CAMINEO.INFO.- Quito/ECUADOR.- Todos los ecuatorianos conocemos la solidaridad de la Iglesia Católica, no sólo en el plano nacional sino universal, tal como acaba de hacerlo Su Santidad Benedicto XVI llamando a la solidaridad internacional para ayudar a nuestro pueblo, especialmente en los casos de desastres naturales o siniestros que con frecuencia nos afectan.
La situación que viven los hermanos del Tungurahua y Chimborazo por la erupción del volcán, han sido preocupación constante de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana a través de la Comisión Episcopal de Pastoral Social. Los Medios de Comunicación Social han dado cuenta de los recursos humanos naturales y económicos con que hemos atendido y seguiremos atendiendo a estos hermanos.
El pasado 6 de febrero, al iniciar la Cuaresma, lanzamos la campaña de solidaridad MUNERA que anualmente realizamos para atender situaciones urgentes y prioritarias dentro de la promoción humana que, como parte de la Evangelización promueve la iglesia en el Ecuador. Este año ante la gravísima situación que viven nuestros hermanos de la costa y algunos sectores de la sierra y Amazonía, la dedicaremos a socorrer a los damnificados por las inundaciones.
El día de hoy se está enviando 2000 raciones de alimentos para los damnificados de las Provincias de Los Ríos y Manabí.
Conjuntamente con Catholic Relief Services (CRS), la Conferencia Episcopal ha entregado medicinas, agua, mosquiteros y útiles de aseo por un monto de 10 mil dólares. La ayuda fue destinada a las familias del sector urbano marginal de la Provincia de los Ríos.
Por esta razón quiero, en nombre de la fraternidad que nos une a todos los ecuatorianos por los vínculos de la nacionalidad y de la fe a que sean generosos en colaborar en esta campaña.
Aún cuando la colecta de MUNERA se realizará como todos los años, el Domingo de Ramos, víveres no perecibles, ropa, medicinas y dinero son bien venidos y pueden ser entregados desde hoy en Radio Católica Nacional, en las Curias Diocesanas y en las Parroquias para que, a través de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, sean distribuidos a los damnificados con particular atención a los sectores a donde no llega la ayuda gubernamental.
Agradezco anticipadamente la generosidad de todos, implorando la protección de Dios para nuestros hermanos que por efectos de estas inundaciones han perdido sus cultivos, están sin vivienda, carecen de alimentos y vestido y padecen enfermedades.