CAMINEO.INFO.-Barcelona/ESPAÑA.- La última mesa de esta tercera edición ha puesto de manifiesto las dificultades que la implantación de la asignatura ha creado en el ámbito educativo actual.
El cierre ha esta presente edición ha estado presidida por el Sr. Pedro Sols, Secretario del Centro de Barcelona de la Asociación Católica de Propagandistas, quien ha destacado la importancia de la enseñanza “tanto profana como cristiana”, transmisora de la cultura y base del futuro. “Hace más de mil años que la Iglesia enseña en Cataluña con afán de servir, no de poder”. Entrando directamente en el tema de esta tercera ponencia, Sols ha destacado que la asignatura de Educación para la Ciudadanía “es una manera de socavar el trabajo de la enseñanza de la Iglesia. La AcdP ha sido pionera en sus manifestaciones contra esta asignatura”. A raíz de su implantación se plantean una serie de cuestiones: ¿quién tiene el derecho a elegir la enseñar, el Estado o los padres? ¿Es necesaria una asignatura de Educación para la Ciudadanía para enseñar a los niños a ser buenas personas? ¿Esta asignatura puede ser admitida por una conciencia cristiana, o los cristianos tenemos derecho a objetar?
El Sr. Manel Silva ha abierto su exposición centrando la problemática de la asignatura en Cataluña. “Hasta la implantación de Educación para la Ciudadanía, la jurisprudencia distinguía entre instrucción y educación. Según la sentencia del Tribunal Supremo, la transmisión de valores a los hijos está a disposición de los padres, y el derecho de los padres está en la elección del tipo de educación que querían para sus hijos”. Hasta que se establece Educación para la Ciudadanía, el planteamiento de los tribunales era que no podía realizarse adoctrinamiento al margen de la decisión de los padres: “Se pueden hacer asignaturas puramente de scri ptivas. La LOE introduce Educación para la Ciudadanía, que en buena parte de su contenido no es problemática, pero sí en la parte de la antropología humana, de la sexualidad, equiparando todas las inclinaciones sexuales sin límite. Es en este punto en el que surge el conflicto”. Educación para la Ciudadanía no describe realidades sociales ni jurídicas, sino que transmite valores. La pretensión de los decretos de la Generalitat de Catalunya es la de difundir valores que están por encima de la libertad de enseñanza. Se debe considerar como criterio moral no sólo lo que establece la normativa estatal y comunitaria, sino también lo que establece el Estatuto de Autonomía en su Capítulo I.
Dicha asignatura también está en contra de la historia de la democracia: “El derecho positivo acaba conformando valores en el sí de la sociedad, pero lo que no puede ser es que este derecho positivo establezca criterios morales y éticos en nuestras sociedades”. Citando a Antígona, Silva ha dicho que “Las leyes de los hombres no pueden pasar por encimas de las leyes divinas”.
