CAMINEO.INFO.- Con la renuncia, por parte de la Iglesia, tanto al complemento presupuestario que venía recibiendo por parte del Gobierno, como a la exención del IVA, se ha creado una nueva y preocupante situación acerca de la financiación de la Iglesia, que va a percibir solamente lo que los contribuyentes deseen, sin complemento adicional alguno por parte de la administración pública.
Esto, en definitiva, quiere decir que será la misma Iglesia la que ha de buscarse los recursos que necesite. Todo ello hace imprescindible el que tengamos que reflexionar y revisar las fuentes de donde provienen los recursos que se requieren para poder llevar a cabo nuestras actividades pastorales como Iglesia, entre las que figura, de manera particular, la atención a los más desfavorecidos, desde cualquier punto de vista.
Nadie puede dispensarse de poner la cruz en la declaración de la renta. Aunque no sea la asignación tributaria la forma ideal de apoyar a la financiación de la Iglesia, hoy por hoy es imprescindible.
Por otra parte, es una señal de identidad y de pertenencia. De sentirse católico y de manifestarlo. De pertenecer a la Iglesia y ser responsable con lo que afecta a su vida y sostenimiento.
No te olvides: si eres parte, contribuye al sostenimiento de la Iglesia y cumple con la obligación de señalar, en el impreso de la declaración de la renta, que parte de los impuestos que pagas se dirijan a cubrir una "prestación" a la que tienes derecho y tanto necesitas, como es la de poder vivir como cristiano.
Con todas estas reflexiones no queremos sino recordar nuestro convencimiento de la acción providente de Dios que nos asiste en cada momento, y que nos inspira los caminos que hemos de seguir. Por parte de Dios no ha de faltar su asistencia. Esperamos que tampoco la de nuestros fieles.
Con mi gratitud, la seguridad de que esta carta encontrará entre vosotros una comprensiva acogida y una respuesta generosa. Que el Señor os bendiga y os lo pague.
Cardenal Carlos Amigo Vallejo,
Arzobispo de Sevilla