CAMINEO.INFO / AICA.- Unas 200.000 personas participaron esta medianoche de la misa en el “campito” contiguo al santuario de María del Rosario de San Nicolás, que dio inicio a las celebraciones por los 25 años del acontecimiento mariano.
La Eucaristía estuvo presidida por el obispo de San Nicolás de los Arroyos, monseñor Héctor S. Cardelli, concelebrada con el arzobispo emérito de Corrientes y antiguo obispo de San Nicolás, monseñor Domingo Salvador Castagna; el obispo de Venado Tuerto, monseñor Gustavo Help, y varios sacerdotes.
Minutos antes de comenzar confluyeron en el santuario la procesiones de antorchas, la procesión eucarística proveniente de la catedral y también arribaron los peregrinos del santuario de San Cayetano, del barrio porteño de Liniers. Se le cantó el feliz cumpleaños a la Virgen y hubo un espectáculo de fuegos artificiales, luego del cual comenzó la celebración eucarística, animada por la Misa Criolla, de Zamba Quiplidor.
Según informaron a AICA desde el santuario, se estima que para este aniversario habrán pasado por el lugar, como mínimo, unas 700.000 personas.
Ella está aquí para que nuestro vivir sea el de Cristo
“Cuando la que convoca es María, este encuentro genera la familia en la que nos sentimos hermanados, porque la Madre es quien reúne a sus hijos”, expresó el obispo en la homilía, y exclamó: “¡Cuánto nos dijo y qué poco lo recordamos! Qué oportuna intervención de la Madre que nos recuerda escuchar a este maestro, para que el encuentro con Él asegure la presencia del Reino, aquí, entre nosotros”.
El prelado recordó que ya van 25 años de que, “sin interrupción, nos llega su acompañamiento materno que nos habla de su amor y fidelidad para que nosotros sigamos a Cristo, quien es nuestro Camino, Verdad y Vida. Cristo es el punto del Encuentro, porque, a partir de Él, nuestros pasos tienen rumbo, nuestras motivaciones tienen dirección y nuestras vidas tienen sentido!”
“Al considerar esta breve historia -agregó-, aún de 25 años, no vemos más que gracia tras gracia, donde crece nuestra fe en basa al acontecimiento y la Palabra, traduciéndose en reconciliación, paz, oración y misión”.
“Ella está aquí, haciéndose presente en tanta manifestación de gracia que, ininterrumpidamente, fluye a nuestras vidas para que nuestro vivir ya no sea sólo el nuestro, sino el de Cristo” afirmó para luego pedir que “Jesús Eucaristía nos una en el amor y nos envíe a repartirnos en el mundo como estos granos de trigo lo estaban en los campos y reunidos formaron esta mies para saciar el hambre de la multitud” y que “Ella, que le dio su carne y su sangre y se asoció a este gran misterio, nos haga pan bueno para este mundo, hambriento de paz y de amor