AICA.-Posadas/ARGENTINA.- El obispo de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, consideró que “los textos bíblicos del último domingo nos ayudan a profundizar en un momento eclesial que puede ser muy fecundo en nuestra América Latina, en nuestra patria y diócesis, en relación a la dimensión misionera”, y acentúa la propuesta diocesana de conversión, comunión y misión, a fin de ser “una Iglesia abierta, atenta a los problemas y desafíos de este inicio de siglo, desde un seguimiento más profundo como discípulos de Jesucristo, el Señor”.
“Este es un gran don. En este tiempo buscaremos asumir y concretar dichas orientaciones pastorales, sabiendo que no faltarán las cruces y sufrimientos, para cumplir el mandato de la evangelización”, reconoció.
El prelado sostuvo que “quizá una de las mayores dificultades sea una rutina sin conversión y Pascua, que lleva a una falta de fervor expresada en la fatiga y la desilusión de los discípulos, en el acomodamiento al ambiente y en el desinterés, y sobre todo en la falta de alegría y esperanza”.
Por eso, alentó a que “la alegría que hemos recibido en el encuentro con Jesucristo, a quien reconocemos como el Hijo de Dios encarnado y redentor, llegue a todos los hombres y mujeres heridos por las adversidades; que la alegría de la buena noticia del Reino de Dios, de Jesucristo vencedor del pecado y de la muerte, llegue a todos cuantos yacen al borde del camino, pidiendo limosna y compasión”.
Monseñor Martínez aseguró que “la alegría del discípulo es antídoto frente a un mundo aterrorizado por el futuro y agobiado por la violencia y el odio. La alegría del discípulo no es un sentimiento de bienestar egoísta sino una certeza que brota de la fe, que serena el corazón y capacita para anunciar la buena noticia del amor de Dios. Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona, haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestras palabras y obras es nuestro gozo”.
“Nosotros también necesitamos acercarnos con una fe sencilla a Jesús como la mujer cananea del Evangelio de este domingo. Ese encuentro nos sacará del gris pragmático de la vida cotidiana que va haciéndonos caer en la indiferencia o pérdida de la fe. Ese encuentro nos permitirá expresar misioneramente el gozo de ser discípulos
Texto completo de la homilia aquí