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  Portada:: Hablan los Obispos:: Saludo a participantes de XXII Asamblea Diocesana de Pastoral

CAMINEO.INFO.-Juan Pablo II y Monseñor Luis Morales Reyes Arzobispo de San Luis Potosí

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Saludo a participantes de XXII Asamblea Diocesana de Pastoral

28-04-2008

CAMINEO.INFO.- 1.- Una palabra de gratitud.

Saludo con grande afecto a todos los asambleístas. Gracias por estar aquí, como cada año, dando su tiempo y su vida para seguir construyendo nuestra Iglesia potosina. Aprecio grandemente su sacrificio y su amor. Éste, finalmente, es el motor que les mueve a ponerse en camino para participar en nuestra XXII Asamblea Diocesana de Pastoral que es un acontecimiento de fe, de comunión eclesial y de esperanza. ¡Sean muy bienvenidos! Gracias, queridos sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y fieles laicos por todo lo que han hecho hasta ahora a favor de la elaboración del Tercer Plan Diocesano de Pastoral. Dios conoce su esfuerzo y él les recompensará su trabajo fiel, responsable, perseverante e ilusionado.

2.- Primero, la oración. Primero, la gracia.

Me dio mucho gusto que hayamos iniciado con un momento intenso de adoración al Santísimo Sacramento. Es el mejor y más excelente principio. Primero, la oración. Primero, la gracia. Primero, el encuentro amoroso con Cristo vivo en la Eucaristía. Así, no caemos en el error de dedicar una gran cantidad de tiempo a elaborar planes y proyectos pastorales, olvidándonos de la oración.

Bien sabemos que para la evangelización se necesita la oración, mucha oración, porque es obra del Espíritu Santo que toca no sólo los corazones de los oyentes, sino el corazón, a veces tibio y frágil de los anunciadores. Oramos para tener la misma fortaleza y audacia de los primeros discípulos y misioneros. ¿Estamos convencidos que sin el Espíritu Santo, resuena vacío el anuncio? ¿Podríamos decir como la primera comunidad apostólica: “Pareció bien al Espíritu Santo y a nosotros?(He.15,28). Con San Juan, en el Apocalipsis, podemos preguntarnos: “¿Qué le dice el Espíritu a esta Iglesia potosina?”

La primacía de la oración nos lleva a dar la primacía a la gracia que nos libera de pensar que los resultados dependen de nuestra capacidad de hacer y programar; cuando hay fracasos y no se avanza, la gracia nos libera de la frustración y el desaliento. No olvidemos que el protagonista de la misión es Jesús, no el discípulo. Por tanto, estamos llamados a participar de la misión a partir de la oración y de la gracia.

3.- Una palabra de aliento y esperanza.

Hace ocho años, emprendimos este tramo del camino diocesano que concluyó el año pasado. Lo comenzamos llenos de ilusión en el clima espiritual del Gran Jubileo del 2000. Todo comenzó con la elaboración del Segundo Plan Diocesano de Pastoral. ¿Recuerdan ustedes que lo realizamos entre el temor y la esperanza? No conocíamos el método ni el camino. Hubo dudas y titubeos. La barca potosina no tenía claras las cartas de navegación. Pero confiamos en Dios y en nosotros, y llegamos a puerto seguro. Nos acompañó la presencia cierta de Jesús que, una y otra vez, repite sus palabras a lo largo de los milenios: “¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe? (Mt. 8 26). Comenzamos, entonces, la realización de nuestro proyecto pastoral que fuimos evaluando año tras año, proponiéndonos, a la vez, nuevas tareas y compromisos.

No han faltado los logros abundantes, las alegrías de la cosecha, las satisfacciones. Señalo cuatro grandes frutos, desde mi punto de vista: la crecida vivencia del encuentro con Cristo vivo, la práctica frecuente en muchos ambientes de la Lectio Divina, el vigoroso aliento recibido de la espiritualidad del camino, el avance en los rasgos del nuevo rostro de nuestra Iglesia: convertida, comunitaria, misionera, ministerial, solidaria, inculturada.

Hay que reconocer, por otro lado, que no estuvieron ausentes los obstáculos, desilusiones, apatías, cansancios y desalientos. A este respecto, les comparto que me ha llamado la atención cómo el Papa hace mención, repetidas veces, en Aparecida, del cansancio. ¡Es tan real, recurrente y humano! Pero, con la gracia de Dios, lo vencemos. Somos hombres y mujeres que caemos y nos levantamos; somos discípulos y misioneros que caemos y nos levantamos. ¡Es verdad! Nuestra vida está lastrada por el desaliento. A veces, pensamos que nuestras expectativas están rotas por completo, sentimos que caminamos sin rumbo definido; nuestros ojos no perciben que Jesús se acerca siempre a nosotros y nos acompaña, como a los discípulos de Emaús. Aunque no lo percibamos, el Resucitado está caminando con nosotros. A lo largo de estos ocho años, Él ha sido nuestro acompañante. ¡Ha estado junto a nosotros! Nos ha escuchado y nos ha explicado las Escrituras. Se ha preocupado de nuestros problemas pastorales. Una y otra vez, nos ha señalado el camino cuando no sabíamos por dónde avanzar. Ha partido el Pan para alimentarnos. Nos ha transmitido esperanza en los momentos más difíciles de nuestro caminar diocesano.

