CAMINEO.INFO.- La Delegada de Familia y Asuntos Sociales del Ayto. de Madrid, Concepción Dancausa, visitó ayer el Centro Residencial de Atención al Menor y su Familia "Santa Mª del Parral". Se trata de uno de los proyectos de vivienda que Cáritas Madrid desarrolla en la diócesis.
La vivienda es uno de los elementos que determina la inclusión social de las personas. Por este motivo, Cáritas Diocesana de Madrid cuenta con varios proyectos residenciales, como el Centro "Santa María del Parral", con los que poder ofrecer una respuesta ante la difícil situación de muchas familias que no pueden acceder a una vivienda con la que comenzar su andadura hacia una vida normalizada y plena.
El Centro "Santa María del Parral", inmueble propiedad de la Fundación Sociedad Protectora de los niños que lo tiene cedido a Cáritas Diocesana de Madrid, es un recurso residencial en colaboración (convenio) con la Dirección General de Familia, Infancia y Voluntariado del Ayuntamiento de Madrid.
Este Centro consta de 30 apartamentos para familias monoparentales en situación de vulnerabilidad o exclusión social con hijos menores de 16 años a su cargo. Son familias que necesitan una intervención especializada y un acompañamiento durante dos años, ante las dificultades psico-sociales que presentan a causa de diversas situaciones vividas: ruptura familiar, malos tratos, precariedad económica grave.
Los objetivos prioritarios marcados en el proyecto:
- La protección a las personas
- La promoción de la vida familiar normalizada
- El ejercicio de procesos de desarrollo personal y familiar
- La generación de vínculos y responsabilidades sociales compartidas.
- Alcanzar un nivel óptimo de autonomía.
Un proyecto cercano y familiar
El principal objetivo de este proyecto es aportar a familias monoparentales en situación de vulnerabilidad o exclusión, herramientas sociales y personales necesarias para llevar una vida normalizada y plena.
A través de este Centro Residencial con jardín, zonas comunes, biblioteca, sala de juegos.. conseguimos poner al servicio de todas estas familias unos medios personales y materiales con los que empezar a construir un futuro juntos.
Pero esto, por si sólo, no es suficiente, el factor humano es fundamental en este Proyecto. Además de los voluntarios y profesionales con los que contamos día a día, la Comunidad Religiosa de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia colabora de una forma muy especial en este proyecto. Conviven con las familias en el propio recinto, son esas vecinas incondicionales que, de día o de noche, están allí para ayudar en lo que sea necesario. Son ese toque humano y cercano imprescindible en un proyecto como este.
Cuando entras por la verja de este Centro y ya en el jardín te encuentras una madre sentada al sol con su bebe y su hijo de cuatro años jugando al balón, y si sigues avanzando y dentro del edificio te encuentras por los pasillos niños que corren, que se llaman de puerta en puerta porque va a comenzar una actividad en la sala común de la planta baja. Ahí, en ese momento, es cuando te das cuenta de que este proyecto es un proyecto vivo, es un proyecto que cada día crece con todos esos niños que juegan, que crecen, que ríen, que aprenden juntos y que son llevados de la mano por todos esos voluntarios y trabajadores del Centro que dedican horas, trabajo y mucho cariño a estos menores y sus familias.
En el año 2008
Desde el inicio de este proyecto han pasado por este recurso 250 familias, unas 700 personas.
El pasado año se recibieron 44 solicitudes de acceso al Centro para aceptar 22 expedientes en plazas vacantes. El 100% son familias monoparentales, con una media de hijos de 1,5 por familia.
Se atendieron a 47 familias, compuestas por 47 adultos y 88 menores. La media de edad de los progenitores es de 37 años. Respecto a los menores, el 24% tiene menos de 3 años, el 52% entre los 4 y los 10 años, y el 24% son adolescentes entre los 11 y 17 años.
El periodo medio de estancia es de 18 meses. Y en cuanto el destino de las familias a su salida, un 30% fueron a otros recursos residenciales de Cáritas Diocesana de Madrid, un 20% a vivienda pública, un 25% a piso alquilado propio o compartido, un 15% volvieron con la familia extensa y por último el 10% tuvo otros destinos.