CAMINEO.INFO / AICA.- Lima / PERÚ.- "Son demasiado importantes los derechos humanos como para que los dejemos en manos de un pequeño grupo ideológico", destacó el arzobispo de Lima y Primado del Perú, cardenal Juan Luis Cipriani, al presidir recientemente la Eucaristía por la solemnidad de Santa Rosa de Lima, primera santa de América.
En la misa celebrada en honor de la santa, que también es Patrona de la Policía Nacional y de las enfermeras del Perú, el Purpurado señaló que "se ha puesto de moda el maltrato hacia la Policía Nacional y hacia las Fuerzas Armadas. Los peruanos deben recibir con agradecimiento, sin ideologías, sin odios la presencia de la Policía y de las Fuerzas Armadas. Son demasiado importantes los derechos humanos como para que los dejemos en manos de un pequeño grupo ideológico".
"Los derechos humanos surgen de nuestra razón de ser personas, no es un conjunto sistemático organizado por un grupo, surgen con la misma persona, con el derecho natural, que las Naciones Unidas lo convierten en un plan concreto en 1948, pero desde hace un tiempo se convirtieron en bandera política de un grupo contra otro", explicó luego el Primado, en consonancia con lo expresado por Benedicto XVI en su discurso ante la ONU en el pasado mes de abril.
En aquella oportunidad, el Santo Padre, en un intenso y muy articulado discurso, proporcionó una serie de argumentos morales y filosóficos para precisar que los derechos humanos son inherentes a todas las personas y no el fruto de un "acuerdo"; y por lo tanto no pueden ser manipulados por grupos ideológicos o de presión.
El Cardenal dijo que "la policía es una institución demasiado importante. Siempre nos hace falta una minoría heroica que practica la moral máxima”, y alabó el hecho de que “en la policía haya un grupo de personas íntimamente comprometidas con una exigencia máxima, solo así se mantendrá la institución de una manera respetable. Si todos caemos en una mediocridad, si para todo hay excusas y la policía se politiza, entonces deja de ser sal, luz, entusiasmo y se malogra".
Asimismo, el Arzobispo de Lima alentó a los policías a estar a la altura de las exigencias para adquirir "la independencia y respeto que se merecen, que les permitan seguir caminando por las calles como siempre lo hicieron: el policía amigo, respetable y honesto. Señores oficiales, sepan que tienen la gran responsabilidad de ser ejemplo para los subordinados"