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TESTIMONIO DE LA HNA. GUADALUPE RODRIGO, I.V.E.

 
Hna. María Luisa Belmonte, S.H.M.
Fri, 29 Jan 2016 12:41:00

Soy la Hna. María de Guadalupe Rodrigo, soy argentina y pertenezco a la familia religiosa del Verbo Encarnado, que es una congregación fundada en Argentina por el P. Carlos Buela, que fundó en el año 1984 la rama masculina y en el año 88 la rama femenina. Una congregación misionera que ya se encuentra en los cinco continentes.

Cuando yo ingresé, tenía 18 años. Y me preparé como todas las demás hermanas con mis estudios, la formación y, teniendo 23, años es cuando me proponen mi primer destino, que fue Belén, Medio Oriente. Y, bueno, ha sido mi lugar de misión durante 18 años. En primer lugar en Tierra Santa, tierra bendita donde estudié el árabe, el árabe clásico para leer y escribir, estudio intensivo hacemos, al llegar a las  misiones para poder después hacer un apostolado también más profundo y también, de alguna manera, conocer el pueblo, el conocimiento de la lengua nos da esa manera de entrar con ellos.

Después pasé a Egipto, ahí estuve 12 años, 12 años hermosísima misión, años muy intensos, años en los cuales, además, pude conocer otras realidades de las comunidades que tenemos en otros países de Medio Oriente. En Túnez, Irak, Siria, en Jordania, en el mismo Israel, en Egipto. Y pasados estos 12 años, soy destinada a Siria, a Alepo. Esto fue en enero del 2011.

Bueno, cuando llegué a Siria, yo ya conocía este país, yo ya había visitado varias veces nuestra comunidad allí en Alepo. La situación que se vivía era algo bastante atípica para el Medio Oriente, en cuanto a la buena relación entre cristianos y musulmanes. Siempre me había llamado la atención, conociendo las demás realidades de estos países donde pude vivir, donde pude convivir con nuestros cristianos y donde, como somos minoría -aun cuando es nuestra tierra, los cristianos somos minoría, en general minoría perseguida, minoría discriminada-, esa hostilidad se respira, se percibe. 

En Siria esto no se daba. Era realmente extraño que hubiera esta buena convivencia, aun cuando la mayoría de la población es musulmana –obvio-, yo creo que favorecido por el gobierno laico de Bashar al-Asad, es decir, aun cuando vivimos bajo la dictadura, cierta libertad religiosa, unos ciertos derechos para las minorías entre ellas el cristianismo. Y por eso se daba esto de que había grupos de amigos dos cristianos y dos musulmanes, cosa que yo no había visto en otros lugares, y que le daba por lo tanto a esta sociedad ese ambiente pacífico, calmo aun conviviendo dentro tantos grupos distintos. Una sociedad además muy prospera económicamente, un pueblo muy trabajador. Es cierto que Siria tiene un lugar privilegiado en cuanto su posición geográfica para el paso del comercio, tiene muchos recursos naturales, mucho petróleo pero gente muy trabajadora que ha levantado ese país con su esfuerzo y gente que en general vivía muy bien. Un país que yo creo que lo último que se esperaba era una guerra y una persecución religiosa. Ciertamente lo veíamos que venía pasando en los otros países árabes en esta mal llamada "primavera árabe" pero realmente no esperamos una cosa así en nuestro país, en Siria. Llegó de sorpresa y de un día para el otro.

