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(CAMINEO.INFO)-

4.5 / 5 (13 Votos)

300

Juan Chavarrías
28-03-2007

(CAMINEO.INFO)- "Todo esto te daré, si postrándote ante mi, me adoras". Pues va a ser que no. Despues del fabuloso cómic de Frank Miller, nos llega esta cinta, no apta para espectadores que esperan grandes interpretaciones y grandes elencos. Lanzemos nuestra mirada hacia atras en los tiempos para trasladarnos a otras epocas. Vivamos por unos instantes en los días de Leónidas Rey de Esparta y de Jerjes, el hombre-dios, dominador de todo el mundo conocido

Estamos ante una portentosa adaptacion del cómic de Frank Miller "300". Y sólo así se puede entender esta cinta, y el lenguaje plástico que emplea.

 "300" narra en términos líricos y arquetípicos la famosa batalla de las Termópilas, en la que el rey Leónidas (Gerard Butler) al frente de 300 espartanos (y algunos cientos de soldados de distintas ciudades) se enfrentaron a una fuerza invasora persa y al emperador Jerjes (Rodrigo Santoro) cuyo número varía según los historiadores, pero no baja de 200.000. Haciendo frente a insuperables adversidades, el valor y sacrificio de estos hombres, inspiraron a toda Grecia para unirse contra el enemigo persa, fundando los cimientos para la democracia.
Sin embargo, "300" no busca ceñirse a la realidad histórica, sino que estira la credibilidad y el dramatismo en aras de celebrar el espíritu combativo, el valor y el talento estratégico de un pueblo de guerreros. En otras palabras, cualquier similitud con la realidad es mera coincidencia.

Afortunadamente, las elaboradas secuencias de acción compensan las fallas, mostrando asombrosas imágenes, nunca realistas pero siempre espectaculares por su envergadura, creatividad o por la atención puesta en los detalles

 

 

 

Gerard Butler

 "Todo esto te daré, si postrándote ante mi, me adoras"
Leónidas y Jerjes

Rodrígo Santoro

Misteriosos. Feroces. Extraordinarios. Los espartanos pertenecen a una de las culturas más enigmáticas de la historia. Entrenados para no retirarse ni rendirse jamás, son los guerreros perfectos. “Los espartanos siguen siendo un misterio para todos”, dice Frank Miller, autor de 300, la novela gráfica que inspiró la película. “Podría decirse que son excepcionales porque son una cultura eminentemente bélica, dedicada por entero a la guerra. Poseen un código de honor de lo que significa ser espartano, y de él surge una clase heroica como jamás se ha visto antes en todo el mundo”. El co-guionista y director Zack Snyder añade: “Los espartanos viven para la batalla. La adoran”, dice. “Pelean como uno sólo, creando una falange en la que el escudo de cada soldado protege al hombre que hay a su lado. Es una visión impresionante e intimidatoria, incluso para los ejércitos persas. Aunque los espartanos tienen muy pocas probabilidades de éxito debido a su inferioridad numérica, un verdadero guerrero espartano siempre está dispuesto a morir por la libertad; creen que es una “muerte maravillosa”. Se definen a sí mismos por el sacrificio y la libertad”.

Frank Miller oyó hablar por primera vez de los espartanos cuando vio la película “El león de Esparta” en su infancia. Recuerda: “Me causó una honda impresión y me inspiró porque enseñaba que los héroes no son necesariamente los que consiguen una medalla al final de la historia, sino que son personas que hacen lo correcto por el simple hecho de que es lo correcto, incluso si acometen el sacrificio final para conseguirlo. Durante toda mi vida he querido contar esta historia porque es la mejor que jamás he oído. Y, al fin, conseguí la destreza de dibujar cómics, tanto que pensé que al final podría encargarme de ello”.

