Camineo.info http://www.camineo.info/ Noticias opiniones y formación católica en internet es-es camineo.info webmaster webmaster@camineo.info Sat, 17 Oct 2026 12:57:10 GMT RSS Manager 1.0 60 Domingo XXIII Tiempo Ordinario http://www.camineo.info/news/265/ARTICLE/39536/2026-09-06.html CAMINEO.INFO.-

En la película “De dioses y de hombres”, grandísima película, el Padre Abad toma él solo la decisión de continuar en el monasterio a pesar del peligro que corren las vidas de los monjes por las revueltas que se están produciendo en Argelia. En la reunión de comunidad, sus hermanos le dicen a la cara y claramente que lo que ha hecho no les parece bien, que él no puede tomar una decisión  importante que afecta a la vida de todos sin contar con su parecer. En la reunión de comunidad se palpa la tensión, son momentos delicados, están muy molestos con la actitud del Padre Abad y lo están corrigiendo. Pero en las imágenes siguientes se capta claramente que siguen amándose profundísimamente. ¡Es muy poético! ¡La enmienda cristiana y la caridad van de la mano!

 

Hoy las lecturas nos hablan de un tema importante y difícil: la enmienda, la corrección fraterna. La primera lectura nos da una imagen muy viva: “atalaya” “te he puesto de atalaya”. Atalaya es aquel que vigila y avisa de los peligros, advierte a los demás. Hoy Dios, a través de la palabra, nos propone ser atalayas: cuando veamos peligros avisemos a los hermanos. Atalayas, imagen poderosa, para rezarla. El atalaya vigila, avisa, ¿por qué? Porque ama...

¿Os habéis dado cuenta que las palabras de Jesús en el evangelio de hoy son un poco curiosas? Es extraño cómo Jesús baja tan al detalle. En ningún otro evangelio lo hace. Primero vas a encontrar a tu hermano, si no te hace caso llamas a uno o dos más para ayudarlo a ver claro, si no funciona habla con la comunidad reunida, si no reúnete y reza. ¡Jesús habitualmente nunca da tantos detalles! ¿Por qué lo hace? Porque el tema de la corrección fraterna es muy delicado. Tan delicado que aunque Jesús nos exhorta a ejercer la corrección fraterna, casi nunca la ponemos en práctica (.....)

 

Dice Jesús: “Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos”. No dice “critícalo con los familiares, amigos y vecinos”. No dice “ve explicando a todo el mundo el mal que ha hecho”. No dice “trátalo con indiferencia”. ¿Cuántas veces esto es lo que hacemos?

 

Tenemos que cambiar la crítica por la enmienda, por la corrección fraterna. Propuesta potente la que nos hace hoy Jesús.  Es bueno que vayamos pensando ...¿a quién tendría que enmendar yo?

 

¿Qué encontramos en el trasfondo de esta propuesta de Jesús? Caridad. Enmiendas porque amas. El motor de la enmienda es el amor.

Hace muchos años oí una definición de amigo que me  gustó: “el amigo es aquel que te dice aquello que no te gusta”. Pienso que se ajusta perfectamente al mensaje del evangelio de hoy. Y lo dice porque te ama.

 

San Pablo nos ha dicho hoy en la segunda lectura: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. ¿Te gustaría que si estuvieras errado te ayudasen, te iluminasen? Sí. Pues, haz tu lo mismo hacia los demás. Enmendamos porque amamos.

 

Me explicaba, ahora hace poco tiempo, una madre: “El otro día estaba en una tienda y mi hija me pidió una cosa, le dije que no, y ella me contestó “no me quieres”. Y yo le dije: “porque te quiero te digo que no”. Es el amor que lleva a esta madre a decir no.

 

Es el amor lo que nos lleva a enmendar, si lo que nos mueve es el deseo de desahogarnos, de poner los puntos sobre las “íes”, de hacer reproches por un mal comportamiento, entonces más vale no decir nada.

 

Enmendar es una manera muy bonita de amar. Cuesta, es difícil, pero amar lleva a enmendar ... cuando alguien corrige con caridad es porque ama ... ¿Enmendamos? ¿Lo hacemos movidos por la caridad?

Es bueno que vayamos pensando ...¿a quién tendría que enmendar yo?

Continúa diciendo Jesús: “Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos”. No dice, “si no te hace caso móntale un “pollo””, “abuchéalo”, “amenázalo”, “humíllalo”. No. No dice “niégale la palabra”, “no le hables”, “hazle la vida imposible”, “amárgale la existencia”, ”raja de él siempre que puedas”. No. ¿Cuántas veces hemos hecho todo esto? Nuestro hacer es preciso que reciba la luz de Jesús.

 

El final del evangelio es emocionante ...”Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.

 

Parece que esté diciendo: “Si la acción de los hombres no ha podido, dejadlo todo en las manos de Dios, que si lo pedís Dios acabará tocando el corazón del hombre”. ¡¡Qué bonito!! Confiar en la fuerza de la plegaria.

 

¡Cuánta sabiduría que hay en el Evangelio! ¡Cuántas indicaciones de vida que nos ayudan! Pidamos la gracia de vivir la propuesta difícil que hoy nos hace Jesús, ...¿a quién tendría que enmendar yo?


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Ciclo A Sun, 06 Sep 2026 11:56:00 GMT
Homilia Domingo XVII Tiempo Ordinario http://www.camineo.info/news/266/ARTICLE/39535/2026-07-26.html CAMINEO.INFO.-

Tres ideas. Una de cada lectura. Y todas tienen una idean en común: tomar decisiones. Nuestra vida está en  nuestras manos, con nuestras decisiones vamos construyendo nuestras personalidades. Nos vamos haciendo con nuestras decisiones. Es muy fuerte, pero cada decisión nos acerca o nos separa de Dios. ¡ teniendo presente a Dios y serás feliz!

 

En la primera lectura hemos visto como Dios dice a Salomón: “Pídeme lo que quieras”. ¡¡Qué propuesta de Dios..., y qué respuesta la de Salomón!! Podía pedir lo que quisiera y él decide pedir “un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien”. ¡¡Esto es pedir bien!! ¡Tiene una tarea, gobernar el pueblo, se siente incapaz...= pide la gracia!

 

Aprendamos de este testimonio que hoy nos presenta la Palabra. Hoy también a nosotros Dios nos propone: “Pídeme lo que quieras”. ¿Qué le pedimos?... Salomón pide sabiduría para ... y nosotros … ¿Qué decidimos pedir? ... Somos lo que decidimos ... Nuestras decisiones nos van dando forma... ¡Decide teniendo presente a Dios y serás feliz!

Hoy en la carta de San Pablo hay una frase que es toda una lección de vida, una frase que cambia la manera de vivir el día a día. Dice San Pablo: “Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien”.

 

¿Qué quiere decir? Que pase lo que pase, Dios es capaz de reconducir aquel hecho para que te haga bien, crezcas, avances, madures. ¡¡Esto es genial!!

 

¡¡Esto es también una decisión!! Puedo decidir vivir un hecho al modo divino, mirando de descubrir la bendición de Dios, o al modo humano, desde la queja, ... ¡De ti depende! Es decisión tuya hacerlo de una manera o de otra.

 

Que el marido te ha dejado. Es muy triste, pero Dios es capaz de reconducir este acontecimiento para que sea para ti una bendición. ¡De ti depende! De tu decisión.

 

Que te ha tocado un cáncer, ídem  ...

Que se te ha muerto un hijo, ídem ...

 

Pero también cosas pequeñas del día a día: que fulanito te ha dicho una cosa desagradable, Dios es capaz de hacer que se convierta en bendición para ti ...

 

Esto nos abre la puerta a dos cosas:

1. Profundizar aquella idea que siempre repetimos en el adviento: el continuo advenimiento de Dios a nuestra vida. Dios viene, en la liturgia, pero también en los acontecimientos, personas, imprevistos ...

2. Si todo esto es así, la consecuencia será no quejarnos... Si Dios utiliza aquello que me provoca la queja para hacerme crecer, no me puedo quejar... Porque en el fondo allá hay un bien ...

 

Pasemos al evangelio. Encontramos dos parábolas que nos hablan del Reino de Dios. Reino de Dios es una expresión que podríamos traducir por “que Dios reine en nosotros”. ¿Qué es el Reino de Dios? No es un espacio físico, ni una época, ni un país, sinó que es que Dios reine en nosotros.

 

El Reino de Dios es como un tesoro, como una perla preciosa: si lo encuentras vendes todo lo que tienes y lo compras. Es también una decisión.

 

¿Qué es el tesoro escondido?... ¿Qué es la perla preciosa? ... Es Jesús. Jesús es el tesoro escondido, Jesús es la perla preciosa. Si lo encuentras lo vendes todo para conseguirlo.

Vemos como Jesús a través de estas parábolas pide una decisión radical, una respuesta de totalidad  para seguirlo.

 

Venderlo todo quiere decir entender que nada vale tanto como Dios, como Jesucristo, como la fe, de aquí nace la actitud de venderlo todo, para alcanzar el tesoro.

 

Venderlo todo quiere decir descubrir que Jesús es el gran regalo de Dios, el tesoro ..., la perla ... En Jesús Dios nos lo está dando todo. Todo lo que necesitamos para ser plenamente felices está en Jesús. ¡¡En Jesús hay nuestra felicidad!!

 

Y si esto es así nos podemos preguntar, ¿y yo qué debo vender para tener a Jesús más presente? ¿De qué debo desprenderme? ¿Qué debo cambiar? Háblalo con Jesús. Se trata de tomar decisiones...teniendo presente a Dios.

 

Que las decisiones que tomamos día a día nos ayuden a descubrir en Jesús el tesoro de nuestra vida ... Amén.


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Ciclo B Sun, 26 Jul 2026 09:48:00 GMT
Homilia Domingo XVI Tiempo Ordinario http://www.camineo.info/news/266/ARTICLE/39534/2026-07-19.html CAMINEO.INFO.-

Hay un himno litúrgico del tiempo ordinario donde va narrando parte del evangelio de hoy, y después de cada estrofa dice: “Rehuyan el exceso de celo y los juicios temerarios”.

 

¡Qué rápidos juzgamos! ¡Qué rápidos en poner etiquetas! ¡A partir de una impresión superficial, hacemos un juicio! ... ¡¡Y cuántas veces nos ha pasado que conocemos un poco a la persona, y nada que ver con lo que de entrada nos había parecido!! ¡¡Nos ha pasado a todos!!

 

“Rehuyan el exceso de celo y los juicios temerarios”.

 

La parábola del trigo y la cizaña, es una parábola de juicio. Sorprende la respuesta del dueño del sembrado a los criados cuando ellos hablaban de separar el trigo (aquello que es bueno) de la cizaña (aquello que es malo) : “No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo”. ¡¡Gran lección!! No nos toca a nosotros separar, juzgar, decidir qué es bueno y qué es malo ... En cambio nosotros a la primera de cambio: juicio y sentencia.

 

“Rehuyan el exceso de celo y los juicios temerarios”.

Segunda idea: Siempre me ha gustado de una manera especial la parábola de la levadura que fermenta toda la pasta. Una cosa pequeña que transforma aquello que le rodea que es mucho más grande.

 

Todos conocemos personas-levadura, personas que son levadura ... Personas que transforman el entorno donde están. Nosotros estamos llamados a ser personas-levadura que fermentamos, transformamos, toda la pasta, la realidad que nos rodea.

 

En la misa que se hace por los laicos, que a mi me gusta mucho hacer, y que hoy estamos haciendo, una de les oraciones dice: “los laicos que llamáis al apostolado imbuyan el mundo del espíritu de Cristo y sean su fermento santificador”. Los laicos sois fermento, levadura, que santifica, que transforma lo que nos rodea, que produce santidad.

 

Qué imagen más bonita... el laico, en medio del mundo, de la sociedad, de la vida diaria, y desde allá transformando el mundo.

 

Está muy bien colaborar con la parroquia, ser voluntario de Cáritas, catequista o lo que sea. Muy bien. Pero no todos son llamados a hacerlo. En cambio, ser fermento santificador, esta llamada a transformar el entorno donde Dios nos ha puesto, es una llamada a todos.

 

En el trabajo, debes ser fermento santificador.

Entre los vecinos, debes ser fermento santificador

En la familia, debes .... Con los amigos, debes ...

 

Frente a la Parábola que Jesús nos dirige, es preciso preguntarse: ¿soy fermento? ¿Transformo el ambiente? ¿En mi entorno crece el Reino de Dios?

 

No seamos una levadura que no fermenta.

No seamos una levadura que lo deja todo igual.

 

¿Y cómo lo hacemos? ¡Lo primero siempre es rezar! Pedir la gracia de ser levadura. Preguntar a Jesús: ¿Cómo puedo ser levadura en mi vida cotidiana?

 

Hay maneras muy sencillas de ser levadura: Conozco gente que ha cambiado de vida por una película. Propón tu ..

Conozco gente que ha cambiado de vida por repetir, sin fe, una frase antes de ir a la cama, “Si existes Dios, dame fe”. ¡Propónlo!

Conozco gente que ha cambiado de vida por un libro que le había dejado. ¡Hazlo!

Conozco gente que ha cambiado de vida ante una pregunta que le dejas caer: “Si tanto amas a Dios: ¿por qué no vives sus enseñanzas?. ¡Interpela!

 

Pienso que si nos lo pensamos un poco no es tan difícil ser levadura ... Es necesario rezar y pensar un poco y hacer el paso. ¡Lo poco que hagamos son como las pequeñas semillas, que el Señor puede hacer crecer!

 

Y acabo, hablando del infierno, sorprende la dureza en la manera de Jesús de expresar el juicio: “Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla” “los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes”. Jesús en éste y en otros textos nos dice: el infierno existe, condenarse es posible, tened cuidado. 

 

Hay personas que no entienden que si Dios es amor pueda existir el infierno. Pues yo pienso lo contrario: una prueba de que Dios me ama, de que Dios me toma en serio, de que Dios respeta mi libertad hasta las últimas consecuencias es la existencia del infierno.

 

Si no hay infierno y todos vamos al cielo, Dios desprecia mi libertad, mi dignidad, mi conciencia, porque no me permite rechazarle.

Entonces Dios no estaría buscando una respuesta de amor, sino que el suyo sería un amor que anula, y eso no es amor. Nos estaría diciendo: “yo te ofrezco lo mejor, ven y calla”. Y aquí no hay amor, ni respeto por mi libertad.

 

Si no hay infierno Dios nos trataría como títeres, no nos tomaría en serio. Por eso, el infierno me lleva a ver hasta qué punto ama Dios. Hasta respetar mi libertad, respetar mi rechazo a Él hasta las últimas consecuencias.

 

Que nos sintamos interpelar a no juzgar, a ser levadura, y a dar fruto… Amén ...

 

 

 

 

 

 


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Ciclo B Sun, 19 Jul 2026 09:39:00 GMT
Homilia domingo XIII Tiempo Ordinario http://www.camineo.info/news/266/ARTICLE/39533/2026-06-28.html CAMINEO.INFO.-

Esta homilía se podría titular “Una exigencia o un don, de ti depende”.

 

Cuando escuchamos estas palabras de Jesús: “El que ama al padre o a la madre más que a mi, no es digno de mi; y el que ama  al hijo o a la hija más que a mi, no es digno de mi; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mi, no es digno de mi. El que halla su vida, la perderá”.

 

¿Qué nos viene a la cabeza ... qué pensamos ...? Podemos pensar: “palabras exigentes ...  esto es muy difícil...no entiendo tanta radicalidad ...Jesús a veces se pasa un poco”.

 

Estos pensamientos no serían del todo correctos. Lo que tenemos que pensar es que detrás de estas palabras hay un don ..., una gracia que tenemos que pedir y esperar: “Jesús dame la gracia de poder vivir eso que propones”.

 

La propuesta de Jesús es inalcanzable con nuestras fuerzas naturales. Y esto Jesús lo sabe. Por tanto, detrás de que cada exhortación tenemos que ver una promesa de gracias.

Cuando Jesús nos dice cosas como las de hoy, al mismo tiempo nos está diciendo: “Con mi gracia lo conseguirás”. Que nos recuerda aquella frase suya: “Sin mi no podéis hacer nada”.

 

Es preciso pedir la gracia, el don, de vivir sus palabras.

 

Hay una pequeña historia que lo explica muy bien.

Un padre llevó su hijo de cinco años a subir una montaña. Al cabo de un rato, el niño, agotado, le dijo:

—Padre, no puedo más.

El padre no le contestó: "Tienes que ser más fuerte. Esfuérzate." Lo que hizo fue agacharse, ponérselo en las espaldas y decirle:

—Ahora continúa subiendo conmigo.

El niño llegó hasta la cima. Pero no llegó porque fuera bastante fuerte. Llegó porque pidió ayuda y su padre lo llevó.

Así es la vida cristiana. Jesús no nos dice: "Espabila, ya te lo harás." Nos dice: "Ven conmigo. Déjate llevar. Pídeme mi gracia." Sus exigencias siempre van acompañadas de su fuerza.

 

Y esta idea es esencial para entender el cristianismo: vivirlo como un cúmulo de exigencias o como un don a recibir. “Una exigencia o un don, de ti depende”.

Otro motivo por el cual Jesús se expresa así es que  su mensaje brota de un convencimiento profundo: “sólo en la medida que, realmente, la persona me siga, encontrará la vida, la luz, la verdad, la felicidad.” Este convencimiento le lleva a manifestarse de aquella manera tan radical y sorprendente.

 

Sólo Dios puede hablar así. Un hombre no puede hablar de esta manera. Lo que Jesús hace es concretar en  su persona el mandamiento de amar Dios sobre todas las cosas.

 

Es una manifestación más, un signo más, que revela la identidad divina de Jesús. Es bonito ir buscando estos signos, y ver que hay muchos en el evangelio.

 

Hoy, el Evangelio nos coloca ante una verdad decisiva: Cristo no quiere ocupar un lugar en nuestra vida; quiere ser el centro de nuestra vida. Por eso dice: «El que ama a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí» (Mateo 10,37). Jesús no vino para convertirse en un interés más entre muchos otros, ni para ser una presencia ocasional en determinados momentos de la existencia. No vino para esto. Vino para tener un lugar central en nuestras vidas.

 

Ayer hablaba con un adolescente, …bulling en el pasado, y eso deja heridas. Yo le decía: “vale yo te voy a acompañar, vamos a hacer un camino, pero tu tienes que empezar a rezar. Porque yo tengo el convencimiento de que es Cristo quien puede sanar tus  heridas. Si no hay oración seria lo dejamos ya.” Es esto, que Cristo tenga un lugar central en nuestra vida. Entonces y sólo entonces puede actuar portentosamente.

 

Las palabras de Jesús, hemos de decir, que son de una lógica aplastante. Si Él es el fundamento de nuestra vida, si Él es quien le da sentido, si Él es nuestro destino último. Él debe tener un lugar central en nuestras vidas. Él no puede ser un complemento. Jesús no puede ser una cosa más entre muchas cosas. Él debe ser el eje entorno el que gira nuestra existencia.

 

Por esto, en esta Eucaristía, pidamos una sola gracia: "Señor, ocupa el centro de  mi vida. Hazme quererte por encima de todo, porque sólo así podré amar de verdad todas las otras cosas."

Cuando Cristo ocupa el primer lugar, todo el resto acaba encontrando también su lugar. Ésta es la promesa del Evangelio. Y ésta es la experiencia de todos los santos.


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Ciclo B Sun, 28 Jun 2026 10:14:00 GMT
Homilia domingo XII Tiempo Ordinario http://www.camineo.info/news/266/ARTICLE/39532/2026-06-21.html CAMINEO.INFO.-

 

“¡No tengáis miedo! ¡No tengáis miedo! ¡No tengáis miedo!” Tres veces ha repetido Jesús hoy la misma expresión ...

 

Encuentro que nos hace mucho bien oír esta expresión ... Todos tenemos nuestras cosas, dificultades, dudas, incertidumbres,  ... y escuchar a Jesús diciéndonos “no tengáis miedo” es balsámico ... Si lo repites, una vez y otra, y piensas que Jesús te lo dice a ti ... Es como una pomada milagrosa sobre  nuestras heridas … serena el espíritu y hace poner en él la confianza ...

 

¿Por qué Jesús les dice? Para entender bien el evangelio de hoy es necesario situarlo en su contexto. Estamos en el capítulo 10 de Mateo, versículo 26. El capítulo 10 ha empezado con la llamada de los doce,  seguidamente el envío a la misión, y después los anuncios de las persecuciones que sufrirán, y justo después el texto de hoy que es una invitación a no tener miedo en medio de las persecuciones..

 

Ahora paso a explicar brevemente las tres afirmaciones donde dice: “no tengáis miedo”.

1. “No tengáis miedo a los hombres”. “Lo que os digo en la oscuridad , decidlo a la luz, ...”. En la evangelización no podemos tener miedo de los hombres, del qué dirán, de lo qué pensarán. ¿Cuántas veces nos callamos por miedo? Pues, Jesús nos dice ... “No tengáis miedo” ... ¿Qué es tener miedo?: “que no sepan que voy a misa” ... “que no sepan que amo la Iglesia”, “que no sepan que rezo”... Esto es tener miedo de los hombres ...

 

No podemos tener miedo ... que el miedo no nos guie. Aunque nos machaquen, como lo hacían con Jeremías. Quien tenga dudas de cuando ha de evangelizar que lea a Jeremías. ¡Qué gran profeta!

 

¿Qué es amar? Amar es buscar el bien de los demás. Pues, cuando evangelizamos estamos buscando su bien ... estamos amando. Por tanto, evangelizar es amar, y no podemos tener miedo de amar.

 

2. “No tengáis miedo a los que matan el cuerpo ...”. Con estas palabras Jesús nos indica la posibilidad de que en la tarea evangelizadora uno pierda la vida. Seguramente a nosotros no nos tocará vivir esto, pero tenemos que tener un amor y un deseo de evangelizar equivalente a dar la vida. El hecho material de morir no se nos pide, pero sí la entrega equivalente.

Esta expresión “No tengáis miedo a los que matan el cuerpo ...” también nos habla de una evangelización valiente y atrevida. El Papa León a los jóvenes de Madrid les llamaba a “compartid pues, vuestro camino espiritual”, ¡que bonito!

 

3. “No tengáis miedo, valéis más vosotros que muchos gorriones”. Es una llamada a la confianza. A confiar en que Él está con nosotros y vela por nosotros. No nos deja nunca solos, y menos cuando procuramos evangelizar. 

 

Hoy el profeta Jeremías nos daba un ejemplo de confianza. Ante la traición de sus propios amigos dice: “El Señor es mi fuerte defensor”.

 

Por tanto, se trata de evangelizar sin miedo. Decía San Gregorio el Magno: “Fijaos en vuestro modo de vivir, queridísimos hermanos, y comprobad si ya sois obreros del Señor. Examine cada uno lo que hace y considere si trabaja en la viña del Señor.” Que el miedo no nos saque de la viña del Señor.