4.- Desafíos y horizontes.

Hoy, en esta asamblea, el Señor vuelve a pasar a nuestro lado. Nos reitera el imperativo misionero: “Pónganse en camino” (cfr. Mc. 16, 15). El camino nunca termina. Retomamos la espiritualidad del camino. Estamos invitados a crecer. No olvidemos que crecer, en cualquier aspecto de nuestra vida tiene un precio. Los cambios sin dolor sólo ocurren en los cuentos de hadas. Hay que tener la valentía, la perseverancia, la audacia de volver a empezar, de resistir los fracasos y las dudas, ir más allá de los golpes y volver a empezar. De esto se trata al proponernos elaborar el Tercer Plan Diocesano de Pastoral. Levantar la mirada para contemplar el camino nuevo que Dios quiere que emprendamos con vigor, alegría y esperanza. En él se encuentran muchos desafíos pero también amplios horizontes para la evangelización en esta Iglesia potosina. ¿Por dónde nos llevará el Señor? No lo sabemos.

El Documento de Aparecida sólo nos dice que hay que “recomenzar desde Cristo”. Conocemos el punto de partida, la dirección y la meta, no conocemos las rutas, las rutas misteriosas del Espíritu. Aparecida dice: “Estamos llamados a recomenzar desde Cristo, a reconocer y seguir su Presencia con la misma realidad y novedad, el mismo poder de afecto, persuasión y esperanza, que tuvo su encuentro con los primeros discípulos a las orillas del Jordán, hace 2000 años” (n. 549).

Como indispensable sustento para el camino, como presupuestos necesarios, Aparecida nos propone dos cosas: la comunión eclesial y la conversión pastoral. Nos dice, recordando a Juan Pablo II, que no nos atrevamos a emprender la planeación pastoral sin la vivencia de la espiritualidad de comunión ya que ésta “es el principio educativo de todos los lugares donde se forma al hombre y al cristiano, donde se educan los ministros del altar, las personas consagradas y los agentes pastorales, donde se construyen las familias y las comunidades” (NMI,43). Tampoco hagamos proyectos pastorales sin una sincera y verdadera conversión pastoral que nos haga “pasar de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera” (DA, 370). Nos exige una conversión pastoral que haga atractiva a la Iglesia para que “se manifieste como una madre que sale al encuentro, una casa acogedora, una escuela permanente de comunión misionera” (DA, 370) Nos recuerda que la Iglesia crece por atracción, no por proselitismo. Y también nos advierte que todo proyecto pastoral, “sólo es eficiente si cada comunidad cristiana, cada parroquia, cada comunidad educativa, cada comunidad de vida consagrada, cada asociación o movimiento y cada pequeña comunidad se insertan activamente en la pastoral orgánica de cada diócesis” (DA, 169). Es decir, para la elaboración y puesta en práctica del Plan de Pastoral, se requiere conversión pastoral en todo y de todos.

Queridos asambleístas, esta es la espiritualidad del camino que hoy retomamos. Dejémonos llevar por ella. De esta manera, estoy seguro que, guiados por el Espíritu del Señor, elaboraremos el mejor Plan de Pastoral y lo llevaremos a la práctica alentados por el viento nuevo de un nuevo Pentecostés, en los años por venir. ¡Manos a la obra! La Virgen, Madre de la Iglesia, perfecta discípula y primera misionera, nos acompaña para que caminemos con Cristo, como sus fieles discípulos y audaces misioneros. Al igual que Pedro, discípulo y apóstol apasionado, digamos: ¡En tu nombre, Señor, lanzamos las redes! (Cfr. Luc. 5, 5).

+Luis Morales Reyes
Arzobispo de San Luis Potosí.

Fuente: Arquidiócesis de San Luis Potosí





























Tacámbaro: Pedernales: Labor En Bien De Los Necesitados



Por: Élida y Queta Domínguez

Conscientes de las necesidades que se viven en la comunidad de Pedernales, los grupos parroquiales de Cáritas, visitadores de enfermos, Ministros Extraordinarios de la Comunión y quienes trabajan en la Pastoral Social, apoyados por el Padre Atanasio Blas Damián, párroco del lugar, se han dado a la tarea de reunir diversas ayudas para hacerlas llegar a muchos de los enfermos, especialmente a los más pobres. Han solicitado la participación del organismo del DIF-MUNICIPAL cuya presidenta es la Sra. Sandra Santillán de Bastida, quien ha respondido a nuestro llamado con mucho gusto, interesándose por la salud y el bienestar de dichas personas, haciendo llegar diversos apoyos como despensas, andaderas y otras ayudas según las necesidades de cada persona.

Fuente: Diócesis de Tacámbaro
http://diocesisdetacambaro.agenciacatolica.com





























Tacámbaro: La Diócesis a los pies de la Guadalupana


Te invitamos a participar en la Peregrinación el próximo 8 de mayo.

Saludo con mucho aprecio a todos los miembros de la Comunidad Diocesana:

Sacerdotes, Religiosas, Seminaristas, Pueblo de Dios.

Cada año nuestra Diócesis se ha hecho presente en la Insigne y Nacional Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, en la ciudad de México, para llevarle a la Virgen nuestras alegrías por todo lo que su Hijo divino nos ha dado para nuestra vida humana y sobre todo para nuestra vida cristiana; para decirle que estamos alegres porque ella como buena Madre nos sigue protegiendo con su valiosa intercesión; que estamos necesitados de su maternal intercesión porque los peligros que nos amenazan siguen estando presentes en nuestra vida cristiana y en nuestro caminar por el tiempo.