  Para ilustrar 300, Miller sintetizó su concienzuda investigación, la cual le llevó hasta los mismos acantilados de las Termópilas, con el estilo característico que imprimió a trabajos gráficos tan legendarios como “Sin City” y “El regreso del señor de la noche”. Redujo el uniforme de los espartanos (cuyo peso, junto con el de las armas, equivalía aproximadamente a la mitad de su propio cuerpo) a sus elementos más esenciales y simbólicos y condimentó el relato de la histórica batalla del año 480 a.C. con elementos de enfrentamientos anteriores y posteriores entre Jerjes y los griegos.

  “Frank cogió un hecho real y lo convirtió en mitología, lo contrario de partir de un hecho mitológico para transformarlo en realidad”, dice Snyder, que combinó la osada visión de Miller con la suya propia para hacer el largometraje. “Esto es lo estimulante. Él quería encontrar la esencia, lo opuesto a la realidad, de lo que es un espartano. Si vas a las Termópilas, la estatua de Leónidas está desnuda; tiene un escudo, una lanza y un casco y eso es todo. Frank fue a las Termópilas y estoy seguro de que la vio y dijo: ‘Vale, así es cómo lo tenemos que hacer’”.

  Moverse a través de la maleza de las Termópilas dejó una huella profunda en Miller. “Es un lugar donde ocurrieron cosas grandes y gloriosas”, describe. “Hablamos del crisol, del epicentro de la batalla para llegar a todo lo que tenemos ahora, a lo que es la civilización occidental. Hay una razón por la que somos tan libres, y en gran parte se debe a la historia de trescientos jóvenes que defendieron un paso muy estrecho el tiempo suficiente como para inspirar al resto de Grecia”.

  300 se convirtió en un éxito de ventas y dio a Miller numerosos premios de la industria el cómic. “La historia se vendió por sí sola”, comenta. “Sólo trabajé lo mejor que pude para hacer justicia a un gran momento de la historia. Fue muy importante pulir la apariencia de los personajes para hacerlos más dinámicos y para borrar la impresión de que es una historia antigua. No es una historia vieja, es una historia eterna”.

  El libro consiguió una legión de seguidores, entre ellos el co-guionista y director y los productores del largometraje. “Lo más hermoso del libro de Frank, y en general de cualquiera de sus trabajos, es la prosa que acompaña a sus dibujos”, advierte Snyder. “No es sólo una ilustración, sino que también hay poesía en ello. Para mí, la manera en la que estructura la prosa es tan importante como los dibujos. Quería idear una manera de preservar y honrar su prosa, junto con sus imágenes, en la película”.

  Hace cinco años, el productor Gianni Nunnari y Snyder hablaban de futuros proyectos de colaboración cuando Snyder se fijó en una copia de la novela gráfica que Nunnari tenía en su mesa. Nunnari defendió en solitario el proyecto durante varios años. Llegó a convencer al productor Mark Canton de que colaborase con él y desarrollase en serio el proyecto con Snyder como director y co-guionista.

  “300 es un trabajo increíble y a Zack le encantaba el material cuando llegó a este proyecto”, dice Canton entusiasmado. “También aportó una visión tan extraordinaria de lo que podría llegar a ser la película que quedamos tremendamente emocionados con respecto a sus posibilidades”.

  Nunnari añade: “El mismo material le abrió la imaginación. Vio claros todos los ingredientes, desde la visualización de las escenas de lucha hasta los propios personajes. Sabíamos que lo que quería era hacer una película creativa”.

  “La perseverancia de Gianni y la dedicación de Mark al proyecto me convencieron”, recuerda Miller. “Primero Gianni y luego Mark estaban tan decididos y tan seguros de la historia que me llevaron a su terreno. Zack quería hacer esta película con toda su alma. Es una persona encantadora y estaba tan involucrado en este proyecto que era muy difícil decir no… así que no lo hice”.