 

Nos ha de preocupar que no conozcan a Cristo.

 

Alguna cosa falla si no sabemos transmitir toda la belleza que hay en Cristo. Somos llamados a compartir lo que llevamos dentro, y a hacerlo con ilusión y con esperanza de que Dios actúa a través nuestro. Sin ilusión no se puede evangelizar. Dios confía en nosotros para cambiar el mundo, nos ha hecho necesarios para la salvación del mundo.

 

Recuerdo una frase del Cardenal Ricard María Carles: “No os preguntéis si a la gente le interesa o no le interesa que le habléis de Dios, los santos tienen necesidad de hablar de lo mejor que llevan dentro”.  “El día que yo no arda en amor, alguien morirá de frío”, decía el poeta.

 

Una motivación más para evangelizar: el juicio final.  ¡¡Ojo, que vamos a ser juzgados sobre la evangelización!! “Pues a todo el que me confesare delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi padre, que está en los cielos; pero a todo el que me negare delante de los hombres, yo le negaré también delante de mi Padre, que está en los cielos”.

     

Que Jesús nos de la gracia de no tener miedo en   la evangelización de los que nos rodean y que seamos un poco atrevidos...


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Ciclo B Sun, 21 Jun 2026 09:48:00 GMT
Homilia Domingo XI Tiempo Ordinario http://www.camineo.info/news/266/ARTICLE/39531/2026-06-14.html CAMINEO.INFO

Nuestro Papa León ha estado casi una semana por  nuestras tierras. Nos ha confirmado en la fe, nos ha llamado a la conversión, nos ha dado esperanza, y nos ha enviado a la misión, a cambiar el mundo. Sus intervenciones han sido muy luminosas, muy oportunas, muy necesarias. A mi me ha hecho un gran bien. Me ha motivado mucho, a ser más santo, mejor sacerdote, a estudiar y rezar más. Imagino que en todos se ha generado unos deseos parecidos.

Quisiera hacer esta homilía a partir del evangelio de hoy, pero citando al papa León. 

“Jesús viendo a la muchedumbre”

Jesús ve la realidad, contempla la realidad, la descubre en toda su dureza y se deja tocar por esa realidad. No mira hacia otro lado, no le resulta indiferente lo que ve, se deja tocar por lo que ve...

También nosotros debemos contemplar la realidad y dejarnos tocar por ella: la realidad de los pobres que mueren de hambre, de los inmigrantes que pasan por dificultades angustiosas, la realidad de los hombres que sin fe entran en el camino de la deshumanización. El  hombre sin Dios deja de ser hombre. Hemos de dejarnos “tocar” … No nos cerremos en nosotros mismos.

El Papa se ha dejado tocar por la realidad. Me sorprendieron muy gratamente los testimonios que le  presentaron en el estadio de Montjuic.

. Un converso acabado de bautizar.

. Una joven deprimida que intentó suicidarse.

. Una joven que el padre fue un asesino, la madre drogadicta, y ella con diez años, acogida en la institución San José de la Montaña que dirigen unas religiosas.

¡Esto es dejarse tocar por la realidad! Nos decía el Papa:

“Necesitamos otra agua para saciarnos más profundamente. Nuestro deseo de verdad y de felicidad necesita un horizonte mas grande. Y esta inquietud es un don que Dios mismo nos ha dado”.

“Debemos cultivar esa inquietud y hacerle espacio: como decía, “buscar dentro”, intentando no dejarnos abrumar por los ritmos y las seducciones externas, cultivando espacios de silencio, leyendo el evangelio, hablando con Dios, dejándonos acompañar…”.

“En contacto con Jesús, aún quien se siente perdido recobra la confianza en la vida, sana la enfermedad y puede levantarse para volver a vivir”.

“Viendo a la muchedumbre, se enterneció de compasión por ella, porque estaban fatigados y decaídos como ovejas sin pastor”.

Hay mucha gente “fatigada  decaída”, desesperanzada. Dice el Papa:

“La salud mental se ve cada vez más amenazada en el contexto de sociedades que se consideran avanzadas. Es la señal de que hay algo profundamente erróneo”.

O sea, en las sociedades más avanzadas es donde la salud mental está peor. Y esto, lo vemos todos a diario: depresiones, ansiedades, angustia, falta de ilusión, amargura, tristeza crónica. Es un signo muy claro de que no estamos construyendo bien la sociedad. Hemos quitado a Dios de la sociedad, queremos ser libres, y nos hemos vuelto esclavos.

Papa en Madrid, jóvenes:“ ¡Somos libres en Cristo! Y Cristo nos ha liberado con su amor. Gracias a ese amor, somos siempre libres frente a toda coacción y engaño. Somos libres de las modas, porque somos discípulos de la verdad”.

“Libres en Cristo”, ¡qué expresión más bonita!, que viene de San Pablo.

“Jesús se enterneció de compasión”, y vemos que después actúa. Tres actitudes en Jesús: ve, se compadece, y actúa.

Compadecerse es un verbo muy bonito, el verbo más asociado a la persona de Jesús. “Compadecerse = sufrir con”, “compasión”, “padecer con”.

Hay una tendencia a vivir centrados en nosotros mismos. Corremos el riesgo de ser personas piadosas que se cierran en sí mismas, y que viven una religión que no les compromete a nada. No es el hacer de Jesús, por tanto, no puede ser nuestro hacer. ¡Que no podemos solucionarlo todo! Evidentemente que no. Pero esto no puede ser una excusa para no hacer nada. ¡Hagamos poquito, pero hagamos! “El día que yo no arda de amor, alguien morirá de frío”.

En Tenerife, en la misa, el Papa nos dijo unas palabras muy en esta línea:

“Hay vida cuando se da vida. De otro modo , se gira en el vacío. En efecto, «como recuerda el Concilio, el ser humano está llamado a la comunión con Dios y “no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo”; su vocación más profunda es la de entrar en el movimiento trinitario del amor recibido y compartido».

Jesús ve, se compadece, actúa y después envía a los discípulos a la misión... La iglesia es esencialmente misionera, por tanto, también nosotros somos esencialmente misioneros.

Papa en Madrid: Ante el vacío de la indiferencia y del conformismo, ante la violencia de la guerra y de la mentira, sed vosotros mismos chispa de una humanidad nueva. ¡Vosotros podéis cambiar la historia! ¡Hacedlo con el amor!

Papa en Tenerife: Desde este puerto, que lleva el nombre de la Santa Cruz, mi pensamiento se extiende al mundo entero y a sus heridas, que hacen sufrir a pueblos enteros. A todos quisiera repetirles el lema de este viaje: «¡Alzad la mirada!». Sí, dirijamos la mirada a Cristo Crucificado; su Corazón es la fuente de la misericordia, la única que puede salvar a la humanidad necesitada de perdón y de reconciliación para alcanzar una paz verdadera y duradera. ¡Levantemos la mirada como lo hizo María, la Madre de todos los que sufren, y guiados por ella retomemos el camino con esperanza!

 


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Ciclo B Sun, 14 Jun 2026 08:39:00 GMT
Domingo de la Santisima Trinidad http://www.camineo.info/news/266/ARTICLE/39530/2026-05-31.html CAMINEO.INFO

Nos está pasando, a nosotros y a otras parroquias, que se nos acercan personas que por experiencias muy diversas se nos acercan y entablan un diálogo. Nosotros les acogemos y miramos de empezar a poner un poco de luz a lo que viven, a lo que sienten. A mi una de las cosas que me gusta decirles es: “esto que estás diciendo que has vivido, que has sentido, te lo hace sentir y vivir Dios. ¡Y Dios se ha revelado! Nuestro Dios no es un Dios escondido, un Dios desconocido, un Dios distante. Todo lo contrario. Dios se ha revelado. Lo hizo durante muchos siglos a través de los profetas y llegada la plenitud de los tiempos Dios se reveló plenamente a través de su hijo, Jesucristo.” Y entonces les hablo del necesario encuentro con Jesucristo.  Por lo tanto, ante un Dios que se revela, debe hacer un creyente que acoge esa revelación. ¿Dónde está esa revelación? En la Biblia. Y a mi me gusta dirigirles al Nuevo Testamento, especialmente a los evangelios. Para que se encuentre con Jesús

 

Todos hemos escuchado ... “algo tiene que haber”. Que nervioso me pone esta expresión “algo ...” Tanto esfuerzo de Dios para revelarse, para comunicarse, para que un cristiano acabe diciendo: “algo tiene que haber. ¡¡Si Dios es revelación, es comunicación!! Si no ha parado de revelarse. Porque quiere la unión con cada uno de nosotros-

 

A aquel que dice aquello ... Le tenemos que decir: “pero no sabes que Dios se ha revelado” “que Dios a lo largo de siglos y siglos se ha ido revelando progresivamente, hasta llegar a la plenitud reveladora en Jesucristo”.

 

Y Dios no se revela como una energía, o como una fuerza, o como un no sé qué ...Dios se revela como comunión de personas. Dios se revela como un Dios Trinitario.

 

Pero no es sólo una idea que nos puede ayudar a evangelizar, que Dios se revele es también para nosotros una interpelación. ¡Dios se nos ha revelado! ¡Es preciso que acojamos su revelación! Podemos decir que Dios se ha revelado a la Humanidad, esto es lo que recoge la Biblia, pero Dios quiere revelarse a cada uno de nosotros. De manera que la revelación no sea una cosa que me han dicho, que he leído, sinó algo que ha entrado en mi corazón.

 

En la misa de cada día .... Dios se me revela.

En la plegaria bien hecha ... Dios se me revela.

Al rezar el Rosario … Dios se me revela.

Al contemplar la natura … Dios se me revela.

En el hermano necesitado,… Dios se me revela.

 

¡Dios se me quiere revelar! ¡Es necesario que acojamos, meditemos y recemos su revelación! Es el camino para que las realidades espirituales vayan entrando y transformando nuestra vida. Me decían ...“Es que no avanzo ... “quizás porque no hay esta acogida a su revelación ...

 

Decía el Papa Francisco en esta Solemnidad: “La Santísima Trinidad no es un producto de razonamientos humanos, es el rostro con el que Dios se ha revelado. Y lo ha hecho caminando entre nosotros.”

 

En la primera lectura se revela de una manera que a mi me conmueve, diciendo: “Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad”. Lo hemos oído muchas veces, pero no puede dejar de emocionarnos delante de un Dios que se revela de esta manera. ¡Admirémonos de la belleza y bondad de su ser!

En este sentido apunta también el evangelio de hoy: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito”. Todo es armónico, todo encaja ...

San Juan resumirá la esencia de Dios con una sola palabra: “Amor”. “Dios es amor”. Y si Dios es amor, quiere decir que nosotros somos amor. ¿Que quiere decir esto?… Crecemos como  personas en tanto cuanto amamos, maduramos como personas en tanto en  …

 

Volviendo a la Santísima Trinidad, podríamos decir que la función de cada persona de la Santísima Trinidad es la siguiente: Dos Padre (Creador), Dios Hijo (redentor) Dios Espíritu Santo (Santificador). Una imagen que puede ayudar a entender el misterio es que Dios Padre nos atrae hacia él, desea que entremos en comunión con él, (no imagen de dios distante e indiferente…).

 

Dios Hijo es el camino para ir al Padre (“Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie va al Padre sinó por mi”), y Dios Espíritu Santo nos empuja, nos conduce por este camino.

 

Hoy bautizaremos a Theodora Lidia Mónica. El Espíritu Santo entrará en ella, para que se pueda encontrar con Jesús, y llegue finalmente a la casa del Padre. ¡Qué misterio Dios con nosotros! ¡Somos templos de Dios! Y esta presencia hace nuevas todas las cosas, que así sea.


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Ciclo B Sun, 31 May 2026 10:14:00 GMT
HOMILIA DOMINGO DE PENTECOSTES http://www.camineo.info/news/265/ARTICLE/39529/2026-05-24.html CAMINEO.INFO.-

Amo la liturgia. Es una fuente de vida, de gracias. A mi la liturgia me emociona. No soy de ponerme a llorar públicamente, pero la liturgia a mi me conmueve profundamente. Por lo que es, por lo que significa. La liturgia nos conecta al corazón traspasado de Cristo de donde brota la vida. La liturgia nos sumerge en aquel río de agua que salía del costado derecho del templo y que todo lo saneaba, y que tan bellamente describió el profeta Ezequiel en el capítulo 47. La liturgia, bien vivida, es vida.

 

De todas las fiestas litúrgicas, la que a mi más me gusta, más me impresiona es la que hoy celebramos:  Pentecostés. Explico el porqué, que nos puede ayudar a profundizar el sentido de esta celebración ...

 

Cuando celebramos la Navidad celebramos que Jesús nació. Litúrgicamente haciendo presente este acontecimiento tan bonito, tan entrañable y que tantas cosas nos ilumina, pero podríamos decir que es un acontecimiento referido a Jesús. Nosotros contemplamos el misterio, miramos de participar, de hacerlo nuestro ... pero, el acontecimiento está referido a Jesucristo.

Cuando en la Semana Santa celebramos la pasión y muerte del Señor, litúrgicamente haciendo presente este acontecimiento que tanto dice en nuestra vida, pero lo que decíamos antes, es un acontecimiento referido a Jesucristo.

 

Lo mismo podemos decir del domingo de resurrección, nosotros miraremos de participar, de hacer nuestra la resurrección, de entenderla un poco más, pero es un acontecimiento referido a Jesucristo.

 

En cambio con Pentecostés pasa una cosa totalmente diferente. Somos nosotros el objeto de Pentecostés. En los otros casos el acontecimiento que hacemos presente está referido a Jesús. En Pentecostés el acontecimiento que hacemos presente no está referido a Jesucristo, sino a nosotros.

 

Hace dos mil años en Pentecostés, los discípulos de Jesús reciben el Espíritu Santo. Hoy, al celebrar Pentecostés lo recibís vosotros. ¡¡Es una fiesta impresionante!! Aquello que pasó ahora hace dos mil años, vuelve a hacerse presente litúrgicamente, y nosotros como los discípulos, recibimos el Espíritu Santo. ¡¡Brutal!!

 

La liturgia nunca es pasado, siempre es presente. Por esto ,”el hoy” de la liturgia es fundamental. En el prefacio aparece este “hoy”. En las fiestas importantes siempre aparece este “hoy”.

 

Hoy es un día para tener una esperanza muy viva… el Espíritu Santo quiere venir a nuestros corazones de un modo nuevo …

 

Es bastante triste pensar que para la mayoría de cristianos, Pentecostés no es nada, y el Espíritu Santo una realidad lejana, de otro mundo, sin resonancia e implicaciones en éste. Y, sin embargo, Cristo ha muerto ni más ni menos para comunicarnos el Espíritu Santo.

 

La contemplación de la escena de la primera lectura nos ayuda también a crecer en este deseo de recibir el Espíritu Santo: los discípulos están juntos, en un mismo sitio, rezando con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Reciben el Espíritu Santo y son transformados, salen a predicar, dan la cara por Jesús, no tienen miedo de los judíos, no se asustan cuando los detienen ni cuando los azotan, sino que se alegran y se gozan por ello.

 

Ya no les mueve el miedo, ni sus criterios humanos, ni sus ideas de lo que hacía falta o no hacía falta. Reciben la fuerza del Espíritu Santo, se dejan mover por él y se convierte en el motor de sus actos.

 

¡¡El Espíritu Santo habita en nosotros y nos mueve!! Se convierte en un principio de vida, de acción. Para que se vea más claro leo algunas de las oraciones colectas de esta semana pasada, nos indican las maravillas que Dios quiere hacer en nosotros a través del Espíritu Santo.

 

•    “Derrama Señor, sobre nosotros la fuerza del Espíritu Santo, para que podamos cumplir fielmente tu voluntad y demos testimonio de ti con nuestras obras”

 

•    “Te pedimos que envíes tu espíritu Santo para que haciendo morada en nosotros nos convierta en templos de su gloria”.

 

•    “Que tu Espíritu, Señor, nos penetre con fuerza, para que nuestro pensar te sea grato y nuestro obrar concuerde con tu voluntad”.

 

•    “Por la venida del Espíritu Santo muévenos a dedicarnos con mayor empeño a tu servicio y a vivir con mayor plenitud las riquezas de nuestra fe”.

 

•    “Renueva en nosotros el prodigio de Pentecostés”.

 

•    “Que el Espíritu Santo, luz de luz, fortalezca los corazones de los regenerados por tu gracia”.

 

•    Oh Dios, derrama los dones de tu Espíritu sobre todos los confines de la tierra y realiza ahora también, en el corazón de tus fieles, aquellas maravillas que te dignaste hacer en los comienzos de la predicación evangélica”.

 

Pidamos al Espíritu Santo que descienda sobre nosotros i se actualice en nosotros...
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Ciclo A Sun, 24 May 2026 10:02:00 GMT
Ascensión del Seńor http://www.camineo.info/news/265/ARTICLE/39528/2026-05-17.html CAMINEO.INFO

En los próximos días celebraremos importantes solemnidades del año litúrgico: hoy, la Ascensión, y después Pentecostés, la Santísima Trinidad, Corpus Christi y el Sagrado Corazón de Jesús.

 

No son fiestas “nuestras” que las celebramos con Dios. No son una celebración nuestra que Dios se mira desde arriba, sino fiestas de Dios que Él celebra con nosotros. ¡¡Participamos de una fiesta de Dios. Dios nos invita a su fiesta ...!! ¡¡Y nos invita para darnos regalos!!

 

Y hoy celebramos la ascensión de Jesús al cielo. Si hoy celebrásemos la marcha de Jesús, ésta tendría que ser una fiesta triste. Que marche alguien, y más alguien como Jesús, siempre es una cosa triste, pero no celebramos que Jesús  marchó, ni que se alejó, ni que se separó de nosotros.

 

Celebramos que Jesús entra en la plenitud del Padre ya como Dios y como hombre, su humanidad es glorificada. Y atención: esto le permite un nuevo tipo de relación con toda la Humanidad, y con cada uno de nosotros.

Jesucristo deja de ser visible físicamente, para quedarse entre nosotros con otras presencias (la eucaristía, los pobres, los sacramentos, los acontecimientos, la palabra de Dios, la comunidad, la naturaleza, etc). Presencias confirmadas por Jesús que nos dice: “...Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos”.  Las últimas palabras de Jesús en el evangelio de Mateo, que bonito.

 

En todo lo que diré a partir de ahora sigo a un presbítero canadiense, James Mallon, que ha escrito un libro que está resultando un best seller en todo el mundo: “Una renovación divina”, donde habla de la necesaria renovación en las parroquias.

 

En esta fiesta tan solemne Jesús nos da una orden, que se le llama el Gran Envío, formado por cuatro tareas, cuatro imperativos: id, haced discípulos, bautizad, enseñad.

 

¿¿Cuál de los cuatro verbos os parece el más importante??..., .... Fijémonos cómo lo expresa Jesús:  “Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado”.

¿¿El verbo más importante?? “Id” “Haced discípulos” “Bautizad” “Enseñad”. El centro gramatical y centro teológico de la frase es “haced discípulos”. El resto de verbos giran entorno de hacer discípulos.

 

“Id” ¿a qué?, a hacer discípulos. ¿Cómo hacemos discípulos? Bautizándolos y enseñándolos. Todo gira entorno de hacer discípulos. Pero es el ámbito donde la Iglesia muestra su debilidad.

 

Durante siglos la Iglesia ha mostrado una sorprendente fuerza misionante. Este “Id” se ha vivido con mucha intensidad:  en todas partes: en todos los continentes... Miles y miles de misioneros, aún hoy en la actualidad: Doscientos mil misioneros tiene la Iglesia Católica. Una fuerza ingente. Sólo Cataluña ya tiene 1200 misioneros.

 

Respecto a bautizar ninguna duda. Hemos bautizado todo lo que hemos podido. San Francisco Javier ...

 

Respecto al enseñar, la Iglesia tiene una rica tradición en la enseñanza, escuelas, universidades, nadie en el mundo ha hecho tanto por la enseñanza como nosotros. ¡¡Nadie!!

 

Pero lo que nos cuesta más es aquello que es central en el Gran Envío que nos hace Jesús: hacer discípulos. Dice James Mallon “… pero al final, si no hacemos discípulos, esto no acaba de funcionar”. ¿Qué es ser un discípulo?

 

Dice James Mallon: “Ser un discípulo es ser un alumno. Ser un discípulo de Jesús es estar embarcado en un proceso de aprendizaje de toda la vida, el cual tiene por objeto aprender de Jesús el profesor y de labios de Jesús maestro....este proceso de aprendizaje no se improvisa, sino que es intencionado y disciplinado. Hacerse discípulo es comprometerse con este proceso de crecimiento”.

 

“Pero, honestamente, ¿a cuantos de nuestros parroquianos describe este término?... a una minoría...”

 

¿Somos discípulos de Jesús o hacemos algunos actos de piedad y ya está? ¿Estamos en un camino de conocer/amar cada vez mejor a Jesús? ¿Estoy comprometido a ser un mejor discípulo de Jesús cada día o voy haciendo?

 

“La única solución es volver a lo que Jesús nos pidió hace dos mil años: que no hagamos simplemente creyentes o “católicos practicantes”, sino que hagamos discípulos.” No hemos sido bautizados para ocupar un banco, sino para ser discípulos enamorados, que cambian el mundo con la fuerza del evangelio.


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Ciclo A Sun, 17 May 2026 11:06:00 GMT
Domingo VI Tiempo de Pascua http://www.camineo.info/news/265/ARTICLE/39527/2026-05-10.html CAMINEO.INFO

Estamos celebrando el Domingo VI de Pascua. Este domingo nos quiere ir comunicando un gran deseo de recibir el Espíritu Santo en Pentecostés. Las lecturas nos hablan del Espíritu Santo para que vayamos sintiendo hambre y sed del él, a la espera de recibirlo en Pentecostés.

Domingo de la Ascensión + Domingo de Pentecostés. 

En Pentecostés culmina la cuaresma y la pascua. Todo lo que hemos ido viviendo en estos dos tiempos litúrgicos es para ser vivificados con mayor intensidad por el Espíritu Santo.   

Con Pentecostés se inaugura una nueva etapa en la historia de la humanidad. Se inaugura el tiempo de Espíritu Santo. Dios Padre hace la creación, Dios Hijo obra la salvación, la redención, y Dios Espíritu Santo es el que produce la santificación en nosotros. El Espíritu Santo nos lleva a la felicidad, Él nos mueve a seguir los pasos de Jesucristo, por eso el mismo Jesucristo nos dice: “Os conviene que yo me vaya”.

El Espíritu Santo está llamado a ser en cada uno de nosotros el principio vital, el motor de nuestra vida. Ya no nos movemos por nuestros impulsos naturales, o por nuestra manera de ser, … sino que somos movidos por el Espíritu Santo.

