CAMINEO.INFO.- Con este escrito llego hoy al final de mis comentarios a los objetivos que nos proponemos seguir en nuestro obispado de Terrassa a lo largo de este curso que ya hemos iniciado.
El último capítulo, el cuarto, del Plan Pastoral lleva por título “Edificar la comunidad”. Opino que éste ha de ser un objetivo mayor para nuestra diócesis especialmente en este año dedicado a San Pablo. Él fue un gran constructor de comunidades cristianas. Los textos que él escribió, que forman una parte muy importante del Nuevo Testamento, son precisamente escritos pensados para la edificación de las comunidades que él había suscitado en el mundo gentil y de las que se sentía en verdad padre en el espíritu.
Para edificar comunidades necesitamos sobre todo pastores que velen por el bien de estas comunidades y las guíen y vitalicen con la Palabra y los sacramentos, esto es, con la gracia de Jesucristo y la fuerza y el consuelo del Espíritu Santo.
Por eso uno de los objetivos pastorales de este curso para toda nuestra diócesis es éste: “Potenciar la pastoral vocacional en toda la diócesis. Promover acciones concretas: organizar plegarias, incluir el tema sobre la vocación en los itinerarios catequéticos y formativos de niños, adolescentes y jóvenes, potenciar escolanías, ofrecer testimonios vocacionales, conocer el seminario, etc.”.
Os invito a llevar a cabo tanto estas actuaciones vocacionales como otras que podáis descubrir como posibles y oportunas. En este Año de san Pablo hemos de vivir una especial preocupación por el futuro de la Iglesia y de nuestra diócesis. Os invito a entrar en contacto con nuestro Seminario, con su rector y con sus colaboradores. Cuanto podamos hacer en este sentido para asegurar a la Iglesia del presente y del futuro inmediato los ministros necesarios, es de la máxima oportunidad. Todos estamos llamados a amar y ayudar a nuestro seminario, que es el futuro de nuestra Iglesia local de Terrassa.
Otro objetivo hace referencia a los diáconos, a los que tanto aprecio por el trabajo que realizan en nuestro obispado. El objetivo pide: “Potenciar el diaconado permanente y su articulación diocesana. Acoger las posibles vocaciones al diaconado de hombres adultos para discernirlas. Proponer un plan de estudios adaptado a cada situación, asegurando la preparación teológica, litúrgica y pastoral”.
Es necesario hacer propuestas vocacionales. Hemos de invitar a las personas que vemos con cualidades suficientes para que se preparen para servir a Cristo, en su Iglesia, para el servicio de los hombres y mujeres de hoy, para el servicio de nuestra sociedad y de sus necesidades.
Seamos conscientes de que para edificar comunidades cristianas hoy, necesitamos ministros ordenados al servicio de la animación y de la guía de estas comunidades. Si el Año de San Pablo nos aportara más vocaciones a nuestro Seminario Diocesano podríamos pensar con toda razón que eso ha sido una de las grandes bendiciones de Dios en favor de nuestra diócesis. Pidámoslo en la oración y abramos el camino con una invitación vocacional llena de confianza en la acción que ejerce el Espíritu Santo en la Iglesia de Jesucristo