Madre, ahora te queremos hacer presentes algunas de nuestras muchas necesidades más urgentes que amenazan nuestras familias y nuestra sociedad: primeramente queremos pedirte que intercedas ante tu Hijo divino que defienda a los niños no nacidos de las amenazas de ley que se ventilan en las Cámaras de Diputados y Senadores de la República. Así como el Padre celestial defendió a tu Hijo Jesús de las manos criminales del rey Herodes, defiende la vida de millones de niños de las manos criminales de nuestros legisladores. En segundo lugar queremos poner en tus manos de Madre la gran amenaza contra ancianitos y personas discapacitadas que son consideradas como estorbo en nuestra sociedad de consumo y por lo tanto quieren promover una ley para darles el boleto de salida de este mundo con el engaño de muerte digna.

Madre, como tercera petición queremos llevarte nuestras preocupaciones por la situación reinante en nuestra sociedad: la in-seguridad y la violencia se han apoderado de nuestras comunidades, nuestras familias no tienen paz, las garantías de los ciudadanos trabajadores y honrados se han perdido porque son extorsionados por bandas del crimen organizado. Defiéndenos Madre de tanta maldad, queremos sentir tu valiosa protección.

El futuro de nuestros niños y jóvenes se presenta cada vez más oscuro pues la situación reinante los tiene desconcertados.

¡Vuelve tus ojos misericordiosos hacia nosotros, y muéstranos a Jesús tu Hijo como el Salvador!

Te esperamos, para hacer más fuerte nuestra petición ante la Morenita del Tepeyac.

Su Obispo que los aprecia y los bendice.

+Mons. José Luis Castro Medellín
Obispo de Tacámbaro

Fuente: Diócesis de Tacámbaro
http://diocesisdetacambaro.agenciacatolica.com





























Tacámbaro: La Eucaristía es la Identidad del Católico


Congreso Eucarístico en la Foranía de Tuzantla

Con motivo del próximo Congreso Eucarístico Nacional, que se realizará en la Arquidiócesis de Morelia y con miras al Congreso Eucarístico Internacional, que se efectuará en Québec, Canadá, la foranía de Tuzantla, como preparación a los congresos mencionados, realizó su congreso de foranía con sede en la parroquia de san Francisco de Asís.

La preparación del congreso comenzó desde el mes de diciembre del año pasado y se acordó que los congresos eucarísticos parroquiales se realizaran el jueves santo, según lo expresó el padre Antonio Rodríguez, párroco en Benito Juárez, ya que es el día en que nos reunimos en torno al Señor recordando aquella primera Eucaristía que compartió con sus apóstoles. En Cuaresma se repartió material con temas eucarísticos para preparar a los fieles a vivir la Eucaristía como una Pascua.

Los sacerdotes de la foranía agradecieron la colaboración de los fieles de la parroquia anfitriona por la disposición y organización del congreso, al igual que a las distintas personas asistentes e invitaron a que la Eucaristía se viviera como familia cristiana, desde el más pequeño hasta las personas mayores, ya que es un regalo de Dios para los católicos.

Fuente: Diócesis de Tacámbaro
http://diocesisdetacambaro.agenciacatolica.com/modules/news






























Torreón: El rostro de la Iglesia de Torreón a 50 años de su Fundación

Al celebrar el 50° Aniversario de Fundación de la Diócesis de Torreón, hacemos un recuento de algunos datos e información que puede ayudar a comprender mejor los esfuerzos evangelizadores que esta Iglesia ha realizado a lo largo de sus primeros cincuenta años de existencia. En forma general es posible destacar los siguientes aspectos.

• Fundada el 19 de abril de 1958, conformada por los cinco municipios de la Comarca Lagunera del Estado de Coahuila, con una población aproximada de 1’000,000 hab., en un porcentaje mayor ubicado en la sede episcopal, la ciudad de Torreón, que como tal, ha cumplido apenas 100 años de fundación. Al erigirse esta Iglesia particular había en su zona rural seis parroquias que eran atendidas por el clero diocesano. Había otras tres parroquias en la ciudad: Nuestra Señora de Guadalupe atendida por una comunidad de padres claretianos, Nuestra Señora del Carmen -que después fue la Catedral- bajo el cuidado de sacerdotes de la Compañía de Jesús y el Sagrado Corazón de Jesús bajo la responsabilidad de presbíteros diocesanos. Además existía el templo Nuestra Señora del Perpetuo Socorro a cargo de los misioneros redentoristas.

• La Diócesis inició sus trabajos con 26 sacerdotes religiosos y 13 diocesanos. En ese tiempo había 23 seminaristas que estudiaban Filosofía y Teología en los Seminarios de Moctezuma Nuevo México en Estados Unidos, en Guadalajara y Zacatecas. El 19 de abril de 1959, en el entonces llamado campo “Las Margaritas”, Don Fernando Romo Gutiérrez bendijo y colocó la primera piedra del Seminario Diocesano, iniciando sus cursos el 18 de octubre de 1961, provisionalmente en el ejido San Agustín.

