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CAMINEO.INFO.-Entrega estatutos

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El Camino neocatecumenal


Eleuterio Fernandez Guzman
07-08-2008

RELIGION EN LIBERTAD.- Esta imagen representa (13 de junio de 2008), quizá, el final del recorrido de un camino que empezara en Madrid, por los años 60 del pasado siglo. Desde que Kiko Argüello y Carmen Hernández dieran forma a lo que sería el Camino Neocatecumenal. Seguramente han pasado muchas cosas en las vidas de los fundadores pero también, y sobre todo, en la de los millones de personas que, en el mundo, han tenido relación con este movimiento de la Iglesia católica. Pero, sin embargo, la entrega de los Estatutos del Camino Neocatecumenal representa, por ser lo que son, el inicio del resto del camino hacia Dios.

Por otra parte, en 1992 se unió al dúo de fundadores un sacerdote, P. Mario Pezzi, que abandonara la orden comboniana para continuar con su labor de sacerdote en el Camino Neocatecumenal. Consiste, la misma, en representar la visión teológico-pastoral dentro del equipo responsable y de ser, además, la figura que simboliza también a los sacerdotes y personas consagradas que forman dentro del Camino Neocatecumenal.


El Decreto de Aprobación definitiva de los Estatutos del Camino Neocatecumenal dice lo siguiente:

“PONTIFICIUM CONSILIUM PRO LAICIS

1140/08/AIC-110

DECRETO

El Camino Neocatecumenal comenzó en 1964 entre los habitantes de las barracas de Palomeras Altas, en Madrid, por obra del señor Francisco José (Kiko) Gómez Argüello y de la señorita Carmen Hernández quienes, a petición de los mismos pobres con quienes vivían, comenzaron a anunciarles el Evangelio de Jesucristo. Con el transcurso del tiempo este kerygma se concretó en una síntesis catequética fundada sobre el trípode “Palabra de Dios-Liturgia-Comunidad” y cuya finalidad es conducir a las personas a la comunión fraterna y a una fe madura.

Este nuevo itinerario de iniciación cristiana, nacido en la estela de la renovación suscitada por el Concilio Ecuménico Vaticano II, suscitó el vivo interés del entonces arzobispo de Madrid, Su Excelencia monseñor Casimiro Morcillo, que animó a los iniciadores del Camino a llevarlo a las parroquias que lo solicitaran. Éste se difundió así gradualmente en la archidiócesis de Madrid y en otras diócesis españolas.

En 1968 los iniciadores del Camino Neocatecumenal llegaron a Roma y se establecieron en el Borghetto Latino. Con el consenso de Su Eminencia el cardenal Angelo Dell´Acqua, entonces Vicario General de Su Santidad para la ciudad de Roma y Distrito, se comenzó la primera catequesis en la parroquia de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento y Santos Mártires Canadienses. A partir de aquella fecha el Camino se ha ido poco a poco difundiendo en diócesis de todo el mundo.

El Camino Neocatecumenal es un itinerario de formación católica que “está al servicio del Obispo como una de las modalidades de realización diocesana de la iniciación cristiana y de la educación permanente de la fe” (Estatuto, art. 1 § 2). El mismo está dotado de personalidad jurídica pública (cfr. Decreto del Pontificio Consejo para los Laicos del 28 de octubre de 2004).

El Camino Neocatecumenal - vivido en el seno de las parroquias, en pequeñas comunidades constituidas por personas de diversa edad y condición social - se realiza según las líneas propuestas por los iniciadores, contenidas en el Estatuto y en los volúmenes titulados Orientaciones a los Equipos de Catequistas (cfr. Estatuto, art. 2, 2º); tiene como fin último el llevar gradualmente a los fieles a la intimidad con Jesucristo y de convertirlos en sujetos activos en la Iglesia y testigos creíbles de la Buena Noticia del Salvador; promueve la misión ad gentes no solo en los países de misión, sino también en aquellos de antigua tradición cristiana hoy por desgracia profundamente secularizados; es un instrumento para la iniciación cristiana de los adultos que se preparan a recibir el Bautismo según las normas contenidas en el Ordo Initiationis Christianae Adultorum (Sagrada Congregación para el Culto Divino, 6 de enero de 1972).

En muchas ocasiones y de diversas maneras el siervo de Dios Juan Pablo II subrayó la abundancia de frutos de radicalismo evangélico y de extraordinario impulso misionero que el Camino Neocatecumenal lleva a la vida de los fieles laicos, a las familias, a las comunidades parroquiales, y la riqueza de las vocaciones que el mismo suscita al sacerdocio y a la vida religiosa, revelándose como “itinerario de formación católica válida para la sociedad y los tiempos actuales” (AAS 82 [1990] 1513-1515).

A su vez, el Santo Padre Benedicto XVI, dirigiéndose a los miembros del Camino Neocatecumenal el 12 de enero de 2006, afirmó: “Vuestra acción apostólica se coloca en el corazón de la Iglesia, en total sintonía con sus directivas y en comunión con las Iglesias particulares en las que iréis a actuar, revalorizando plenamente la riqueza de los carismas que el Señor ha suscitado a través de los iniciadores del Camino” (Enseñanzas de Benedicto XVI II, 1 [2006], 58-59).