  Snyder comprobó que el proceso que siguió al concebir el largometraje fue similar al que Miller había desarrollado. Quería prescindir de los preceptos del cine realista y, en su lugar, encontrar una forma de “darle vida (a la obra) en la pantalla”, explica. “No quería hacer una película que pareciese una fotografía; más bien al contrario, pretendía introducirme en el mundo que Frank creó en su novela gráfica. Esto no es un drama histórico, ni una historia lineal. Ni siquiera pretende ser completamente fiel desde el punto de vista histórico. Nuestro objetivo era crear una verdadera experiencia distinta a cualquiera que se haya visto antes”.

  El núcleo principal de los realizadores se fusionó alrededor de 300 desde el mismo momento en que el proyecto cristalizó. Los productores Canton, Nunnari y Bernie Goldmann quedaron cautivados por la historia. “Zack fue muy específico sobre cómo quería que esta película pareciera y se sintiera”, comenta Goldmann, “y conforme el proyecto empezó a materializarse, sentimos una gran satisfacción al ver Zack le estaba dando forma a esta historia de un modo que el espectador no había visto antes”.

  Entretanto, Snyder hizo su debut en la dirección con “Dawn of the Dead” e inmediatamente después volvió al proyecto. Trabajó en la adaptación de la novela con el también guionista Kurt Johnstad, y ambos aportaron a la historia ciertos elementos que brotaron de manera natural debido a la lucidez de la visión original de Miller (Michael B. Gordon había escrito un borrador previo del guión). El productor Jeffrey Silver se unió al equipo para trabajar estrechamente con la producción material y los efectos visuales de la producción.

  “Desde el comienzo, todos los que participaron en esta película, desde la gente del estudio hasta los productores, productores ejecutivos, el reparto y el equipo de producción, apoyaron de manera increíble lo que yo quería hacer con 300”, dice Snyder. “Todos comprendieron tan bien la visión y fueron tan estupendos como colaboradores que ha sido una experiencia realmente extraordinaria”.

  La decisión de Snyder de adaptar la novela gráfica tuvo implicaciones novedosas para la apariencia de la película. “El desarrollo del aspecto visual de la película fue una parte importante del proceso”, continúa Snyder. “Uno va al cine para vivir experiencias diferentes. Eso es lo que intentamos conseguir con 300. Cada fotograma de la película es como un efecto visual, ya se trate de paisajes como de batallas, escenas de acción o arquitectura,”.

  Al principio, el propio Snyder hizo el storyboard de la película, y, en última instancia, él y su compañera de producción y esposa, la productora ejecutiva Deborah Snyder, en colaboración con el productor asociado Wesley Coller, idearon juntos un plan de desarrollo que expresara la visión que el director tenía de la película.

  La presencia de Frank Miller, que también fue productor ejecutivo de la película, pudo haberse considerado intimidatoria para el director, pero Goldmann responde: “Frank fue muy agradable y útil. Cada vez que Zack necesitaba su contribución o su aprobación, decía: ‘Sigue así, es genial. Me encanta lo que estás haciendo’. Adoptó la película y a toda la gente relacionada con ella”.

  Se realizó una serie de pruebas de cada uno de los aspectos de la película, desde la iluminación y el vestuario a la textura de los decorados. Uno de los elementos que los realizadores querían explorar era el aspecto fotográfico de la película. Snyder pensó manipular el equilibrio de colores para crear un proceso que, en última instancia, recibió el nombre de “aglomeración”. “Zack ideó una receta en la que aplastas la parte oscura de la imagen y aumentas la saturación de color para cambiar la proporción de contraste de la película”, explica Jeffrey Silver. “Cada imagen de la película pasó por un proceso de retocado. La aglomeración es lo que le da a esta película una apariencia y un tacto únicos”.

  “No quiero que nadie diga: ‘Eso parece Grecia o lo otro Canadá’, explica Snyder. “Quiero que se adentren, de principio a fin, en esta experiencia”.

  “Todos sentimos un respeto reverencial por el alcance de lo que Zack quería hacer con este proceso de efectos de múltiples capas”, añade Canton.

