SANTIAGO LLOPIS -Valencia/ESPAÑA- El cardenal arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, alerta en su
carta de esta semana de la “urgencia” de redescubrir “la importancia y
la belleza de la misión educadora” .
Bajo el título de “El amor es el mejor impulso para el
conocimiento”, el purpurado inicia su carta refiriéndose al reciente
viaje pastoral del papa Benedicto XVI a Estados Unidos y al encuentro
que mantuvo con los educadores en la Universidad Católica de América.
“El contenido de su discurso enlaza directamente con las pretensiones
del I Congreso Internacional de ‘Educación Católica para el siglo XXI’,
que la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” ha
organizado para los próximos días 28 al 30 de abril”, indica el
purpurado.
En su carta, el titular de la archidiócesis de Valencia subraya
que “el servicio a la verdad que la Iglesia ejerce en medio de la
humanidad se realiza de un modo principal a través del encuentro
personal, del conocimiento y del testimonio cristiano”.
Sin embargo, el purpurado reconoce que “se comprueba a diario que
el deber educativo no es fácil”. Por ello, pide una mayor implicación
de “toda la comunidad cristiana con los educadores cristianos para
garantizar que el poder de la verdad de Dios impregne todas las
dimensiones de las instituciones a las que sirven”. A este respecto,
precisa que “los padres y demás familiares que se implican en la
educación de sus hijos, fortalecen y refuerzan la labor de los centros”.
De igual modo, “los nobles fines de la formación académica y de la
educación están fundados en la unidad de la verdad, y en el servicio a
la persona y a la comunidad” y, además, “son un poderoso instrumento de
esperanza que permite superar los conflictos personales, la confusión
moral y la fragmentación del conocimiento”.
Los recursos que la Iglesia dedica a la educación están
justificados “porque todas sus actividades nacen de su conciencia de
ser portadora de un mensaje que tiene su origen en Dios mismo, en su
bondad y en su sabiduría”.
Concluye su carta el cardenal García-Gasco expresando que la
educación católica “tiene la misión de contribuir a llenar de sentido
la vida de los que se acercan a ella”. Los profesores, los estudiantes
y las familias acuden a ella “para encontrar respuesta a muchas de sus
preguntas, para hacer frente a los retos que plantea la vida”.
En este sentido, finaliza el purpurado, “la Iglesia ofrece con sus
comunidades educativas una sabiduría humana decididamente abierta a la
esperanza que no defrauda: la que nace del indefectible Amor de Dios
por sus hijos”.
Fuente: Arzobispado de Valencia