Ejemplo: Imaginaos que al llegar a casa os critican por algo injusto, la reacción humana es saltar, responder airadamente, contraatacar, enfadarse.  Esta reacción no viene de Dios. Es una reacción al modo humano, no al modo divino. A medida que vayamos rezando más, viviendo mejor la eucaristía del domingo, a medida que vamos dejándonos iluminar y purificar por el evangelio, entonces iremos recibiendo el Espíritu Santo, que es el Espíritu del amor, que nos lleva amar siempre y en toda circunstancia y que provoca en nosotros ante una crítica injusta una respuesta de amor. Parece imposible pero así es.

 

Tres bellísimas expresiones hemos oído hoy referidas a esta presencia de Dios en nosotros:

 “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré en él”.

¡¡Estamos habitados por Dios!! ¡¡Dios está en nosotros!! ¡¡Qué locura!! ¡Qué don de Dios! ¿Cómo no ser feliz? ¡Las tres personas divinas en nosotros!

Y si habita Dios en nosotros, ¿¿no os parece que  nuestra vida tendría que ser muy diferente??

Hoy en la primera carta del apóstol San Pedro se nos dice: “estad siempre prontos a dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere”.

“Estad siempre prontos” … ¡¡Qué bello!! Siempre dispuestos, siempre abiertos a comunicar una palabra, una actitud que sea luz … De lo que hay en el corazón…habla la boca

“Dar razón …” La frase habla de la disponibilidad a “dar razón de esa esperanza”. Eso nos exige formación. No podemos dar razones de lo que vivimos si no estamos un poco formados. Pienso que en un mundo complejo como el actual, un mundo que se aleja del evangelio, nuestra santificación personal pasa, en parte, por tomarnos seriamente el tema del estudio personal

Fijaos que esta frase presupone que tenemos una esperanza. Y que los que nos rodean al ver nuestra esperanza nos preguntan por ella.

“De vuestra ESPERANZA” ¿Cuál es nuestra esperanza? Nuestra esperanza es Dios, nuestra esperanza es –como decimos en Navidad- Dios-con-nosotros. Y este Dios con nosotros nos da la esperanza de:

librarnos de nuestros pecados

de hacernos crecer como personas

de amar como Cristo nos amó

de resucitar junto con Cristo, ... 

Dios nos quiere conceder el Espíritu Santo, a nosotros nos toca esperarlo, desearlo, pedirlo con humildad, sobre todo en estos días que nos quedan hasta Pentecostés.     

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Ciclo A Sun, 10 May 2026 09:32:00 GMT
Homilia Domingo V Tiempo de Pascua http://www.camineo.info/news/265/ARTICLE/39526/2026-05-03.html CAMINEO.INFO.-

Este evangelio es muy interpelante…: “interpelante, ¿Qué quieres decir?”. Quiero decir que te obliga

a definirte, a decantarte, a valorar si estas en línea o no con lo que propone Jesús. Vamos …tres interpelaciones.

 

Primera interpelación: “No se turbe vuestro corazón”. Los ansiolíticos y los tranquilizantes son las pastillas más vendidas. Todo el mundo parece que esté bien, pero mentira. La sociedad está enferma. El consumo de pastillas así nos lo hace saber. Hay mucho corazón turbado.

 

Necesitamos escuchar a Jesús diciéndonos “No se turbe vuestro corazón”. Miguel, Carmen, ...., que tu corazón no se turbe, se serene”.

 

Cuando vamos repitiendo, interiorizando, dialogando con Jesús la frase, os aseguro que nuestros corazones se serenan. Sólo escuchándola, nuestros corazones se serenan. La Palabra de Dios es performativa, produce lo que dice. Hoy, Jesús nos da serenidad.

 

Nuestra receta contra la ansiedad: “escucha a Jesús diciendo “que tu corazón no se turbe”... y se serena.

Dice después. “Creed en Dios y creed también en mi”. Pero no un creer teórico, sino vital = “¡CONFÍA!” “Pon tu confianza en Dios, en Jesús, en el buen Pastor”. 

 

Cuando vamos orando estas palabras de Jesús … “creed en mi”…confiad en mi … Crece nuestra fe en Jesús, nuestra confianza en él. La Palabra de Dios es performativa, produce lo que dice. Hoy Jesús hace crecer nuestra fe y confianza en él.

 

Todo esto es muy interpelante, me obliga a definirme, a preguntarme ¿realmente Jesús da paz a mi corazón, me da serenidad? ¿cada vez confío más en Jesús?, y debo responderme, para ver si realmente soy seguidor de Jesús o no.

 

Ser seguidor de Jesús no es emocionarse un día bonito, es dejarle entrar también en lo cotidiano.

Ser seguidor de Jesús no es acercarse cuando hay fiesta, es caminar cada día con Él.

Ser seguidor de Jesús no es sentir devoción a ratos, es abrirle el corazón cada día. 

 

Segunda interpelación: La afirmación central de este evangelio es: “Yo soy el camino y la verdad y la vida”.

Que afirmación tan rotunda y radical. En la que utiliza un articulo determinado, “el camino, la …, la ..”, No dice “un camino, una verdad, una vida”. Él habla con una pretensión de universalidad y de totalidad. Nunca nadie, en toda la humanidad, ni Buda, ni Confucio, ni Mahoma, habían hablado con una pretensión como la suya.

 

Si él es “el Camino” significa que el que no vive en él esta perdido, está desorientado.

 

Si él es “la Verdad” significa que el que no vive en él vive en equivocado, engañado.

 

Si él es “la Vida” significa que el que no vive en él se está perdiendo lo mejor de la vida.

 

Hoy Jesús te dice a ti, y a mi. “Yo soy tu Camino, yo soy tu Verdad, yo soy tu Vida”. ¿Lo es? Aquí está la interpelación. La frasecita no es una cosa de Jesús y ya está. La frasecita nos interpela. ¿Es Jesús tu camino? ¿Es Jesús …? ¿Es …?. te obliga a definirte, a decantarte, a valorar …

 

Te pide optar por Él, o por la indiferencia. 

Te llama a pasar de la simpatía a optar x él.

Te empuja a dar un paso, no solo a sentir bonito.

Tercera interpelación: hoy escuchamos la afirmación más atrevida que se ha hecho nunca en la historia: “quien me ha visto a mi ha visto al Padre”. Jesús se identifica con Dios. Se hace uno con Dios. “Yo y el Padre somos uno”. Jesús se presenta como Dios. Vaya interpelación.

 

De alguna manera esta interpelación ya aparecía en la frase “Yo soy el camino, y la verdad, …”. ¡Por que sólo Dios puede hablar de esta manera!

 

¡¡Hay muchos signos en el evangelio que nos hablan de la divinidad de Jesús!! Jesús es Dios, esto es muy fuerte …  

 

El sábado pasado estuvimos con los jóvenes de la parroquia en un evento en Barcelona. Uno de los ponentes nos presentaba un libro; “Evidencias de que Jesús es Dios”. Muy bueno. Un joven del grupo, se lo leyó y nos hizo una presentación muy completa. Es que..

 

Si dices que Jesús es un sabio, un humanista, un revolucionario, ¡¡es uno entre muchos!! Hemos tenido millares de  ... Entonces puedes prescindir de él, ¡¡no pasa nada!!

Si dices que Jesús es el Hijo de Dios, que es la afirmación que hacemos los cristianos, ¡entonces es único!

¡¡Entonces no puedes prescindir de él!!

Él asegura que, creyendo en Él, el hombre salva su vida e ignorándolo, la pierde. Este hombre se presenta como el Camino, la Verdad y la Vida, la luz del mundo, la resurrección, ¡¡os dais cuenta del tema!!

Por tanto -si esto es verdad- hemos de estar muy unidos a Jesús: oración, sacramentos, misa, confesión, Palabra de Dios. Conectarnos con él!

¡Que el Señor y nuestra Madre os bendiga!



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Ciclo A Sun, 03 May 2026 11:13:00 GMT
Domingo IV Tiempo de Pascua http://www.camineo.info/news/265/ARTICLE/39525/2026-04-26.html CAMINEO.INFO.-

En los tres ciclos litúrgicos, A, B, C, (ahora estamos en el A), el IV Domingo de Pascua es el que tradicionalmente se le llama el Domingo del Buen Pastor.

 

¿Con esto qué nos está diciendo la liturgia? ¿Qué nos está diciendo la Iglesia? Nos está diciendo: Jesús ha resucitado. ¡¡Él está vivo!! Y hace camino contigo. Como el pastor que guía y hace camino con las ovejas. Jesús Resucitado te guía y quiere hacer camino contigo. 

 

Hemos dicho en la Oración colecta: “ ... condúcenos a la asamblea gozosa del cielo, para que la debilidad del rebaño llegue hasta donde le ha precedido la fortaleza del Pastor”. La tarea de Jesús como a buen pastor es conducirnos hacia la vida eterna. Jesús es el Buen pastor nos lleva por los caminos de la vida terrenal hacia la vida eterna.

 

El otro día hablaba con una persona que tiene una situación muy complicada en casa, y yo le estaba haciendo un enfoque demasiado natural, demasiado terrenal, y ella me dijo: “es que cómo gestione esto me juego la vida eterna”. Uuuuaauuu... ¡¡Qué bonito!! Tener presente que el gran objetivo es el cielo. El buen Pastor hacia allá nos quiere llevar. ¡Tenerlo presente!

A veces nos confundimos y más que hacerle hacer de Buen Pastor queremos que Jesús sea un superhéroe que nos quite las dificultades y problemas de nuestra vida. Y ésta no es su tarea. Fijaros qué decíamos en el salmo: “ .. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo…”. El Buen Pastor no nos evita los barrancos tenebrosos, pero sí que nos acompaña “… porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan”.

 

En este sentido recuerdo un testimonio muy bonito y entrañable del DVD “Yo creo”, de una cocinera, la Clementina, decía: “Este Jesús los obstáculos no te los quita, ni los problemas, ni la vejez, ni el dolor, ni nada, pero saber  que lo tienes a tu lado y que te ayuda a llevarlo, es que te llena la vida, la vida es muy diferente”. Qué bien que define la tarea del buen pastor.

 

Como decía antes ... a veces nos confundimos y más que hacerle hacer de Buen Pastor queremos que Jesús sea un superhéroe que nos quite las dificultades de nuestra vida. Y puede hacerlo, pero no es su papel principal.

 

Esta celebración es un grito a descubrir en nuestra vida la presencia de Jesús el Buen Pastor. Y como siempre, sólo hay un camino para hacerlo: la plegaria, siempre la plegaria.

Es necesario mantener una relación personal con él, relación de doble dirección. Cuánta belleza y contenido en las palabras de Jesús:

“ ... el pastor ... llama”, Jesús nos llama ...a cada uno, sentirnos llamados, qué alegría.

“las ovejas atienden a su voz”, somos de Cristo.  

“llamando por el nombre a sus ovejas”, poético, entrañable, para Dios no eres uno más dentro de una inmensa masa de creyentes, te llama por tu nombre, te ama a ti personalmente  ...

“camina delante de ellas”, él te guía.

“las ovejas lo siguen”, le seguimos… verbo que denota dinamismo.

“porque conocen su voz…”, reconocemos la voz porque escuchamos … distraídos no podemos reconocerlo.

 

¡Todo esto apunta a relación personal! Y es en esta relación donde recibimos la vida, una vida en abundancia, sin medida: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante”. ¿Nos lo creemos?

Jesús viene para darnos vida, vida en abundancia, comunicada generosamente. Una de les frases que más repito de todo el evangelio es ésta. ¡Me parece como una declaración de intenciones, para quitar dudas, reparos, mediocridades! “Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante”.

 

Pienso que somos poco conscientes de todo esto, o que lo vivimos con poca fuerza, o que no nos lo acabamos de creer. Las palabras del escritor José Luis Martín Descalzo lo describen muy bien:”¿Cómo es posible que los herederos del gozo de la resurrección no lo lleven en sus rostros, en sus ojos?; ¿cómo es que cuando celebran sus Eucaristías, no salen de sus templos oleadas de alegría?; ¿cómo puede haber cristianos que dicen que se aburren de serlo?; ¿cómo hablan de que el Evangelio no les dice nada o que orar se les hace pesado, … ; dónde quedó su vocación de testigos de la resurrección?".

 

Os propongo que esta semana recéis con esta frase corta: “Yo he venido ...”. Y al hacerlo recibiremos esta vida que Jesús nos viene a comunicar. Y esta vida es gozo, es alegría, es paz.

 

Acabo ya, dice  poéticamente el poeta converso Paul Claudel: “La alegría es la primera y la última palabra del Evangelio”. El buen Pastor es capaz de comunicar alegría en medio de la tribulación.
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Ciclo A Sun, 26 Apr 2026 10:40:00 GMT
PATER NOSTER http://www.camineo.info/news/187/ARTICLE/39524/2026-04-15.html

 

PATER NOSTER. AMEN

 

Desde hace mucho, muchísimo tiempo, cuando en el Colegio ¨La Salle¨ de Almería, rezábamos casi todo en latín, llevo dándole vueltas en mi cabeza, algo que me chocaba extraordinariamente.

Era sencillamente por qué decíamos ¨audemus dicere¨, del verbo audeo, ausus sum, cuya traducción es: osar, atreverse, cuando rezábamos el Padrenuestro durante la Sta. Misa.                  Repasaba, y sigo repasando, en español y en latín, los pasajes del Evangelio en que el mismo Jesucristo enseña a los Apóstoles a rezar. Y cómo en cierta ocasión, a petición de uno de ellos, cuyo nombre no se indica, según se lee en Lucas 11, 1-4, sencillamente le contesta:<< El les dijo: cuando oréis decid: Padre, santificado sea tu nombre,….>>

Y en Mateo 6, 9-13, durante su ministerio en Galilea, dirigiéndose a toda la muchedumbre allí reunida, después de anunciarles las Bienaventuranzas (Mt. 5, 1 y siguientes),  hablarles sobre los mandamientos a cumplir, deteniéndose especialmente en el 2ş, 5ş y 6ş, y advertirles sobre lo que representa el divorcio, Mt. 5, 31-32, aunque también toca ete tema en  Mt. 19, 3 y siguientes,tranquilamente dice:<< Vosotros rezad así: Padre nuestro que estás en el cielo,….>>.

Sigue luego con las mismas palabras prácticamente que hemos leído en S. Lucas, aunque introduciendo en algunos momentos, sentidos complementarios. Por ejemplo, en Lucas habla de ¨pecado¨, aclarando el concepto de ¨deudas¨ que aparece en Mateo.

Pero en ninguna de las dos ocasiones aparece palabra alguna restrictiva o admonitoria, ni la mínima advertencia sobre el hecho de dirigirse confiadamente a Dios Padre, circunstancia ésta que le enfrenta en varias ocasiones a los representantes de la Ley Judía.

Su indicación puede considerarse más bien como una necesidad, como un derecho, que alcanza los límites de una obligación, ya que en las dos situaciones utiliza, para apoyar la forma de recitar la oración, el tiempo imperativo del verbo:¨decid¨, ¨orad¨, lo que, a mi modo de ver, implica algo más que una recomendación.

Jesús enseña a los discípulos, que por extensión somos nosotros, lo que deben hacer para ponerse en contacto personal con ¨nuestro Padre que está en el cielo¨.

No veo, por tanto, que deba suponer para nosotros un ¨atrevimiento¨, como expresa la traducción al castellano del verbo audeo, cuyo principal significado, osar, viene definido en el Diccionario de la RAE como<< Atreverse, emprender alguna cosa con audacia>>. Y su seudónimo atreverse, en su primera acepción, lo define:<< determinarse a algún hecho o dicho arriesgado>>. Y en la tercera va un poco más allá:<< Insolentarse por faltar el respeto debido>>.

Yo no soy Filólogo, y mucho menos Teólogo, para lanzarme en busca de teorías que alimenten una explicación de la situación que acabo de plantear, pero se me ocurre una chiquillada, casi una broma, que puede servir también para pedir excusas por mi ¨atrevimiento¨, ahora sí, atrevimiento, al meterme en este barullo.

Supongamos que hace muchos , pero que muchos años, tantos como siglos, cuando la imprenta estaba lejos de ser imaginada, y para trasmitir el conocimiento a lugares lejanos los libros, o escritos, se copiaban a mano por personas llamadas ¨copistas¨, cuyo trabajo era solo ese: copiar una y otra vez, la misma oración, el mismo libro, la misma teoría.

Si a uno de esos copistas se le escapó una letra, una sola, al principio de determinada palabra, una ¨g¨, la primera del verbo ¨gaudeo¨, harto como estaba ya de pasar horas y horas sin levantarse de su taburete, ( la silla normal y corriente se inventó después ), y cuando se ponía el sol seguir rellenando ¨papiros¨, ( porque el papel tampoco se había inventado ), a la titilante luz de un candil, o peor, de una vela de sebo maloliente, mojando su pluma de ave en un mejunje negro, fabricado por especialistas, que acabó llamándose tinta.

Y para arreglarlo, sin estropear el pliego, haciendo gala del conocimiento de la lengua en que trabajaba, eliminó también una ¨a¨ del medio de la palabra original, ya que había otra palabra que encajaba.

Resultaría entonces que debería haber escrito ¨gaudeamus¨. El significado ahora cambia sustancialmente, al que esa voz pertenecía: el verbo ¨gaudeo, gavisus sum¨, intransitivo, y cuya traducción al castellano da la vuelta completamente al sentido de culpa que intenta instalarse en nosotros en el verbo actual, ya que su significado real se traduciría por ¨gozo íntimo, alegrarse en el corazón. Y ya esto, pienso en mi divagación, va ajustándose más a la enseñanza que intuimos proponía Jesús.

Fijémonos, para acabar de aclarar mis ideas, que en ningún escrito de referencia, se utiliza el otro verbo latino que asimismo expresa el sentimiento de alegría, el verbo ¨laetor¨, también intransitivo, pero con la cualidad de deponente, características que no es lugar éste para explicar, ya que no se trata de una clase de lengua latina, ni mucho menos, y ya está bien con lo expuesto.

En relación con los párrafos anteriores, solo me gustaría añadir, quizá como excusa por mi atrevimiento, ahora sí, atrevimiento,  a pergeñar estas líneas, el hecho de oír en muchas celebraciones de la Sta. Misa, cómo el sacerdote oficiante, cambia precisamente la fórmula litúrgica que figura en su Misal, por algo parecido a lo que hemos expuesto. Cada vez con más frecuencia se oye:<< Nos alegramos al decir…>>. En otras ocasiones se inicia la secuencia con un :<< todos juntos, o reunidos en común alegría; o bien; confiadamente todos juntos recemos la oración que el Señor nos enseñó,…>>.

Y ya que estamos con el Padrenuestro de la Sta.Misa, para terminar, nunca mejor dicho, hemos visto que en la reforma litúrgica introducida por el C.V.II, se ha suprimido el AMEN final. Bueno, realmente no se ha suprimido: se ha adelantado.

Después de los Ritos Iniciales con que empieza el Santo Sacrificio, y después de la Liturgia de la Palabra y la Liturgia Eucarística, se lee la Plegaria Eucarística, de las  que figuran varias en el Misal, con el fin de que el sacerdote puede elegir de acuerdo con la intención que presida la celebración.

Normalmente estamos acostumbrados a rezar la P.E.II, quizá por razón de su brevedad, aunque también son relativamente usuales la P.E.I, conocida oficialmente como ¨Canon Romano¨, así como la P.E. IV, pero todas ellas acaban con la misma intercesión:<< Por Cristo, con El y en El, a Ti Dios Padre Omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.>>

Con esta oración, vulgarmente conocida como elevación menor, puesto que mientras la recita, el sacerdote mantiene ligeramente elevadas sobre el altar, la Sagrada Hostia y el Cáliz con el vino, ya consagrados, termina la PLEGARIA EUCARÍSTICA, Y todo el pueblo responde: Amen.

Empieza aquí el RITO DE LA COMUNIÓN, con el rezo del Padrenuestro, que es  la forma de unirse todos alrededor de esos elementos que vamos a recibir, ya convertidos, por las palabras del oficiante, en el Cuerpo y la Sangre reales y verdaderas de Nş Señor, con toda su humanidad, y toda su divinidad.

La unánime aceptación y reconocimiento de este singular prodigio es lo que impulsa el Amen de todos los participantes. Por eso algunos autores eclesiásticos le han llamado el gran amen, como explica deliciosamente F. M. AROCENA en su libro ¨EN EL CORAZON DE LA LITURGIA (Ed. Palabra, 1999).

Y tan importante es su significado, que en las Misas solemnes, especialmente las cantadas en grandes festividades, se suele repetir hasta tres veces. Por eso también se suprime al final del Padrenuestro que se entona a continuación, después de una breve oración introductoria, al considerar que los fieles allí reunidos han asumido en ese AMEN, su participación en las siete peticiones que componen la ORACIÓN DOMINICAL, como también se le conoce.

Todo ello sin embargo, no presupone que deba ser suprimida la palabra AMEN, como  resumen de lo que pedimos, cuando dicha oración se reza independientemente de todas las otras circunstancias descritas.

Es el modo NATURAL de terminar todas nuestras oraciones vocales, con lo que expresamos nuestra aceptación y  compromiso en todo lo que acabamos de decir, puesto que el significado de esta palabra, como todos sabemos, no es otro que ASI SEA.

Por muy devotamente que se haya rezado una oración, la que corresponda, si no expresamos nuestro deseo de interiorizar todo lo que hemos dicho, puede dar la sensación que hablamos de balde. Y la contradicción se acentúa si lo omitimos  en esta oración y no en las demás. ¿Qué conclusiones se podrían sacar entonces?

No me atrevo ni a pensar en ello. La sensación que me queda es que algo queda sin terminar. Y se me viene a la cabeza qué sentiríamos, por ejemplo, al rezar un Rosario sin decir AMEN al finalizar cada AVEMARIA.

Supongo que esta omisión, tan extendida y no justificada hoy día, se deba a una de tantas interpretaciones ¨ad libitum¨ que se han hecho, y se siguen haciendo, del C.V. II, porque nunca se ha pronunciado la Iglesia sobre la conveniencia, ni siquiera la posibilidad, de eliminar el AMÉN de todas, o algunas, oraciones.

Es más, en el CATECISMO DE LA IGLESIA, promovido por S. Juan Pablo II, en su referencia 2856, la última de la SEGUNDA SECCIÓN con que termina y finaliza el Catecismo, y dedicada exclusivamente a la exégesis de ¨LA ORACIÓN DEL SEÑOR: PADRE NUESTRO¨, en su DoxologÍa Final, y por tanto de la CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA ¨FIDEI DEPPOSITUM¨ que lo acoge, se lee textualmente:<<¨Después, terminada la oración, dices: Amén, refrendando por medio de este Amén, que significa ´Así sea´(Cf. Lc1, 38), lo que contiene la oración que Dios nos enseñó¨( s. Cirilo de Jerusalen, catech. Myst. 5, 18 ).