 

Cuando esto empezó, empezaron a provocarse a producirse unos disturbios en varios pueblos de Siria Comenzaron ya desde el principio con participación extranjera, es decir, desde el comienzo lamentablemente hubo grupos fundamentalistas extremistas que ingresaron al país para encender estos disturbios para provocarlos de alguna manera alimentando grupos que ya existían ciertamente en  el país y eran opositores al régimen como desertores del ejército. Eran grupos minoritarios. Por eso esta guerra propiamente no es guerra civil, fue una cosa más armada desde afuera que desde dentro. Desde el comienzo desde los primeros disturbios en estos pueblos, comenzaron al sur del país hubo manifestaciones actos terroristas mucha violencia, eran grupos armados que venían de fuera, grupos extremistas que ya había persecución abierta al cristianismo, desde los primeros disturbios cristianos descuartizados, en una bolsa de basura en el contenedor con un cartel "No tocar, es cristiano" Esto sucedió desde las primeras manifestaciones aun cuando para la prensa las manifestaciones pacíficas del pueblo sirio. 

 

Las reacción de las comunidades cristianas sobre todo pero en general la reacción del país fue intentar  expresar su opinión, salieron a las calles, tanto en la capital en Damasco como en Alepo que es donde nosotros tenemos la misión, es la segunda ciudad del país  pero una ciudad muy importante, quizá más importante que la misma capital. El pueblo salió a la calle para manifestar lo  que querían y que era seguir como estaban, aun cuando es difícil de entender su modo de gobierno y obviamente habrá formas mejores, pero ellos preferían y prefieren seguir como estaban antes de terminar en manos del extremismo islámico que era lo que se venía y que ya se veía. Por lo tanto la gente salió a las calles para apoyar a su presidente con cantos con banderas pero esas mismas imágenes eran tomadas por los medios internacionales, cadenas muy importantes de información y comentadas así "Continúan las manifestaciones pacíficas del pueblo sirio que sale a la calle pidiendo a su presidente que se vaya" Es decir, lo contrario a lo que intentaban manifestar. 

 

Ha sido esto muy doloroso para el pueblo sirio, sobre todo para la comunidad cristiana. La comunidad cristiana se veía especialmente protegida por el régimen y obviamente que ahora es la primera perjudicada, porque la comunidad cristiana está siendo atacada directamente y por eso uno de los grandes sufrimientos para ellos es este abandono de occidente, este silencio cómplice como lo llama el Papa Francisco. Y que cuando han intentado alzar su voz se ha entendido exactamente o se ha usado o se ha manipulado para hacer entender otra cosa. Yo creo que son pueblos distintos de los nuestros, con otra mentalidad, con otra cultura, otra idiosincrasia y que ciertamente tienen derecho a su soberanía, aun cuando para nosotros como occidentales sea difícil de entender, no podemos juzgar con nuestros criterios a estos pueblos. Y ciertamente que lo que viva el cristianismo en Siria que era por demás beneficioso, en comparación con el resto de los países árabes, todo eso se perdió. Persecución religiosa como no se veía hace tanto tiempo, abierta al cristianismo. También es cierto que otros grupos religiosos están sufriendo esta percepción porque es acabar con los infieles, según estos grupos fanáticos y bueno dentro de esto entran en primer lugar los cristianos, los primeros, y después otros grupos religiosos, incluso los mismo musulmanes en Siria que eran más bien abiertos y tolerantes, de alguna manera también la están pasando mal.

 

