AICA.- Deán Funes/ARGENTINA.- El obispo-prelado de Deán Funes, monseñor Aurelio Kuhn OFM, destaca la “maravillosa” propuesta que significa la misión convocada por los obispos latinoamericanos reunidos en Aparecida, Brasil, y convoca a la feligresía diocesana a asumirla plenamente.
“Desde ya le ofrezco al Señor la cruz de cada día para que haga fecunda la tarea del equipo que prepara la misión y le ruego también, por intercesión de María, la Gran Misionera de América, que todos, sacerdotes y fieles, estemos abiertos al soplo del Espíritu, y asumamos con verdadera actitud de discípulos y misioneros este desafío de vivir hoy un verdadero discipulado y contagiar el amor de Jesús a los demás”, reclama al convocar en una carta pastoral a la Misión Diocesana.
El prelado explica, citando el Documento de Aparecida, que “se trata de descubrir nosotros mismos la belleza y la alegría de ser cristianos”, y subraya que “queremos ponernos en la escuela con Jesús. Aprender de Él, como discípulos, su obediencia a la voluntad del Padre; su entrega sin límites, hasta la misma muerte, al servicio de los hombres. Vino enviado por el Padre para la salvación de todos y a sus discípulos los envió a su vez para que vayan por el mundo y anuncien la Buena Noticia”.
“El programa de la misión supone primero una intensa y profunda preparación de los misioneros. Para esa misión están llamados los catequistas, los miembros de los movimientos eclesiales, del camino neocatecumenal, de los grupos parroquiales, y de todos los fieles que han encontrado en la Palabra de Dios, en el Señor Jesús, el Camino, la Verdad y la Vida, el tesoro y la dicha de que habla Aparecida y la quieren hacer partícipe a los demás, sobre todo con un servicio humilde y desinteresado”, precisó.
Monseñor Kuhn recomienda distribuir, junto a la Oración por la Patria, también la Oración por la Misión Diocesana, y reitera que “sólo el poder de la oración, por la fuerza del Espíritu, hará posible que el mensaje de Jesús llegue a todos los ámbitos de la Prelatura, y con ese mensaje también el don de la paz y la esperanza para cada creyente, para las familias y para toda nuestra patria”.+