 CAMINEO.INFO.- Mn.Jesús Sanz Montes, ofm |
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Lourdes: La cruz y la sonrisa
Mn.Jesús Sanz Montes, ofm, Obispo de Huesca y de Jaca
01-10-2008
CAMINEO.INFO.- Queridos hermanos y amigos: Paz y Bien.
En este año de jubileo mariano en Lourdes, con motivo del 150 aniversario de las apariciones de la Virgen María a Bernardette Soubirous nuestras Diócesis de Huesca y de Jaca han peregrinado respectivamente a ese lugar de gracia. En ambos momentos hemos acercado a nuestros corazones ese milagro sencillo y cotidiano que allí se hace palpable en tantos cuantos acuden a la gruta de Masabielle. El milagro de ver las cosas como las mira Dios y de descubrir en cada circunstancia una ocasión para vivir como María nos enseña: decir sí a cuanto Dios nos dice o nos calla; salir presurosos al encuentro de los hermanos como portadores y portavoces del Señor haciendo saltar de alegría lo que ellos llevan dentro como gracia escondida; estar atentos a la falta de vino en las bodas de la vida, y proponiendo como camino el hacer lo que Él nos diga; permanecer al pie de la cruz de cada crucificado creyendo en la vida; esperar la llegada incesante del Espíritu con la comunidad cristiana que ora y le testimonia después en la plaza pública. Todo eso nos enseña la Virgen María.
También Lourdes es esa escuela de vida cristiana en la que María nos muestra su función de Madre llena de sabiduría. El Santo Padre ha querido acudir a Lourdes en estos días como un peregrino más, y nos ha trazado preciosos rasgos de esta sabiduría mariana. Vale la pena volverlos a leer y hacerlos nuestros como una hoja de ruta a lo largo de estos días y de cara al mes de octubre que se acerca, tan caracterizado por la devoción a la Virgen del Rosario.
En Lourdes ha recordado Benedicto XVI la cruz del Señor. “La señal de la Cruz es de alguna forma el compendio de nuestra fe, porque nos dice cuánto nos ha amado Dios; nos dice que, en el mundo, hay un amor más fuerte que la muerte, más fuerte que nuestras debilidades y pecados. El poder del amor es más fuerte que el mal que nos amenaza. Este misterio de la universalidad del amor de Dios por los hombres, es el que María reveló aquí, en Lourdes. Ella invita a todos los hombres de buena voluntad, a todos los que sufren en su corazón o en su cuerpo, a levantar los ojos hacia la Cruz de Jesús para encontrar en ella la fuente de la vida, la fuente de la salvación”.
Y junto a la cruz, nos ha recordado también la sonrisa de María. “Movidos por la Palabra inspirada de la Escritura, los cristianos han buscado siempre la sonrisa de Nuestra Señora, esa sonrisa que los artistas en la Edad Media han sabido representar y resaltar tan prodigiosamente. Buscar la sonrisa de María no es sentimentalismo devoto o desfasado, sino más bien la expresión justa de la relación viva y profundamente humana que nos une con la que Cristo nos ha dado como Madre.
Esta sonrisa, reflejo verdadero de la ternura de Dios, es fuente de esperanza inquebrantable. Sabemos que, por desgracia, el sufrimiento padecido rompe los equilibrios mejor asentados de una vida, socava los cimientos fuertes de la confianza, llegando incluso a veces a desesperar del sentido y el valor de la vida. Es un combate que el hombre no puede afrontar por sí solo, sin la ayuda de la gracia divina. Cuando la palabra no sabe ya encontrar vocablos adecuados, es necesaria una presencia amorosa; buscamos entonces no sólo la cercanía de los parientes o de aquellos a quienes nos unen lazos de amistad, sino también la proximidad de los más íntimos por el vínculo de la fe. Y ¿quién más íntimo que Cristo y su Santísima Madre, la Inmaculada? Ellos son, más que nadie, capaces de entendernos y apreciar la dureza de la lucha contra el mal y el sufrimiento”.
Recibid mi afecto y mi bendición.
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