Aunque sea una comparación algo extraña, se me ocurre el símil de un magnífico cirujano, que después de una intervención perfecta, no cose la herida, y se marcha tan contento. Tengo la sensación que esa operación no va a servir para nada. O habrá que volver a hacerla otra vez.

Málaga, Marzo, 2026

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ALBERTO LÓPEZ PALANCO. DR. ARQUITECTO. Alberto Lopez Palanco Wed, 15 Apr 2026 18:42:00 GMT
Domingo II Tiempo de Pascua http://www.camineo.info/news/265/ARTICLE/39523/2026-04-12.html CAMINEO.INFO.-

Tomás dice: ““Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo”. Resumiendo: “si no lo veo, no lo creo”.

 

¡¡Cuántas veces lo hemos escuchado!! Demasiadas. Hay una buena manera de refutar esta frase. Escuché en una película: “Dios es como el viento, no lo ves, pero lo sientes“ Me gusta. Nosotros no hemos visto a Dios. Nosotros no hemos visto a Jesús resucitado, pero, le experimentamos vivo. Esto es la Pascua. Quizá ahora no lo sientas vivo, pero lo has sentido… seguro. Tranquilo si ahora no sientes: él es el gran pedagogo, él sabe lo que tu ahora necesitas, y eso es lo que él te da. 

 

Todos nos hemos sentido un poco cercanos a Tomás. De alguna manera Tomás es nuestro representante, porque todos tenemos dudas y queremos pruebas. Pero como a Tomás a todos nosotros se nos pide creer sin haber visto.  

 

Todos somos un poco como Tomás, pedimos pruebas a Dios, quizá no de una manera explícita, pero condicionamos nuestra fe, nuestra práctica religiosa a sus respuestas: “creeré más si curas a mi padre”, “ creeré más si me quitas estos dolores que tengo”, “creeré más si nos sacas de este apuro económico”, “creeré más si te siento más en la oración”. Sin darnos cuenta condicionamos nuestra fe a sus respuestas, en el fondo como Tomás pedimos pruebas para creer más profundamente, para entregarnos más.

 

Pero Jesucristo nos dice a todos como a Tomás:  “Porque me has visto has creído, dichosos los que creerán sin haber visto”. Nos está diciendo felices los que se fían de Dios, felices los que viven en el misterio, felices los que no necesitan que todo les vaya bien para creer, felices los que no piden pruebas, felices los dóciles a Dios, felices los humildes” .

 

El seguimiento de Cristo, el auténtico, nos pide la fe, nos pide dejar que él lleve nuestra vida. Nos pide descubrir su plan y entrar en él, y no al revés. Hacer que Dios entre en mi plan.

                

La segunda idea que podemos deducir de este evangelio responde a aquella pregunta que mucha gente se hace y que otros muchos no se la hacen pero la llevan en su subconsciente: la pregunta es: ¿por qué la Iglesia, por qué los curas, por qué la institución, si es más fácil, más sencillo y más bonito, una relación directa con Dios? ¿por qué? (muchos se la hacen).

La respuesta es clara, sencilla, contundente: porque Dios lo ha querido así.  Hay institución, hay Iglesia, hay sacramentos, hay curas, porque Jesús lo ha querido así. Ni los apóstoles, ni los curas nos hemos inventado nada. El mismo Cristo establece en la historia los mecanismos para continuar su acción salvadora a lo largo de los tiempos. En el evangelio de hoy esto se ve con una especial claridad:

•  Jesús envía a sus discípulos para continuar su labor: “como el padre me ha enviado, así os envío yo”

•  Instituye el sacramento de la confesión: “a quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados, a quienes se los retengáis, les quedan retenidos”.

Jesús se sabe salvador de todos los hombres, y por eso tiene la pretensión de continuar salvando a lo largo de la historia, y para ello funda la iglesia y los sacramentos. Ambos son medios para comunicarnos sus gracias salvadoras. En el evangelio hay muchos signos que nos hablan de esta pretensión de Jesús de continuar entre nosotros para darnos su salvación, hoy hemos visto algunos de ellos. 

 

Por eso cada sacramento nos exige poner en juego la fe, cada sacramento es una acción de Cristo.

 

Tercera idea, que son como tres ideas.

Jesús hoy nos ha dicho tres veces: “Paz a vosotros”.

Jesús envía a sus discípulos: “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”.

Jesús les comunica el Espíritu Santo: “Recibid el Espíritu Santo”.

 

La Palabra de Dios no la podemos escuchar como cosas que pasaron en el pasado. Sinó como actividades que pasan cuando las leemos. La Palabra de Dios es performativa, produce lo que dice ... Por tanto, hoy Jesús

Te da la paz

Te comunica el Espíritu Santo

Te envía a la misión

 

Si en vuestra plegaria personal proyectáis en vosotros estas palabras, ¡¡resucitáis!! Proyectar, saborear, reflexionar, dialogar... Esto nos resucita ...

 

Acabo como acababa el evangelio de hoy: “Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre”.

 


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Ciclo A Sun, 12 Apr 2026 10:22:00 GMT
DOMINGO DE RESURRECCIÓN http://www.camineo.info/news/265/ARTICLE/39522/2026-04-05.html CAMINEO.INFO.-

¡¡Cristo ha resucitado!! Es el grito que nos lanza esta Vigilia Pascual (celebración) y todo el tiempo de Pascua.

Un grito que nos llena de alegría. Una alegría que tiene dos fuentes: Por un lado, la alegría porque nuestro amado Jesucristo, ha resucitado. ¡Lo amamos y nos alegramos! Lo hemos contemplado abandonado, solo, escarnecido, sufriendo, muriendo, y ahora, lo contemplamos resucitado y nos llena de alegría. Es la gracia que tiene la contemplación; entras en la escena, entras en lo que se contempla, entras en el corazón de los personajes, y puedes sentir lo que ellos sienten. Por esto, hoy, ¡sentimos alegría!

Y la otra fuente de la alegría, es por nosotros mismos, por la implicación que la resurrección tiene para nosotros. Su resurrección nos abre la puerta a una vida nueva. ¡Es posible una vida nueva! ¡Es posible recomenzar de nuevo! (aunque tengas setenta años). ¡Es posible dejar atrás egoísmos, cerrazones, caídas, y empezar de nuevo! ¡Es posible un vivir diferente del que nos ofrece el mundo! ¡Es posible ser feliz sin dinero!, ¡sin viajes!, ¡sin gastar!, ¡sin ser guapo! ¡Es posible todo esto porque Cristo ha resucitado, y nos ofrece una vida nueva!

Jesucristo nos saca de nuestro sepulcro. En principio, todos tenemos una tendencia a estar cerrados en nosotros mismos, esto es el sepulcro, quiere decir que estamos muertos. Y es el encuentro con Cristo que nos saca de este sepulcro. Gracias a Él tomamos conciencia de lo que somos, de para qué estamos hechos, descubrimos el sentido de la vida, el sentido de ser persona, y recibimos la fuerza que nos permite recorrer este camino. Esto es como volver a nacer, es un resurgir, es una resurrección.

Sorprende la cantidad de referencias bautismales de la Vigilia y de todo el tiempo Pascual. Hoy en la Vigilia;

 

.     La presencia del cirio pascual

.     Todo el simbolismo de la luz (que viene del bautismo, donde recibimos la luz del Cristo)

.     Las lecturas, algunas explícitamente bautismales, el paso por el mar Rojo (prefiguración de las aguas del bautismo que nos salvan de los enemigos) o la primera lectura del Nuevo Testamento, donde San Pablo, hace una catequesis sobre el bautismo.

.     Y la liturgia propiamente bautismal que haremos  justo acabada la homilía.

 

Y todo el tiempo pascual veremos que es un tiempo muy bautismal:

.     Al inicio de la celebración de las eucaristías de Pascua hacemos la aspersión del agua, recuerdo de...

.   Y en lugar del credo, hacemos la renovación de las promesas bautismales.

.     Oraciones y prefacios nos harán referencia a nuestro bautismo.

 

¿Por qué tantas referencias a nuestro bautismo? Porque allí empezó nuestra resurrección. Cristo ha resucitado, ¿qué nos vincula con su resurrección? ¡Nuestro bautismo!

Por nuestro bautismo, fuimos sumergidos en una fuente inagotable de vida, el amor de Cristo. Y gracias a este amor vivimos una vida nueva.

Y el deseo de la liturgia es que durante el Tiempo Pascual, vayamos profundizando el sentido de nuestro bautismo, que quiere decir profundizar el sentido de la vida cristiana.

Pongo un ejemplo que nos ayuda a entender lo que  pasó en nuestro bautismo; el hierro es duro, es inflexible, es frío, pero cuando entra en contacto con fuego, cambian  sus propiedades, y pasa a ser flexible, luminoso, desprende calor. Ha perdido sus propiedades originales y ha cogido las del fuego. 

Lo mismo pasa en el bautismo. Nuestra naturaleza, por el pecado original, tiende al egoísmo, a ir a la nuestra. Pero, cuando nuestra naturaleza entra en contacto con la naturaleza divina, va perdiendo sus propiedades iniciales (egoísmo) y va cogiendo las propiedades de la naturaleza de Dios, y Dios es amor.

Y esta es la vida nueva que nos ofrece Cristo resucitado: ir creciendo en el amor que proviene de Dios. Cada vez, más y más amor de Dios en nosotros, gracias a la vida cristiana que llevamos. ¡Cuánta belleza! ¡¡No hay belleza igual!! ¡¡Que la sepamos comunicar al mundo!! ¡¡Que así sea!

 


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Ciclo A Sun, 05 Apr 2026 11:59:00 GMT
Viernes Santo http://www.camineo.info/news/265/ARTICLE/39521/2026-04-03.html
CAMINEO.INFO.-

ISAÍAS 52, 13-53, 12
SALMO
30
HEBREOS
4, 14-16; 5, 7-9
JUAN 18, 1-19,42



Hoy contemplamos como Jesucristo se ha dado totalmente, con abundancia, hasta el extremo, por eso Cristo en la cruz dirá “todo se ha consumado”, que quiere decir: “todo se ha cumplido”, “todo lo que ha podido hacer lo ha hecho”, “no le queda nada para dar”, “se ha vaciado del todo”. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo han quedado extenuados dando su amor.

Todo esto es muy bonito, pero enseguida nos damos cuenta que si somos seguidores de Jesús, sus discípulos, sus amigos íntimos, no nos podemos quedar en un mirarlo a Él crucificado y ya está.

Ante Cristo crucificado, surge una pregunta, o mejor dicho, tendría que surgir una pregunta: ¿Y yo qué? ¿Y yo qué estoy haciendo? Cuando lo miro a Él, después “toca” mirarme a mí, de manera que nuestra vida se vaya configurando a la suya, que nuestra vida vaya cogiendo el estilo de la suya.

Desde la cruz se nos pregunta: ¿Y tú cómo amas? ¿Y tú cómo perdonas? ¿Y tú cómo te das a los demás? ¿Y tú cómo te niegas? ¿Y tú cómo piensas realizarte como persona? ¿Y tú dónde buscas la felicidad?

Mirarlo a Él crucificado y después mirarnos a nosotros. Y descubriremos que hay distancia, ¡no pasa nada! ¡No nos entristezcamos! Pero, conscientes de la distancia y de que a más distancia menos felicidad, apresurémonos a pedir las gracias para que nuestra vida se vaya configurando a la suya.

Pienso que un problema que tenemos, a veces, es que esperamos poco de Dios, creemos que Dios actúa poco, que nos transforma poco, y ¡no es así!

Lo que Jesucristo nos quiere dar es tan grande, tan sublime, que valía la pena (sufrir todo lo que hoy hemos visto que ha sufrido y) dejarse matar siendo Hijo de Dios.

Jesucristo no ha muerto para darnos cuatro consejitos (sed buenos, no matéis, no robéis, no adulteréis,…) y ya está. Esto ya estaba en la Ley que Dios dio a Moisés.

Jesús ha venido y ha muerto para darnos una nueva vida. La vida de hijos de Dios, por la efusión del Espíritu Santo, llamados a la santidad, a la perfección en el amor.

¿Somos conscientes de lo mucho que el Señor nos quiere comunicar, de lo mucho que nos quiere transformar, del mucho bien que quiere hacer a través nuestro?


Si Cristo no ha tenido regateo en dar su vida, cómo va a tenerlo en comunicarnos sus dones, sus gracias, sus virtudes, su Espíritu…


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Ciclo A Fri, 03 Apr 2026 09:39:00 GMT
Jueves Santo http://www.camineo.info/news/265/ARTICLE/39520/2026-04-02.html
CAMINEO.INFO.-

ÉXODO 12, 1-8.11-14
SALMO 115
CORINTIOS
11, 23-26
JUAN
13, 1-15

¡Admirable! Increíble el gesto que acabamos de contemplar. ¡Cómo ama! ¡Cómo se abaja! ¡Qué ejemplo! ¡Qué humildad! Dios lavando los pies del hombre. ¡Dios!

¡Qué interpelación! “debéis lavaros los pies unos a otros”: “Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis”.

Lo más sorprendente es que este gesto, Jesús también lo hace con nosotros. Jesús no lo hace a los discípulos, por el hecho de que serán los futuros apóstoles. Jesús, este gesto, lo hace con todo aquel que sea su discípulo, su seguidor, y al acabar nos dice “debéis lavaros los pies unos a otros”.

Nos hace falta hacer esta contemplación; cuando lo miras a tus pies, lavándolos, a ti y tus compañeros. Cuando lo escuchas una vez y otra, diciendo: “debéis lavaros los pies unos a otros”, descubres y Jesús te muestra que esto ha de tener unas implicaciones prácticas en tu vida.

• La primera y más evidente: sentirnos amados. Hoy contemplamos una escena que nos lleva a hacer esta experiencia ineludible para seguir a Jesús: sentirnos amados por Él. No hay duda que la mayor muestra de amor de Jesús es la muerte en cruz. Pero, pienso yo, que la mayor muestra de amor no cruenta, y, quizás, la más cercana a nuestra realidad cotidiana, es el lavatorio de pies. ¡Hoy nos sentimos amados por Él!

• La segunda consecuencia de la contemplación, es un deseo: “yo también quiero hacerlo”. Si Él, el Maestro lo hace, ¡yo también quiero hacerlo! Verlo a Él en este gesto, nos conmueve, nos mueve a querer hacer lo mismo....

Y antes de seguir con más consecuencias de la contemplación, una pregunta; ¿por qué hace este gesto? ¿qué nos quiere mostrar con este gesto? Pienso que es un gesto contra los dos peligros más grandes que hay en nuestra vida: el orgullo y el amor propio.

• Tercera consecuencia de la contemplación: Jesús quiere confundir nuestro orgullo y nuestro amor propio. Jesús al manifestarnos tan claramente que el amor se ha de hacer servicio, y servicio humilde, quiere confundir nuestro orgullo y amor propio.
Jesús quiere aniquilar tantos deseos que hay en nuestro corazón; deseos de alabado, deseos de ser honorado, deseos de ser preferido a los demás, deseos de ser consultado, deseos de ser aceptado, deseos de reconocimiento de todo lo que hacemos, deseos de ocupar los primeros lugares, deseos de no bajar del burro, deseos de poner los puntos sobre las “íes”...

Con su gesto Jesús quiere aniquilar todos estos deseos que van en contra de la humildad. El amor se ha de hacer servicio, y servicio humilde.

¿Cuántas divisiones, distancias, rencores, aires de superioridad, miedos a lo qué dirán, nacen del amor propio y del orgullo? ¿¡Cuántas!?

De la importancia del gesto que hoy contemplamos nos hablan las palabras del evangelista: “Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena...”. Pienso que el evangelista con esta introducción al gesto de Jesús nos está diciendo: “¡¡atención, ahora está a punto de pasar algo importante!!

Un gesto a contemplar, a rezar, a meditar...

Todo esto no es fácil. Por esto, para acompañar este gesto, la Iglesia hoy celebra la institución de la eucaristía. Porque ella es la fuente para poder amar como Jesús.

Fijaros en qué cosa más bonita hemos pedido en la oración colecta: “te pedimos que la celebración de estos santos misterios nos lleve a alanzar plenitud de amor y de vida”.

Nos cuesta amar como Jesús, sirviendo a los demás con humildad, pero, si convertimos a Jesús en el alimento para nuestras almas, entonces ¡¡es posible!! ¡¡Por la eucaristía conseguimos la plenitud de la caridad!!

¡¡Nos hemos de acercar más a la eucaristía!!

Hoy se nos propone una nueva manera de estar en el mundo, una nueva manera de ser, una nueva manera de relacionarse los unos con los otros. Y el camino es Jesús presente y actuante en la eucaristía.


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Ciclo A Thu, 02 Apr 2026 12:20:00 GMT
Domingo de Ramos http://www.camineo.info/news/265/ARTICLE/39518/2026-03-29.html CAMINEO.INFO.- 
 

Todo el cristianismo, toda nuestra fe, todo lo que Jesús nos ha querido enseñar, está condensado en esta imagen: Cristo crucificado. Él es la gran lección, es la gran enseñanza, es la culminación de toda la revelación de Dios. No hay ninguna imagen, ningún icono, ningún símbolo, que hable tanto como el de Jesús crucificado.

 

Si a un niño le decimos que dibuje el amor seguramente nos dibujará un corazón. Si a un niño cristiano, de familia cristiana, en estos días, le decimos que nos dibuje el amor sería muy bonito que nos dibujara a Jesús crucificado.

 

En esta imagen está el núcleo de nuestra fe. ¿Y cuál es el núcleo de nuestra fe? “Jesús te ama, Jesús ha muerto por ti, Jesús te salva”. (Repetir). Desarrollo ...

 

“Jesús te ama”. La pasión de Jesús es un grito: “te amo”, y el suyo es un amor hasta el extremo: “Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin”. (Jn 13). El amor de Jesús no es a medias ...  es amor hasta el extremo ...

 

Empezar a rezar y hacerte presente este amor de Jesús, es muy bonito, muy fructuoso, y cambia toda la plegaria. Jesús nos dice: “te amo” “te amo hasta el extremo, totalmente, más de lo que te puedas llegar a imaginar”.

 

En el amor de Dios hacia nosotros está el fundamento de nuestra fe. Que el amor de Dios no sea una idea, sino experiencia. El viaje más largo, de la cabeza al corazón.

 

La segunda parte del núcleo de nuestra fe es: “Jesús ha muerto por ti”. De toda la pasión lo que más nos tendría que impresionar, lo que más tendría que impactar, es que todo esto Jesús lo hace por mi, por cada uno de nosotros. Jesús ha muerto por mi, por cada uno de nosotros. Es un gran misterio pero es así: cuando Jesús sufría la pasión nos tenía presente en su corazón. ¡¡Qué gran misterio!! ¿Cómo puede ser humanamente hablando? No lo podemos entender. Pero como Jesús es Dios sabemos que es así.

 

Vuelvo a citar el punto 478 del Catecismo de la Iglesia Católica: “Jesús durante su vida, su agonía y su pasión nos ha conocido y amado a todos y a cada uno de nosotros y se ha entregado por cada uno de nosotros...  Nos ha amado a todos con un corazón humano”.   

¡¡Impresionante!! Que Jesús ha muerto por ti no sea una idea, sino experiencia. El viaje más largo, de la cabeza al corazón.

 

Y la tercera parte del núcleo de nuestra fe es: “Jesús te salva”, para ilustrarlo, las palabras del profeta Isaías (cap 52 y 53, el quinto evangelio): “Sin embargo, él ha llevado nuestras enfermedades, con nuestros dolores se ha cargado, … herido por Dios y abatido. Ha sido tratado como impío por nuestros pecados, aplastado por nuestras iniquidades; el castigo que nos reporta la paz ha caído sobre él y por sus contusiones tenemos curación. ... por su conocimiento, mi servidor justo justificará a las multitudes y cargará sobre sí las faltas de ellos. … portando los pecados de las multitudes e intercediendo por los transgresores”. ¡Impresionante! Jesús se está cargando encima suyo nuestro pecado, por esto nos libera de él. Es muy fuerte cuando lo piensas ...

 

Hacer el mal, pecar, nos deja mal. Todos hemos hecho la experiencia. El pecado no nos deja ser felices. ¡¡Jesús nos libera del pecado!! ¡Cuando él está en nuestros corazones aparta de nosotros el pecado! ¡¡Qué grande!! Que Jesús nos salva del pecado no sea una idea, sino experiencia. El viaje más largo, de la cabeza al corazón.

Delante del núcleo de la fe: “Jesús te ama, ha muerto por ti y te salva” quizás alguien piense ... ¡pero mosén esto ya lo sabemos! Aquí está el problema, que saberlo no sirve de nada. No se trata de saberlo sino de experimentarlo, de hacer experiencia, de sentirlo en el corazón, y no sólo en la cabeza.

 

Experimentar que Jesús te ama, te cambia la vida, experimentar que Jesús ha muerto por ti, te cambia la vida. Experimentar que Jesús te salva de tu pecado, te cambia la vida. ¡Y entonces la vida con Jesús es muy diferente! Y estos días de Semana Santa nos quieren ayudar a hacer este camino.

 

¿Cómo hacer este camino de la cabeza al corazón? Tres caminos:

. Sobre todo la plegaria: Reza con los evangelios en las manos.

. Vive la Semana Santa, ¡ven a todos los oficios!

. Reza estos días con los textos de la pasión.

 

Son días para reavivar nuestra fe. No hay ninguna experiencia tan transformante como descubrir que Jesús te ama, Jesús ha muerto por ti y Jesús te salva.

 

Mi puerta está abierta para ayudar a quien quiera, a hacer este camino ...

El papa Francisco expresó este núcleo de la fe en Evangelii Gaudium, con estas palabras: «Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora vive a tu lado cada día, para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte». Que así sea ...

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Ciclo A Sun, 29 Mar 2026 09:59:00 GMT
Andalucía agradecida http://www.camineo.info/news/189/ARTICLE/39519/2026-03-29.html

Crónica de un pueblo que recibe, con devoción casi mitológica, el descenso desde el Olimpo de una figura de poder dispuesta a salvarnos… otra vez.

 

“El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona” Friedrich Hölderlin

 

Hay gestos que hacen época. No por su notoriedad, sino por su grandeza. Y hay momentos en los que la política abandona lo terrenal para adentrarse en lo épico. Andalucía ha vivido uno de esos instantes: el día en que una figura de gran poder, elevada —casi suspendida— en las cimas del Olimpo del Estado, tuvo a bien descender para mezclarse entre nosotros. No es fácil encontrar palabras para expresar la gratitud que, como pueblo agradecido, le debemos sin caer en la emoción desbordada. Pero lo intentaremos.

 

No todos los días ocurre que alguien como María Jesús Montero —descrita por ella misma, con admirable precisión, como “la mujer con más poder del conjunto de la democracia”, sin que quede del todo claro el alcance histórico de semejante afirmación— decide dar un paso atrás. O, mejor dicho: hacia abajo. Hacia Andalucía. Hacia los pobres mortales carentes de toda grandeza institucional, huérfanos de poder y, hasta su llegada, condenados a vagar entre menguados presupuestos domésticos y listas de espera terrenales.