Es llamativo que estos cristianos sobre todo hablo de los cristianos de Alepo que son con los que he convivido, los que más conozco, que nos muestran un poco de cómo ha sido el cristianismo allí en Siria. Estos cristianos vivían un bienestar económico tal que como ellos mismos dicen los hacia estar muy entretenidos en el mundo y olvidados de las cosas importantes. Es decir, se vivía un cristianismo un poco superficial en ese sentido, porque a la vez de la práctica religiosa, Alepo era famosa por sus fiestas, sus eventos sociales, incluso excesos en la vida social. Entonces a la par se llevaba vida de pecado y  de vicios, al menos una vida mundana. Cuando llega la guerra y la persecución religiosa, ellos lo ven esto como una purificación de su fe, ellos lo explican así. Me decía una anciano de la parroquia "nosotros como cristianos estábamos necesitando esta purificación de nuestra fe". Porque claro ante la persecución y ante la guerra que les quita todo, todo, todo lo material, todo eso que para ellos era tan importante, bueno se encuentran con que, bueno tengo un alma que salvar  y estaba perdiendo el tiempo, preocupándome, ocupándome de tantas cosas que en definitiva no son las más importantes y que además encima me estaban, quizás haciendo arriesgar mi vida eterna, el pecado. Y en ese sentido la persecución religiosa ha significado un fortalecimiento en su fe. Es impresionante, yo personalmente, habrá casos, pero yo personalmente no conozco ningún caso de cristianos que debido a estos que están sufriendo hayan reflexionado de su feo se haya debilitado su fe, al contrario los ejemplos que tenemos son impresionantes, como ellos se han aferrado a Dios, como ellos han purificado su vida espiritual, como ellos a través de la fe, obviamente, porque de otra manera uno, buenamente hablando desespera en una situación así, como a través de la fe ellos saben leer, entender lo que les está pasando y como viendo que lo que se les pide es la prueba suprema de amor, la prueba suprema. No hay mayor amor que dar la vida por los amigos. Y la prueba suprema es  dar la sangre por Jesucristo. Ni lo dudan, pero ni lo dudan. Es impresionante escucharlo, porque además nuestros jóvenes en la catedral que dicen "Bueno que entren y tomen la ciudad, y que me corten la cabeza, yo soy cristiano y no voy a dejar de serlo".  Es impresionante porque además gente muy sencilla también, con sus defectos, sus limitaciones, gente como nosotros, mártires. Tenemos mártires, confesores de la fe.

 

Hemos tenido contacto con muchas personas, muchas personas que han dado su vida, que han muerto en ataques en barrios cristianos de Alepo pero sobre todo hemos tenido contacto muy directo con quien son confesores de la fe, es decir, quienes han sufrido torturas, secuestros, no han llegado a dar la vida pero han estado ahí. Estos testimonios se recogen, la Iglesia los recoge en acta incluso, porque son una riqueza para la Iglesia Siria y para toda la Iglesia. Hay testimonios que son realmente impresionantes. Como la de un señor, muy sencillo muy simple que él estuvo secuestrado durante 1 mes y medio, más o menos, fue el tiempo que tardó su familia en reunir el dinero que piden para el rescate estos grupos, estos grupos piden a cambio de devolver la persona secuestrada el dinero para armamento que utilizan ellos. Este señor estuvo secuestrado mes y medio, y nos contaba con mucha sencillez que estaba encerrado en un establo, es una habitación muy pequeña, sin ventanas, sin ventilación con otras 30 personas, otros 30 musulmanes, y él el único cristiano. Él dice un lugar asfixiante muy pequeño, solo me sacaban cada día para el interrogatorio. Y con la ametralladora aquí en la sien me decían que me tenía que convertir al Islam o me mataban. Él cuando lo explica, él dice " yo les decía, pero ustedes no entienden nada, ustedes no entiende nada, yo soy cristiano, mi  corazón es de Jesucristo, no puedo hacer nada, le pertenece y no lo voy a traicionar, no lo puedo traicionar, hagan lo que quieran". Y él lo decía, digo uno puede decir esto en una conversación, lo puede decir pero con una ametralladora aquí y sabiendo que esta gente va en serio, no es chiste, esta gente mata y de la manera más atroz. Él contaba eso y decía bueno y me presionaban y me golpeaban para que yo aceptara convertirme, y yo les decía no puedo hacerlo, no, no. Usted puede creer hermana que me encerraban de nuevo y al otro día me sacaban otra vez y me volvían a preguntar lo mismo. Pero esta gente no entiende, para ellos no hay ni siquiera la posibilidad de decir bueno, a lo mejor, quizás, me da miedo o quizás, o sea digamos qué puede ser comparable una eternidad feliz, qué puede ser comparable o sea,  renegar de Jesucristo y tener unos años más en este mundo renegando de Jesucristo a precio de la eternidad jamás, jamás por eso ni se les pasa por la cabeza. Y este señor, este mismo señor que estaba encerrado en ese establo tan pequeño, con todas estas personas es asmático, sufre de ataques de asma y tuvo varios ataques de asma en ese encierro y él cuenta que en esos momento en los que se sentía morir, que ya no podía respirar, que tenía ataque de asma, decía no sé de dónde sacaba fuerzas, me arrodillaba y rezaba y entraba aire, dice hermana no me va a creer pero entraba aire, yo me aliviaba realmente. Al punto que cuando me tocaba dormir a mí, porque claro éramos tantos dice tampoco podíamos dormir todos, acostarnos todos, entonces cuando me tocaba el turno de dormir a mi, los otros me despertaban, todos musulmanes, los otros me despertaban arrodíllate y regale a tu Dios porque no podemos más. Y yo me arrodillaba y rezaba y todos se aliviaban. Milagros de fe, milagros como este. Realmente impresionante.

