(CAMINEO.INFO)- Granada/ESPAÑA- El pasado viernes 20 de abril tuvo lugar la tercera de las jornadas programadas para el presente curso en honor de Isabel la Católica. La primera tuvo lugar en Toledo, la segunda en Valladolid y esta última en Granada.
Los actos programados comenzaron a las 19:30 h. en Capilla Real con la celebración de la Eucaristía presidida por el Cardenal Castrillón Hoyos. Copresidían la celebración el Arzobispo de Granada, Mons. Javier Martínez y el Arzobispo de Valladolid, Mons. Braulio Rodríguez Plaza. D. Javier en la homilía, que pronunció tras petición de Mons. Castrillón, definió a la reina católica como “Una mujer que valoro cada vez más como cristiana, como mujer, como madre; con las responsabilidades de una madre cristiana, de las que nunca abdicó, a pesar de ser muchas las complicaciones de una vida como la suya, con una gran responsabilidad de gobierno. Una excelente gobernante cristiana”. Más adelante y haciendo referencia a la vida y época de Isabel la Católica, en la que se llevó la fe a América, dijo: “Somos herederos de un patrimonio maravilloso; somos herederos de un patrimonio humano, que es un patrimonio de esperanza, de alegría, que sólo se comunica cuando uno pone en juego la propia vida y la pone de tal modo que la pone para el bien, para la alegría, para la esperanza de los demás”.
A continuación, en la misma Capilla Real y ante una gran asistencia de público, el Cardenal Mons. Darío Castrillón Hoyos, Presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, pronunció la conferencia titulada Isabel la Católica y su relación con los no cristianos.
Tras rememorar la muerte de la reina y su traslado a Granada, D. Darío pasó a hablar sobre la “fundadora y fundidora de España y madre de las Américas”, como la definió a lo largo de la conferencia. Mons. Castrillón destacó algunos de los momentos difíciles de su reinado. “Isabel de Castilla no sólo fue mujer de su tiempo, que supo vivir los avatares de la historia, sino que permanece en el momento actual como modelo de mujer; mujer con toda la dignidad de mujer (…) hay que añadir algo que la marca con sello específico y la historia la recordará por ese algo: ella fue una reina, una mujer que reinó”.
Siguiendo adelante con su conferencia, destacó cómo Isabel entendió que, “como escribe San Pablo a los fieles de Corinto, todo el quehacer con Cristo debe estar inmerso en la caridad. Para ella la caridad no era solo una urgencia; era más bien, un primacía y una lógica necesidad. Supo combinar el amor a Dios y al prójimo por amor de Dios”. Como ejemplo de su gran amor concreto, numerosas en número y en cantidad de dinero fueron sus donaciones, además de la creación de los hospitales rodantes. Muchas fueron las virtudes y características que destacó el cardenal durante su conferencia: su cercanía, su gran humanidad, su gran sentido de la justicia,…
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