CEM.- En estos Días Felipe Calderón presidente de México, hizo un llamado a todos para seguir combatiendo el narcotráfico y la delincuencia organizada. Asimismo, invitó a la ciudadanía a denunciar para combatir este mal que día con día cobra más vidas. Ante esta postura que Felipe Calderón ha tomado frente al narco y la delincuencia organizada en el País, debemos rescatar algo importante, este Gobierno ha declarado la guerra al Narco y con ello, está asumiendo el costo tanto en vidas humanas, como en costo político.
Sin embargo, hay que tomar en cuenta que el Crimen organizado al que se llama a combatir, se ha desarrollado y ha generado mecanismos perfectamente articulados que lo han posicionado en la vida social de todo México. Ello no es un fenómeno nuevo, es un fenómeno que se ha gestado en sexenios completos; es un fenómeno que se ha alimentado de ellos a través de la corrupción institucional, de la mediocre política y de la desinteresada forma de gobernar, olvidándose del servicio y de los intereses de todos y cada uno de los ciudadanos y hoy, surge poderoso, rompiendo las entrañas de la madre que lo pario.
Ante ello, ¿cómo combatir un engendro que lleva en su sangre la esencia de la corrupción, la mentira, el poder y la indiferencia que lo amamantó durante décadas completas? Hoy Calderón pide que se combata sin cuartel esté mal usando todos los mecanismos y recursos que se tienen al alcance. ¿Sin embargo que hacer cuando este mal es inmune a esos recursos y a eso mecanismos?
Es evidente que el problema es muy serio y más lo son las consecuencias, por ello no basta solamente con atacar frontalmente al enemigo, hay que conocerlo y entenderlo y saber sobre todo que es lo que lo está alimentando. El narco es un engendro que cuando se le corta una cabeza, surgen otras tres. Es por ello, que necesitamos ir más al fondo y cortar el alimento que lo hace poderoso. Muchos en las altas esferas del poder saben cuál es ese alimento. Lo importante será. ¿Querrán dejar de dárselo?