 

Allí la amenaza en Alepo, la amenaza para los cristianos es permanente por el hecho de que los grupos, estos grupos fundamentalistas están ubicados en toda la periferia de la ciudad, tienen varios barrios tomados y atacan la ciudad permanentemente, esa situación desde hace más de cuatro años. Ataques permanentes, tiroteos, proyectiles, misiles en la ciudad en cualquier lugar de la ciudad indiscriminadamente pero sobre todo en barrios cristianos e iglesias. Son el primer blanco. Y por eso es impresionante estar en misa, por ejemplo, aun así las iglesias llenas, estar en misa y escuchar las explosiones y los tiros, y los cañonazos. Sin embargo verlos rezar así, verlos rezar hasta más que antes, en el sentido de que antes bueno quizás era un poco ir al cine, de espectadores, a la misa y responder poco, cantar poco. Pero ahora con su libro en la mano, cantando a viva voz como para decir bueno tapamos el ruido de las explosiones. Sabiendo que podrían dar su vida ahí mismo. Ellos dice bueno que mejor, si nos encontrara la muerte en plena misa que mejor. De ninguna manera dudan de seguir practicando su fe. En este sentido a mí me ha causado mucho dolor con esto sucedido en Paris, el atentado, escuchar la reacción, a veces la noticia decía, bueno que la gente está visitando menos las iglesias o que tiene miedo de visitar las iglesias, pero que distinto, que distintos de nuestros cristianos allá. 

 

Para la época de fiestas, por Pascua, por ejemplo, y navidades, las épocas fuertes, las fiestas fuertes del cristianismo, es cuando más acentúan los ataques los fundamentalistas y lo anuncian eh. Recuerdo una de las navidades que lo anunciaron incluso en las redes sociales "les vamos a mandar misiles, vamos a atacarlos con misiles pintados de rojo porque se los manda Papa Noel" o sea una cosa terrible. Y literalmente llueven los proyectiles, llueven en los barrios cristianos en época de fiestas y las iglesias siguen estando llenas. 

 

Cuando yo todavía me encontrara en Egipto, en la fundación de Egipto, se comenzó la nueva comunidad de nuestras hermanas en Irak, en Bagdad. Yo recuerdo que los superiores cuando pidieron  ofrecimientos entre las nuestras, entre nuestras hermanas se ofrecieron muchas, había 19 ofrecidas entre hermanas árabes y hermanas de otros países extranjeras. Y a mí me parecía admirable realmente. Yo que valentía realmente, ir a un lugar así porque yo no podría, no podría, no soy, de salud más bien floja, débil, miedosa, digo no, no, no voy a poder, yo no podría una cosa así. Cuando estando en Siria y llevando ya unos meses, tampoco tanto, llevaba varios meses allí y se desata esta guerra de un día para el otro, porque fue de un día para el otro, tener los tanques en la calle, aviones arriba en la cabeza y tiros y cañonazos. Se rompía un vidrio por las explosiones. Fue una cosa así tan... tan realmente de un día para el otro que nadie se esperaba.  

