CAMINEO.INFO.- Durante la pasada semana se ha celebrado en Madrid la Conferencia Internacional de Jefes de Capellanes Castrenses bajo el lema “El Hecho Religioso en las Fuerzas Armadas: Libertad y Diversidad”. A este propósito, el arzobispo castrense, monseñor Juan del Río, ha concedido una entrevista a Análisis Digital en la que explica las conclusiones de este importante encuentro y recuerda la labor del capellán castrense en España y el extranjero.
P. -¿Qué conclusiones se pueden sacar de la celebración estos días en Madrid de la Conferencia Internacional de Jefes de Capellanes Militares, que este año lleva por lema "El Hecho Religioso en las Fuerzas Armadas: Libertad y Diversidad"?
R.- En una cultural global y con unas Fuerzas Armadas en continua modernización, se requieren unos Capellanes Castrenses que estén a la altura de las nuevas circunstancias. El trabajar juntos unos días, dialogando e intercambiando experiencias es muy enriquecedor para que, entre todos, perfilemos el tipo de Capellán del siglo XXI.
En cuanto a las sesiones de trabajo, ha quedado patente que el Hecho Religioso tiene su espacio en las Fuerzas Armadas. Es una realidad que está contemplada y sostenida en todos los países democráticos, porque así lo demandan los mismos militares. La oferta de la fe en Dios y el servicio que prestan los Capellanes castrenses en tantos países y desde las distintas religiones y confesiones ayudan al militar a cumplir mejor su vocación y a superar las dificultades añadidas que tiene por su estilo de vida.
Por último, sobre el Estatuto Internacional del Capellán Castrense hay que decir que las bases están puestas, sabiendo que no faltarán las dificultades, pero esta Conferencia de Madrid ha servido para tomar mayor conciencia de la singularidad de nuestro servicio, e ir avanzando en unos principios en los que todos estemos de acuerdo.
P.-¿Cuál es la labor del capellán castrense?
R.- Quiero recoger aquí el principio que el Dr. José Luis Rodríguez-Villasante nos ha recordado en la conferencia que nos dictó:" Inter armas caritas". Hacer presente el Amor, que para nosotros los católicos tiene un Nombre: Jesucristo, Hijo de Dios vivo. Como consecuencia del anuncio, celebración y testimonio de los misterios cristianos en el seno de la vida militar, el Capellán castrense se ha de entregar generosamente en la ayuda al militar a crecer en todos los sentido: personal, profesional, familiar... Por eso me gusta repetir que los Capellanes suponen un "plus de humanidad" en nuestras Fuerzas Armadas.
P.-¿Cómo se vive el Hecho Religioso en las Fuerzas Armadas?
R.- Desde las experiencias compartidas en estos días, puedo afirmar que se vive con toda naturalidad. Es curioso comprobar las coincidencias de la Conferencia del General Félix Sanz, con las palabras del General de los EEUU Joe E. Ramírez en la clausura del Encuentro. Los dos afirman como han sido acompañados en su vida por los Capellanes Castrenses y esto les ha ayudado a ser mejores militares, mejores compañeros, mejores esposos...en definitiva mejores personas. Con esto quiero señalar, que el hecho religioso no sólo se da sino que se "vive" como lo más normal del mundo dentro de las Fuerzas Armadas de los 37 países que han participado en la XXI Conferencia Internacional de Jefes de Capellanes Militares celebrada en la capital de España
P. -¿Cómo están enfocadas las capellanías castrenses católicas en los distintos lugares del mundo?
R.- Los diferentes países que tienen estructurado el Servicio de Asistencia Religiosa coinciden básicamente en los siguientes principios: Reconocimiento del derecho a recibir asistencia religiosa por los ministros de la fe profesada; Integración de ministros o sacerdotes, como Capellanes Castrense en los respectivos Servicios, en función de un mínimo de creyentes; Integración dentro de la estructura militar de los ejércitos, que se manifiesta, por ejemplo en la condición o consideración militar o el uso del uniforme; Contar con los medios necesarios proporcionados por los ejércitos para el cumplimiento del servicio encomendado. Luego cada país, en función de su tradición, tiene sus matices o peculiaridades.
P. -¿Y en España?
R.- La organización del Arzobispado Castrense de España se establece en los Estatutos, a los cuales se remite la Constitución Apostólica «Spirituali Militum Curae» de 1986. Dichos Estatutos fueron aprobados por la Santa Sede el 14 de noviembre de 1987; son un complemento o aplicación de la Constitución Apostólica y al mismo tiempo recogen los contenidos del Acuerdo entre la Santa Sede y el Estado Español de 3 de enero de 1979 sobre la Asistencia Religiosa a las Fuerzas Armadas.
En la actualidad, a primeros de enero de 2009, los sacerdotes que ejercen su ministerio pastoral en el Arzobispado Castrense son: 110 Capellanes. Existen algunas Congregaciones religiosas que colaboran con el Arzobispado Castrense y trabajan en este específico apostolado. Algunos de sus miembros están integrados en las actividades propias de este campo de acción eclesial. Particularmente, merecen destacarse la Congregación de las Hijas de la Caridad que tienen comunidades en los Hospitales Militares. Son bastantes los fieles laicos que colaboran en tareas de catequesis, apostolado familiar, pastoral prematrimonial, atención a enfermos, cursillos de cristiandad ("Acampadas")...
P.- ¿Qué relación tienen los soldados de distintas confesiones con los jefes de las distintas capellanías en los lugares de conflicto?
R.- Como decía anteriormente, la relación está marcada por la normalidad, la adecuada de un fiel con el ministro propio. En misiones extranjeras hay muchas experiencias de diálogo, oración y ayuda entre los Capellanes y los líderes religiosos de aquellos lugares donde se encuentran ubicadas. A veces la muerte de algún soldado en zona de conflictos ha hecho más mediática su figura. Así de pronto, se descubre que sigue habiendo sacerdotes que ejercen su ministerio con gozo e ilusión, como Capellanes castrenses. Ellos realizan una labor callada y generosa con todos, desde la última unidad hasta en los barcos de nuestra Armada que durante meses surcan los mares más lejano; allí están ellos sirviendo a los “guardianes de la paz”.