  “La evolución de lo que se rodó, desde el decorado hasta el producto final, lleva esta historia a otro terreno”, dice Nunnari. Gerard Butler, que interpreta al rey Leónidas, declara: “Es como si alguien que estuvo allí y presenció la batalla se fuese a dormir y lo soñara todo otra vez porque todo es muy figurativo… muchos elementos forman parte de la imaginación, lo que nos permite llevarlo mucho más lejos. Es una historia increíble que ha servido de inspiración a mucha gente a lo largo de la historia, pero no es un documental. Es una historia fantástica llena de pasión, política, brutalidad y muchas más cosas que existen en este mundo hiperreal, hermoso y emotivo”.

     

Gerard Butler fue informado del proyecto durante una reunión con ejecutivos de Warner Bros. “Dijeron la palabra “300” y supe que había algo nuevo y diferente en ello”, recuerda. Añade: “Cuando me reuní con Zack Snyder, noté que era una persona que entiende lo que tú no puedes explicar de la historia y lo que ésta requería. Podría escribir seis libros sobre él y su talento, su inteligencia, su pasión y su bondad como persona”. Jeffrey Silver advierte que Butler tiene cualidades que le convertían en el hombre perfecto para el papel del rey espartano: “Su carisma como persona y su capacidad de liderazgo establecieron un tono de camaradería entre los actores. Cohesionó a su grupo de actores espartanos”. A Butler le encantó la posibilidad de sumergirse en una investigación sobre esta formidable cultura: “Durante toda su vida, lo único que se le muestra a los espartanos es el dolor, para imprimirles resistencia, para que no teman nada y no tengan piedad con el enemigo”, dice. “Todo ello requiere una gran dureza y fortaleza de carácter, desde la manera en que los hombres son preparados hasta la forma en que las mujeres deben entregar a sus hijos en nombre de la guerra”.

  El guionista Kurt Johnstad añade: “Hay una competición feroz. Este código de honor, deber y lealtad está grabado a fuego en ellos, y eso se hrefleja en lo que hacen cada día. Se nota en cómo respiran, en cómo actúan e interactúan”.

  Leónidas, un temido y reverenciado rey militar de la ciudad-estado griega de Esparta, gobierna con el consejo y el apoyo de su reina, Gorgo. “Gorgo es, según se dice, brillante”, aclara Miller. “Ella y Leónidas se protegen mutuamente y ella contribuye en gran medida al pensamiento estratégico de él. Hay un gran poso de emoción y afinidad intelectual entre ellos. Las mujeres espartanas son tan guerreras como los hombres. Los hombres son enviados al frente en primer lugar, pero en la película se puede ver que las mujeres también juegan duro”.

  Nacida en el áspero paisaje del norte de Inglaterra, Lena Headey poseía una fuerza y un encanto innatos que resultaron esenciales para el papel de Gorgo. “Lena es dura, fuerte y práctica. Además, es guapa y sus ojos desprenden inteligencia”, dice Butler. “Lena aportó a Gorgo un carisma, una inteligencia y una pasión increíbles”.

  Headey, que definió la película como “una historia de honor, valentía, pasión, sangre y fe”, estaba preparada para dar vida a la reina espartana. Gorgo no es una figura excesivamente importante en la historia de Miller, por lo que Headey tuvo la libertad de moldear el personaje, orientada por sus conversaciones con Snyder. “Ella tiene un carácter realmente fuerte en la película, debido a todo lo que tiene que pasar, y está preparada para el sacrificio”, puntualiza Headey. “Ha perdido a su marido, pero no puede resignarse, así que lucha, con todo su corazón, en el campo de batalla político. Veo a Gorgo como el corazón y el instinto de Esparta, y el instinto nos guía generalmente hacia la decisión correcta”.

  Todo lo que Leónidas es, como rey y como hombre, se pone en evidencia cuando un mensajero llega a la ciudad con la advertencia de que un ejército de mil naciones conquistadas marcha, en ese mismo momento, hacia Esparta. Jerjes, interpretado por Rodrigo Santoro, ha hecho doblar la rodilla a todo el mundo antiguo gracias, sobre todo, a la pura audacia. “Es rico, arrogante y un megalómano muy inestable”, así lo describe el actor brasileño que interpreta al autoproclamado Rey-Dios. “Quiere conquistar el mundo. Su ambición no conoce límites. Quiere la gloria y la victoria; quiere, en definitiva, la fama eterna. Tras esas aspiraciones, sin embargo, es débil y muy inseguro”.

