CAMINEO.INFO / INFOMADRID.- El obispo de Santander, Mons. Vicente Jiménez Zamora, ha publicado una Carta pastoral con motivo de la celebración, mañana, día 24, de la fiesta de Nuestra Señora de la Merced, Patrona de las Instituciones Penitenciarias y Redentora de los cautivos y presos. Además, el prelado de la Iglesia cántabra es, en la Conferencia Episcopal, el obispo responsable de la Pastoral Penitenciaria, a nivel nacional.
Mons. Jiménez, en su Carta pastoral, reflexiona sobre la realidad de los presos y recuerda la labor que realizan en las cárceles los capellanes y el equipo de voluntarios de la Pastoral Penitenciaria, integrado por religiosos y fieles laicos. “Este grupo -resalta el obispo- hace realidad la bienaventuranza del Señor: “venid, benditos de mi Padre…, porque estuve en la cárcel y me visitasteis”.
En España hay 157 capellanes en las cárceles a los que se suman 2.900 voluntarios, a través de religiosos, religiosas y laicos. Se trata de un voluntariado “muy vocacionado y bien formado que realizan una gran labor de acogida”, explicó el obispo.
Además, destacó, que la Iglesia “ha hecho suyos”, desde sus comienzos, “los sufrimientos” de los presos, y para recordarlo citó la frase del Evangelio: “acordaos de los encarcelados, como si estuvierais en prisión con ellos”.
La Pastoral Penitenciaria se desarrolla en las prisiones en tres frentes: el anuncio de la palabra; la celebración de los sacramentos y el servicio a la caridad, recordó el obispo de Santander.
En este último apartado de la caridad, el prelado aclara que se trata de una labor que busca “la liberación y la dignificación” de las personas privadas de libertad y que se realiza “en todas sus dimensiones materiales y espirituales, y todo ello hecho desde el amor”, apostilló.
Esta tarea “se fundamenta” en que Jesús “es compañero paciente de viaje, que sabe respetar los tiempos y los ritmos del corazón humano, acompañando a cada uno en su propio ritmo de salvación”, precisó Mons. Jiménez.
En su Carta resalta que con la celebración de los sacramentos dentro de las cárceles se “hace presente la acción redentora y liberadora del mismo Cristo”, porque el encuentro “de Jesús con el hombre es su salvación. Una salvación que, por otra parte, es propuesta, no impuesta”, apostilló el prelado.
En la fiesta de la Virgen de la Merced “exhorto” a todos los diocesanos y a las parroquias a colaborar con la Pastoral Penitenciaria, “porque pertenece a la acción evangelizadora de la Iglesia”.
Mons. Jiménez también manifestó su “deseo” de enviar “mi bendición de obispo a los hermanos” que están privados de libertad en el Centro Penitenciario de Santander y en El Dueso, en Santoña. “Expreso mi cercanía” también a las familias de los presos que, en ocasiones, “sufren una cárcel interior tan dura” como la que padecen algunos de sus miembros en prisión.
Por último destacó su “reconocimiento y gratitud” a las autoridades de las Instituciones Penitenciarias de Cantabria por “sus atenciones y facilidades” para que la Iglesia pueda desarrollar su labor pastoral en el marco legal y reglamentario, y deseó que “ la Virgen de la Merced os bendiga y proteja”, concluyó Mons. Jiménez.
Pastoral Penitenciaria en Cantabria
En la Diócesis de Santander, existen alrededor de 30 voluntarios que forman la Pastoral Penitenciaria. Este colectivo desarrolla una importante labor social y caritativa con los internos dentro de las cárceles cántabras. El responsable de este voluntariado es Alberto de Miguel Torre, un religioso de la congregación de los Terciarios Capuchinos que se encuentra en Torrelavega desde 1982. Su carisma es el de la redención de la juventud inadaptada, según dispuso su fundador, fray Luís Amigó en 1889.