Bueno, realmente, nosotros cuando empezamos a vivir esos primeros días de semejante situación y de peligro. Nuestros superiores nos preguntaron si estábamos dispuestos a seguir allí. Si queríamos seguir allí. Que podíamos pedir un cambio destino. No nos obligan  a una situación así. Que si queríamos quedarnos, teníamos que exponer las razones por las cuales queríamos hacerlo y tener el apoyo de nuestra familia, nuestros padres.  De manera que bueno, cada uno lo pensó, lo rezo, tanto las hermanas como los sacerdotes nuestros. Y bueno ni dudarlo, ni dudarlo. "Yo me quedo". Cada uno lo dijo. "Yo me quedo". Cuando yo hable con mis padres y les dije que bueno ellos sabían como estaba la situación. Yo les tenía al tanto. Ya estaban viendo las noticias, además, de lo que estaba pasando. Les dije "me quiero quedar pero quiero saber que opinan ustedes". Mi padre me dijo "lo que pasa es que has estado con esta gente hasta ahora y los vas a abandonar cuando más te necesitan. Vos tenéis que estar ahí." Y me dijo "Así eso significara dar tu vida. Es parte de la vida de misión." Y me dijo una cosa más. Me dijo "Además no tengo ninguna intención de competir con Dios. Él te cuida mejor allá de lo que yo te puedo cuidar aquí". Para mí fue realmente muy fuerte, realmente la fe de ellos es admirable. Y de nuestras familias que también nos sostienen para estar allá. Yo recuerdo que mi madre cuando pude salir la primera vez, por un tiempo para verlos y volver. Cuando tenía que volver, le volvía a preguntaba ¿Mama estas dispuesta? ¿No te preocupo demasiado? Mucha la angustia... Ella me dijo "preocuparme por supuesto que me preocupo… ¿Cómo no voy a preocuparme? Obviamente si tuvieras que morir allí sería un gran dolor. Pero mi gran preocupación como madre con respecto a mis hijos es la muerte del alma. Eso es lo que realmente me preocupa de cualquiera de mis hijos"

Entonces eso en ese sentido nos dio mucha fuerza, a mí como a las otras hermanas. Cada uno consulto con su familia para poder seguir allí y comprobar que no se trata de una capacidad personal o las habilidades que uno puedo tener, la preparación, todo no he hecho, pero yo he hecho tantos cursos... preparación para la regla... Nada, o sea es realmente confiarse en la gracia de Dios y Dios hace todo. A través nuestro y a pesar nuestro. Eso uno lo comprueba cada día. Lo atribuyo directamente a una gracia de Dios. No hay razones naturales. No hay razones humanas para esto. El mínimo que uno podría pensar, vivir bajo un bombardeo cuatro años seguidos, día y noche. Permanentemente. Viendo solo muerte y heridos y tragedias. Uno podría pensar bueno lo mínimo es enloquecer. Humanamente hablando. Sin embargo como Dios nos sostiene. Nos sostiene para estar incluso contentos. Es la misma gracia, bueno participamos en la Gracia de los mártires. Ellos así lo viven. Así para nosotros, como misioneros, a veces nos dicen "Ahí que impresionante Hermana. Ustedes están allí. Qué bárbaro lo que están haciendo" Yo digo, a mí se me cae la cara... Digo, bueno son ellos, ¿No? O sea, para nosotros es un privilegio. Estamos viviendo la vida cotidiana junto a los mártires de nuestros tiempos. ¡Que mayor gracia que esta! Por eso el día a día lo llevamos como ellos. Confiando en Dios, rezando mucho. Sabiendo que una día Dios nos puede pedir la vida. Como se la pidió ya a varios misioneros de otras congregaciones que también están allí. Arriesgándola todos los días. Pero bueno sabemos que es parte del programa. Parte del paquete. Viene todo junto.

