AICA.- Ojalá podamos imitar la entrega de este santo Cura; primero por su confianza en Dios en las inmensas dificultades que tuvo que superar para llegar a ordenarse de presbítero; después por su ardor y constancia en la catequesis y en su ministerio en el confesionario, que transformaron el pueblo de Ars, el cual, a su vez, se convirtió en centro de frecuentes peregrinaciones de multitudes que lo buscaban”, expresa el arzobispo de Rosario, monseñor José Luis Mollaghan, en un mensaje que dirigió a los sacerdotes con motivo de celebrarse, el próximo 4 de agosto, el Día del Párroco, que coincide con la fiesta de San Juan María Vianney –el Cura de Ars-.
“La esperanza nos hace mirar no solo al futuro, sino al presente, en el que necesitamos cambiar, corregir, mejorar, confiar; en un diálogo profundo con Dios, y también particularmente con nuestros hermanos sacerdotes” afirma el pastor rosarino para luego destacar: “El diálogo con nuestros hermanos sacerdotes es cercanía y compañía; es vida fraterna. Esta forma de vivir nuestra vida sacerdotal, particularmente cuando en la parroquia podemos vivir junto a otro hermano sacerdote, nos acerca a la pedagogía del Señor, que nos acompaña siempre en el camino, y nos hace gustar la espiritualidad del sacerdote diocesano. No estamos solos. La espiritualidad sacerdotal nos hermana profundamente, aun cuando estemos en diversos ministerios, y nos exige hacer visible esta realidad que brota del sacramento mismo, en la presencia, en el compartir, y en la ayuda mutua”.
Por último, a la luz de Aparecida subraya la necesidad que “el Pueblo de Dios” siente de “presbíteros - discípulos: que tengan una profunda experiencia de Dios, configurados con el corazón del Buen Pastor”, también de “presbíteros-misioneros”, de “presbíteros-servidores de la vida: que estén atentos a las necesidades de los más pobres, comprometidos en la defensa de los derechos de los más débiles y promotores de la cultura de la solidaridad” y de “presbíteros llenos de misericordia, disponibles para administrar el sacramento de la reconciliación".+