  La primera vez que habló con el director, Santoro acudió como un espartano en potencia, pero, cuando se fue, “Dije: ‘Creo que Rodrigo podría ser Jerjes’”, recuerda Snyder.

  Jerjes, una figura imponente y enigmática cubierta de joyas exóticas, es transportado sobre un trono sagrado por esclavos en cuclillas. “Tiene una voz suave y seductora y todo lo que un Rey-Dios debe tener”, dice Bernie Goldmann. “Sabes que la gente le seguiría… que podría seducir al igual que conquistar”.

  Leónidas enseña a los persas lo que piensa de su amenaza matando literalmente a los mensajeros. Sin embargo, los políticos de Esparta no quieren luchar. Theron, interpretado por Dominic West, representa un nuevo tipo de espartano, más interesado en negociar por el poder que en luchar por la libertad. “Theron es en realidad el villano, y su maldad se manifiesta en primer lugar por ser un traidor que apacigua a los persas”, dice West. “Es político, no soldado. Siempre es bueno interpretar al malvado; generalmente, tienen los mejores papeles”, dice el actor sonriendo.

  El Consejo de Esparta envía a Leónidas a consultar al Oráculo, una joven acorralada por los Éforos, unos ancianos que interpretaban sus signos. “Leónidas, a través de un salto gigantesco de la imaginación, entiende exactamente lo que los persas está tramando y sabe cómo detenerlos”, dice Frank Miller. “Pero todos los pronósticos están contra él. El Consejo no quiere luchar por su propio interés, así que usan la celebración de la Luna, la Carneia, como una excusa para no ir a la guerra”.

  Leónidas moriría luchando antes que arrodillarse ante cualquier conquistador, pero si tiene que encargarse de Jerjes, deberá ser sin el respaldo del ejército espartano. “Leónidas es probablemente el personaje más resuelto que jamás he interpretado, pero cuando tiene un momento de indecisión, cuando necesita asegurarse de que hace lo correcto, siempre mira hacia su mujer”, dice Butler. “Y ella le explica de una forma muy elocuente por qué tiene que ir a la guerra, de esta forma: ‘Ve y muere. Nunca más te veré, pero lo harás como un hombre libre. No contestes a esta pregunta como un rey o como un ciudadano espartano, sino como un hombre libre’. Ésa es la verdadera esencia de una espartana”.

  Aunque no esté en las Puertas de Fuego con Leónidas, la reina Gorgo debe asímismo encarar una batalla en su propio hogar. El sacrificio de Gorgo por Esparta y su futuro rey, su hijo, es la igual al de Leónidas. “Gorgo es tan guerrera como lo puede ser Leónidas. Debe reunir a su ciudad y a su país en ayuda de su rey”, afirma Johnstad, “mientras hace frente a las maniobras políticas de Theron”.

  Deborah Snyder añade: “Ella da todo lo que tiene, pero, en su opinión, no es nada comparado a lo que hay en juego. No significa nada porque es mucho lo que se decide”. Las palabras de Gorgo supusieron el desafío perfecto para un guerrero espartano. “A su nación se le ha pedido que haga lo único que no aceptará, que es someterse a otro gobernante”, declara Butler. “Hay un momento para alejarse y resistir, y otro para entrar en acción. Leónidas entiende como nadie la relevancia de su cometido. No es sólo una misión para salvar Esparta: es el momento para mostrar, no sólo a Jerjes, sino al mundo entero y a las futuras generaciones, de qué pasta está hecho un espartano”.

