CAMINEO.INFO -Madrid/ESPAÑA- Una vez más, el terrorismo ha marcado con su huella a la sociedad española, con el asesinato a manos de ETA del empresario D. Ignacio Uría Mendizábal, en la localidad guipuzcoana de Azpeitia. Un crimen cruel que ha acabado con la vida de un ser humano, imagen y semejanza del Creador, y cuyo asesinato constituye un gravísimo pecado.
El Cardenal Arzobispo de Madrid y sus Obispos Auxiliares condenan esta acción contra la vida y la libertad, al tiempo que recuerdan que el terrorismo es un No radical a la ley de Dios y a lo más fundamental de la dignidad de la persona humana. Encomiendan a Dios esta nueva víctima de la violencia sin razón, y piden para sus familiares el consuelo que da la esperanza en Cristo Jesús, Señor de la Vida.
El Cardenal y sus Obispos Auxiliares afirman que el terrorismo esconde una enorme crisis de conciencia moral. Por eso, exhortan a sus diocesanos a orar para que cese la violencia, pidiendo un cambio en el corazón del hombre, una verdadera conversión de los terroristas. También, para que las autoridades trabajen con todos los medios del Estado de Derecho por la justicia y la paz verdaderas, y crezca un sentimiento de respeto absoluto a la dignidad de la persona humana en todos los ámbitos de la sociedad, de tal manera que se venza al mal con el bien. Que la Virgen María conmueva la conciencia y el corazón de los terroristas, obcecados por el odio y la negación de Dios y del hombre, y los convierta.
Oficina de prensa Arzobispado de Madrid