Por lo tanto:

Transcurrido el quinquenio de aprobación “ad experimentum” del Estatuto del Camino Neocatecumenal (cfr. Decreto del Pontificio Consejo para los Laicos del 29 de junio de 2002);

Tenido en cuenta la preciosa contribución - corroborada por numerosos obispos - que el Camino continúa aportando a la obra de la nueva evangelización, mediante una praxis acogida y valorada en sus ya cuarenta años de vida en muchas Iglesias particulares;

Vista la instancia dirigida a este Dicasterio por el señor Francisco José (Kiko) Gómez Argüello, por la señorita Carmen Hernández y por don Mario Pezzi, miembros del Equipo responsable internacional del Camino Neocatecumenal, para solicitar la aprobación definitiva de dicho Estatuto;

Acogiendo favorablemente los cambios aportados a la redacción del Estatuto;

Vistos los artículos 131 y 133, § 1 y § 2, de la constitución apostólica Pastor Bonus sobre la Curia Romana, el Pontificio Consejo para los Laicos

DECRETA

la aprobación definitiva del Estatuto del Camino Neocatecumenal debidamente compulsado por el Dicasterio y depositado en copia en sus archivos. Ello en la confianza que estas normas estatutarias constituyen líneas guía firmes y seguras para la vida del Camino y que las mismas sean de ayuda a los Pastores para su paternal y vigilante acompañamiento de las comunidades neocatecumenales en las Iglesias particulares.

Dado en el Vaticano el 11 de mayo de 2008, solemnidad de Pentecostés.

+Josef Clemens
Secretario

+Stanislaw Card. Rylko
Presidente”

Pero, bastante tiempo antes, Pablo VI, del que ahora recordamos su marcha a la casa del Padre, dijo, en una audiencia general del 8 de mayo de 1974: “Cuánta alegría y cuánta esperanza nos dais con vuestra presencia y con vuestra actividad… Vivir y promover este despertar es lo que vosotros llamáis una forma de ‘después del bautismo’ que podrá renovar, en las actuales comunidades cristianas, aquellos efectos de madurez y de profundización que en la Iglesia primitiva se realizaban gracias al período de preparación al bautismo”

Pero si hay un Pontífice diera un impulso definitivo al Camino Neocatecumenal no fue otro que Juan Pablo II Magno.

“También yo, en los numerosos encuentros que he tenido como obispo de roma, en las parroquias romanas, con las comunidades neocatecumenales y con sus pastores, he podido constatar copiosos frutos de conversión personal y un fecundo impulso misionero”.

Tales palabras fueron escritas por Juan Pablo II Magno cuando se dirigió al entonces Vicepresidente del Pontificio consejo para los laicos y, a su vez, encargado “ad personam” del apostolado de las comunidades neocatecumenales, Paul Josef Cordes (presidente, ahora, del Consejo Pontificio “Cor Unum”) y suponían el reconocimiento a la labor que, hasta entonces, venía haciendo el Camino de Kiko y Carmen.

¿Qué es?

El Camino Neocatecumenal es, o supone, sobre todo, una catequesis postbautismal y es, por lo tanto, o supone llevar a cabo, un “camino”, propiamente espiritual en el que se acompaña a los catecúmenos para que tengan un mayor conocimiento del amor de Dios.Por eso, cuando se conoció la aprobación vaticana de los Estatutos del Camino no pudo, Kiko Argüello, por menos que proclamar “Nos lanzaremos de lleno a la evangelización, también en los países de antigua tradición cristiana, en los que, poco a poco, muchos ciudadanos han ido perdiendo la fe” pues es “una de las modalidades de actuación diocesana de la iniciación cristiana y de la educación permanente de la fe” según consta en el Decreto citado arriba por estar así explícitamente indicado en el Estatuto, art. 1 § 2.

Ya no vale, por lo tanto, considerar al Camino como una secta dentro de la Iglesia católica (por más extraño que esto pueda parecer) porque tenga una forma peculiar de celebrar la Eucaristía (que ahora se dirige por los caminos de la general celebración) ni por tener una forma de evangelización propia de su carisma porque, en tanto en cuanto que ha sido aprobado tanto una como otra por el órgano correspondiente de la Iglesia católica será necesario suponer que lo hacen de forma correcta y adecuada con las normas que la Esposa de Cristo, se da para sí y para el funcionamiento de la misma. Al fin y al cabo, creer en tal realidad es la única forma de que la Iglesia católica que pastorea Benedicto XVI siga estando viva y que con movimientos como el que ahora tratamos, se haga crecer su universalidad.

¿Quiénes lo integran?