  Una guardia personal de voluntarios, formada por trescientos de los más hábiles y valientes guerreros espartanos, se agrupan alrededor de Leónidas. Él no puede declarar la guerra, pero puede dar un susto a Jerjes. Cuando Esparta decide luchar, no hay vuelta atrás. “Los pronósticos son muy adversos, pero perfectos para un rey espartano”, declara Butler. “Así que lleva a su cuerpo de élite a las Termópilas para oponer resistencia”.

  Dilios, guerrero espartano y narrador de la novela gráfica, es interpretado por David Wenham, un actor australiano cuya popularidad creció de forma sorprendente en Estados Unidos cuando se presentó a los espectadores en la trilogía de “El señor de los Anillos”.

  Para Snyder, el personaje de Dilios resolvió el puzzle de cómo trasladar a la película la excepcional voz de Miller como narrador. “Decidimos usar un narrador para contar la historia, lo que permite que el mundo fantástico de Frank cobre vida”, declara Snyder. “Fue importante a la hora de introducir la historia de Dilios en la película. Es genial contar con este narrador que puede llevar a la pantalla la prosa de Frank”.

  “Me encanta contar historias, así que la oportunidad de ser el narrador es un verdadero regalo”, comenta Wenham. “Dilios pasa mucho tiempo entreteniendo a las tropas en los períodos de inactividad, contando historias sobre los primeros Juegos Olímpicos u otros relatos. Probablemente sea uno de los mejores amigos de Leónidas, y un gran guerrero muy respetado entre los hombres”.

  La película muestra a Dilios como un guía: su versión de los hechos se convierte así en la narración que pasará de generación en generación. “Dilios es un hombre que sabe cómo no estropear una buena historia diciendo necesariamente la verdad”, dice Snyder. “Va a agrandar lo que hace falta que sea más grande, y va a hacer lo que sea para motivar y emocionar a los espartanos. Su voz proporciona el flujo poético de la película”.

  El trío principal que conduce a los trescientos espartanos lo forman Leónidas, Dilios y un enigmático guerrero llamado El Capitán, interpretado por Vincent Regan. “El Capitán es probablemente uno de los personajes más apasionados de los trescientos espartanos, junto con Leónidas”, dice Regan. “Históricamente, habría sido uno de los tres capitanes de los escoltas del rey”.

  El Capitán se lleva consigo a la batalla a su hijo mayor, Astinos, interpretado por Tom Wisdom. “De alguna forma, El Capitán hace un gran sacrificio al llevar a su hijo mayor con él a la expedición porque se trata de una misión suicida”, afirma Regan. “Después de todo, sólo son trescientos espartanos contra un millón de soldados del imperio persa. Pero él es extremadamente fiel a su rey y su ciudad, y está dispuesto a sacrificar todo lo que tiene, su propia vida y la de su hijo, por el ideal de libertad de su ciudad y de su rey, que es también un buen amigo”.

  El papel de Astinos supone el debut de Wisdom en un largometraje, un detalle que podría haber jugado a su favor: “Supongo que una de las razones por las que fui escogido es que comparto algunas características con Astinos, que es un principiante en la guerra”, dice.

  Astinos y otro soldado, Stelios, interpretado por Michael Fassbender, representan el entusiasmo de los jóvenes guerreros espartanos: “Stelios es muy espontáneo y apasionado”, dice Fassbender. “Piensa que ésta es su oportunidad de probarse a sí mismo en el campo de batalla y tener la muerte gloriosa que anhela para cumplir su destino como guerrero espartano”.

  En el ejército de Jerjes, los espartanos han encontrado por fin un enemigo a su altura. Jerjes ha dado vida a una fuerza exótica y extraordinaria en la que se mezclan hombres raros, fuerza bruta, animales salvajes africanos, expertos en magia y su guardia de élite, que recibe el nombre de Los Inmortales. “Los Inmortales son su fuerza especial”, dice Santoro. “Son guerreros enmascarados muy hábiles, espeluznantes y de fiera apariencia. Son sus mejores hombres”.