El Sr. Emili Boronat ha acotado la definición de educación, explícita en el título de esta mesa: la transmisión de la cultura. “Hablaré del lugar que ocupa Educación para la Ciudadanía en el proceso de destrucción de la cultura occidental y por tanto catalana, española y cristiana. Más aún, de la destrucción de toda posibilidad de construir una moral humana”. Todo ello, ha afirmado Boronat, da lugar a una tendencia creciente al caos y a la barbarie. La educación, pues, ya no se plantea como transmisión de cultura sino como destrucción de ésta negando la preexistencia de una verdad y de un bien, por lo que la educación acaba siendo una negación de la realidad. Educación para la Ciudadanía sustituye “la naturaleza humana por una consideración de los signos subjetivos humanos, las emociones; la educación se convierte en el seguimiento de las modas sociales. Si cultura es juicio compartido y vivido sobre el hombre y la realidad; si negamos la realidad, y la naturaleza humana, la cultura se diluye porque no puede existir un juicio común sobre el hombre y la realidad”. De esta forma, ha dicho Boronat, se sustituye la cultura por la ideología, y se destruye la formación humanista cristiana. Boronat ha enumerado algunos de los elementos ideológicos que modifican la concepción del sistema educativo: creación de un dualismo entre materia y espíritu, dando más importancia al materialismo y dejando al espíritu sin contenido; aparición de un subjetivismo que deja a un lado a la realidad y la naturaleza de las cosas; nacimiento de un sensualismo en la consideración de lo que es la realidad y la definición del sujeto humano; uso de un psicoanálisis y psicología froidianos, un irracionalismo que reduce al hombre al miedo y al placer “por lo que toda institución se constituye como antihumana y susceptible de eliminación”; un creciente nihilismo que flota en la cultura y la educación; emergencia de un marxismo camaleónico “que busca nuevas formas de opresión”, en las que se hace sospechosa cualquier forma de vida humana. Todo ello, ha afirmado Boronat, impregna “una cultura psicosocial que caracteriza el espíritu en el que se desarrolla la cultura europea, derivando de ideología a cultura”. La presencia en los medios de comunicación, según Boronat, ha ayudado a que penetrase este juicio compartido, “presente ya, lamentablemente, en el quehacer de los profesores, los educadores, impregnando el sentido de los padres. Educación para la Ciudadanía es una reformulación escrita de esta deformación cultural, destrozando todo lo que ha habido hasta ahora, “la cultura se destruye si hombre y realidad no van juntos. La educación propaga, pues, ideología, y hace que la cultura se destruya. El Plan de Bolonia es así un desarrollo de capacidades y habilidades, pero no transmisión de conocimiento”. Por todo ello, Boronat ha afirmado que “la cultura domestica para sobrevivir en el caos sin perturbar el orden. En esta nueva cultura totalitaria lo importante es mantener el orden, por lo que se destruye la conciencia cristiana de catalunya, España y Europa”.
Cerrando esta tercera mesa, el Sr. Pablo Nuevo ha matizado que el discurso del Sr. Boronat “responde a la realidad normativa. Lo que llama la atención a quien pretenda estudiar la concepción normativa de Educación para la Ciudadanía es que el propio Consejo de Estado, ante el anteproyecto de ley, considere que el propósito innovador sobre algunas cuestiones hace que esta materia resulte sobre enfatizada sobre el resto de objetivos de la ley”. Pablo Nuevo ha destacado la importancia de la transmisión de conocimientos del ámbito humanístico por parte del sistema educativo, lo que “no aparece mencionado ni una sola vez”. En palabras de Nuevo, el padre ideológico de esta reforma Sr. Peces-Barba, “muy influyente en la sombra”, dijo que el gobierno justificaba sus cuatro años de legislatura tan sólo con poner en marcha esta iniciativa de transformación social. “Al regular cómo debe impartirse y evaluarse, los decretos señalan que los alumnos tienen que deconstruir para después volver a reconstruir los valores y el significado de la realidad”. Nuevo ha señalado que “para educar, para transmitir el juicio vivido y compartido sobre el hombre y la realidad, es necesaria la confianza de los niños. Pero esta asignatura rompe esta confianza, eliminando los conocimientos objetivos, la transmisión de cultura y posibilidad de educar, lo que se extiende a todos los ámbitos de la sociedad”. La cultura en la que vivimos está impregnada de esta situación. Anteriormente a la implantación de Educación para la Ciudadanía, aún existían minorías en las que se mantenía la libertad de enseñanza y de tradición, de legado de la tradición occidental. Nuevo ha afirmado que “Educación para la Ciudadanía imposibilita estas minorías. La ley introduce esta asignatura adoctrinadora en las escuelas que querían mantener el legado de la tradición y transmitirlo a las generaciones futuras”. A la vez, ha señalado, la cultura contemporánea que contempla con agrado ese adoctrinamiento también lo hace con algunos valores cristianos. Pero esta situación es insostenible: no puede negarse la fuente que los hace posibles. “La única virtud de Educación para la Ciudadanía es la de realizar la oposición que la Iglesia española no pudo hacer en los años 90 con la LOGSE, ahora tenemos la oportunidad de enfrentarnos a ello”.
Fuente:Gabinete de Prensa Universitat Abat Oliba CEU