CAMINEO.INFO.- La Gran Misión Continental convocada por el Episcopado Latinoamericano y Caribeño reunido en mayo del 2007 en Aparecida, Brasil, está ya en marcha en varios rincones de este gran “continente de la esperanza”, llamado a ser también el “continente del amor”, según expresó el Papa Benedicto XVI en su mensaje inaugural de la V conferencia.
Monseñor Jesús Esteban Sádaba, misionero capuchino español y Obispo Vicario Apostólico de Aguarico, en la amazonia ecuatoriana, desde 1990, lo tiene muy claro: La Gran Misión Continental debe caracterizarse por dar esperanza a la gente.
En una entrevista con OCLACC, el obispo misionero expresa que “el llamado a la misión desde Aparecida es un llamado a un encuentro vivo con Jesucristo vivo, y un encuentro que dé esperanza, tal como nos pide el papa (Benedicto XVI) en su última encíclica (Spe Salvi) y eso sí que podemos darlo siempre, desde la fe, debemos darlo desde la realidad de creyentes, y no podemos en ningún momento renunciar a esto”, señala.
Monseñor Sádaba tiene claro el llamado que hicieran en Aparecida los obispos latinoamericanos para que la gran Misión Continental sea como un nuevo Pentecostés que “impulse a ir, de manera especial, en búsqueda de los católicos alejados y de los que poco o nada conocen a Jesucristo” y que esta misión debe “llegar a todos, ser permanente y profunda”, y por eso agrega que “tenemos que decirle a la gente que está en medio de nosotros, tanto los creyentes como los no creyentes y alejados que la esperanza la podemos encontrar en Cristo”.
Las dificultades para la misión en una vasta región de 28.000 kilómetros cuadrados que comprende esta zona de misión del vicariato de Aguarico, no son pocas, según relata monseñor Sádaba. El vicariato cuenta con apenas 70 misioneros, entre ellos 19 sacerdotes, para atender a una población de más de 120.000 habitantes. Pero el trabajo ha iniciado.
Para salir al encuentro de quienes están alejados de la fe, como propone Aparecida, es necesario conocer la realidad, dice el obispo de Aguarico, quien explica que en su vicariato se han registrado grandes cambios sociológicos y eclesiales y por ello se propone realizar un análisis de la realidad social, política y eclesial “para ver qué respuesta damos”.
Aguarico está también experimentando cambios en la realidad. “ahora las ciudades se están convirtiendo en los lugares donde está la gente, pues antes estaba en el campo, ahí se concentra todo el problema del trabajo, la contaminación ambiental, así como el problema social surgido por la respuesta política a los cambios que se proponen a la nueva constitución, y eso influye tremendamente en la gente que está en medio de nosotros, a lo que se suma el problema de los grupos evangélicos, problemas a los que tenemos que dar respuesta”, explica el prelado.
Y frente a estas realidades tenemos el desafío que nos presenta Aparecida, “que no podemos quedarnos con los que vienen a nuestra Iglesia, sino que tenemos que buscar a los que no se acercan, a los alejados, y ahí está la gran misión”, enfatiza monseñor Sádaba.
Así, en medio de la “realidad de nuestros pueblos y de nuestra Iglesia, con sus valores, sus limitaciones, sus angustias y esperanzas” la Gran Misión ya está en camino. Y como nos dice Monseñor Sádaba, los cristianos no podemos renunciar a transmitir esperanza.
Fuente: http://www.oclacc.org