Entre los nuestros escuchamos historias trágicas todos los días. Entre nuestra feligresía, nuestros vecinos... Es cosa de todos los días. Nos pasa también a nosotros, a nuestro barrio que está siendo atacado también. Y se escuchan historias impresionantes. Como el de esta señora que se llama Amal. En árabe significa esperanza su nombre. Lo tiene muy bien puesto en nombre. Ella tenía 4 hijos y uno de sus hijos había hecho una operación en el hospital. Una intervención quirúrgica muy sencilla, muy cortita. Estaba esperando con su madre a que le dieran el alta, que llegara el doctor para que le diera el alta. En eso cae un proyectil al lado del edificio y tiembla todo el hospital y entonces él le dice a su madre que vaya a buscar ayuda para que lo cambien de habitación porque está muy cerca de la calle, la ventana a la vereda. Sale la mujer a buscar ayuda y en eso cae un segundo proyectil pero ya más cerca y cuando la mujer se vuelve por el estruendo, se vuelve sobre sus paso, se encuentra con su hijo despedazado en la explosión. Ella le llora muchísimo. Su hijo se llamaba Nahúm. Lo llora muchísimo. Pero ella cuenta, ella dice ya estaba preparado para el cielo. Yo lo veía preparado para el cielo. Ahora la Virgen lo cuida mejor de lo que puedo cuidar yo. Es ella su madre en definitiva. Y dice además es horroroso lo que nos ha pasado pero cuantas familias destrozadas por esta guerra. Cuantas madres sufriendo más que yo. Esa reacción, esa sola reacción es impresionante porque uno bueno hoy cuanto que sufro, todo me pasa a mí, porque me tiene que pasar esto... Yo, y yo, y yo. Y esta mujer acá que acaba de perder a su hijo de la manera más trágica dice "pero hay tantas otras madres sufriendo más que yo". Ella cuenta que siempre que estaba con miedo, se intranquilizaba de que le cayera un proyectil en su casa, en barrio cristiano, este hijo Nahúm le decía siempre citando al evangelio "Mama no tengas miedo de los que pueden matar el cuerpo pero no pueden matar el alma". Y dice "Yo eso me tranquilizaba, y ahora mucho más" Es eso lo que viven. Y se nos da solamente la fe. La fe que no es un amuleto, entonces me agarro de eso y no sufro, no veo, no siento, no, no, no. Estamos sufriendo, realmente sufriendo. Yo no creo que haya un sufrimiento más atroz para un pueblo que la guerra y la persecución. Como la que está sufriendo Siria por ejemplo. Y sin embargo, como la fe les sigue manteniendo en vida. En esa vida espiritual plena. Para entender, leer lo que les está pasando. Sabiendo que de ninguna manera Dios es culpable de esto. De ninguna manera. Dios respeta la libertad humana pero se las arregla, siempre con mucha habilidad, para sacar bienes mayores de todos estos males. Y eso es lo que ellos ven. Eso es lo que logran realmente ver. Y por eso puede parecer contradictorio hasta chocante. Una mujer de la parroquia me decía, muy joven de unos treinta y algo de años. Con dos niños pequeños. Me decía "Hermana, estoy que le voy a decir puedo sonar mal. Puede malentenderse pero estoy últimos años, son los años más felices de mi vida". Y lo decía con lágrimas de emoción. O sea, como puede decir eso una mujer que ha perdido su casa de los bombardeos del primer año de guerra perdió su casa. Su marido perdió la empresa.  Tomada y saqueada. Perdió familiares. Lo ha perdido todo. Y dice son los años más felices de mi vida. Ella dice son los años en los que se fortaleció mi fe. Los años en los que  descubrí verdaderamente a Dios. En los que entendí donde esta lo importante. Y que realmente esta vida es corta. Que no tendría que ser ninguna novedad. ¿Quién nos sabe que nos vamos a morir y que la vida es corta? Pero no lo pensamos muy a menudo. No lo pensamos. Y eso nos hace estar tan entretenidos, ocupados, con tantas otras cosas. El tener esta posibilidad, ellos lo ven como una gracia. Lo ven como una gracia porque esto que está viviendo, los hace tener los ojos clavados en el cielo. Allá clavados. Nadie se los saca de ahí. Y ellos lo dicen. Me pueden quitar lo que quieran. Me pueden hacer lo que quieran. Me pueden matar y cortarme la cabeza. No me pueden quitar el cielo. No pueden. Y esa es su fuerza. Es la fuerza que incluso se manifiesta frente a sus perseguidores.

