INFODECOM.-Santa Cruz/BOLIVIA.- "Lo que esperamos, deseamos y creemos es que la fuerza espiritual de nuestra gente va hacer que se encuentren cauces de paz, de justicia, de amor, de convivencia entre todos los bolivianos", así comenzó Cardenal Julio Terrazas su homilía dominical este 7 de Septiembre a las 7 de la mañana en la Catedral de Santa Cruz.
En Bolivia hoy se celebró la Jornada Nacional del Migrante, al respecto el prelado dijo que hay que "pensar en esos miles de hermanos bolivianos que han dejado su tierra, en búsqueda de respuestas a las necesidades de su vida, sabemos lo que esto significa".
El purpurado boliviano también mencionó el sufrimiento que viven personas del caribe y otras partes del mundo que están azotadas por desastres naturales; Esas tormentas, quizá no las tenemos nosotros, PERO NO NOS FALTAN LAS NUESTRAS, que también son peligrosas, esas tormentas en las que nos estamos acostumbrando a vivir y que ahoga el grito de superación que deben tener los buenos bolivianos o que impide el crecimiento o transformación que dignifique a todos y cada uno.
Los bolivianos muchas veces nos complicamos en buscar la solución a los problemas que aquejan a nuestra patria, Cardenal Terrazas recuerda que Dios, "ha puesto en nuestro corazón la capacidad de poder sentarnos a la mesa de la vida, no a la mesa de la mentira y la mezquindad; a la mesa de la vida abundante para todos, no a la mesa acaparadora de la vida para unos y sembradora de muerte para las mayorías. Para cumplir esto las lecturas de este domingo nos indican que el amor es la plenitud y la perfección de la ley, y el pastor boliviano explica al respecto que el amor "es lo único que puede garantizar de que no vamos a estar haciéndonos zancadillas entre nosotros llevados por odios, rencores y divisiones antiguas o nuevas, cultivadas o recién sembradas".
Además señala que hay que "tener conciencia clara de que el pecado no puede ser ocultado, pero que su misión no es condenar al que comete pecado, sino buscar las formas y maneras para que se produzca la reconciliación con Dios, con la comunidad": Y para esto recomienda que todos tienen la obligación de corregir al hermano, pero "cuando buscamos corregir al hermano, no es que nos creamos superiores, no es que nosotros seamos los buenos y ellos los malos, nosotros también somos pecadores y tenemos nuestras debilidades y nos complicamos fácilmente con todos esos espacios donde la persona no puede respirar".
Convocó a todo bautizado a comprometerse responsablemente ante la situación del país "es importante que aporten desde su fe, esto que busca nuestro pueblo, ser un pueblo que tenga acceso a todos los valores que vienen también de otros pueblos".
Haciéndo énfasis en que el amor es la plenitud de la ley, se refirió a la cuestionada Constitución Política del Estado que es un tema de conflicto en Bolivia: "esa aspiración de tener una nueva carta magna en el país no era una panacea, por muy linda, hermosa y poética que sea, no es la solución a todos los problemas, porque si todo eso no llega al corazón, si todo eso no despierta nuevas actitudes, actitudes hacia delante... actitudes que nos hagan avanzar, no retroceder, eso es lo que se puede esperar de una carta magna, que a lo mejor dentro de diez o quince años va ser nuevamente corregido; no es pues un ídolo o una divinidad a la que hay que adorar, es algo que se puede perfeccionar, el amor es la plenitud de la ley y a cualquier documento, escrito para bien, al menos así lo esperamos todos, en cualquier documento donde falte el amor no está en la dimensión de la vida, del Dios del amor en el que nosotros creemos.