  “Leónidas es lo contrario de Jerjes, que se sienta en su alta torre, soborna, seduce y mata a sus hombres para conseguir la victoria”, destaca Butler. “Hay un diálogo maravilloso en el guión en el que Jerjes dice: ‘¿Cómo osas enfrentarte a mí cuando yo mataría gustosamente a cualquiera de mis hombres para conseguir la victoria? Y Leónidas responde: ‘Y yo moriría por cualquiera de los míos’. Para mí, ésta es la esencia de Leónidas”.

  El plan de Leónidas es usar la agreste orografía de Grecia contra los persas, conduciendo a sus trescientos a las Puertas de Fuego de las Termópilas, un estrecho pasillo entre dos imponentes rocas en los acantilados del Adriático, que los persas tendrán que atravesar. Esta estructura natural proporciona a los trescientos espartanos una ventaja estratégica que les hace mucha falta. Pero no es inexpugnable, como Leónidas aprende de boca de un espectador circunstancial terriblemente deformado, Efialtes, que le descubre un camino de cabras oculto tras las rocas. Efialtes, interpretado por Andrew Tiernan, es descrito por Deborah Snyder como “un personaje triste. Fue un marginado en Esparta desde que nació, y aun así desea con todas sus fuerzas ser espartano”.

  En cuanto el horizonte se oscurece con la impresionante visión de las fuerzas de Jerjes, comienza la batalla. “La historia de los trescientos espartanos es mucho más que una batalla”, dice Miller. “Leónidas sabe que estos trescientos hombres no pueden vencer al ejército persa. 300 es una historia sobre luchar sabiendo que no puedes ganar. El hecho en sí mismo es más poderoso que la suma de las flechas de los trescientos guerreros. Esta gente, estos hombres en las Puertas de Fuego, están preparados para morir. De hecho, Leónidas intenta que mueran. Sabe que no tienen ninguna oportunidad de sobrevivir. Pero tampoco le preocupa, pues sabe que algo se logrará. Considero a los espartanos como los vencedores de las Puertas de Fuego. Puedes vencer siendo derrotado”.

Que el cine se encuentra ante una encrucijada comparable a lo que supuso la irrupción del sonoro o la televisión, es ya casi un lugar común. En la era del videojuego y los nuevos modos de representación y narración de las historias, es absurdo pretender que el arte cinematográfico no evolucione absorbiendo las novedades que los nuevos medios traen consigo. Llevamos años de tentativas, bastantes de ellas decepcionantes (caso del fiasco de la mediocre "Sky Captain y el mundo del mañana"), pero “300” parece haber hallado la piedra filosofal, el lugar en el que la épica tradicional, la acción y los puntos de vista interactivos propios del videojuego logran confluir para contarnos las mismas historias de siempre (no en vano, en el caso de la batalla de las Termópilas narrada en la película, los antecedentes nos llevan hasta el mismísimo Heródoto) con un envoltorio que les insufla nueva vida.

Snyder ha conseguido una obra transversal, intergeneracional, que puede ser disfrutada desde el público más adulto al joven adicto a las consolas, y ello es porque todos encontrarán en el relato elementos familiares que, lejos de neutralizarse unos a otros, trabajan al unísono para potenciarse. Poco importa que la historia beba en simplificaciones, que las heroicidades sean elevadas al máximo y las mezquindades del contrario potenciadas hasta el punto de negarles la propia humanidad: estamos ante un relato épico de una hazaña bélica con ansia de perdurar en el tiempo, y en eso las claves no han variado desde el poeta que narraba las gestas de los antepasados al lado de un fuego.

Aún no sabemos el alcance que tendrá “300”; pero algo cambiará a partir de ahora. Y, sobre todo, podremos dormir tranquilos: las nuevas tecnologías, los nuevos medios de expresión, no vienen a terminar con nada. Como siempre ha ocurrido, tras el deslumbramiento de la novedad, viene la asimilación. Y con ella, el enriquecimiento y una promesa de nuevas maravillas que están por venir. Esta película demuestra que el cine está más vivo que nunca.

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