CAMINEO.INFO.- En una entrevista mantenida con “Análisis Digital”, el presidente del Foro de la Familia, Benigno Blanco, afirma a propósito de la reforma de la ley del aborto que si el Derecho ha servido de bastante poco en los últimos años para contener la progresiva banalización del aborto, ahora sirve menos aún en la medida que las leyes no se someten a la Constitución sino que es la interpretación de la Constitución la que se amolda a las leyes de la mayoría parlamentaria. A este propósito y analizando la realidad desde su perspectiva de jurista, Blanco no muestra demasiada confianza en que el TC, donde la mayoría “progresista” está más definida que en el Poder Judicial, vaya a rechazar la reforma en la que está empeñado el Gobierno de Zapatero. “En definitiva, los jueces son siempre capaces de encontrar argumentos jurídicos para adecuarse a lo que aprecian que puede ser lo políticamente correcto"
Benigno Blanco, que viene dedicando todos sus esfuerzos como presidente del Foro de la Familia a la defensa de la dignidad de la persona, de la vida y de las familias, está convencido de que el proyecto elaborado por el Gobierno y que convierte el aborto en un derecho de la mujer, será aprobado por la mayoría parlamentaria, con el riesgo incluido de que aun se radicalice más de lo que está dadas las exigencias de la izquierda nacionalista radical –BNG y ER especialmente- que ejercerán su presión para que los plazos para abortar se amplíen incluso más allá de la semana decimocuarta...
-- El problema, nos dice Blanco, no es ya la ley en sí misma sino la crisis moral que padece la sociedad y que la ha conducido a aceptar este mal de nuestra época como un “progreso social”.
-- O sea que es usted pesimista...
-- No, en absoluto; soy realista. Y le voy a decir más: lo que hay que hacer ahora es aprovechar esta ley nefanda para alertar a la sociedad sobre lo que la corroe por dentro. En definitiva, el Parlamento y los jueces se inclinan ante lo que la sociedad consiente, aunque no sea consciente de ello. Las evidencias científicas sobre el comienzo de la vida no han calado todavía en esta sociedad que ha perdido la noción del mal y del bien y se ha dejado influir por el mensaje relativista del “todo vale”. Por ignorancia o por comodidad, se confunde lo que a cada cual le gusta o le conviene, con el bien y lo que no gusta con el mal... Y así vamos, aunque tampoco hay que escandalizarse: lo normal es cometer errores, incluidos los jueces y los diputados.
-- ¿Significa esto que no se van a quedar ustedes quietos?
-- Exactamente. No nos va a ocurrir como en el año 1985, cuando se aprobó la todavía vigente ley del aborto y nos contentamos con lo que dijo el Tribunal Constitucional entonces. Bien es cierto que aquella ley ha sido ampliamente desbordada por los clínicas abortistas que la han convertido en los últimos años en un coladero para que se pueda abortar en cualquier circunstancia. Ahora vamos a profundizar en el debate moral que se ha abierto en la sociedad. Porque no lo olvidemos: el aborto es el mal de nuestra época .
-- Lo cual supone...
-- Supone que vamos a trabajar sin descanso. La medida de nuestros esfuerzos la vamos a ver en la manifestación que preparamos para el 17 de octubre...
--Cuando la ley esté ya aprobada...
-- No, no estará aprobada todavía aunque sí en debate parlamentario. Pero más allá de ese debate, nosotros vamos a tratar de reconquistar la conciencias. La batalla no está tanto en que la ley se modifique más o menos sino en hacer que la sociedad despierte y recupere la conciencia de que la vida humana es valiosa siempre.
-- Mientras tanto se habrá disparado el número de abortos...
-- Seguirá creciendo como hasta ahora, alrededor de un 10% anual hasta que se estabilce porque sea imposible abortar más. Con la actual ley se puede decir que ya se está llegando al techo posible: 120.000 abortos anuales son muchos abortos.
-- ¿Cómo va la organización de esa manifestación?
-- Viento en popa. A las cuarenta plataformas cívicas inicialmente convocantes se han unido cien más. Vamos a marcar una época, pero no tanto por el número de manifestantes como por la cualidad del mensaje que vamos a transmitir a la sociedad.
-¿Qué es...?
-- “Cada vida importa... Por la mujer, por la vida, por la maternidad”. Le voy a decir una cosa: Para luchar contra el aborto hay que contar con la mujer. La mujer es tan víctima del aborto como el niño que nunca podrá ver la luz. Fíjese: de cada cuatro mujeres que se plantean abortar, tres han decidido continuar el embarazo si reciben ayuda y asesoramiento, según hemos podido comprobar en nuestro programa redMadre. Y serán mujeres las que lleven la voz cantante en esa manifestación, convencidas de que hay alternativas al aborto.
-- Por ejemplo...
-- Ahí tenemos las iniciativas legislativas populares que estamos promoviendo en toda España a través de la Red Madre y que ya han tenido respuestas muy positivas en algunas Comunidades autónomas, como en Valencia. Son más de mil las chicas que en ese proceso de recogida de firmas han conocido que hay alternativas y que se han evitado así la amarga experiencia de un aborto.
-- Parece que uno de los aspectos que más ha calado en la sociedad para admitir el aborto es el mensaje laicista de que los defensores de la vida quieren meter en la cárcel a las mujeres que abortan.
-- Eso es pura demagogia. Las mujeres son también víctimas del aborto y eso no se arregla con que se amenace a la mujer con la cárcel. Nosotros, en el Foro de la Familia, no queremos que las mujeres vayan a la cárcel, queremos que tengan alternativas al aborto, que no se las deje solas ante sus problemas.
-- ¿Entonces?
-- Lo que pretendemos es que se proteja precisamente a la mujer. Y no solo eso: hay que quererla, demostrarle que no está sola. Bastante drama es para la mujer el aborto como para que encima le caiga un castigo carcelario. La mujer, insisto, es una víctima del aborto. Y si no, léase ese libro maravilloso que ha escrito una mujer que pasó por esta experiencia, Esperanza Puente, con el expresivo título de “Rompiendo el silencio”. Cuando una mujer que ha abortado cuenta su sufrimiento se le desmontan a cualquiera muchos tópicos pseudoprogresistas.
-- Su conclusión, por tanto es...
-- Muy simple: hay que recuperar la capacidad de pensar sobre lo importantes, hay que volver a mirar la realidad con cariño apreciando lo bueno existente como algo digno de protección. Y estamos en un momento estupendo porque el pensamiento católico está hoy mejor armado que hace unos años en la medida que la Iglesia ha cohonestado la libertad y la verdad. Si antaño los “ilustrados” defendían sólo los derechos de la libertad y los católicos se quedaban solo con los derechos de la verdad, hoy los segundos defienden con fuerza la libertad junto a la verdad mediante un ejercicio positivo de convencimiento razonable mientras que los primeros siguen sólo aferrados a su pequeña libertad sin referencias y caótica. El progresismo a ultranza se ha quedado sin discurso racional y se aferra a la banalización del sexo, el feminismo radical, la ideología de género,... para cautivar a una sociedad que se ha esclavizado a lo sensorial inmediato. Pero eso pasará...