El gesto tiene algo de sacrificio antiguo, de renuncia casi divina, de esas que en la mitología no se producían sin la aquiescencia —cuando no el amable impulso— de las más altas instancias del Olimpo. Uno no puede evitar pensar en aquellos dioses que, desde lo alto, observaban a los insignificantes mortales con una mezcla de compasión y responsabilidad y que, llegado el momento, decidían intervenir. No por imperativo —faltaría más—, sino por pura magnanimidad hacia la especie.

En nuestro caso, la intervención ha llegado en forma de candidatura a la presidencia de la Junta andaluza.

Y no una cualquiera, sino una candidatura que viene precedida por una trayectoria que los andaluces recuerdan —cómo olvidarlo— con ese cariño, es un decir, que dejan las experiencias difíciles de olvidar. Especialmente en ámbitos tan sensibles como la sanidad o la hacienda pública, donde ya tuvieron el privilegio de comprobar de primera mano su capacidad de gestión. Un anticipo, podríamos decir, de lo que ahora se les ofrece en versión ampliada, como esas reposiciones teatrales que regresan a cartel tras haber dejado una huella imborrable en el público… aunque no siempre por los motivos previstos.

Pero lo verdaderamente fascinante no es el hecho, sino la forma en que se les ha comunicado.

Porque la poderosa candidata podría haber optado por la modestia. Por los clásicos “vengo a trabajar”, “vengo a servir”, “vengo a aportar”. Pero eso, seamos sinceros, pertenece a esa esfera menor en la que nos movemos los mortales. Carece de épica. No deja huella. Hubiera sido, en definitiva, el lenguaje propio de los pobres humanos, esos seres limitados que aún creen que el mérito se demuestra haciendo y no declarándolo.

En cambio, presentarse en tercera persona introduce un matiz distinto. Eleva el discurso. Lo sitúa en un plano superior. No habla la persona: habla el personaje.

“María Jesús Montero ha decidido…”

Y en ese instante, algo cambia. El oyente ya no está ante una candidata. Está ante una narración. Ante una figura que no aspira a entrar en la historia, sino que, según sus propias palabras, ya se sitúa en ella. Porque no todos los días se escucha a alguien proclamarse —con esa naturalidad que solo da la certeza de saberse en posesión de todas las respuestas— como la persona más poderosa de la democracia. Y quizá, quién sabe, no le falte razón. Al fin y al cabo, el poder no siempre se mide por lo que se dice, sino por lo que se sabe, por los hilos que se manejan… y, muy especialmente, por lo que calla.

Es un recurso brillante, si se ejecuta con precisión. Porque permite construir una imagen de autoridad sin necesidad de discutirla: basta con enunciarla y confiar en que el auditorio asienta con la misma convicción.

Aunque, claro, siempre existe el pequeño riesgo de que el público, en lugar de percibir grandeza, perciba… otra cosa.

Y ahí es donde entra en juego ese fino equilibrio entre la épica y el sainete. O, si se prefiere, entre la epopeya y el esperpento.

Porque la política tiene una peculiaridad: el ciudadano medio no necesita analizar un discurso para entenderlo. Lo siente. Lo intuye. Y cuando detecta un exceso de solemnidad, activa automáticamente ese mecanismo tan humano que es la ironía.

No es rechazo frontal. Es algo más sutil: una sonrisa interior que dice “esto suena demasiado bien para ser verdad”.

O, dicho de otro modo: cuando alguien se presenta como salvador, el ciudadano —con esa sabiduría práctica que dan los años— empieza a preguntarse de qué exactamente le van a salvar. Y en ese instante, casi sin querer, surge una súplica íntima, humilde, profundamente humana: “Déjeme que me condene por mis innumerables pecados, por favor; no se tome usted la molestia de redimirme”.

Y aquí es donde el relato adquiere su verdadero interés.

Porque el esquema es impecable: poder, renuncia, servicio. Un clásico. Pero aplicado a un contexto concreto, con una memoria colectiva que no es precisamente amnésica.

Los andaluces no esconden la tragedia: la digieren, pero no la olvidan. Y cuando la recuerdan, se hunden en sus raíces milenarias y de ellas sacan el aliento para cantar sus penas por alegrías. Pero que nadie se equivoque, porque en cada andaluz hay un Séneca con esa sabiduría de la calle que, a fuerza de experiencia, ha aprendido que puede soportar casi todo, salvo que le tomen por tonto con solemnidad.

Recordamos, por ejemplo, aquellas etapas en las que esa capacidad transformadora ya se desplegó ante nuestros ojos, prometiendo una arcadia que pronto reveló su verdadero rostro. Y lo hacemos con ese regusto —como de café amargo— que dejan algunos recuerdos intensos: hospitales donde la paciencia se convirtió en virtud casi estoica, cuentas públicas que invitaban al ciudadano a una saludable reflexión sobre el sacrificio compartido y una gestión que, lejos de ser olvidada, ha quedado grabada con ese hierro fino que solo deja huella cuando duele. Un paraíso, sí, pero de esos que obligan al creyente a cuestionar seriamente la teología.

Lo cual, naturalmente, no resta mérito al gesto actual. Al contrario: lo engrandece.

Porque hay que tener una fe inquebrantable —casi heroica— para volver a intentarlo. Para mirar al pasado y decir: “esta vez sí”. Para presentarse, una vez más, como la salvación de Andalucía quien ya lo demostró tan sobradamente como para no ser olvidado.

Eso, al menos, merecería reconocerlo. Y el de todos los españoles, porque Andalucía —conviene recordarlo— no es solo un pedazo de tierra: es una parte esencial del alma de España.

Y gratitud.

Mucha, mucha gratitud… es un decir.

Moraleja

Al final, lo que queda no es tanto el discurso como la impresión.

Y la impresión es clara: hemos sido testigos de un acto de inmensa generosidad, digno de las grandes figuras de nuestra historia, de esas heroínas que, como Agustina de Aragón, decidieron intervenir cuando la situación lo requería. Aunque, en este caso, el cañón haya sido sustituido por el micrófono y la épica por el argumentario.

Una figura que, pudiendo permanecer en las celestiales alturas del poder —o eso dice—, ha decidido hacerse mortal, descender hasta el polvo de lo cotidiano y mezclarse con el pueblo andaluz.

Teniendo en cuenta que, en un gesto de magnanimidad difícil de igualar, ha encontrado un hueco en su apretada agenda para venir a salvarnos —una vez más—, quizá estemos enfocando mal las cosas.

Tal vez no deba ser ella quien pida el voto, sino los andaluces quienes, con la debida humildad, deberían ofrecérselo… confiando en que se digne aceptarlo.

Al fin y al cabo, ante tamaño sacrificio, es lo menos que puede hacer un pueblo agradecido.

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César Valdeolmillos Alonso Sun, 29 Mar 2026 04:29:00 GMT
Domingo IV del tiempo de cuaresma http://www.camineo.info/news/265/ARTICLE/39517/2026-03-15.html CAMINEO.INFO.- 

Hoy es Domingo laetare, domingo de la alegría. Alegría porque empezamos a intuir la proximidad de la Pascua, en la que renacerá nuestra vida espiritual. ¡Y por esto estamos alegres!

 

Si domingo pasado decíamos que nosotros somos la mujer samaritana. Porque la Palabra de Dios es viva y se dirige a cada uno de nosotros. Este domingo tenemos que decir que nosotros somos el ciego.

 

Y si leemos con atención el evangelio tenemos que concluir que nosotros somos ciegos, ciegos de nacimiento y sólo Jesús nos da la luz (“Yo soy la luz del mundo”).

 

Todos hacemos un camino de la oscuridad a la luz. Este evangelio nos dice: tienes un problema si crees que ves. Hay gente con los ojos abiertos y la vida a oscuras. 

 

Creemos que vemos, porque somos listos, porque las cosas nos han ido bien en la vida, porque venimos a misa desde hace la tira de años, porque rezamos un poco. Creemos que vemos, pero este evangelio nos dice que somos ciegos. Lo primero es reconocer que somos un poco ciegos.

¡Delante de Jesús siempre nos hemos de presentar como ciegos y pedir la luz! Porque la tendencia a pensar que vemos es muy fuerte. Cuando tu crees que ves, ya no estás del todo abierto a que Jesús te de la luz.

 

En temas como los pobres, nuestra santidad, la mortificación, la evangelización, las riquezas, y tantos temas, tenemos visiones mucho más del mundo que del evangelio. ¡Somos ciegos, de verdad, y yo el primero!

 

”¡¡Señor, que vea!!” El ciego se dejó tocar, y comenzó a ver… ¡dejémonos tocar por el Señor! Hay cegueras que sólo puede curar Jesús. Y debemos pedirle. John Henry Newman: “Quiero ver con tus ojos, Señor”.

 

¿Y qué pasa si no nos reconocemos como ciegos? Entonces somos como los fariseos...

 

Dice el Papa Francisco comentando este evangelio: “Mientras que el ciego se acerca gradualmente a la luz, los fariseos, al contrario, se hunden cada vez más en su ceguera interior. Cerrados en su presunción, creen tener ya la luz; por ello no se abren a la verdad de Jesús. Hacen todo lo posible por negar la evidencia.”

 

El problema de los fariseos es que creen tener ya la luz total, creen que ya no les hace falta nada más, que ya van bien, que ya están cumpliendo, y por tanto, no están abiertos a avanzar, a hacer camino, a dejarse interpelar por lo que sienten o ven.

 

El problema de los fariseos es nuestro problema, que nos creemos tener ya la luz total, creemos que ya no nos hace falta nada más, que ya vamos bien, que ya estamos cumpliendo, y por tanto, no estamos abiertos a avanzar, a hacer camino, a dejarnos interpelar por lo que sentimos o vemos.

 

Un signo de esto: ¿en los últimos dos-tres meses, qué cambio ha provocado la Palabra de Dios en tu vida? ...

 

Dice el Papa Benedicto comentando este evangelio: “Queridos hermanos, dejémonos curar por Jesús, que puede y quiere darnos la luz de Dios. Confesemos nuestra ceguera, nuestra miopía y, sobre todo, lo que la Biblia llama el “gran pecado” (cf. Sal 19, 14): el orgullo.”

 

“Confesemos nuestra ceguera” “Dejémonos curar por Jesús” ... ¡Nosotros somos ciegos! ¡Jesús nos da la luz! ¿Por qué nos cuesta admitir todo esto que digo? Por el orgullo. El problema es el orgullo, la soberbia, el fariseo que llevamos dentro, y que nos dice que nosotros ya somos buenos, que no somos como los demás, que ya estamos bien, que ya tenemos la luz ... Vigilad con el pequeño, o gran, fariseo que llevamos dentro.

 

Dice Jesús: “Como decís que veis, vuestro pecado persiste”. ¿cuál es el origen de su problema? ¡¡El problema es creer que tienes la luz!! El problema es el orgullo, la soberbia, la autosuficiencia, es el “yo ya sé” ... Sacamos a Jesús del pedestal y nos ponemos nosotros (sal de aquí que ya me pongo yo).

 

Atención: El gran riesgo es acabar encerrando a Dios dentro de nuestra realidad sin redimir, sin convertir. Encerrar a Dios dentro de nuestra mediocridad. Y entonces, somos nosotros los que damos forma y contenido a la revelación de Dios, y vivimos un cristianismo aparente.

 

Entonces, palabras como “conversión”, “seguimiento radical”, “puerta estrecha”, “cargar la cruz”, “hacer la voluntad de Dios”, “prácticas cuaresmales”, nos resultan distantes...

 

Nosotros somos ciegos, Jesús nos da la luz.

Desde nuestra ceguera dialoguemos con Jesús ...

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Ciclo A Sun, 15 Mar 2026 09:27:00 GMT
Semana III Tiempo de Cuaresma http://www.camineo.info/news/265/ARTICLE/39516/2026-03-08.html CAMINEO.INFO.-

Escuchaba ayer por la noche en una cena. “Si Dios existe, cómo pueden pasar estas cosas”. Es lo que dicen los israelitas en la primera lectura cuando lo están pasando mal en el desierto: “¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?”.

 

Es el escándalo frente al mal. Nos escandalizamos cuando el mal toca nuestra vida. Bienvenido a la realidad: en nuestro mundo hay gente que no utiliza bien su libertad, hay enfermedades, hay accidentes. Jesús nunca nos promete un camino sin dificultades, sin pollos. ¡Nunca! ¡Es imposible! Lo que nos dice, es que Él caminará con nosotros como el Buen Pastor.

 

Y no olvidemos aquella frase de San Agustín: “Dios no permitiría el mal si no fuera tan poderoso y bueno como para sacar del mismo mal un bien.” Ese mal que vives, puesto en presencia del Señor puede ser un bien. ¡Pruébalo!

 

Pasemos al maravilloso evangelio de la Samaritana. Empezar diciendo ... ¡¡Nosotros somos la samaritana!! No escuchamos la Palabra de Dios como hechos del pasado. La escuchamos como una palabra que se dirige a nosotros. No es a ver qué le dice a esta mujer, sino a ver qué me está diciendo a mi ... Cambia mucho como cojamos el evangelio...

 

Analicemos este diálogo de Jesús con nosotros:

 

1. Jesús se hace el encontradizo. Jesús quiere este encuentro con la samaritana, con nosotros. Busca el encuentro. Lo provoca. No nos imaginamos un Jesús distante, distraído, lejano. Un texto muy bonito de Henri Nouwen que nos habla de este deseo de encuentro: “Ahora me pregunto si durante todo este tiempo he sido lo suficientemente consciente de  que Dios ha estado intentando encontrarme, conocerme y quererme. La cuestión no es: “¿ Cómo puedo encontrar a Dios?” sino: “¿Cómo puedo dejar que Dios me encuentre? La cuestión no es: “¿Cómo puedo conocer a Dios?” sino: “¿Cómo puedo dejar a Dios que me conozca?” Y, finalmente, la cuestión no es: ”¿Cómo voy a amar a Dios?” sino: ¿Cómo voy a dejarme amar por Dios?” Dios me busca en la distancia, tratando de encontrarme, y deseando llevarme a casa. … Sí, Dios  me necesita tanto como yo a Él. Dios no es el patriarca que se queda en casa, inmóvil, esperando a que sus hijos vuelvan a él …

 

Dios te busca, no se esconde.

Dios desea encontrarse contigo, no se queda inmóvil.

Dios tiene sed, sed de ti, sed de tu amistad, sed de  tu conversión, sed de algunos cambios en tu vida ... como le dice a la Samaritana …”…no tienes marido: has tenido ya cinco…”.

 

“Dame de beber”. Jesús te pide que respondas de manera que apagues su sed. Tiene sed de ti, apaga su sed. Se quiere encontrar contigo, no lo dudes.

 

2. Hemos leído el diálogo más largo de todo el evangelio. Jesús desea grandes diálogos contigo ... Te lo has de creer. Que no lo sientes, no pasa nada. La vida espiritual la apoyamos en la fe, no en la sensibilidad.

 

Una de las frases que más me ha impresionado en los últimos años: “Se reduce a que mires siempre la realidad como ella es, no como tu la sientes”. “No se confíe en lo que sienta, y crea que toda entrega a Cristo produce fruto”. ¡Jesús tiene sed de ti, es igual lo que sientas!

 

3. Hay una expresión de Jesús que resume perfectamente este deseo de Dios de llenarnos, de saciarnos: “Si conocieras el don de Dios…”. Si supiéramos todo lo que Dios nos quiere dar ... ¡¡nos quedaríamos alucinados!! Dios quiere hacer maravillas en nosotros. ¿Cómo puede ser que ante palabras como ésta, nosotros nos escondamos de él, no estemos motivados, recemos diez minutos y ya estemos cansados? ¿Cómo puede ser que ante un Dios que quiere ser generoso, nosotros nos comportemos como si fuera un Dios “un poco latoso”? ...

 

¡Que bonito sería que hoy sintiéramos su voz, que no endureciéramos nuestros corazones, que celebrásemos al Señor con gritos de fiesta, aclamándolo como la roca que nos salva! ¡Adorándolo en espíritu y en verdad!

 

Ojalá nos tomáramos seriamente la llamada de Dios a la conversión. 

Ojalá … la llamada de Dios Padre a escuchar su Hijo.

Ojalá ... las prácticas cuaresmales, que son las fuentes de donde brota la generosidad de Dios. ¡Ojalá! “Si conocieras el don de Dios”.

 

La pilota está en nuestro tejado...

¿Acepto mi historia?

¿Hago entrar a Dios en mi historia?

¿Me sitúo delante de un Dios que desea ardientemente la comunión, el encuentro conmigo?

¿Me guía la fe o la sensibilidad?

“¡Si conocieras el don de Dios!”.


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Ciclo A Sun, 08 Mar 2026 08:58:00 GMT
II Domingo de Cuaresma http://www.camineo.info/news/265/ARTICLE/39515/2026-03-01.html CAMINEO.INFO.- 

Hoy subimos al monte con Jesús. No es una manera de hablar. Eso es la eucaristía, subir al monte con Jesús. En este monte que es la eucaristía contemplamos a Jesús (en la Palabra, en el pan), estamos a gusto, escuchamos la voz del Padre, salir de la misa distintos a cómo hemos entrado. Más capaces de vivir el día a día, junto con el Señor. De vivir nuestra cruces junto a Jesús.

El evangelio de la Transfiguración no es un espectáculo de luz; es una revelación del corazón. ((Y ustedes, después de haber vivido un taller intenso de perdón, saben que)) el corazón —cuando se deja tocar por Dios— puede cambiar de forma. Puede transfigurarse. Y eso se lo hemos de pedir en cada misa. Que toque nuestro corazón, que lo transfigure. Se lo pedimos ahora …

El evangelio nos dice hablando de Jesús: “allí su rostro resplandecía como el sol”. No cambia de identidad: sigue siendo el mismo Jesús. Pero se transparenta lo que siempre fue. Se deja ver la gloria escondida.

Eso es la vida cristiana, eso es el perdón.

La vida cristiana/el perdón no nos convierte en otra persona. Nos devuelve a lo que somos en verdad: hijos/as  de Dios. La vida cristiana/el perdón nos quita esclavitudes, malas tendencias, vicios. Nos quita las sombras que el rencor, la herida, la culpa habían puesto sobre el rostro del alma. El resentimiento oscurece; el perdón ilumina. La vida cristiana/el perdón no nos convierte en otras personas, nos ayuda a vivir según lo que somos hijos amados del Padre, llamados a amar siempre, como hizo Jesús.

San León Magno decía que en la Transfiguración el Señor quiso “quitar del corazón de los discípulos el escándalo de la cruz”. Antes de mostrarles el sufrimiento, les muestra la luz. Porque para atravesar la noche necesitamos la luz.

Todos hemos pasado por momentos de noche, de desierto, momentos de cruz: heridas antiguas, palabras que marcaron, ausencias que dolieron. Tal vez también culpas que pesaban como una losa. La vida cristiana/el taller del perdón no ha borrado nuestra historia de oscuridades, pero ha dejado que una luz las atraviese. Con la luz de Cristo todo coje otro sentido.

 

 

En el monte aparecen Moisés y Elías hablando con Jesús. La Ley y los Profetas dialogan con Él. Toda la historia encuentra sentido en su rostro luminoso. También nuestra historia herida encuentra sentido cuando la ponemos delante de Cristo. Ponemos nuestras heridas ante Cristo y él obra, lo hemos visto.

San Juan Crisóstomo explicaba que Jesús se transfigura para que los discípulos comprendan que la cruz no es fracaso, sino camino de gloria. Y el perdón tiene forma de cruz. Perdonar cuesta, no es fácil, duele. Es morir al orgullo. Es soltar el derecho a la revancha. Es renunciar a tener siempre la última palabra. Pero cuando uno perdona… algo se ilumina por dentro. La cruz del perdón es camino de gloria.

Pedro quiere hacer tres tiendas. Quiere quedarse allí. Allí se está muy bien. Que bien estamos cuando el corazón se transfigura. Cuando crecemos en la identidad de hijos amados del Padre llamados al amor y apartamos oscuridades y rencores. Cuando dejamos que nuestras heridas, nuestra historia sean curadas por la luz de Cristo. “Señor que bien estamos aquí arriba!” ((Todos hemos sentido algo parecido estos días: “¡Qué bien se está cuando el corazón se libera!”.))

La voz de Dios Padre dice: “Este es mi Hijo amado, escuchadlo”. Este es el camino, escuchar al Hijo, a Jesús. Algunos tendréis dudas de qué pasará, de cómo iran las cosas, de si seré capaz… Escucha a Jesús, lee el evangelio, ven a misa, habla con el sacerdote, …y el plan de Dios irá haciéndose presente en tu vida.

Con que frase más bella acaba el evangelio: “Levantaos, no tengáis miedo”. Es la misma palabra que hoy os dice a vosotros. ((No tengan miedo de vivir como personas perdonadas y perdonadoras. No tengan miedo de la fragilidad. No tengan miedo de volver a empezar.))

¿Sabéis cuantas veces aparece la expresión “No tengáis miedo” en la Bíblia? 365…una para cada día del año. Jesús te dice cada día de tu vida: “No tengas miedo, yo estoy contigo”. No tengas miedo, escucha a Jesús, ábrele tu corazón!.

Gracias a la vida cristiana/el perdón nuestra vida queda transfigurada… nuestro corazón, nuestra sensibilidad, nuestro rostro, todo queda transfigurado por el Señor. ¡Que así sea!

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Ciclo A Sun, 01 Mar 2026 12:31:00 GMT
León XIV inaugura la Cuaresma llamando a la Iglesia a reconocer sus pecados y levantarse entre las cenizas de un mundo que arde http://www.camineo.info/news/147/ARTICLE/39514/2026-02-19.html León XIV ha abierto su primera Cuaresma en Roma como Papa este Miércoles de Ceniza con una procesión penitencial desde Sant’Anselmo all’Aventino hasta la Basílica de Santa Sabina, donde presidió la misa con imposición de cenizas.

En su homilía, el Pontífice ha animado a redescubrir “con alegría siempre nueva la gracia de ser Iglesia, comunidad convocada para escuchar la Palabra de Dios”. Y subrayó que la conversión no es solo individual, sino también comunitaria: “hace de la conversión una urgencia inseparablemente personal y pública”.

Frente a la tentación de señalar culpables externos, León XIV fue directo: el mal “no viene de presuntos enemigos, sino que ha tocado los corazones, está dentro de la propia vida y debe afrontarse con una valiente asunción de responsabilidad”. Una afirmación que define el tono de su mensaje cuaresmal: la Iglesia como “profecía de comunidades que reconocen sus propios pecados”.


El Papa alertó también contra las llamadas “estructuras de pecado” —económicas, culturales, políticas e incluso religiosas— que condicionan la vida social. “Podemos sentir en las cenizas”, continuó, “el peso de un mundo que arde”, como “las cenizas del derecho internacional y de la justicia entre los pueblos, las cenizas de ecosistemas enteros, las cenizas del pensamiento crítico y del sentido de lo sagrado”.

