CAMINEO.INFO.- Ciudad de Mexico/MEXICO.- El viernes pasado dio inicio en todo el mundo la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Las iglesias viven, del 18 al 25 de enero, un tiempo fuerte de compromiso y de oración. En México, los seguidores de Cristo somos la inmensa mayoría, y como a todos los mexicanos, en estos días de oración nos preocupa el terror, la violencia y el armamentismo; fenómenos que hemos estado viviendo muy de cerca en diferentes partes del país. Estos fenómenos manifiestan una profunda crisis en las estructuras sociales. México no es ajeno al fenómeno de la secularización, en la que Dios, quien es el dador de vida, es poco incluido en nuestra propia vida.
Hoy hacemos un llamado a la autocrítica. Los gobiernos federales, estatales y municipales tienen una responsabilidad ante la sociedad a la que sirven, es cierto, pero los que formamos la sociedad también estamos llamados a colaborar en el combate al flagelo de la violencia ocasionada por el narcotráfico. En el contexto de esta semana de oración, pedimos a los cristianos de México que no se desanimen y que no sean indiferentes; no esperemos de otros la solución, porque ésta depende de todos.
Los cristianos de todo México estamos rezando por nuestra unidad como hijos de Dios, miembros de una familia. Partiendo de esta unidad proponemos a nuestros hermanos una cultura de la vida anclada en el fortalecimiento de la familia como núcleo de cohesión social, transmisora de valores culturales, éticos, sociales, espirituales y religiosos.
“¡Cese pues la confrontación y el odio, generadores de destrucción y de muerte! ¡Que nadie que se precie del nombre de cristiano preste el menor respaldo a los sembradores de violencia y de terror! Que todos repudien esa “nueva forma de esclavitud” que es el narcotráfico!” (Juan Pablo II, 6 de julio de 1986).
Fuente: CEM