• La Diócesis ha vivido tres grandes etapas marcadas por la presencia y el Ministerio Episcopal de sus tres pastores:
o Mons. Fernando Romo Gutiérrez, Obispo Emérito y Fundador de la Diócesis que celebra también, junto con esta Iglesia particular sus Bodas de Oro Episcopales. (1958). Puso las bases de lo que hoy es la Diócesis de Torreón, concretizando los grandes retos que el Concilio Vaticano impulsó. Construyó el Seminario diocesano, fue un gran animador de la presencia del laicado e impulsor de los movimientos de renovación litúrgica.
o Mons. Luis Morales Reyes, (1985-1999) primero como Obispo Coadjutor y posteriormente, desde junio de 1990, como Titular, dio un fuerte impulso a la Pastoral Orgánica y animó todos los esfuerzos por la pastoral planificada.
o Mons. José Guadalupe Galván Galindo, de diciembre del 2000 en adelante, quien ha continuado el camino recorrido por los anteriores obispos, promoviendo un clima de gran confianza y fraternidad. Asumiendo los retos de la cultura posmoderna, ha conducido a la Iglesia diocesana, animándola a asumir las líneas del Documento de Aparecida, particularmente ante el reto de ser discípulos y misioneros.

• Poco más de 100 sacerdotes del clero diocesano con una importante presencia de presbíteros originarios de esta región, con gran apertura y comunicación entre ellos y con el Obispo. Además hay 7 Institutos Religiosos Masculinos que, en su mayoría, se integran con gran facilidad y disposición a la vida diocesana. Se impulsa de manera importante la relación de fraternidad y colaboración entre presbíteros del clero secular y del regular. Buena participación de ambos en el retiro mensual del presbiterio, a cargo de la Comisión de Pastoral Sacerdotal. La mayoría de los presbíteros asignados a parroquias participan ordinariamente en las reuniones de los 11 decanatos en los que está organizada la Diócesis. Normalmente las reuniones de decanato son quincenales o mensuales. Hay para el clero, diversos momentos de formación permanente: cursos de actualización, retiro mensual, ejercicios espirituales, reuniones quincenales por decanatos, cursos especiales y conferencias, convivencias, fiestas por aniversarios sacerdotales o fiestas patronales, paseos y semana de vacaciones juntos, cursillos de actualización pastoral, etc. Hay una buena participación en reuniones de la Provincia Eclesiástica, o en seminarios y cursos nacionales de diversa índole. Buen nivel de preparación del clero, contando ya con un buen número de presbíteros con especialidades en ciencias filosóficas, teológicas y en otros campos del saber humano, tales como psicología, sociología, comunicación, ingeniería, arquitectura, educación y administración, entre otras.

• En la etapa del tercer Obispo de Torreón se ha consolidado el Seminario Diocesano, alcanzando ya el arco completo de la formación: Curso Introductorio, Filosofía y Teología. Además se reciben ya seminaristas de otras diócesis a las que se les apoya con este servicio.

• En la organización Pastoral, por medio del servicio de articulación que ofrece la Vicaría de Pastoral se cuenta, a nivel diocesano, con diversos equipos, mismos que se han reorganizado a partir de la re-estructuración que recientemente hizo la Conferencia del Episcopado Mexicano en comisiones y dimensiones: Pastoral Profética, Pastoral Litúrgica, Pastoral Social, Ministerios y Vocaciones, Familia-Juventud-Laicos y Comunicación Social. Cada una de estas comisiones está formada por distintas dimensiones, tales como catequesis, jóvenes, familia, social-caritas, de la salud, de migrantes, de comunicación social, de pastoral bíblica, de pastoral penitenciaria, de liturgia, de profesionistas, de vocaciones, de indígenas, de animación misionera, etc., además de las necesarias Comisión del Clero, Comisión de Religiosas y Comisión de Laicos.

• La Diócesis cuenta con una herramienta importante: el Plan Pastoral 2004-2010 que ha marcado el objetivo que se quiere alcanzar, así como los desafíos a los que se debe responder y los criterios de acción que están impulsando los programas pastorales. Cada año se realiza la Asamblea Diocesana, siendo la última la vigésima, en octubre del año 2007. Posteriormente se celebran asambleas parroquiales y decanales. A partir de este proceso anual se elaboran los programas pastorales que deberán ser ejecutados en los niveles parroquiales, decanales y diocesano, así como en los movimientos, asociaciones y comisiones diocesanas, a lo largo del año pastoral que va, normalmente de noviembre a agosto.

• A partir de la última etapa del Plan Diocesano de Pastoral 2004-2010 se han potenciado programas orientados a acompañar a los indígenas que, emigrando de sus lugares de origen, han hecho de la Comarca Lagunera su casa. También se ha impulsado de manera importante la pastoral de migrantes, así como el diálogo con otras Iglesias cristianas, especialmente Metodistas, Presbiterianos y Bautistas, realizándose ya importantes momentos de oración y reflexión, así como logrando ya apoyos mutuos en algunas sencillas tareas a favor de la sociedad lagunera.

• Con motivo del Año Jubilar, Mons. José Guadalupe Galván Galindo ha venido realizando la Primera Visita Pastoral a todas las parroquias y capellanías de la Diócesis. Esta Primera Visita Pastoral se prolongará más allá del Año Jubilar, ya que la intención es impulsar el proceso de pastoral planificada en la Diócesis, mismo que se inició desde al año 1985.