 

No hay muchas historias de los nuestros que han tenido discusiones, encuentros fuertes en estos secuestros con sus perseguidores. Y los perseguidores se sorprenden de esta superioridad, de este temple, esta fortaleza que tienen los cristianos. Que ciertamente les viene de Dios. Es una cosa que no es humana. Hay un muchacho allá que estuvo secuestrado. Y este cristiano no era practicante. Tenía una vida bastante superficial digamos, mundana. Era cantante. Cantaba en los bares. Él es secuestrado y cuando es secuestrado él dice "Señor no te pido nada". Cuando lo llevaban atado en el baúl del auto. "No te pido nada porque lo que sea que me vayan a hacer, así me maten, me lo merezco. Por la vida que he llevado. Me lo merezco. Pero si me libras de esta, te prometo que cambio". Y entonces él cuenta como cuando estando encerrado, secuestrado, y lo sacaban para el interrogatorio. Con la ametralladora aquí, golpeándolo que tenía que hacerse musulmán. Que si no lo mataban. Un muchacho que no practicaba. Que no era religioso. Por así decirlo. Estaba alejado, teóricamente de su fe. El respondía "soy cristiano, de ninguna manera. Soy cristiano y no voy a dejar de serlo. Mátenme". Que fácil quizá hubiera sido para él. Cierto que no practicaba. Bueno decir si ya está que tengo que hacer. Donde firmo. Que hago. Ya está. ¿No? No, no. Con una fortaleza... Y él dice que lo interrogaban sobre, bueno los puntos que atacan más el islam del cristianismo. La Trinidad por ejemplo le decían ¿Ustedes por qué adoran a tres dioses? Le decían los secuestradores. Estos fundamentalistas. Y el respondía Ustedes no entienden nada. Padre, hijo y espíritu santo. 3 personas distintas en un solo Dios verdadero." Una explicación... Una explicación teológica de Santo Tomas. Entonces mientras lo contaba, yo digo ¿Esto de donde lo sacaste? ¿Te lo acordabas del catecismo? Y me dice "Que me voy a acordar del catecismo. Las palabras me venían y me venían y me venían y no me podía callar. Una tras otra. No podía callarme y los dejaba mudos. Y ellos me decían porque ustedes los cristianos siempre hablan con esa sabiduría. Y a uno le parece, que cosa extraordinaria. Eso a uno le parece realmente una cosa rara. Una cosa... Están viviendo el evangelio. Uno abre el evangelio y eso está escrito y Jesús lo predijo. Dijo no se preocupen por lo que van a decir. Están viviendo el evangelio. Que es lo que todos deberíamos vivir. No es una cosa rara. Nosotros deberíamos vivir como ellos. Y en ese sentido me parece que si uno lee en evangelio que Jesús dijo "Os perseguirán" significa que me van a perseguir. A lo mejor no con espada, cruentamente como es allá pero aun en nuestras sociedades el cristiano es perseguido. Sutilmente, de otra manera pero a persecución a la fe. Entonces si yo personalmente viviendo mi fe, yo siento esa persecución, al menos no siento que mi fe contrasta con el mundo, con el espíritu del mundo. Entonces algo anda mal.

