CAMINEO.INFO.- Madrid/ESPAÑA.- El enfrentamiento entre el Gobierno de Zapatero y el Vaticano llegará mañana al Congreso de los Diputados. Así lo decidió ayer el Ejecutivo socialista, consciente de que mantener vivo ese debate puede conllevar réditos electorales para el PSOE -por lo que tiene de movilización entre los votantes de izquierda- ante la cita con las urnas del próximo 9 de marzo.
Sorprendió ayer en el palacio de la Carrera de San Jerónimo la petición de IU y el PNV de una reunión de la Diputación Permanente de la Cámara Baja con el objetivo de debatir la solicitud de comparecencia de la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, la principal responsable de las relaciones con la Iglesia, según el encargo que en su día le hizo Zapatero.
El hecho de que la petición partió de dos de los socios habituales de los socialistas en esta legislatura hacía pensar que el Gobierno podría estar detrás de la iniciativa. Las sospechas quedaron confirmadas cuando el Grupo Socialista se apresuró -dos horas antes de la reunión de la Diputación Permanente- a anunciar que la vicepresidenta acudiría al Congreso «a petición propia». Con ello, Izquierda Unida y el PNV renunciaron a la votación de su propuesta en la Diputación Permanente, no así al debate, que fue aprovechado por las fuerzas más a la izquierda del arco parlamentario para cargar contra la Iglesia.
«Asonada clerical»
En efecto, el coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, exigió al Gobierno una respuesta ante la «asonada clerical» protagonizada por los obispos el pasado 30 de diciembre con el respaldo del Vaticano. A su juicio, el Ejecutivo debe explicar si va a llamar a consultas al embajador de España ante la Santa Sede, Francisco Vázquez, al que definió con cierta ironía como «embajador doble».
Francisco Rodríguez, del BNG, acusó a la jerarquía católica de haberse embarcado en una «cruzada» en el marco del «preámbulo electoral», todo ello con una «intención agitadora que tiende a ser subversiva». En la misma línea se pronuncio Joan Tardá, de ERC, que tachó de «bochornosos» los discursos de la multitudinaria concentración del día 30.
En cambio, PP y CiU no apoyaron la petición de comparecencia de De la Vega con el argumento de que este final de legislatura no es momento para ese debate. La diputada del Grupo Popular María Salom aprovechó la sesión para criticar con dureza al Gobierno. En su opinión, al Ejecutivo socialista «le sobran los católicos» porque ha optado «por el radicalismo», con lo que ha conseguido que la democracia se «resienta».
Por su parte, el parlamentario socialista José Andrés Torres Mora no entró al fondo de la cuestión y se limitó a atacar al PP. Según dijo, los dirigentes actuales del principal grupo de la oposición pertenecen a «una triste estirpe de la derecha española que, en los momentos decisivos, cuando ha tenido que elegir entre salvar su alma y la patria, ha preferido salvar su alma y condenar la patria de las libertades».
Fuente: ABC