Sin embargo, León XIV ha recordado que la ceniza no es la última palabra. “Reconocer nuestros pecados para convertirnos es ya presagio y testimonio de resurrección”, afirmó. En este sentido, no se trata de quedarse en la derrota, sino de “levantarnos y reconstruir”.


Finalmente, León XIV invitó a vivir la Cuaresma no como exhibición, sino como transformación interior: liberarnos del deseo de “ser vistos a toda costa” para aprender a ver “lo que nace y lo que crece” y servirlo. Es decir, un periodo para reorientar “con sobriedad y con alegría todo nuestro ser” hacia “el Dios de la vida”.

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Vida Nueva digital La voz del Papa Thu, 19 Feb 2026 09:24:00 GMT
Domingo VI T.O. http://www.camineo.info/news/265/ARTICLE/39513/2026-02-19.html CAMINEO.INFO.-

¿La ley de Dios, los diez mandamientos, nos quitan libertad? ... ¿Las enseñanzas de Jesús están limitando  nuestra libertad? ... Noooo, claro que no. ¡Expliquémoslo!

 

Todos queremos ser libres, muy libres, es un anhelo que toda persona lleva dentro suyo, y parece que los diez mandamientos, las enseñanzas de Jesús, nos lo impiden, nos cortan las alas, son un obstáculo para nuestra libertad.

 

¿Por qué no nos quitan libertad?... Porque la Ley que viene de Dios no es una ley que viene de fuera de nosotros y se nos impone, sino que es una “ley” que está inscrita en nuestros corazones, en nuestra naturaleza humana. Por tanto, es un Ley que explícita, verbaliza, una manera de ser nuestra. Verbaliza aquello que nos hace bien, y aquello que nos hace mal.

 

Y de esta manera la ley nos ilumina, nos guía, nos orienta por el camino de nuestro bien. Podríamos decir que son como los indicadores para vivir la vida plenamente. 

 

Un ejemplo para entender esta idea: Matar no es malo porque lo diga la ley, sino como que es malo para nosotros, como que es un acto que va en contra de nuestra naturaleza humana, la ley lo prohíbe ... Es muy diferente.

 

Lo mismo con el adulterio, no es malo porque lo diga la ley, sino porque es malo para nosotros, porque va en contra de nuestra naturaleza humana, la ley lo prohíbe.

 

Por esto decía que la Ley que viene de Dios no es una Ley que viene de fuera de nosotros y se nos impone, sino que es una “ley” que está inscrita en nuestros corazones, en  nuestra naturaleza humana.

 

Esto nos lleva a hacer una afirmación que la gente no puede entender: La ley nos hace libres. Porque la ley me permite caminar por el camino del bien. No es una cosa que se impone desde fuera, sino que manifiesta mi manera de ser.

 

¿Qué piensa el mundo? 

.  La ley es limitadora de la libertad.

.  Hacer lo que quiera en cada momento es lo que me hará feliz.

 

A la que tenemos un poco de experiencia de vida, vemos que esto no es así.

Recuerdo que no hace mucho fui a una sesión formativa sobre la dimensión afectiva y sexual. Los ponentes preguntaban ¿Cómo entienden la libertad? ... (¡¡en la comprensión de la libertad nos lo jugamos todo!!). Ellos decían: “Poder escoger aquello que nos haga felices”. Buena definición … repetir ... La libertad no es un absoluto en si mismo...”ser libre es poder escoger lo que quiera y cuando quiera”. ¡No! Esta libertad absoluta se puede girar en contra del hombre: escojo cosas que me perjudican. Una libertad verdaderamente humana será aquella que me lleve a escoger aquello que me haga feliz. Sino no soy libre. 

 

De entender mal la idea de libertad vienen los grandes batacazos ... Cuando entendemos mal la libertad podemos pensar: “yo hago lo que siento” … mal.

(“no siento que he de perdonar… no perdono” … mal)

“Yo hago lo que me apetece”... mal

“No me apetece ir a misa, no voy ...” … mal

“Yo quiero ser “libre” siempre” … mal

“No me quiero casar, tengo miedo a no ser libre,”… mal.

 

Uno puede pensar que es muy libre, y lo que es, es muy esclavo de sus pasiones, de su pereza, del mal espíritu.

 

La libertad es poder escoger aquello que te hará feliz...

Escoge perdonar, y serás feliz.

Escoge decir palabras amables, y serás feliz.

Escoge hacer las paces, y serás feliz.

Escoge ir a misa, y serás feliz.

Escoge casarte, y serás feliz.

Escoge ser fiel, también con la mirada, y serás feliz.

Toma decisiones fuertes para evitar el pecado, y serás

 

La primera lectura hablando de escoger decía: “Ante ti están puestos fuego y agua: echa mano a lo que quieras”. Imagen potente: puedes escoger el mal o el bien. ¡De ti depende! Y vuelve a recalcar la misma idea, con palabras más contundentes todavía: “Delante del hombre están muerte y vida: le darán lo que él escoja”.

 

Es como si una lavadora de ropa, no quiere seguir su ley (el libro de instrucciones) y quisiera funcionar como si fuera un lavavajillas, se estropeará en dos días ... Los diez mandamientos/enseñanzas de Jesús son como  nuestro manual de instrucciones para funcionar bien ... O los vivimos o nos estropearemos ... 

 

Es una pena pero muchos cristianos todavía hoy no entienden que  los diez mandamientos son una fuente de libertad y un camino para hacer el bien ... Y no una limitación a su libertad ...

Nos es preciso conocer mejor los diez mandamientos, meditarlos, amarlos y vivirlos plenamente ... El catecismo los desarrolla muy bellamente.

 

¿La ley de Dios, los diez mandamientos, nos quitan libertad? ¿Las exhortaciones de Jesús están restringiendo nuestra libertad? No. Sino que llevan a plenitud nuestra libertad. Ser libre es poder escoger aquello que te hará bien.

 

Dice San Pablo: “Para que gocemos de libertad, Cristo nos ha hecho libres”. Ga 5, 1

 

 

 


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Ciclo A Thu, 19 Feb 2026 09:23:00 GMT
El amor que se atreve a envejecer, Del vértigo del acantilado a la profundidad del gran reserva http://www.camineo.info/news/189/ARTICLE/39508/2026-02-19.html

San Valentín desafió la ley por defender el amor. No celebramos solo un sentimiento: celebramos una elección. Y elegir amar, cuando el tiempo empieza a pasar, es un acto de valentía mucho mayor que enamorarse.

Quienes se asoman por primera vez al acantilado del amor sienten el vértigo de no saber si aquello que les late dentro es miedo o esperanza. Una fuerza imperiosa les impulsa a lanzarse al vacío sin saber que, una vez iniciada la caída, nada volverá a ser como antes. Y sin embargo, saltan, porque la búsqueda del amor merece, por sí sola, el riesgo de intentarlo.

 

No hay puerto definitivo para la nave del amor porque el amor perfecto no existe. El amor no es un lugar al que se llega: es un viaje sin fin. Una travesía cuyo objeto no es llegar, sino el viaje en sí mismo. Porque mientras caemos desde el acantilado todo es posible. El aire aún no tiene forma, el vacío aún no ha mostrado sus límites.

En el umbral del amor no vemos a una persona: vemos la promesa de una persona. Sobre ella proyectamos todo lo que deseamos, todo lo que hemos soñado, todo lo que anhelamos. Construimos un palacio sobre un cimiento inexplorado.

Esa es la paradoja inicial: nos enamoramos de quien aún no hemos comenzado a conocer, pero imaginamos que lo amamos, sobre todo, porque todavía desconocemos sus grietas.

El enamoramiento, con frecuencia suele ser embaucador: nos regala un espejo que nos devuelve la imagen de nuestro sueño más acariciado. Nos muestra lo que nosotros queremos ver, no lo que es. Y es esa imagen, aún no contrastada, la que nos impulsa a lanzarnos sin reservas, persuadidos de que lo que vemos es la promesa cumplida de aquello que siempre hemos buscado. Sin ese primer vértigo, jamás emprenderíamos la travesía.

La efervescencia del amor

El enamoramiento es una fuerza incontenible que no pide permiso para entrar en nuestras vidas. Inesperadamente, dos seres se buscan con urgencia, como si cada uno quisiera abolir la distancia que los separa. Hay tensión, hambre, una voluntad de encuentro que no admite demora.

El arrebato del impulso obedece a la urgencia de una conquista compartida. El amor joven es apremiante, se justifica a sí mismo, no necesita demostrarse. Dos cuerpos que se encuentran, dos historias que se entrelazan, dos soledades que se atreven a rozarse. Es la primavera del amor: todo brota, todo emerge con ímpetu irrefrenable.

Pero cuando el deseo inicial ha dicho lo que tenía que decir, cuando el cuerpo ya no reclama sino que cede, ocurre la gran transformación. Surge el abrazo que ya no busca posesión, sino reconocimiento. Ya no hay conquista, sino entrega. Ya no hay tensión, sino acomodo. La respiración se modera. El latido deja de competir para acompasarse.

Ese abrazo no es cansancio: es armonía. Una armonía que anticipa lo que el amor puede llegar a ser cuando el oleaje inicial se transforma en corriente que nos sostiene en el lecho de la plenitud alcanzada.

La sequía del verano

Pero la primavera, por hermosa que sea, nunca es eterna. Tras ella siempre llega el estío que se instala, permanece y extiende su quietud. Es el sosiego del mar cuando cesa el viento y el agua se torna una lámina inmóvil. Así también el amor, después de la efervescencia, entra en una calma profunda. Los días se hacen largos, semejantes unos a otros. Lo que fue oleaje ahora es superficie tersa, y en esa tersura, poco a poco, empieza a faltar el aire.

No hay sobresaltos. No hay sorpresa. La repetición se instala en la convivencia, y cuando no se vigila, se convierte en una costumbre que desemboca en las aguas de la monotonía: el mar muerto donde solo tiene vida el hastío, el enemigo silencioso que no avisa, que no golpea, que simplemente se queda hasta que un día el amor, sin saber cómo, ha dejado de respirar.

Es el tiempo más peligroso del amor. No porque falte intensidad, sino porque sobra fricción. Las diferencias dejan de ser encanto y empiezan a ser límite. La libertad añora su amplitud perdida. El afán inicial amenaza con diluirse en el desinterés de la costumbre.

El peligro del verano no es la tormenta: es la calma que adormece. No es el desasosiego de la inquietud, es la tranquilidad de la rutina. Porque un amor que ya no se agita, que ya no se pregunta, que ya no se sorprende, empieza a ser un amor que sobrevive sin vivir.

La crianza del amor: del mosto al gran reserva

El amor se asemeja al proceso de crianza de un buen vino, Lograr que la frescura y efervescencia de un amor joven —frutal, directo, que se entrega sin reservas— adquiera la serena solidez de un gran reserva —propia del otoño de la vida— requiere de los mismos elementos que en la bodega: paciencia, cuidado, comprensión, saber esperar, aceptar la pérdida de la frescura, y decisión de permanecer,

Un gran reserva no se bebe: se paladea. No se traga: se degusta. Al contacto con el aire se le deja que evolucione libremente.

En el otoño de la vida, el verdadero amor no se vive con urgencia. No hay prisa. Una mirada basta para decir lo que antes necesitaba mil palabras. Una caricia es reconocimiento, no conquista. El otro ya no es el depositario de nuestras fantasías, sino el compañero de un camino real, con baches y paisajes, con tormentas y calmas.

Ese amor ya no promete felicidades imposibles. Promete presencia. Ya no ofrece soluciones: ofrece compañía en la búsqueda. Ya no deslumbra: ilumina, el amor maduro ha cambiado la intensidad por la profundidad. Y en esa profundidad encuentra una belleza que el amor joven, con toda su efervescencia, ni siquiera es capaz de sospechar.

Porque el amor, como el vino, tiene dos caminos: ser bebido pronto, con alegría inmediata pero efímera, o esperar y arriesgarse a convertirse en algo muy profundo. Los que eligen esperar, los que cuidan, los que vigilan sin asfixiar, los que aceptan que la frescura se perderá para ganar complejidad, esos —solo esos— conocerán el gran reserva del amor.

El que no se bebe: se vive.

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César Valdeolmillos Alonso Thu, 19 Feb 2026 08:56:00 GMT
Perder Ganando http://www.camineo.info/news/189/ARTICLE/39509/2026-02-09.html

“En política, lo importante no es tener razón, sino contar con los votos.”
 Otto von Bismarck

 

El Partido Popular vuelve a ganar, pero no logra gobernar sin depender de quien pretendía neutralizar. Mientras el PSOE retrocede de forma casi estructural, VOX crece y consolida su papel decisivo. Los datos no dejan espacio a interpretaciones complacientes: cada convocatoria refuerza la dependencia parlamentaria del PP respecto a su socio incómodo. La cuestión ya no es quién gana las elecciones, sino quién está en condiciones reales de gobernar.

 

Las elecciones autonómicas celebradas en Aragón el 8 de febrero de 2026 no fueron una cita ordinaria con las urnas. Fueron consecuencia directa de una decisión política. El presidente autonómico, Jorge Azcón, disolvió anticipadamente las Cortes tras constatar el fracaso de las negociaciones presupuestarias con VOX. No hubo acuerdo para aprobar los Presupuestos de 2026, y sin cuentas públicas y sin mayoría estable, el Gobierno optó por devolver la palabra a los ciudadanos.

No quedaba otra salida habida cuenta de la dependencia política de VOX. El Partido Popular estaba obligado a buscar el reforzamiento de su posición parlamentaria para gobernar sin depender de terceros. La aritmética de la legislatura hacía incómodo el equilibrio. La salida elegida fue intentar ampliarlo en las urnas.

El resultado fue el contrario al esperado.

En las elecciones anteriores, el PP había obtenido 28 escaños en las Cortes de Aragón. En esta convocatoria descendió a 26. Perdió representación. No amplió su base. No alcanzó la mayoría absoluta situada en 34 escaños. La operación diseñada para consolidar poder terminó reduciendo el margen.

Mientras el PP retrocedía, VOX protagonizó el movimiento estructural más significativo de la jornada. Pasó de 7 a 14 escaños. Duplicó su representación. En porcentaje de voto, ascendió aproximadamente del 11 % al entorno del 18 %. No se trata de una oscilación marginal. Es una consolidación.

La lectura electoral que dejan esos números es difícil de maquillar: el discurso del PP no solo no ensancha su base, sino que empieza a desencantar. En 2023 el PP reunió 237.817 votos; en 2026 baja a 224.797. Son 13.020 votos menos. En el mismo movimiento, VOX pasa de 75.349 a 117.347 votos (+41.998). Dicho de forma sencilla: parte del espacio que el PP aspiraba a consolidar no le ha sido fiel y, en vez de reforzarlo, la convocatoria anticipada ha terminado facilitando que el socio incómodo crezca y se vuelva determinante.

La consecuencia es inequívoca: la dependencia parlamentaria del PP respecto a VOX es ahora mucho mayor que antes de la disolución de las Cortes aragonesas. Antes de la convocatoria, el entendimiento era necesario. Ahora es imprescindible. Se convocó para evitar la subordinación aritmética. Se ha salido con una subordinación más intensa.

Este patrón no es exclusivo de Aragón. Que el PSOE retrocede en cada convocatoria es un dato asumido, casi estructural, que ya no altera el análisis. El problema no es ese. El problema es que el PP gana, pero no puede gobernar sin VOX. Y cuando se analiza la evolución electoral de ambos, la tendencia es inequívoca. El PP mejora ligeramente, resiste, e incluso retrocede, pero no consigue emanciparse. VOX, en cambio, crece con mayor intensidad relativa y amplía su peso parlamentario. En Aragón el PP pierde votos y escaños mientras VOX duplica su representación; en Extremadura el PP avanza, pero el crecimiento de VOX es proporcionalmente mayor que su capacidad de absorber el desgaste socialista. La consecuencia es clara: en cada cita electoral aumenta la dependencia del PP respecto a VOX. No se reduce. Se consolida.

Ese fenómeno es clave para entender la situación. El PSOE pierde apoyo, pero el PP no logra capitalizarlo. No estamos ante un desplazamiento ideológico masivo, sino ante una desmovilización. Una parte del votante tradicional socialista se muestra incómoda con la evolución de la política nacional y decide no participar. No cruza de bloque. Se retira.

Hay que decirlo sin rodeos: recoger la abstención ajena no es conquistar electorado. Son dinámicas distintas. El PP ha mejorado históricamente en contextos de fuerte desgaste socialista. Sus mayorías absolutas coincidieron con crisis severas del adversario. No fueron expansiones estructurales profundas, sino respuestas a agotamientos ajenos.

Cuando el desgaste se estabiliza, el techo aparece.

En ese espacio intermedio crece VOX. El fenómeno responde a una lógica conocida: en escenarios de incertidumbre institucional, fragmentación territorial y desconfianza hacia los consensos tradicionales, una parte del electorado busca mensajes simples, directos y sin ambigüedades. La política se convierte en péndulo. Cuando el centro se percibe difuso, los extremos ganan nitidez.

Se puede estar o no de acuerdo con sus planteamientos, pero lo que es claro es que VOX ofrece claridad discursiva. Puede gustar o no, pero proyecta definición. El PP, en cambio, ha operado con frecuencia en clave reactiva. Ha respondido a la agenda del Gobierno central y a los movimientos del adversario. Ha administrado tiempos. Ha evitado rupturas internas. Esa prudencia institucional puede ser comprensible, pero electoralmente deja espacios abiertos.

El precedente más claro está en las elecciones generales de 2023 en España. El Partido Popular fue la fuerza más votada. Ganó en escaños. Sin embargo, no logró articular una mayoría suficiente para gobernar. La victoria numérica no se tradujo en poder ejecutivo. La fragmentación del bloque alternativo lo impidió.

Ese precedente no es anecdótico. Fue una advertencia estructural.

Mientras tanto, Pedro Sánchez abrió una etapa inédita al consolidar acuerdos parlamentarios con fuerzas que cuestionan elementos centrales del modelo territorial vigente. Entre ellas, EH Bildu, coalición de la izquierda abertzale en la que se integran dirigentes procedentes del entorno político de la antigua ETA. La gravedad política del pacto no reside solo en su contenido, sino en el precedente: antes de esos acuerdos, Sánchez había negado públicamente en entrevistas y declaraciones reiteradas que fuera a pactar con Bildu, llegando a afirmar en 2019: «Con Bildu no vamos a pactar. Si quiere se lo repito veinte veces». Sin embargo, sus votos resultaron determinantes para la investidura y para la aprobación de iniciativas clave de la legislatura. Esa estrategia, discutida por una parte relevante de la opinión pública, ha demostrado eficacia aritmética para sostener mayorías. Puede criticarse su contenido, pero no puede negarse su utilidad parlamentaria.

Frente a ese escenario, la alternativa no puede basarse en esperar el desgaste ni en competir por la hegemonía interna del mismo espacio ideológico. Si PP y VOX no articulan un marco estable de entendimiento —sea mediante integración, pacto estructurado o delimitación clara— el resultado será repetido: suma insuficiente o bloqueo.

Aragón lo confirma con datos. El PP baja de 28 a 26 escaños. VOX sube de 7 a 14. El PSOE retrocede sin que se produzca ninguna transferencia hacia el PP. La fragmentación se intensifica. La gobernabilidad depende aún más de acuerdos complejos.

No es una anomalía. Es una tendencia.

El Partido Popular es la única fuerza con implantación territorial amplia, estructura institucional consolidada y capacidad demográfica suficiente para liderar una alternativa nacional estable. Esa posición conlleva responsabilidad histórica. Liderar implica ordenar el espacio propio, no competir permanentemente por su interior.

La ambigüedad prolongada no construye mayorías. Las diluye. Convocar elecciones para fortalecer una posición y salir debilitado es una señal de error estratégico. Persistir en la misma lógica convertiría ese error en patrón.

Si no hay autocrítica profunda, si no se redefine la estrategia y si no se asume que ganar votos no equivale automáticamente a gobernar, el resultado será reiterado.

Seguir ganando elecciones sin que los resultados le permitan gobernar no es una victoria.
Es una forma lenta de derrota.

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César Valdeolmillos Alonso Mon, 09 Feb 2026 09:11:00 GMT
La deuda que Espańa no quiere recordar http://www.camineo.info/news/189/ARTICLE/39510/2026-02-03.html

«La gratitud no es solo la mayor de las virtudes, sino la madre de todas las demás.» Cicerón

Hay alguien en el epílogo de su vida, lejos hoy de su país y de los suyos. No está fuera por azar ni por simple decisión personal. Es quien, desde la más alta responsabilidad del Estado, devolvió a los españoles la soberanía y la libertad política tras décadas sin ellas. Su salud es frágil. Ha manifestado públicamente su deseo de regresar para terminar aquí sus días. No pide honores. Pide simplemente… volver. Y, sin embargo, la respuesta colectiva oscila entre el silencio, la incomodidad y la indiferencia.

 

Juan Carlos I vive fuera de España desde 2020 en un contexto en el que su regreso no es un asunto puramente personal. La decisión de su salida se presentó oficialmente como un gesto orientado a facilitar el ejercicio de la Jefatura del Estado por parte de su hijo. Desde entonces, cualquier movimiento relacionado con su presencia en España exige una delicada coordinación institucional.

Porque en una monarquía parlamentaria, la Casa del Rey y el Gobierno deben caminar de la mano con especial prudencia. Más aún en un clima político donde la institución es objeto de debate y cuestionamiento constante. Esa necesidad de equilibrio explica que determinadas decisiones respecto al rey emérito se hayan llevado más lejos de lo que, en otras circunstancias, probablemente se habrían llevado.

Su situación actual, por tanto, no depende únicamente de su voluntad ni puede entenderse como un simple retiro personal. Se inscribe en un marco institucional complejo, donde la estabilidad de la Corona, la relación con el Gobierno y la sensibilidad política del momento condicionan cada paso.

Pero, más allá de lo evidente, hay una pregunta que en conciencia deberíamos formularnos: ¿cómo hemos llegado a que un hombre que ocupó durante casi cuarenta años la más alta magistratura del Estado termine sus días solo y lejos del país al que dedicó su vida?

Porque antes que rey, antes que símbolo, antes que institución, es una persona. Un hombre cuya biografía quedó ligada a España desde la infancia, cuando su vida comenzó a orientarse hacia un destino que él no eligió. Desde entonces, su existencia quedó inseparablemente unida a este país, no solo en su dimensión pública, sino en la más íntima y personal.

Pero apartemos el ruido y recordemos con serenidad.

La Corona que un día podría ceñir —cuando aún nada estaba decidido en firme— no habría de representar a una ideología, sino a todos los españoles. Esa era la condición de su legitimidad: ser punto de encuentro, no de división.