• La Diócesis cuenta con la enriquecedora presencia de 19 Institutos Religiosos Femeninos con 25 casas, dedicados, según sus carismas propios, a la educación, la pastoral, las misiones, la asistencia social, los hospitales, los asilos de ancianos y de niños, la atención a sacerdotes, la oración y la contemplación y la promoción integral de las personas, particularmente de las mujeres.

• Se ha insistido con firmeza en el papel de la parroquia entendida como comunidad de comunidades. Actualmente hay 51 parroquias distribuidas en la zona urbana y rural. Las parroquias están organizadas en 11 Decanatos que facilitan la organización pastoral. Las funciones del Decano están definidas en el Directorio del Decano y del Decanato. Cada parroquia cuenta con los llamados ORGANISMOS PASTORALES BÁSICOS que son el Consejo Pastoral y el Consejo de Economía, así como con una serie de diferentes Equipos de Servicio Pastoral, entre los que se cuentan: catequesis, pastoral juvenil, matrimonial, de la salud, caritas y vocacional, además del apoyo de los equipos de liturgia y de los Ministros Laicos, especialmente de la Comunión y de la Palabra. Además en algunas parroquias hay importante presencia de movimientos y asociaciones laicales.

• Se cuenta en la Diócesis con 34 Movimientos y Asociaciones Laicales, mismos que participan en la Comisión de Laicos, conducida por laicos y asesorada por un presbítero. Los movimientos y asociaciones laicales están organizados de acuerdo al área al que está destinado su servicio: familia, espiritualidad, liturgia, promoción social, familia, jóvenes, etc. La presencia del laicado ha sido un elemento fundamental desde el inicio de la Diócesis de Torreón, lo que deja de manifiesto su importancia en la conformación del rostro joven de esta Iglesia del norte de la república mexicana.

• El 19 de abril de 2007, inició el Año Jubilar por el 50º Aniversario de Fundación de la Diócesis de Torreón y, al mismo tiempo, por las Bodas de Oro Episcopales de su primer Obispo y fundador, Mons. Fernando Romo Gutiérrez. El objetivo que se propuso en la elaboración del programa del Año Jubilar fue animar y fortalecer la vida pastoral en la Diócesis de Torreón, impulsando una firme evangelización en todos sus sectores. El lema seleccionado para la celebración del Jubileo de Oro fue “CELEBREMOS EL JUBILEO ANUNCIANDO EL EVANGELIO”.

• El 15 de diciembre de 2007, Mons. Fernando Romo Gutiérrez fue llamado a la presencia del Padre celestial, a los pocos meses de celebrar con su Diócesis sus Bodas de Oro Episcopales.

• Junto con edificios y centros de espiritualidad, tales como la Casa Iñigo, el Instituto Lourdes y la Casa de Cristiandad, la Diócesis tiene en el CENTRO SAULO un importante espacio de servicio que ha venido ofreciendo por más de una década, tanto a la Diócesis como al resto de la sociedad lagunera y de otros lugares de la república, un agradable y funcional ambiente de formación y desarrollo intelectual, espiritual y cultural.

• Indudablemente el complejo pastoral-turístico del Cristo de las Noas, construido hace más de 30 años con la finalidad de colocar a la Comarca Lagunera bajo la mirada amorosa de Cristo Rey, ha sido un importante signo que le ha dado a la Ciudad y a la Diócesis un rostro que la identifica y subraya su raíz cristiana.

• Un gran fruto de estos cincuenta años es, sin duda alguna, el Instituto Pastoral Pablo VI, nacido en el año 1990 como fruto del proceso de pastoral planificada. Este es un espacio de formación permanente de Agentes de Pastoral, con la intención de responder a los retos propios del trabajo evangelizador. En él se ofrece un Diplomado en Pastoral y cursos de especialización en distintos campos, tales como Biblia, Familia, Misionología, Catequesis y Doctrina Social Cristiana entre otros, con la finalidad de ayudar a las personas a crecer y formarse como seres humanos, discípulos y apóstoles de Jesucristo.

• Grandes acontecimientos como encuentros, congresos y asambleas en distintos niveles de Iglesia, han marcado el ritmo de nuestros procesos pastorales, impulsados de manera decisiva por el querido Don Luis Morales Reyes, actualmente Arzobispo de San Luis Potosí y a quien esta Iglesia diocesana recuerda con gratitud y cariño. De gran importancia para esta Iglesia particular, nacida con la fuerza de los vientos renovadores del Concilio Vaticano II, ha sido el proceso de pastoral planificada, iniciado desde 1985 y que no ha sido interrumpido hasta ahora, que ha permitido crear el rostro de una Iglesia de comunión y participación, pueblo de Dios congregado en torno al Pan de la Palabra y de la Eucaristía. Aquí hemos aprendido a valorar “el don de la Eucaristía, sacramento de amor que nos dejó Jesucristo el Señor, enseñándonos a anunciarla, celebrarla y vivirla en comunión, especialmente con los más necesitados”.

• CARITAS DIOCESANA DE TORREON ha sido un firme medio para mostrar la solidaridad y la caridad de la Iglesia, especialmente con los más empobrecidos, potenciando no solo auxilio inmediato a sus grandes necesidades, sino también abriendo caminos y esfuerzos de promoción humana y desarrollo de las personas y de sus comunidades.

