INFOMADRID.- Madrid/ESPAÑA.- Esta tarde tendrá lugar el solemne acto académico durante el cual el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, tomará posesión de la plaza de Académico de Número, Medalla Nº 41 adscrita a la Sección de Teología, en la Real Academia de Doctores de España.
El acto, que se celebrará en el salón de actos del Ministerio de Educación y Ciencia, c/ San Bernardo, 49-1ª planta, dará comienzo a las 19,00 horas. Durante el mismo, el Cardenal pronunciará un discurso sobre “Las relaciones Iglesia-Estado: perspectivas actuales”. Le contestará en nombre de la Academia el Doctor D. Domingo Muñoz León.
Mañana, jueves 26 de junio, se celebra la solemnidad litúrgica de San Josemaría Escrivá de Balaguer.
Con este motivo, la Catedral de la Almudena acogerá una solemne celebración eucarística. La Misa dará comienzo a las 20,00 horas, y estará presidida por el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela.
Además, en la Basílica Pontificia de San Miguel, a las 20,30 horas se celebrará una Misa solemne. Y durante toda la jornada, al final de cada Eucaristía, se venerará y dará a besar una reliquia ex ossibus de San Josemaría.
El próximo domingo, 29 de junio, presidirá una Eucaristía en el convento de las Carmelitas Descalzas de Aravaca, con motivo del 50 aniversario de su fundación.
La Madre Santa Maravillas de Jesús fundó el convento de las Carmelitas de Aravaca el 21 de junio de 1958, fruto de su deseo de que en esa zona de Madrid, donde la gente acudía para descansar, el Corazón de Jesús tuviera también su lugar de descanso. Y de manera providencial una familia donó un terreno a las Carmelitas, donde se levanta el actual convento.
Según la Madre Priora del convento de las Carmelitas de Aravaca, la Madre Maravillas quiso que este convento fuera tan sencillo “como la casa de Nazaret”. Con respecto a la idea que tenía de cómo debía ser el tamaño de la casa, comentó: “que no haga ruido al caer”.
En este convento, las Madres Carmelitas viven bajo las cuatro bases de todo Carmelo: pobreza, humildad, silencio y retiro del mundo para la oración y la penitencia.