CAMINEO.INFO.- De las palabras pronunciadas por Benedicto XVI durante su viaje apostólico a Estados Unidos, los siguientes extractos logran mostrar su visión del momento actual y del mundo.
Discurso en la ceremonia de bienvenida:
“En un mundo sin verdad la libertad pierde su fundamento, y una democracia sin valores puede perder su propia alma”.
Discurso a los obispos en el Santuario de la Inmaculada Concepción:
“Entre los signos contrarios al Evangelio de la vida que se pueden encontrar en América, pero también en otras partes, hay uno que causa profunda vergüenza: el abuso sexual de los menores. Muchos de ustedes me han hablado del enorme dolor que sus comunidades han sufrido cuando hombres de Iglesia han traicionado sus obligaciones y compromisos sacerdotales con semejante comportamiento gravemente inmoral... ...La respuesta a esta situación no ha sido fácil y... ...ha sido tratada a veces de pésimo modo”.
Homilía en el National Stadium de Washington:
“ ...percibimos signos evidentes de un quebrantamiento preocupante de los fundamentos mismos de la sociedad: signos de alineación, ira y contraposición en muchos contemporáneos nuestros; aumento de la violencia, debilitamiento del sentido moral, vulgaridad en las relaciones sociales, y creciente olvido de Dios.” En español les dijo a los inmigrantes que “no se dejen vencer por el pesimismo, la inercia o los problemas. Antes bien, fieles a los compromisos que adquirieron en su bautismo, profundicen cada día en el conocimiento de Cristo y permitan que su corazón quede conquistado por su amor y por si perdón”.
Discurso en la Universidad Católica de América:
“Mientras hemos buscado diligentemente atraer la inteligencia de nuestros jóvenes, quizás hemos descuidado su voluntad. Como consecuencia, observamos preocupados que la noción de libertad se ha distorsionado. La libertad no es la facultad para desentenderse de; es la facultad de comprometerse con, una participación en el Ser mismo”.
Palabras en el encuentro con representantes de otras religiones:
“Que los miembros de todas las religiones estén unidos en la defensa y promoción de la vida y la libertad religiosa en todo el mundo. Y que, dedicándonos generosamente a este sagrado deber, a través del diálogo y de tantos pequeños actos de amor, de comprensión y de compasión, seamos instrumentos de paz para toda la familia humana”.
Discurso en la ONU:
“Obviamente, los derechos humanos deben incluir el derecho a la libertad religiosa, entendido como expresión de una dimensión que es al mismo tiempo individual y comunitaria, una visión que manifiesta la unidad de la persona, aun distinguiendo claramente entre la dimensión de ciudadano y la de creyente”.
Palabras en una sinagoga de Nueva York:
“Me resulta conmovedor recordar que Jesús, siendo joven, escuchó las palabras de la Escritura y rezó en un lugar como éste... ...Bendito sea el nombre del Señor”.
Discurso en la Iglesia de San José:
“Solamente manteniéndose firmes en la enseñanza segura lograremos responder a los retos que nos asaltan en un mundo cambiante. Solo así daremos un testimonio firme de la verdad del Evangelio y de su enseñanza moral”.
Homilía en la catedral de San Patricio:
“¡ ...sean también los primeros amigos del pobre, del prófugo, del extranjero, del enfermo y de todos los que sufren!”.
Discurso a jóvenes y seminaristas:
“Pienso ante todo en sus padres, abuelos y padrinos. Ellos han sido sus primeros educadores en la fe. Al presentarlos para el bautismo, les dieron la posibilidad de recibir el don más grande de su vida. Aquel día ustedes entraron en la santidad de Dios mismo. Llegaron a ser hijos e hijas adoptivos del Padre. Fueron incorporados a Cristo. Se convirtieron en morada de su Espíritu”.
Oración en la Zona Cero:
“Dios de la paz, concede tu paz a nuestro violento mundo: paz en los corazones de todos los hombres y mujeres y paz entre las naciones de la Tierra”.
Homilía en el Yankee Stadium:
“Aquí, en este país de libertad, quiero proclamar con fuerza que la Palabra de Cristo no elimina nuestras aspiraciones a una vida plena y libre, sino que nos descubre nuestra verdadera dignidad de hijos de Dios y nos alienta a luchar contra todo aquello que nos esclaviza, empezando por nuestro propio egoísmo y caprichos”.
Discurso en la ceremonia de despedida:
“Rezo por todos los Estados Unidos, realmente por todo el mundo, para que el futuro traiga una mayor fraternidad y solidaridad, un creciente respeto recíproco y una renovada fe y confianza en Dios, nuestro Padre que esta en el cielo. Con estas palabras de despedida, les dejo, rogándoles que se acuerden de mí en sus plegarias, a la vez que les aseguro mi afecto y mi amistad en el Señor. Dios bendiga a América”.