• La Diócesis de Torreón está abierta al futuro. Contemplamos los retos y desafíos propios de la cultura urbana y de la era postmoderna, misma que nos plantea grandes respuestas, así como la implementación de creativos programas pastorales que respondan a las urgencias del tiempo moderno.

Pbro. Lic. Ignacio Mendoza Wong Sánchez

Fuente: Diócesis de Torreón
http://www.diocesisdetorreon.org





























Torreón: Una Iglesia abierta al Futuro


Al celebrar su Jubileo de Oro por el 50º Aniversario de su Fundación, la Diócesis de Torreón, asumiendo su fecundo pasado, es consciente de su momento presente y se proyecta, con esperanza y alegría al futuro, mismo que entiende como “una nueva primavera”, fruto del Espíritu y de las distintas acciones nacidas del compromiso por construir el Reino.

Ubicada en la comarca lagunera, y teniendo como sede episcopal la recién centenaria ciudad de Torreón, esta Iglesia particular descubre su vocación de futuro, en la tarea de construirse como comunidad de discípulos y misioneros. Contempla hoy los retos y desafíos propios de la cultura urbana, del mundo rural y de la era postmoderna, realidades que le exigen impostergables y audaces respuestas a partir del Evangelio, así como la implementación de creativos programas pastorales que respondan a las urgencias del tiempo moderno.

La Iglesia de Torreón tiene un compromiso con su futuro contemplado como proyecto de Dios, mismo que sólo podrá realizarse desde la apertura a la acción del Espíritu que deberá conducir los pasos de esta joven comunidad eclesial para que en ella se haga la voluntad del Padre.

Pbro. Lic. Ignacio Mendoza Wong Sánchez

Fuente: Diócesis de Torreón
http://www.diocesisdetorreon.org



























Tuxtla: Necesitamos estar siempre en constante formación


Quiero compartir con ustedes la preocupación que tiene la Iglesia para que siempre haya agentes formados y en constante formación.

Una de las causas por las que caemos fácilmente en las estrategias de ideologías, corrientes y estilos de vida, es sin duda en gran parte por la ignorancia con la que vivimos, lo peor de todo es que nos hemos acostumbrado.

Hoy quiero también referirme a todos los católicos comprometidos y a los que siendo católicos no lo han hecho para que a la luz de lo que nos dice el documento de Aparecida caiga en la cuenta de que “han de ser parte activa y creativa en la elaboración y ejecución de proyectos pastorales a favor de la comunidad” (213). De hecho el documento citado hace toda una reflexión en el itinerario formativo. Es más que nunca importante dar razón de nuestra fe.

Es por eso que les exhorto a todos a mantenernos en constante formación, pero de manera integral que abarque a la persona y sus distintas realidades.

Quiero hacer una mención especial a los catequistas que hoy están reunidos para evaluar y reflexionar sobre su misión específica. Ellos mismos y los padres de familia deben estar conscientes que “la catequesis no debe ser sólo ocasional, reducida a los momentos previos a los sacramentos o a la iniciación cristiana, sino más bien…permanente” (298). Es decir, que la catequesis es para siempre, niños, jóvenes y adultos.

Por otro lado, es importante también invitar a todos a disponernos a estar mejor preparados para todo, la vida se va tornando difícil, y debemos afrontarla con mayor precisión, no podemos caer en la mediocridad Exhorto a aprovechar las iniciativas de formación que hayan tanto en la Arquidiócesis, como de las instituciones o momentos claves como la del próximo 23 de abril que será día internacional del libro. Ya no hay el gusto por la lectura o mejor dicho por la buena lectura. Enseñemos a nuestros niños y jóvenes no solo a leer sino saber escoger su lectura.

+Rogelio Cabrera López
Arzobispo de Tuxtla


Fuente: Arquidiócesis de Tuxtla
http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx



































Veracruz: Congreso Eucarístico en el auditorio Benito Juárez


Por: Cinthya Vázquez Velázquez

El pasado sábado 19 de abril del presente año, hubo un congreso eucarístico diocesano en el auditorio Benito Juárez. Donde estuvieron presentes:

El señor 0bispo Luis Felipe Gallardo Martín del Campo, los Sacerdotes de algunas parroquias así el como Padre Pedro Martínez Carrillo delegado Diocesano del congreso eucarístico, y el Padre René, quien dio el tema del congreso eucarístico.

Quienes fueron los personajes principales del congreso, que comenzó en punto de las 9:00 am con el Himno eucarístico y con jóvenes del Seminario Mayor, que estuvieron presentes al igual que algunas madres de la caridad y niños del catecismo, así como personas que vinieron desde comunidades cercanas pertenecientes a la diócesis de Veracruz.

El Sr. Obispo Luis Felipe Gallardo Martín del Campo llegó al evento en punto de las 9:15 am y dijo estas palabras; “Tenemos que vivir intensamente la vida eucarística y para ello necesitamos conocer cada vez más a profundidad, la sagrada eucaristía en toda su grandeza como renovación del sacrificio de Jesucristo en la cruz, su pascua, su resurrección gloriosa por la que nos ha salvado de nuestros pecados, y de la muerte eterna”.

Asimismo dio unas palabras para los jóvenes; “Los jóvenes tienen que evangelizar a los jóvenes, y es necesario que nosotros los motivemos, para que ellos se proyecten hacia otros jóvenes y los acerquen a Jesús”.