En la actualidad, el Camino Neocatecumenal, tiene presencia en 6.000 parroquias de 106 países. Además, cuenta con 3.000 sacerdotes, a los que hay que añadir 1.500 seminaristas y 70 seminarios (Redemptoris mater) que para un movimiento ultra-católico (como es considerado por los que entienden de realidades espirituales lo mismo que yo de mecánica aeronáutica que es nada de nada) no está nada mal (porque sería de esperar que, según la ideología que moteja al Camino de tal cosa, nadie le prestara atención o, al menos, un número muy pequeño de católicos hiciera tal cosa y quisiese acercarse a sus miembros)

Pero, el caso, es que el Camino Neocatecumenal tiene, por así decirlo, un número de fieles que, sólo citarlo, produce un gran respeto y marca, exactamente, como se tiene que ser y actuar dentro de un carisma tan particular como el suyo. Cuando cientos de miles de personas de todo el mundo pertenecen a lo que, popularmente, se llama las “Comunidades”, es que la labor realizada en los decenios que van desde aquel 1964 hasta ahora, ha sido, y es, muy buena.

Sin embargo, no vaya a creerse que, con ser muy importantes las cifras dichas aquí, acaba así la labor. No

Con ser muy importante la integración, en el Camino de Laicos (pues, para eso se creó: para devolver el amor a la Palabra de Dios a aquellos que la habían olvidado por avatares de la vida y que, la misma, llenara sus vidas) también lo es, como hemos citado supra, el mismo ejemplo de los Seminarios “Redemptoris Mater” y, también, la denominada “Domus Galilaeae”, que son buen ejemplo de actividad llevada a cabo.

Si en los primeros se lleva a cabo una labor propia de los centros espirituales de tal jaez (la formación de los futuros sacerdotes, en este caso, especialistas, digamos, en el carisma del Camino Neocatecumenal pero sin que quepa pensar que son, digamos, seminarios “del Camino” sino auténticos Seminarios diocesanos bajo la dependencia del obispo donde se combina la iniciación a la vida cristiana – el Camino Neocatecumenal - con la ordinaria y común formación del presbítero) en la Domus Galilaeae, creación propia del Camino.

La Custodia de Tierra Santa ofreció, al comenzar los años 80 del pasado siglo, un terreno situado, nada menos, que en el monte de las Bienaventuranzas para que se construyera allí un centro que sirviera para la formación, para estudios y para llevar a cabo retiros espirituales. Se contaba, por supuesto, con el beneplácito y entusiasmo de Juan Pablo II Magno que, como era de esperar, bendijo el fragmento de la tumba de San Pedro que se colocó en la primera piedra de construcción de la Domus. Corría, entonces, el año 1999 (concretamente, el 15 de enero)

Posteriormente, Juan Pablo II Magno, bendijo el Santuario de la Palabra de la Domus Galilaeae el 24 de marzo del 2000.

¿Cuáles es su carisma?

Sobre todo, el fundador del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello, toma las palabras de Pablo VI (dichas en la Audiencia del 4 de agosto de 1976) en las que manifestaba que “Nuestro tiempo tiene necesidad de retomar la construcción de la Iglesia, casi, psicológica y pastoralmente, como si comenzase de nuevo”

Sobre todo por eso, Argüello entiende que el Camino trata de reflexionar sobre la dinámica de las primeras comunidades cristianas. De aquí que su carisma sea, precisamente, o esté en, tal dinámica.

Por tanto, aquel se resume en:

-El anuncio del kerigma (que es el “contenido sustancial de la buena nueva de salvación, la muerte y resurrección de Cristo, fundamento de la fe cristiana”) que realizaban los cristianos o “apóstoles” que iban de ciudad en ciudad.

-Un período de conversión y formación llamado catecumenado.

-El Bautismo.

Por otro lado, como elementos “propios de su carisma” podemos destacar los siguientes:

-Celebraciones eucarísticas en el inicio del Domingo (sábado por la noche) y en pequeñas comunidades.

-Los celebrantes recibían la comunión en sus lugares, sentados, con pan ácimo y vino. Aunque entre los “cambios” introducidos con motivo de la aprobación de los Estatutos, deberán ponerse de pie a la hora de comulgar (sin eliminar, por ello, el pan ácimo y el vino, especies con las que podrán seguir comulgando porque, en realidad, son representación perfecta de lo que hacían los primeros cristianos) y, además, sus celebraciones tienen que estar “abiertas a otros fieles” lo que supone, ciertamente, un acercamiento a las personas que no pertenecen al Camino Neocatecumenal pero que pueden gozar, así, con sus celebraciones pues son un tesoro, a preservar, para la Iglesia católica toda.

Y, por último, un detalle significativo que muestra la acción espiritual que tiene el Camino Neocatecumenal.

Cuando el Santo Padre se reúne, bien con jóvenes como ha sido ahora o bien como sucedió en el caso de la celebración de V Encuentro Mundial de las Familias (celebrado en Valencia en julio de año 2006), el Camino tiene la buena costumbre de reunir a parte de sus miembros en lo que se llama un “encuentro vocacional”. Pues bien, en el que tuvo lugar en Sydney, y según datos proporcionados por la organización, “a la llamada vocacional respondieron 1.500 chicos dispuestos a entrar a un seminario y 800 chicas para la vida consagrada”.

¿Cabe, pues, mayor alegría y reconocimiento del bien que hace el Camino Neocatecumenal a la Iglesia católica?

Pues yo, francamente, creo que no.


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