Me parece que los mártires están haciendo caso al Papa Francisco cuando dice que hay que hacer lio. Mucho lio. Los mártires están sacudiendo el mundo. Me parece. Sacudiendo a nuestro cristianismo occidental... dormido quizás tibio, cómodo. Cómodo o acomodado diría yo. Acomodado incluso hasta con los criterios del mundo. Entonces en este sentido nos ayudan a despertamos. Bueno como estoy viviendo mí fe. Ese es el modelo de cristiano. ¿Cómo estoy viviendo yo? ¿Me puedo llamar cristiano? Cuando sigo con vergüenza de decirlo y de manifestarlo. Porque más allá de las presiones, de las prohibiciones que pueda haber. Muchas veces somos nosotros mismos los que escondemos nuestra fe por respetos humanos. Solamente por respetos humanos. No porque nadie me vaya a cortar la cabeza sino simplemente porque me van a criticar, me van aislar, me van a discriminar. Pero eso nos tiene que mover. Los cristianos perseguidos tienen que ser realmente  el aliciente para decir basta, no puedo vivir así mi fe. No puede ser mi fe se limite a las cuatro paredes de la iglesia y cuando salgo por el umbral de la puerta me comporto como un mundano. Pienso como un mundano y mis conversaciones  son mundanas. Entonces eso tiene que ayudarnos a replantearnos muchas cosas. Los cristianos perseguidos nos interpelan. Bueno como estoy viviendo mí fe. ¿La fe que tengo me transforma la vida? ¿Me la cambia completamente?

Siempre pongo el mismo ejemplo. Una joven que está enamorada. Pero se le nota sin hablar. Se le nota en los ojos. En los ojos. Esta chica esta enamoradísima. Le sale. Se le sale por los poros que esta enamoradísima. Bueno eso nos tiene que salir a nosotros, eso tiene que producir en nosotros la fe. Es el amor a Jesucristo que nos quema. Y que tiene que quemar y se me tiene que notar de lejos. Sin hablar. Este es cristiano. Sin hablar siquiera. Yo creo que necesitamos a nuestro cristianismo occidental. Está necesitando de los cristianos perseguidos. Y no podemos permitir que su sangre caiga en vano. Por eso cada uno tendrá que ver personalmente cómo está viviendo su fe. Seguimos con miedo. Seguimos con miedo de manifestarnos como cristianos. Seguimos con miedo de vivir nuestra moral cristiana. Nos han hecho creer que nuestra moral cristiana es antigua, de retrógrados. Cuantos jóvenes cristianos que sufren esta presión. Les hacen creer que realmente van en contra mano de esta sociedad. Cuando en realidad es al revés. Esto le tiene que dar fuerza a los jóvenes para vivir la moral cristiana. Por ejemplo la pureza, la castidad. Cosas de las que ya ni se habla. Ni se habla. Entonces esto nos tiene que dar fuerza porque además el premio es tan grande. El premio es tan grande. Es toda una eternidad que realmente vale la pena cualquier sacrificio que uno tenga que hacer aquí. Cualquier renuncia. Porque no puedo ser tan, tan pequeño. Tener el corazón tan achicado, de pretender que estoy bien, cómodo y placentero unos años en este mundo. ¿Cuantos años? ¿Cincuenta? Cien. Ciento diez. ¿Y después? Entonces vale la pena, vale la pena ser un cristiano de veras. A medias no sirve. Lo que está en juego es la vida eterna. Es mucho. Entonces dar la vida cada día. El martirio cotidiano. San Pablo dice "Muero cada día". Que no será con una espada pero será renunciando a tantas cosas que uno tiene que renunciar, aceptando pruebas que uno tiene que aceptar. Forzándose por vivir la virtud que no es fácil  Y eso, ciertamente, como lo vemos en los cristianos perseguidos trae alegría verdadera, que fuera no la veo mucho. Yo extraño esas sonrisas con las que convivo allá. Alegría verdadera y libertad verdadera. Porque esta gente, estos cristianos perseguidos son realmente felices y son realmente libres. 

 






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