Así también el padre Eduardo dijo estas palabras; “Desde luego que estamos invitados a reconocer a su llamado para reconocer a Jesús eucaristía, presente, real, sacramentalmente vivo entre nosotros”. “La Eucaristía no solo se conoce si no que se tiene que saborear y es lo que queremos hoy, por todo el pueblo de Veracruz”.

De igual manera el padre René, quien dio el tema de la eucaristía, nos hablo de que la eucaristía tiene una dimensión comunitaria y menciono que; “ Nos hace tener sentido de pertenencia a una comunidad, a una diócesis y cuanto tenemos el sentido de pertenencia, es cuando abrimos espacio para que realmente esta riqueza que nos da Jesús que es el mismo, se pueda compartir a los demás, con esto el congreso pretende ayudarnos a tomar conciencia de eso y eso es el inicio de mucho mas que puede venir adelante”.

Finalmente el evento cerró con una celebración de la misa a las 4:00pm para dar por terminado el congreso eucarístico diocesano a las 6:00 de la tarde.

Fuente: Diócesis de Veracruz
http://diocesisdeveracruz.org



























Veracruz: Homilía de Mons. Luis Felipe Gallardo Martïn del Campo


Clausura en el Congreso Eucarístico en el Auditoriio Benito Juárez

La Eucaristía, Sacrificio de la Nueva Alianza

En el libro del Exodo, después de los capítulos que tratan sobre La Alianza que pactaron Moisés y su pueblo con Yahvé al pie del Sinaí (cc 19-23), nuestro texto describe la SOLEMNE RATIFICACION en términos casi litúrgicos (24, 3-8).

- Moisés puso por escrito todas las palabras del Señor.
- Construyó un altar y puso a su lado 12 estelas conmemorativas por las 12 tribus de Israel.
- Ofreció sacrificios de holocausto al Señor.
- Roció con la sangre el altar.
-Leyó al pueblo el libro de la Alianza y le tomó protesta: “Haremos todo lo que manda el Señor”.
-Y roció al pueblo con la sangre diciendo: “Esta es la sangre de la Alianza que el Señor ha hecho con ustedes, conforme a las palabras que han oído.”

Luego el Salmo ha hecho eco a este rito de la Alianza:
- Señor, yo soy tu siervo, rompiste mis cadenas.
- Te ofreceré un sacrificio de alabanza: cumpliré al Señor mis votos.
- Alzaré la copa de la salvación, invocando tu nombre.

La alianza se sella con la sangre del sacrificio

Sellar con sangre un pacto es un ritual bastante repetido en el Antiguo Testamento. El sentido de este rito parece ser:
-Que les pase a los contrayentes, si faltan a su compromiso, lo que les pasa a estos animales aquí sacrificados.

Las palabras que Moisés pronunció al rociar al pueblo con la sangre: “Esta es la sangre de la Alianza que el Señor ha hecho con ustedes”, son también las palabras que Jesús pronunció en la última cena sobre la copa de vino; sólo añadió un MI: “Esta es mi sangre”.

Ya no es, pues, la sangre de animales, sino la sangre de Cristo la que ratifica la Nueva Alianza establecida entre Dios y la Humanidad. Y esta es la comparación que hace el autor de la carta a los hebreos.

Los sacerdotes del Templo ofrecían una y otra vez sacrificios de animales por el pecado, sin poder obtener eficazmente la salvación.

Cristo, en cambio, se ofrece a Si mismo en sacrificio perfecto por el pecado, purificando nuestras conciencias y ofreciendo a Dios un culto inmaculado.

Esto quiere decir que todos los esfuerzos humanos fracasan a la hora de buscar la salvación. Porque no nos salvamos a nosotros mismos por más sacrificios de animales que hagamos. Es Cristo quien nos ha salvado y quien sigue intercediendo por nosotros. El es el verdadero Sacerdote que ha asumido nuestra debilidad y nos reconcilia continuamente con el Padre.

Y cuando Jesús entrega su vida y derrama su sangre para el perdón de los pecados, cumple precisamente el significado de la ratificación de la Alianza mediante la sangre; pero no ciertamente por haberla quebrantado El, sino por las innumerables infidelidades de la humanidad, aceptando, como dice S. Pablo, soportar sobre sí mismo nuestros pecados y expresando su amor y solidaridad con nosotros hasta el extremo, como dice S. Juan.

Esto es mi Cuerpo, esta es mi Sangre

En el libro del Exodo también se describe la celebración de la Pascua de Israel, tal como la establecía la Ley de Moisés. En su origen puede haber sido una fiesta de primavera de los pueblos nómadas. Sin embargo, para Israel, se había transformado en una fiesta conmemorativa, de acción de gracias y de esperanza.

En el centro de la cena pascual, ordenada litúrgicamente, estaba el CORDERO como símbolo de la liberación de la esclavitud de Egipto y el recuerdo narrativo de que había sido Dios mismo quien había liberado a Israel “con brazo extendido”. El, el Dios misterioso y escondido, había sido más fuerte que el faraón. Israel no debía olvidar que Dios lo había tomado personalmente en sus manos y que su historia se basaba en la comunión con El.