Desde que era Príncipe de España, trabajó con una idea clara: que este país necesitaba un sistema democrático moderno. No fue un espectador de la Transición. Fue el motor discreto que, desde la sombra, sostuvo el equilibrio necesario para que otros pudieran avanzar con confianza. Supo ofrecer a todos —a quienes procedían del régimen y a quienes llegaban desde la oposición y el exilio— la seguridad de que el camino que se abría no conducía a la ruptura, sino a la convivencia. Esa confianza fue, quizá, el elemento invisible sin el cual la Transición no habría llegado a buen puerto.

Intercedió, a través de terceros, para facilitar la incorporación al proyecto común de fuerzas políticas que permanecían en el exilio, especialmente el Partido Comunista. No se trataba solo de sumar voluntades, sino de hacer posible la convivencia dentro de la diversidad. Sin esa integración, la Transición difícilmente habría podido desarrollarse en los términos de concordia en que finalmente lo hizo.

Bajo ese impulso se fraguó una Transición política pacífica que, medio siglo después, sigue siendo observada en el mundo como un ejemplo de cambio sin ruptura violenta.

Cuando llegó el momento decisivo, al redactarse la Constitución de 1978, renunció voluntariamente a los poderes heredados del franquismo y los devolvió al pueblo español, haciéndolo soberano de los mismos. En aquel proceso constituyente, su posición institucional le habría permitido conservar parte de esa capacidad de decisión dentro del nuevo sistema. Sin embargo, optó por limitarla y someterla por completo a la soberanía nacional expresada en la Constitución. Ese gesto no tiene precedentes en nuestra historia reciente.

Durante décadas fue, además, un extraordinario embajador internacional de España. La imagen exterior de nuestro país quedó asociada a una Transición pacífica hacia la democracia que despertó respeto y admiración en el mundo. Esa circunstancia otorgó a su figura una autoridad moral y un prestigio personal que pocos dirigentes españoles habían conocido en tiempos recientes. Gracias a ello, España pasó de ser una periferia política a convertirse en un interlocutor respetado en la escena internacional.

Y sí, cometió errores. Como los comete cualquier ser humano a lo largo de su vida. La historia de los hombres no se mide por la ausencia de fallos, sino por el conjunto de lo que fueron capaces de construir.

En su caso, sin condena judicial, la respuesta institucional fue inmediata y de enorme impacto: desaparición de la vida pública, salida del país y reprobación moral constante.

En otros episodios recientes, marcados por la pérdida irreparable de vidas humanas y por un dolor social difícil de medir, la respuesta institucional ha discurrido por cauces técnicos, administrativos y judiciales, sin que se haya materializado una asunción visible de responsabilidad política o moral acorde con la magnitud de lo sucedido.

No es una cuestión de nombres ni de quedarse en el formalismo institucional. Es, por encima de todo, una cuestión de humanidad.

Y esto conduce a una reflexión más profunda: qué revela de una sociedad la manera en que mide la responsabilidad moral de quienes la han servido.

En el caso del rey emérito, la cuestión trasciende a su persona y nos obliga a preguntarnos qué dice de una sociedad la forma en que trata a quienes formaron parte decisiva de su propia historia.

España le debe a Juan Carlos I, como estadista, el periodo más largo de su historia reciente de paz, desarrollo, progreso y libertad, incluida la libertad de expresión que hoy permite a muchos criticarle sin temor. Una libertad que se ejerce, además, en la certeza de que la Corona, por su propia condición constitucional, no participa en ese debate.

Y, pese a todo ello, resulta difícil no percibir una desproporción entre lo que se le exige y lo que se le debe.

Ha manifestado su deseo de regresar. La reina Sofía ha expresado su voluntad de estar a su lado. El paso del tiempo y el visible desgaste físico propio de la edad forman ya parte de su realidad cotidiana. Son hechos humanos, no políticos.

Y aquí surge la pregunta que deberíamos hacernos con serenidad:

¿Queremos que, en sus últimos años, un hombre al que tanto debe este país sienta que le hemos dado la espalda?

Porque la indiferencia también es una forma de respuesta. Y lo que hoy hagamos —o dejemos de hacer— no solo hablará de él ante la Historia, sino del respeto que tenemos hacia las instituciones que un día representó y, sobre todo, del respeto que una sociedad es capaz de guardarse a sí misma.

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César Valdeolmillos Alonso Tue, 03 Feb 2026 09:13:00 GMT
Domingo IV Tiempo Ordinario http://www.camineo.info/news/265/ARTICLE/39507/2026-02-01.html CAMINEO.INFO.-

 

Cuánta belleza hay en el mensaje de Jesús. Una belleza poética, y a la vez una belleza profunda. Belleza porque las bienaventuranzas conectan con la verdad. Verdad que nuestros corazones anhelan.

 

Si algún día alguien os pregunta cuál es el texto que resume perfectamente toda la enseñanza de Jesús le podéis decir sin miedo a equivocaros: Las bienaventuranzas.

 

El papa en su libro sobre Jesús de Nazaret dice que las bienaventuranzas son la nueva Torah que Jesús ofrece al mundo. Moisés comunicó al Pueblo de Israel la Torah (los diez mandamientos) y Jesús comunica –sin eliminar la antigua- una nueva Torah: las bienaventuranzas.

 

Por tanto, estamos ante un texto capital para el cristianismo, y por tanto, para nuestra vida. Algunas reflexiones:

 

1. Qué bonito que en lo que puede ser el texto más emblemático de Jesús, él nos esté haciendo una llamada a ser felices. Jesús quiere nuestra felicidad. Él nos quiere felices, y nos indica el camino para serlo. Dios no es enemigo...

Hoy, Jesús a cada uno de nosotros nos dice: “Serás feliz si eres pobre en el espíritu, si eres humilde, si tienes hambre y sed de justo, = de ajustarte lo que Dios quiere de ti, serás feliz si eres compasivo, si pones paz, si eres perseguido por causa mía”.

 

2. ¿Son difíciles de vivir? Ni fáciles, ni difíciles, son una gracia de Dios. Vivirlas es una gracia que hemos de pedir. Toda la vida cristiana es una gracia de Dios. Son palabras que las hemos de rezar… hemos de pedir el don de vivirlas. Toda nuestra vida se ha  de ir conformando a las bienaventuranzas, camino de felicidad.

 

3. Por esto es muy bueno hacer examen de consciencia, examen de nuestros pecados, a partir de las bienaventuranzas. Muchas veces hacemos servir los diez mandamientos, pero ¿por qué no las bienaventuranzas?

 

Recuerdo que en una charla cuaresmal hice la pregunta: ¿alguien, alguna vez, se ha preparado una confesión con las bienaventuranzas? ¡¡Nadie!! ¿Cómo puede ser? Si es el texto más emblemático de Jesús. Si es la nueva Torah.

 

¿Cómo voy de pobreza de espíritu, de humildad, de deseo de ajustarme al plan de Dios...? Miras dentro. Pides luz a Jesús. Desde tu interior dialogas con Jesús.

Las bienaventuranzas nos marcan el camino de la felicidad. Las hemos de tener muy presentes...

 

Fijaros que Jesús no dice: “Felices los que tienen salud”. Cosa que nosotros tantas veces decimos: “Lo importante es tener salud”. ¡Nooooo! Hay en nosotros muchas creencias equivocadas.

 

Dice el Papa Benedicto comentando las bienaventuranzas: “Con Jesús entra la alegría en la tribulación”. ¿Puedes no tener salud y ser feliz? Sí, con Jesús puedes...

 

Mientras nosotros ponemos la felicidad en cosas exteriores y corporales (salud, éxito, riquezas, no tener problemas). Jesús pone la felicidad en el interior (humildad, pobreza de espíritu, corazón limpio, compasivo, ...). Esto nos pide la conversión, el cambio de mentalidad. 

 

Vale la pena destacar las lecturas que hoy acompañan e iluminan las bienaventuranzas. Algunas expresiones de la primera lectura:

“Buscad al Señor, los humildes”, 

“Buscad la justicia, buscad la moderación”,

“Dejaré en medio de ti un pueblo pobre y humilde”.

San Pablo nos presenta una contraposición muy clarificadora entre: “Los sabios, los poderosos, los aristócratas” y los que “a los ojos de los hombres”, “a los ojos del mundo”, “los que el mundo tiene por ignorantes, .... o son gente de clase baja, gente que nadie  hace caso, los que no valemos para nada”.

 

Qué sintonía en la Palabra de Dios. Cómo hoy las tres lecturas y el salmo nos están diciendo: “Tenéis que ser pequeños y humildes”.

 

La Biblia se escribe a lo largo de mil quinientos años, por más de treinta autores diferentes, y qué sintonía que hay. Hay libros de ciento cincuenta páginas escritos por diversos autores, y no ves esta sintonía.  

 

“Buscad la humildad”

“Si alguno se gloría, se tendrá que gloriar del Señor”

“Felices los humildes”.

 

Hoy, en esta eucaristía Jesús nos quiere dar más humildad. ¡Hagamos ahora silencio y pidámosla!


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Ciclo A Sun, 01 Feb 2026 09:50:00 GMT
El respeto a las víctimas http://www.camineo.info/news/189/ARTICLE/39511/2026-01-23.html

 “La injusticia en cualquier parte es una amenaza a la justicia en todas partes.”
 Martin Luther King Jr.

El respeto a las víctimas no se mide por homenajes ni declaraciones solemnes, sino por la verdad, la prevención y la asunción de responsabilidades. Este editorial analiza el siniestro ferroviario de Adamuz desde una perspectiva moral, política y democrática, y plantea una pregunta incómoda pero necesaria: ¿qué significa realmente respetar a las víctimas cuando lo que ha fallado es la misión misma de proteger a los ciudadanos?

Desde el primer momento en que se tuvo noticia del desgraciado siniestro ocurrido en Adamuz, comenzaron a escucharse voces evasivas —sobre todo de aquellos que pudieran estar más o menos implicados— apelando al respeto a las víctimas.

Cuarenta y cinco vidas truncadas: padres que no volverán a ver crecer a sus hijos, hijos condenados a aprender demasiado pronto el significado de la ausencia, hogares partidos en un antes y un después imposible de suturar. En Adamuz no hubo solo un siniestro ferroviario: hubo proyectos vitales segados, familias rotas, futuros que nunca llegarán a ser, biografías interrumpidas y un dolor íntimo que ninguna cifra, indemnización ni homenaje podrá jamás recomponer.

El verdadero respeto a las víctimas está ligado a la responsabilidad previa, no a la puntual exhibición de diligencia. Immanuel Kant lo formuló con claridad al sostener que tratar a las personas como fines implica no exponerlas a riesgos evitables. Y ese principio no se satisface por el simple hecho de actuar, invertir o declarar que se ha actuado.

Se ha afirmado que se han invertido 700 millones de euros en la línea en la que tuvo lugar la tragedia; que se han realizado obras de mantenimiento; y que dichas obras han sido verificadas. Nada de ello se discute. Lo que sí debe examinarse —porque ahí reside el núcleo de la responsabilidad— es si esas actuaciones fueron técnicamente suficientes y adecuadas a la realidad del tráfico actual. Porque la pregunta incómoda no es si se actuó, sino cómo y con qué criterios se actuó.

¿Se tuvo en cuenta el notable aumento del tráfico ferroviario sobre ese tramo?

¿Se evaluó que no solo circulan hoy muchos más trenes que cuando la infraestructura se inauguró hace más de treinta años, sino que, además, muchos de ellos son de mayor peso, incrementando de forma significativa la fatiga de los materiales y las exigencias estructurales?

Nada se ha dicho a este respecto por parte de quienes ostentan las competencias. Mientras estos extremos no sean aclarados, harían bien los responsables en mostrarse cautos ante afirmaciones indirectamente exculpatorias. Lo único incuestionable es que el siniestro se ha producido: los 45 muertos y las decenas de heridos están ahí; los hierros retorcidos, testigos mudos de la violencia del impacto, también están ahí; y están ahí, sobre todo, los deudos de las víctimas, condenados a convivir con una ausencia que ninguna explicación tardía ni ningún gesto protocolario podrá reparar.

En sistemas técnicos complejos, las casualidades rara vez existen. Siempre hay una causalidad. Cuando una infraestructura falla tras haber sido oficialmente renovada y revisada, la cuestión deja de ser meramente administrativa: pasa a ser técnica, económica y política. Y cuando la prevención se reduce a un mero cumplimiento formal y el resultado lo desmiente trágicamente, el pretendido respeto posterior —por solemne que quiera mostrarse— no es más que humo. No por falta de gestos o palabras, sino por la ausencia de los únicos hechos que importan: aquellos que esclarecen lo ocurrido, reparan en la medida de lo posible el daño causado y evitan que vuelva a repetirse.

Frente a actos solemnes, declaraciones grandilocuentes y homenajes protocolarios que no reparan nada ni mitigan en absoluto el dolor de los afectados y de los deudos de las víctimas, el respeto auténtico solo puede demostrarse de una manera: permitiendo y propiciando que se conozca cuanto antes la verdad completa de lo sucedido. Todo lo demás pertenece al ámbito de la liturgia, no al de la responsabilidad.

Y esa verdad solo puede alcanzarse mediante una investigación verdaderamente independiente, capaz de exponer ante la sociedad la realidad de los hechos y de exigir que quienes resulten responsables asuman sus responsabilidades, ya sean civiles, políticas o penales, si las hubiere. Sin verdad, sin depuración de responsabilidades y sin consecuencias, no hay respeto: hay puesta en escena.

Cuando los gestos simbólicos se instrumentalizan como supuestas muestras de respeto y se acompañan de silencios estratégicos o dilaciones tácticas, el mensaje implícito es devastador: la liturgia importa más que la verdad. Sociológicamente, eso erosiona la confianza pública; políticamente, degrada la rendición de cuentas; filosóficamente, vacía de contenido la noción misma de dignidad humana. La víctima deja de ser sujeto de derechos para convertirse en objeto de gestión del daño reputacional.

El papel del Estado y de los responsables técnicos y políticos exige aquí una crítica severa. La tentación de desresponsabilizarse —señalar a niveles intermedios, esconderse tras informes internos, convertir la investigación en trámite— es tan vieja como el poder. Pero cada omisión y cada retraso agravan el daño moral.

Precisamente por eso es imprescindible separar con nitidez dos planos que nunca deben confundirse. La acción de la justicia debe desarrollarse con serena solidez, con la independencia y las garantías que exige el Estado de Derecho, sin interferencias ni presiones de ningún tipo. Esa exigencia es irrenunciable.

Sin embargo, el respeto a los tiempos judiciales no puede convertirse en coartada política. La responsabilidad política no está supeditada a resoluciones judiciales ni a sentencias firmes. Opera en otro plano y con otra lógica: la de la rendición inmediata de cuentas por la gestión de lo público. Y en ese terreno, el paso del tiempo no exime; agrava.

En cualquier país con una cultura democrática mínimamente exigente, una tragedia de esta magnitud, ocurrida en un ámbito de responsabilidad directa, habría provocado —cuando menos— la dimisión voluntaria del responsable político del ramo. No como reconocimiento de culpa penal, sino como gesto elemental de respeto institucional hacia las víctimas, sus deudos y la sociedad en su conjunto. Porque la misión de un Gobierno no se limita a administrar recursos o gestionar procedimientos: incluye, de manera esencial, la protección de los ciudadanos, y cuando esa función básica fracasa, la responsabilidad política no puede diluirse en explicaciones ni acomodarse al ritmo de los tribunales.

Permitir que el tiempo de la justicia beneficie políticamente a quienes están bajo escrutinio no protege el Estado de Derecho: lo erosiona. Porque mientras los jueces investigan, la política no puede esconderse. Y cuando lo hace, no está defendiendo la legalidad, sino amparándose en ella para no asumir responsabilidades.

En casos tan excepcionales como este, los medios de comunicación, cuya función es consustancial a la propia existencia de una democracia, no pueden abdicar de su responsabilidad sin vaciarla de contenido. En una sociedad libre no son un actor accesorio ni un mero canal de transmisión: son garantes del control del poder, de la transparencia y del derecho de los ciudadanos a conocer la verdad. Si renuncian a esa función —por comodidad, por cálculo o por dependencia— no solo empobrecen el debate público, sino que debilitan los pilares mismos del sistema democrático.

Sustituir la verdad por el relato tiene consecuencias profundas: normalizar la mentira útil; cambiar la justicia por la liturgia asienta la impunidad; reemplazar la memoria por el olvido administrado enseña a la sociedad que el dolor es negociable. A la larga, la instauración de esas prácticas, propias de regímenes autocráticos, es letal. No solo para las víctimas, sino para la idea misma de Estado democrático.

Respetar a quienes murieron en Adamuz —y a quienes sobrevivieron— no admite atajos ni eufemismos. Exige hechos, no palabras. Exige que el poder responda por aquello que gestiona en nuestro nombre. Todo lo demás es ruido. Y el ruido, cuando tapa la verdad, también mata.

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César Valdeolmillos Alonso Fri, 23 Jan 2026 09:15:00 GMT
2ş domingo del T.O. http://www.camineo.info/news/265/ARTICLE/39506/2026-01-18.html CAMINEO.INFO

Queridos hermanos y hermanas,

 

Empezamos un nuevo tiempo litúrgico. El Tiempo Ordinario, en el cual vamos contemplando la vida de Jesús, su predicación, sus milagros, sus enseñanzas,  sus opciones, sus maneras de hacer.

 

La finalidad de este tiempo litúrgico es conocer más a Jesús, enamorarnos más de su persona, de sus criterios, de sus maneras de hacer, de sus actitudes. La finalidad es ser como Jesús...

 

Esto nos pide a nosotros estar dispuestos a desinstalarnos, a hacer caminos nuevos, a hacer cambios en nuestras vidas. Esto requiere por parte nuestra: mucha humildad, mucha atención a lo que nos dice Jesús, mucho deseo de cambiar cosas. La suya es una Palabra que da vida, por tanto debemos hacerla vida. ¡¡Y si nos cuesta alguna cosa, le pedimos la gracia!! ¡¡Y ya está!!

 

La finalidad del Tiempo Ordinario es vivir un encuentro transformante con Jesús.

 

Hecha esta pequeña introducción litúrgica, vamos al evangelio. Cuatro ideas breves:

1. Debemos ser como el dedo de Juan Bautista. Juan Bautista ve a Jesús, le señala, y dice: “Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. ¡¡Nosotros debemos ser este dedo!! Nos rodea mucha gente desorientada, sin esperanza, desnortada, seamos el dedo de Juan Bautista, dirijámoslos a Jesús que nos libera del pecado y nos comunica el Espíritu Santo.

 

2. “ ... que quita el pecado del mundo”. ¿Cómo … que quita el pecado? Yo no veo que lo quite... Si Cristo ha quitado el pecado del mundo, ¿por qué el pecado sigue tan vivo en nosotros, incluso en quienes venimos a misa, rezamos, luchamos, nos formamos y queremos el bien? Menuda preguntita, que surge al escuchar a San Juan Bautista…

 

Cristo ha roto el dominio del pecado, el pecado ya no reina como un destino inevitable, pero nosotros seguimos teniendo que aprender a vivir como hijos de Dios. Nosotros hemos de vigilar como utilizamos nuestra libertad.

 

La redención no nos convierte en personas impecables, sino en personas reconciliadas en camino. El pecado ha sido vencido en su raíz, pero no ha sido eliminado aún en todas sus consecuencias. El pecado ya no tiene la última palabra, pero todavía puede hablarnos fuerte.

 

Por eso, muchas tendencias pecaminosas no desaparecen aunque haya fe. No porque Cristo haya fracasado, sino porque estamos en camino, hemos de crecer, hemos de madurar, hemos de utilizar bien nuestra libertad. Dios no nos salva sin nosotros. La gracia no sustituye el combate, lo hace posible.  Luchamos desde una victoria recibida, aunque no plenamente desplegada.

 

3. Fijaros qué dos acciones atribuye San Juan Bautista a Jesús: “quita el pecado del mundo”, “es el que ha de bautizar con Espíritu Santo”.

 

Jesús nos libera del pecado y nos comunica el Espíritu Santo. Síntesis perfecta del cristianismo.

 

Jesús liberador del pecado, muy brevemente: Qué debe ser el pecado para que para suprimirlo el Hijo de Dios se haya encarnado y tenga que morir en una cruz.

 

Qué potencia destructiva ha de tener el pecado que para destruirlo sea necesario una medida tan impensable para nosotros que Dios se hiciera hombre y muriera en una cruz.

No agüemos el pecado. Es grave. Provoca mucho mal. Es muy abundante. Pedir repulsión al pecado...

 

Dice también Juan Bautista: “Es el que ha de bautizar con Espíritu Santo”. Participamos de la vida de Dios. ¡¡Dios habita en nosotros!! ¡¡Es muy fuerte!! ¡¡Si nos lo creyéramos!! ¡¡cómo cambiaría nuestra vida!!

 

4. Me gustaría comentar esta expresión: “Cordero de Dios”, que decimos en el gloria y también en la fracción del pan (momento importantísimo de la eucaristía).

Esta expresión tiene su origen en el éxodo, cuando Dios liberó a su pueblo del yugo de los egipcios. Dios  ordenó a los hebreos inmolar por familia un cordero, comerlo a medianoche, y marcar con su sangre el dintel de la puerta. Gracias a este signo en la puerta, el ángel exterminador los perdonaría cuando viniera para herir de muerte a los primogénitos de Egipto. Por tanto, gracias a la sangre del cordero fueron rescatados de la esclavitud de Egipto.

 

Es a partir de aquí, y de otros textos, que la tradición cristiana ha visto en Cristo el verdadero Cordero de Dios. Jesús es el cordero sin tara, que rescata a los hombres con el precio de su sangre, así él nos libera de la esclavitud del pecado porque caminamos por sendas de justicia y verdad.

Antes en la misa se le decía “fractio panis” (fracción del pan) porque entendían que era un momento muy importante de la celebración.  Cuando el sacerdote rompe el pan, cuando lo parte, diciendo “Cordero de Dios ... “ con este gesto y estas palabras está haciendo visible la donación de Cristo, que Jesús se rompe, se parte, se da muriendo por nosotros. Es un gesto que hace visible su donación total por nosotros. Gesto que es necesario que sea acogido por nosotros con una profunda acción de gracias.

 

En este inicio del Tiempo Ordinario, pidamos a Jesús que nos libere del pecado y nos comunique el Espíritu Santo.


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Ciclo A Sun, 18 Jan 2026 11:04:00 GMT
Domingo II dentro de la Navidad http://www.camineo.info/news/265/ARTICLE/39505/2026-01-04.html CAMINEO.INFO.-  El día de Navidad leíamos el relato del nacimiento de Jesús (no encontraron lugar, los ángeles, los pastores, el nacimiento). Hoy leemos la interpretación de aquellos hechos. ¡¡Hoy leemos lo que estaba pasando realmente!! “Y la Palabra se hizo carne”. Es muy bonito ver como la liturgia quiere que vayamos profundizando este gran misterio que estamos celebrando.

