza”.
Escobedo, que peregrinó a la localidad francesa junto con su mujer, experimentó una “impresión muy fuerte” al llegar al Santuario de Nuestra Señora, levantado junto al lugar de las apariciones de la Virgen a Santa Bernardette, donde participó el enfermero valenciano en la procesión de las antorchas y visitó la gruta de las apariciones.
“Fue muy impactante ver la enorme multitud de gentes de todo el mundo que estaban allí y la fraternidad que se respiraba en el ambiente y con la que todo el mundo nos trataba”, ha explicado Escobedo, que ha añadido que “sentí interiormente la necesidad de hablar a la Virgen y que Ella me contestara”.
El autor de la obra, de doscientas páginas, ha precisado que aquella peregrinación a Lourdes “no curó físicamente mi lesión en la zona lumbar, pero sí me reportó una paz como nunca antes había sentido, lo que hace que día a día pueda afrontar mis fuertes dolores con alegría y serenidad”, ha añadido.
Fuente: Arzobispado de Valencia