Jesús celebró con los suyos esta cena de múltiples significados en la noche anterior a su pasión. Teniendo en cuenta este contexto, podemos comprender la nueva Pascua, que él nos dio en la santa Eucaristía. En las narraciones de los evangelistas hay una aparente contradicción entre el evangelio de san Juan, por una parte, y lo que por otra nos dicen san Mateo, san Marcos y san Lucas. Según san Juan, Jesús murió en la cruz precisamente en el momento en el que, en el templo, se inmolaban los corderos pascuales. Su muerte y el sacrificio de los corderos coincidieron. Pero esto significa que murió en la víspera de la Pascua y que, por tanto, no pudo celebrar personalmente la cena pascual. Al menos esto es lo que parece. Por el contrario, según los tres evangelios sinópticos, la última Cena de Jesús fue una cena pascual, en cuya forma tradicional él introdujo la novedad de la entrega de su cuerpo y de su sangre.

Hasta hace pocos años, esta contradicción parecía insoluble. La mayoría de los exegetas pensaba que san Juan no había querido comunicarnos la verdadera fecha histórica de la muerte de Jesús, sino que había optado por una fecha simbólica para hacer así evidente la verdad más profunda: Jesús es el nuevo y verdadero cordero que derramó su sangre por todos nosotros.

Mientras tanto, el descubrimiento de los escritos de Qumram nos ha llevado a una posible solución convincente que, si bien todavía no es aceptada por todos, se presenta como muy probable. Ahora podemos decir que lo que san Juan refirió es históricamente preciso. Jesús derramó realmente su sangre en la víspera de la Pascua, a la hora de la inmolación de los corderos. Sin embargo, celebró la Pascua con sus discípulos probablemente según el calendario de Qumram, es decir, al menos un día antes: la celebró sin cordero, como la comunidad de Qumram, que no reconocía el templo de Herodes y estaba a la espera del nuevo templo.

Por consiguiente, Jesús celebró la Pascua sin cordero; no, no sin cordero: en lugar del cordero se entregó a sí mismo, entregó su cuerpo y su sangre. Así anticipó su muerte como había anunciado:
« Nadie me quita la vida; yo la doy voluntariamente» (Jn 10, 18). En el momento en que entregaba a sus discípulos su cuerpo y su sangre, cumplía realmente esa afirmación. El mismo entregó su vida. Sólo de este modo la antigua Pascua alcanzaba su verdadero sentido.

San Juan Crisóstomo, en sus catequesis eucarísticas, escribió en cierta ocasión: ¿Qué dices Moisés? ¿Que la sangre de un cordero purifica a los hombres? ¿Que los salva de la muerte? ¿Cómo puede purificar a los hombres la sangre de un animal? ¿Cómo puede salvar a los hombres, tener poder contra la muerte? De hecho sigue diciendo, el cordero sólo podía ser un símbolo y, por tanto, la expresión de la expectativa y de la esperanza en Alguien que sería capaz de realizar lo que no podía hacer el sacrificio de un animal.

Jesús celebró la Pascua sin cordero y sin templo; y sin embargo no lo hizo sin cordero y sin templo. El trismo era el Cordero esperado, el verdadero, como lo había anunciado Juan Bautista al inicio del ministerio público de Jesús: «He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Jn 1, 29). Y él mismo es el verdadero templo, el templo vivo, en el que habita Dios, y en el que nosotros podemos encontrarnos con Dios y adorarlo. Su sangre, el amor de Aquel que es al mismo tiempo Hijo de Dios y verdadero hombre, uno de nosotros, esa sangre sí puede salvar. Su amor, el amor con el que él se entrega libremente por nosotros, es lo que nos salva. El gesto nostálgico, en cierto sentido sin eficacia, de la inmolación del cordero inocente e inmaculado encontró respuesta en Aquel que se convirtió para nosotros al mismo tiempo en Cordero y Templo.

Así, en el centro de la nueva Pascua de Jesús se encontraba la cruz. De ella procedía el nuevo don traído por él. Y así la cruz permanece siempre en la santa Eucaristía, en la que podemos celebrar con los Apóstoles a lo largo de los siglos la nueva Pascua. De la cruz de Cristo procede el don. «Nadie me quita la vida; yo la doy voluntariamente». Ahora él nos la ofrece a nosotros. El haggadah pascual, la conmemoración de la acción salvífica de Dios, se ha convertido en memoria de la cruz y de la resurrección de Cristo, una memoria que no es un mero recuerdo del pasado, sino que nos atrae hacia la presencia del amor de Cristo. Así, la berakha, la oración de bendición y de acción de gracias de Israel, se ha convertido en nuestra celebración eucarística, en la que el Señor bendice nuestros dones, el pan y el vino, para entregarse en ellos a sí mismo.

Pidamos al Señor que nos ayude a comprender cada vez más profundamente este misterio maravilloso, a amarlo cada vez más y, en él, a amarlo cada vez más a él mismo. Pidámosle que nos atraiga cada vez más hacia sí mismo con la sagrada Comunión. Pidámosle que nos ayude a no tener nuestra vida sólo para nosotros mismos, sino a entregársela a él y así actuar junto con él; a fin de que los hombres encuentren la vida, la vida verdadera, que sólo puede venir de quien es el camino, la verdad y la vida. Amén.

+Mons. Luis Felipe Gallardo Martïn del Campo
Obispo de Veracruz

Fuente: Diócesis de Veracruz
http://diocesisdeveracruz.org










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