Celebración cívico-mariana de los Colegios Católicos
07-07-2008
CAMINEO.INFO.- Corrientes, Rotonda de la Virgen, 6 de julio de 2008
1. Estamos aquí, junto a esta enorme y hermosa imagen de Nuestra Señora de Itatí, después de caminar juntos y de sentirnos Iglesia que peregrina hacia el encuentro con Dios. Caminamos motivados por el lema “De la mano de María, Argentina, canta y camina” y así expresamos toda la alegría que sentimos de ser cristianos. Nos hemos sentido atraídos por el Amor de Dios que, ahora nos reúne alrededor de la mesa del altar, para darnos ánimo con su palabra y fuerza con su comunión.
2. Los medios de comunicación anunciaron este acto como una celebración cívico-mariana. ¿Qué quiere decir cívico-mariana? En primer lugar, cívico está relacionado hoy para nosotros con la independencia de nuestra Patria, que vamos a celebrar el próximo 9 de julio. Nuestra peregrinación y esta celebración están vinculadas a esa fecha, que nos recuerda el 9 de julio de 1816. Pronto se van a cumplir doscientos años y por eso escuchamos hablar del bicentenario de nuestra independencia. Desde entonces, nos decidimos a ser una nación libre y soberana, y nos pusimos en camino para construir juntos una nación, “cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común”, como rezamos en la oración por la Patria.
3. En segundo lugar, cuando decimos “cívico”, nos vienen a la imaginación palabras parecidas, como por ejemplo: ciudadano, ciudad, civilización. Y si dejáramos vagar un poco más nuestra imaginación, cosa que les gusta tanto a los chicos como a los grandes, esas palabras nos sugieren a su vez otras, como por ejemplo: armonía, trabajo, progreso, responsabilidad, obligaciones, derechos, paz, alegría, recreación, y otras por el estilo. Pero resulta que todo eso se puede vivir junto con otros y no sólo. No existe un solo ciudadano, siempre son más, quienes comparten un espacio en común y tienen metas también comunes.
4. Entonces, cuando decimos “celebración cívica”, estamos nombrando algo que nos atañe a todos, que sentimos muy nuestro, que es bueno para todos y que sucede en un espacio que compartimos. En ese espacio, donde hay muchos lugares que nos resultan familiares, como es nuestra casa, la escuela, la plaza, las calles, y por los que caminamos juntos como ciudadanos, en esos lugares la Virgen de Itatí está presente. Por eso, mientras caminábamos todos juntos hacia la rotonda de la Virgen, sentíamos que todos los lugares de nuestra ciudad, y todas las cosas que vivimos en ella, tienen mucho que ver con ella.
5. Por eso, y en tercer lugar, cívico está unido a mariana. No es difícil encontrar relación que hay entre nuestra ciudad y la Tupasy Itatí: basta con mirar esta rotonda: en el centro admiramos la bella imagen de nuestra Señora, la Limpia Concepción de Itatí. Ella está en el centro y nosotros alrededor de ella. Esto lo tenemos también en nuestras casas, en ese altar donde colocamos nuestra querida imagen de María de Itatí. Lo encontramos en nuestras escuelas y también en muchos lugares públicos. Queremos que ella esté en el centro de nuestra vida de familia y también de nuestra vida ciudadana. Ella nos anima a caminar juntos y para que no andemos unos contra otros; nos enseña a compartir el espacio común y cuidarlo, y no a vivir sin importarnos a los que tenemos a nuestro lado; a ser buenos hijos, respetuosos y atentos compañeros, y ciudadanos responsables de nuestras obligaciones y derechos.
6. María está en el centro pero no es el centro. El centro de nuestra vida es Jesús. Él es nuestra alegría y nuestro gozo, como lo fue para María. Por ello, cuando nos acercamos a María de Itatí, ella nos muestra cómo llegar hasta Jesús, cómo hacernos amigos suyos y, sobre todo, descubrir que él nos ama inmensamente. En el Evangelio de hoy escuchamos esta hermosa invitación de Jesús: “Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana”. Cuando aceptamos de corazón esta invitación de Jesús, empezamos a construir nuestra convivencia familiar, social y política con la sabiduría de Dios. Esa sabiduría que se oculta a los soberbios y se revela a la gente sencilla, dice Jesús. El lema del Centenario sintetiza en una bella frase todo esto: “Discípulos y misioneros de Jesús, con María de Itatí, junto a la Cruz”.
7. Y por último, la invitación que nos hace Jesús de caminar con él, poniendo sobre nuestros hombros el yugo de cada día, porque así la carga se nos hace más liviana, nos trae a la memoria la Santísima Cruz de los Milagros. Allí está el milagro de la fe y el amor, que nos da fuerza para cargar sobre nuestros hombros la tarea que nos toca realizar en la casa, en la escuela y en los espacios públicos. En esos lugares nos espera la hermosa tarea de construir la Patria que soñamos. Ese milagro de amistad social y compromiso cívico es posible, porque la fuerza para realizarlo nos viene de Jesús, clavado en la cruz, amándonos hasta el fin. María de Itatí, en el centro de esta rotonda, nos tiende la mano para llevarnos hasta él y nos susurra al oído las palabras de su Hijo: “vengan a mí”, no tengan miedo de la cruz, abrácenla con fe y con amor, porque abrazada conmigo, la carga se hace suave y liviana. Que esas palabras lleguen muy hondo a nuestro corazón, echen raíces fuertes en nuestra vida y den frutos de amistad, de trabajo, de alegría y de paz. Amén.
Mons. Andrés Stanovnik OFMCap, arzobispo de Corrientes
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