CAMINEO.INFO.- ARGENTINA.- Miguel Hesayne, obispo emérito de la diócesis de Viedma y testigo en el juicio a las juntas militares, deslizó una velada crítica al Gobierno, al afirmar que el aborto y la eutanasia también también son violaciones a los derechos humanos, y no sólo “la tortura o los desaparecidos”, y destacó su preocupación por la “incoherencia” de la administración kirchnerista al respecto..
“Lamentablemente, en la Argentina, los derechos humanos se han reducido en la opinión pública a la tortura o a los desaparecidos. Sí, eso es una violación de los derechos humanos, pero también lo son el aborto, la eutanasia, la injusticia social”, afirmó, en una entrevista publicada hoy por el diario La Nación.
Hesayne, quien asumiera como obispo de Viedma el 5 de abril de 1975, pocos meses antes de producirse el golpe militar del 24 de marzo de 1976, se destacó durante toda su trayectoria por su compromiso social y por su tarea en defensa de los derechos humanos, aun cuando esto lo llevó a enfrentarse con muchos de los miembros de la jerarquía católica argentina. En 1995, cuando tenía 72 años de edad y todavía tres para llegar al límite establecido por la Iglesia para abandonar el gobierno pastoral de una diócesis, renunció a su cargo para dedicarse a la tarea de animar la presencia de los laicos en la vida política. “Un miembro de la Iglesia no puede abstenerse del compromiso político si quiere ser fiel al mandato de Jesús de ser levadura, sal, luz para la sociedad que vive”, dijo
Monseñor , reclamó “no silenciar ocultos genocidios de guante blanco”, y destacó lo que a su entender es una “falla del gobierno kirchnerista. “Me preocupa la incoherencia de gobernantes actuales que proclaman la causa justa de los derechos humanos y propician el genocidio en higiénicos quirófanos”, dijo, aludiendo al aborto.
Hesayne afirmó que “no basta con mirar el pasado", y llamó a tener en cuenta que “defender y promover los derechos humanos es defender y promover toda la gama de derechos”.
Citando el Concilio Vaticano II, Hesayne recordó que los católicos que tengan la posibilidad y la vocación de ejercer responsabilidades políticas “prepárense para ella y procuren ejercitarla con olvido del propio interés y de toda ganancia venal”, y les pidió que “luchen con integridad moral y prudencia contra la injusticia y la opresión, contra la intolerancia y contra el absolutismo de un solo hombre o de un partido político” para consagrarse “con sinceridad y rectitud, más aún, con caridad y fortaleza política, al servicio de todos”.
De manera autocrítica, el obispo emérito de Viedma señaló sin embargo que en la Iglesia argentina “se piensa en el compromiso laical o seglar con el lastre de la definición del laicado ‘brazo largo de la jerarquía’” y de esta manera se puede comprender “la confusión reinante en el mundo fuera de la Iglesia, pretendiéndola encerrar en los templos”.El obispo concluyó: "Que haya hambre entre los argentinos es también una violación de los derechos humanos, una deuda interna del país”
Fuente: Infonoticias diocesanas