 

Parece que la liturgia quiere que nos paremos y nos dice: ¡os habéis dado cuenta de lo que habéis celebrado! Tenemos que tener hambre, sed, de entender mejor lo que estamos viviendo estos días...

 

Dios es como la luz del sol, una luz potentísima, tan fuerte que nos ciega. No podemos ver el sol directamente. Con la encarnación, al hacerse Dios hombre, uno de nosotros, Dios brilla con una tonalidad agradable a nuestros ojos, con un resplandor que ilumina nuestros rostros.

En Cristo, Dios habla al hombre con un lenguaje humano. Con la encarnación desaparece la invisibilidad de Dios y podemos pasar, ver y tocar el misterio de Dios.

 

El prólogo no comienza en Belén, sino “En el principio”. Esta expresión es una invitación a levantar nuestra mirada, a no quedarnos sólo en las cosas visibles, y entrar en el misterio de Dios. Se nos convida a entrar en el misterio de Dios. Éste “En el principio”, no es un momento del tiempo, sino es Dios mismo. El Verbo no comienza a existir: es eterno, “está con Dios” y “es Dios”.

 

El prólogo de San Juan contiene el núcleo, el corazón, de la fe cristiana: “Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros”. Dios no envía una idea, ni una ley, ni un mensajero cualquiera: viene él mismo. Se hace carne, con todo lo que significa: fragilidad, cansancio, sufrimiento, … ¡¡contemplamos un acto de amor tan increíble, tan impensable!! Dios se hace vulnerable. Dios entra en nuestra noche para hacer luz. Dios entra en  nuestra historia para que nadie pueda pensar que está solo. Dios entra en nuestros corazones para hacer nuevas todas las cosas.

 

Y si nos fijamos bien, veremos que el prólogo es una invitación a una relación, a un encuentro.

 

“Por medio de la Palabra se hizo todo”, también tu existes por el Verbo  de Dios, por Jesucristo. Convida a una relación... San Juan Pablo II: “Por Él y ante Él, el hombre es único e irrepetible; alguien eternamente ideado, eternamente elegido, eternamente amado; alguien llamado por su propio nombre”. Invitados a un encuentro…rezar más, ¡qué gran propósito!

 

“En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres”. Él es tu luz... convida a una relación … para que llegue a ser verdaderamente luz para ti. Rezar más, ¡qué gran propósito!

 

“Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre”. Convida a una relación … para llegar a ser, para ser verdaderamente hijos… la fe genera filiación. San León el Magno decía: “Reconoce, cristiano, tu dignidad”. Dios nos engendra como hijos suyos. Nos introduce en su propia intimidad. Y lo hacemos participando realmente de la vida del Hijo.

 

Ser hijos de Dios, no es un título honorífico, ni una recompensa por ser buenos. ¡Es una nueva identidad que recibimos! Ser hijos no es una idea piadosa, ha de ser una experiencia que de sentido a todo. Ha de ser una convicción que nos lleve a la paz.

 

Ser hijos de Dios, la filiación divina, es lo más real. Más real que tus pecados, más real que tus estados de ánimo. Ésta es nuestra realidad, y tenemos que vivir conforme a ella.

Uno de los dramas más grandes es vivir como huérfanos cuando tenemos un Padre. El cristiano no es un hombre que hace cosas religiosas, sino un hijo que vive de su Padre.

 

“Les da poder para ser hijos de Dios”. Es Dios quien nos hace hijos, por tanto, es Dios quien nos capacita para vivir desde esta relación. Es un regalo que nos ha hecho  nuestro Padre, es un don, una gracia inmerecida.

 

Me decía un sacerdote que el gran enemigo de la vida cristiana no es el pecado, sino la autosuficiencia. Porque estamos diseñados para que nuestro Padre nos vaya bendiciendo, construyendo, y el autosuficiente quiere hacerlo él mismo. No ha entendido  qué quiere decir ser hijo de Dios. Si quieres ser autosuficiente no puedes vivir como hijo de Dios.

 

Jesús no ha venido a traernos cosas de Dios, viene a traernos al Padre.

 

Después de estos días intensos espiritualmente, días donde el Señor nos quería comunicar intensamente  sus gracias, quiero acabar como San Pablo acaba hoy  su carta a los  cristianos de Éfeso.

 

“Yo rezo por vosotros para que nuestro Padre del cielo os conceda

       .   el don espiritual de una comprensión profunda,

       .   el don de su revelación, para que conozcáis de verdad quien es Cristo,

       .   le pido también que ilumine la mirada interior de vuestro corazón, para que conozcáis a qué esperanza os ha llamado, qué riquezas de gloria os tiene reservadas”.

 

Que el Señor a lo largo de este año que comienza os conceda todos estos dones.

 

 

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Ciclo A Sun, 04 Jan 2026 11:24:00 GMT
Cuando escuchar deja de ser suficiente http://www.camineo.info/news/189/ARTICLE/39512/2026-01-03.html «Donde terminan las palabras, comienza la música»

 Richard Wagner

 

La música suele acompañarnos sin exigirnos nada. Está ahí, suena, pasa. Pero hay ocasiones —pocas, memorables— en las que deja de ser un simple sonido y nos obliga a detenernos. Es el momento, en el que escuchar ya no basta y se produce el milagro.

 

Cotidianamente vivimos rodeados de música y, sin embargo, rara vez somos conscientes de lo que representa. La usamos como fondo, como acompañamiento, como un adorno habitual. La dejamos sonar mientras hacemos otras cosas, como si fuera un ruido amable destinado a rellenar silencios incómodos. Y, sin embargo, la música es todo lo contrario: no está hecha para llenar el vacío, sino para ennoblecerlo.

La música forma parte esencial de nuestra vida, aunque con frecuencia no lo sepamos, porque la reducimos a un simple divertimento. Pero es mucho más que eso. Es el lenguaje universal que compartimos todos los seres humanos, el que expresa nuestra parte más noble: las emociones y los sentimientos. En la misteriosa esencia de ese lenguaje incorpóreo no existen las diferencias, porque todos reaccionamos de manera semejante ante el gozo y el dolor.

La música es una forma de expresión tan vasta que puede llenar una vida entera, aunque una sola vida no baste para colmarla de música.

Las palabras nos sirven para comunicar ideas, deseos y proyectos. Nos permiten pensar juntos, pero también nos separan. La lengua, que debería ser puente, se convierte con demasiada facilidad en frontera. Nos une y nos divide a partes iguales. La música, en cambio, no conoce ese riesgo. No pregunta quién eres, de dónde vienes ni qué piensas. Simplemente llega y se instala en nosotros porque todos coincidimos. En la emoción no hay pasaportes.

Por eso, cuando las palabras se agotan, comienza la música.

Hay quien la oye y le basta: le acompaña, le distrae, le alivia la soledad. Hay quien la escucha y la disfruta, reconoce su belleza y aprecia su armonía. Y hay quien la siente, quien la vive como una experiencia íntima que lo inunda todo y lo transforma. Porque la música no está hecha solo para oírse, ni siquiera para escucharse: está hecha para sentirse. Para captar toda su grandeza hay que detenerse, cerrar los ojos, liberar el espíritu y dejar que cada nota penetre en nosotros por cada poro de nuestra piel.

Solo así se puede gozar la verdadera magnitud de su mensaje. La música es como un perfume: no se impone, se insinúa. Revela la armonía secreta que el compositor dejó encerrada entre las cinco líneas del pentagrama y opera el milagro de hacer sonoro nuestro yo más íntimo, poblándolo de sensaciones inmateriales imposibles de traducir en palabras.

Porque la música no vive en la partitura. La partitura es solo un soporte, un mapa, una promesa. La música nace cuando alguien —un ser humano concreto, con su sensibilidad, su experiencia y su riesgo— decide recrearla. No basta con ejecutar lo escrito. Es necesario entrar en el espíritu del compositor, impregnarse de él, habitarlo, dejar que atraviese el propio cuerpo antes de entregarlo a los demás.

En ese acto de recreación reside el verdadero sentido de la interpretación. Y desde ahí se comprende también el papel del director de orquesta. No es un ejecutor ni un dictador del tempo. Tampoco un vigilante de la corrección. Es, o debería ser, un mediador emocional: alguien capaz de escuchar lo que el compositor dejó entre líneas, transmitirlo a la orquesta y abrir un camino para que esa emoción alcance al oyente.

El Concierto de Año Nuevo de Viena es, en ese sentido, mucho más que un evento musical. Es un rito cultural. Una tradición compartida que inaugura el año no con discursos ni consignas, sino con música. Y no con cualquier música, sino con aquella que expresa una forma de estar en el mundo: la de un pueblo que canta, baila y se reconoce en su propia alegría.

Desde que la radio y la televisión comenzaron a llevarlo a los hogares españoles, el concierto forma parte de la memoria colectiva de varias generaciones. Radio Nacional de España empezó a retransmitirlo en la década de los cincuenta y, desde 1971, Televisión Española lo incorporó de manera definitiva a la liturgia del inicio del año, convirtiéndolo muy pronto en un acontecimiento cultural de primer orden. No es solo lo que suena; es lo que significa. Una hora en la que el tiempo parece suspenderse y la música ocupa el lugar que otras veces ocupan las palabras.

Este año, la responsabilidad de ponerse al frente del concierto recayó en el director canadiense Yannick Nézet-Séguin. Un reto mayúsculo, porque la Filarmónica de Viena no es una orquesta necesitada de lecciones técnicas ni de autoridad impuesta. Es una formación con memoria, con carácter, con una tradición viva que solo responde al reconocimiento mutuo y no tolera la impostura.

Nézet-Séguin lo comprendió desde el primer gesto. No empuñó la batuta como un símbolo de poder, sino como una prolongación de sí mismo. No impuso: propuso. Todo en él era música antes de que la música sonara. Cada mirada, cada respiración, cada movimiento del cuerpo estaba al servicio de una sensibilidad compartida. No hacía falta autoridad cuando había convicción y el director supo cuando había de dejar la batuta para no molestar a la orquesta..

Así logró transmitir la mayor riqueza de la música, que no reside únicamente en su realidad sonora, sino en su capacidad para despertar las sensaciones más profundas. Incluso los silencios —esos instantes que muchos temen— quedaron cargados de sentido y se integraron como parte viva del discurso musical.

Yannick Nézet-Séguin consiguió que los espectadores, presentes y en la distancia, vivieran la música de los Strauss no solo como belleza sonora, sino como expresión de una forma de vivir: la de un pueblo con alma que canta, baila y se reconoce a través de su música.

Ahí reside la verdadera grandeza de este arte: no en dónde suena mejor ni en su ajuste perfecto, sino en lo que provoca dentro de cada uno de nosotros. La música alcanza su plenitud cuando deja de pertenecer solo al escenario y empieza a resonar en el interior del oyente, cuando algo se mueve sin saber muy bien por qué.

Eso no se enseña. No se explica. Solo se transmite.

Y cuando ocurre, la música sigue sonando, pero el oyente deja de permanecer al margen: deja de escuchar desde fuera y empieza, por fin, a vivirla desde dentro.

Ahí es donde sucede el milagro de la música.

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César Valdeolmillos Alonso Sat, 03 Jan 2026 09:17:00 GMT
Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo http://www.camineo.info/news/265/ARTICLE/39504/2025-11-23.html CAMINEO.INFO.-

Hoy con la Solemnidad de Cristo Rey culmina el año litúrgico. Parece como si la Iglesia, la liturgia, nos estuviera preguntando respecto a Jesús: “y después de verle nacer, de escuchar su predicación, de ver sus milagros, después de contemplar lo que hacía, lo que decía, después de vivir su pasión y resurrección, después de recibir su espíritu en Pentecostés, después de todo esto ... ¿lo aceptáis como rey? ..., ¿es realmente Jesucristo rey en vuestros corazones?... ¿Cristo reina en nuestras vidas?

 

Es la pregunta que parece que nos lance esta celebración litúrgica. Después de todo un año litúrgico… ¿Cristo reina en ti? Háblalo con él… y pídeselo…”quiero que reines, quizá lo haces un poco, ¡¡quiero que reines más!! Que estés más presente en mi vida, te abro mi corazón”, y todo cambia.

 

Vamos a la escena que hoy nos relata el evangelio ... hay mucha crueldad en la crucifixión, en los comentarios que le hacen. Hasta tres veces le dicen “sálvate a ti mismo”. Pero lo más sorprendente no fue este odio desmesurado. Lo más increíble, lo más incomprensible, fue la reacción de Jesús y su mirada. La reacción, perdonar; la mirada, una mirada de amor. Aquí tenemos una grandísima lección. Jesús perdona a sus verdugos. Jesús abre la puerta del paraíso al ladrón que le pide. Jesús en la cruz continua mirando con amor.

 

Pasemos a nuestra vida ...: vida familiar, laboral.

Ante la ofensa, la crítica, ante lo que nos hiere, ¿cómo reaccionamos?

A la defensiva, Jesús no,

Nos cerramos en nuestro dolor, sólo vemos nuestro dolor, Jesús no.

Empezamos a dar vueltas y vueltas a lo que ha pasado, haciendo crecer nuestro dolor, nuestra indignación, y el deseo de venganza, Jesús no.

Reaccionamos con el rencor, cuando no, el odio; Jesús no.

El pensamiento retorna recurrentemente a la ofensa, a la herida, y crece la indignación. Jesús no.

 

Jesús perdona ... ¡Jesús no condena! ...

 

¿Sabéis cuál es el problema? Dos problemas:

1. Hemos contemplado poco a Jesús crucificado. Hemos rezado poco delante suyo. Hemos hablado poco con él colgado en la cruz ...Allá encontramos el icono de lo que es amar verdaderamente. Jesús reina sirviendo con humildad a los demás. Dando la vida por los demás. Su manera de amar humilde y servicial, ha de ser una luz.

2. El otro problema es que no sabemos donde poner el foco. ¡No enfocamos bien!: miramos aquello que no hemos de mirar, y no miramos lo que hemos de mirar. Miramos nuestro dolor, la herida, la ofensa y no le miramos a él, a Jesús.

 

¿Dónde estás enfocando? ¿Miras tu dolor o miras a Jesús? Si miras tu dolor, crece. Si miras a Jesús todo coge otro cariz. Es una decisión tuya, mía. No podemos controlar las ofensas, críticas e injusticias que nos harán, sí que podemos controlar nuestra reacción ante esto. Dicen que para ser feliz has de tener mala memoria. En cambio, hay quien va apuntándose todas las pequeñas ofensas que recibe y las va sumando ...

 

Este verano le comentaba a Toni, que nos acoge en Canet para hacer los campamentos en el verano, un tema delicado. Y él me decía que hay una reacción primera, que no podemos controlar demasiado (justo después de la ofensa), pero, hay una reacción segunda (es la reacción cuando ya ha pasado un tiempo). Y ésta ha de ser similar a la de Jesús.

 

Os haré una confidencia: a mi me va muy bien, poner estas ofensas, críticas, injusticias en el altar de la eucaristía. En el ofertorio, también pongo, lo que me ha hecho daño, para que sea transformado por el Espíritu del Señor, que transformará el pan y el vino. Cuando rezo el padrenuestro, pienso en cada una de las siete peticiones dirigidas al problema, “...venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad… perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Y en la fracción del pan, donde Jesús se rompe por nosotros, se da a nosotros, le pido que mi reacción sea a imagen y semejanza de la suya: que sea una reacción que busca el bien de la persona que me ha ofendido.

 

¡¡Y en pocos días todo cambia!! Dejas el dolor atrás y  pasas a desear el bien de la persona que te ha herido...

 

La salvación es haber contemplado a Jesús, el Mesías crucificado y poder decir: He visto el amor crucificado.

El amor amando en medio de la ausencia total de amor.

El amor amando a aquel que mata el amor.

He visto el amor desarmado, el amor desnudo, el amor que saca fuera el miedo, el rencor, el dolor.

En definitiva, he visto el amor, rey del universo. El amor, Rey del Universo, qué bonito. ¡La salvación es haberlo contemplado! ¡Por esto, la cruz es la puerta de la vida!

 

Oración de laudes del tercer lunes del Tiempo Ordinario: “Señor Dios, rey de cielos y tierra, dirige y santifica en este día nuestros cuerpos y nuestro corazones, nuestros sentidos, palabras y acciones, según tu ley y tus mandamientos; para que, con tu auxilio, alcancemos la salvación ahora y por siempre. Por nuestro Señor Jesucristo.”


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Ciclo A Sun, 23 Nov 2025 18:02:00 GMT
Domingo XXXIII Tiempo Ordinario http://www.camineo.info/news/265/ARTICLE/39503/2025-11-16.html CAMINEO.INFO.- Estamos ya a finales del año litúrgico, y como pasa siempre en estas fechas leemos un evangelio que nos lleva a contemplar el fin de los tiempos. Tres ideas de este evangelio:

 

1. Jesús habla de la destrucción del templo: “Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida”. En el Antiguo Testamento, los profetas anunciaban la destrucción del templo como una consecuencia de la ruptura por parte de los hombres de la alianza entre Dios y el Pueblo de Israel.

 

Jesús, en continuidad con esta tradición, anuncia la destrucción del templo. ¿Por qué será destruido el templo? Porque Israel no ha aceptado a Jesús como enviado de Dios,  para establecer una nueva alianza entre Dios y los hombres. No aceptan la nueva alianza = destrucción del templo.

 

En el Antiguo Testamento, Dios había hecho diversas alianzas con el Pueblo de Israel (Abraham, Noé, con Moisés), y la alianza definitiva la hace con Jesús. Las alianzas nos hablan de un Dios cercano, que se acerca, que se aproxima, que ama, que desea relación con la humanidad, desea relación con cada uno de nosotros.

 

Dos personas que se aman ¿qué quieren? Estar juntas. Pues, Dios que nos ama desea la unión con cada uno de nosotros. Para Dios no somos uno más perdido en la masa inmensa de la Humanidad. El amor de Dios es personal. Se dirige a personas. Dios te ama a ti, y a ti. Una madre, un padre, por el hecho de tener cuatro hijos no ama los hijos en general, ama cada uno de los hijos. Igual Dios. Y ama igual tenga uno o tenga 4. Igual Dios.

 

¡¡Somos amados por Dios!! Y hacer este descubrimiento es la experiencia más bonita que se pueda hacer.

 

¿Cómo podemos hacer este descubrimiento? Plegaria. Evangelio. Sacramentos.

 

2. Continua más adelante diciendo Jesús: “Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”, o bien: “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos”.

 

¡¡Cuánto bien nos hacen estas advertencias!! ¡¡Cuánto lo acierta Jesús con estas advertencias!! Es una gran tentación, también muy actual, pensar que estos momentos finales ya están aquí. ¡Hay personas que como  todo va tan mal, se dejan llevar por el pesimismo, tienen poca formación bíblica, y empiezan a inventarse que el fin del mundo ya está aquí! 

 

¡¡Cuánto bien nos hacen estas advertencias!! Preguntado por este tema en otro evangelio, Jesús dice: “nadie, ni el Hijo del hombre, sabe ni el día ni la hora”. Ya está, nadie.

 

3. En toda la parte final del evangelio, Jesús nos advierte de las persecuciones ... “os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores,… y matarán a alguno de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi nombre”.

 

Jesús nos advierte y dice que seremos perseguidos. Hay muchas maneras de ser perseguido: una bromita ridiculizadora, un constante ataque a la Iglesia, unos medios de comunicación que no buscan verdad sino noticias morbosas, unos comentarios peyorativos cuando alguien tiene más de dos hijos, abuelos que no pueden hablar de fe a los nietos porque los hijos les riñen. Todos de alguna manera somos perseguidos.

Seremos perseguidos… ¡¡Jesús lo avisa!! ¡¡No pasa nada!!

 

A algunos les gustaría encerrar el hecho religioso en la conciencia de cada uno. Pero cuando Dios entra en tu vida, necesitas comunicarlo, compartirlo.

      

El hombre es un ser religioso, desde que el hombre es hombre siempre ha habido religiones y manifestaciones religiosas. Ello nos habla de que la religiosidad es una dimensión constitutiva de su ser, como la dimensión cultural, familiar, o la social. La religión no es una cosa elegible como el hacer inglés o taekwondo. El ser humano es religioso y si no se canaliza bien esta dimensión aparecen los tarots, los echadores de cartas, los horóscopos y la brujería. ¡Están creciendo mucho! Ya lo decía Chesterton: “Saca a Dios de la sociedad y el hombre creerá en cualquier cosa”.

 

Y Jesús ¿qué dice ante la persecución? Sorprendentemente Jesús nos dice: “Esto os servirá de ocasión para dar testimonio”. ¡Caray!

 

Esto es muy iluminador para nosotros que vivimos en un ambiente difícil para manifestar nuestra fe. Jesús nos anima a vivir las persecuciones como una oportunidad de dar testimonio. Tengámoslo presente.

 

Y a demás Jesús nos promete que no estaremos solos. Él estará en nosotros y actuará en nosotros: “os daré palabras y sabiduría”.

 

Hemos de aprender a ver las cosas como las ve Jesús. Y si Él dice que será una ocasión para dar testimonio, pues,  éste es nuestro camino hoy y ahora. Que así sea...

 

 

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Ciclo A Sun, 16 Nov 2025 10:10:00 GMT
Tierra Santa: el regreso al corazón de la fe http://www.camineo.info/news/160/ARTICLE/39502/2025-10-13.html CAMINEO.INFO.-

Después de tiempos marcados por la distancia y la incertidumbre, la paz vuelve a abrazar Tierra Santa. Las campanas vuelven a sonar en Jerusalén, los peregrinos retoman los caminos antiguos, y la luz que cae sobre sus piedras doradas parece brillar con una nueva esperanza. El silencio que durante un tiempo cubrió los lugares santos se ha transformado en oración, en canto, en vida que renace.

Tierra Santa no es solo un destino; es un encuentro con la raíz misma del alma cristiana. Cada rincón, cada colina, cada piedra guarda una historia que ha moldeado la fe de millones. Es el escenario donde lo divino se hizo humano, donde el amor se hizo carne y donde el sacrificio dio paso a la redención. Volver a ella es volver al principio, a los orígenes del Evangelio, a la fuente donde la fe se hizo visible y el amor de Dios se reveló al mundo.

Caminar por Jerusalén es adentrarse en el misterio. Las calles del antiguo barrio cristiano, el eco de los pasos en la Vía Dolorosa, la luz que se cuela por los arcos de piedra… Todo conduce hacia un solo lugar: el Santo Sepulcro, corazón palpitante de la fe. Allí, donde el silencio pesa y la emoción se hace oración, el creyente se encuentra frente al misterio más grande: la muerte vencida por el amor. Es imposible salir igual; en ese instante, la fe deja de ser una idea para convertirse en una certeza viva.

Más al norte, el Mar de Galilea se extiende como un espejo de calma infinita. Sus aguas reflejan los días luminosos de las primeras enseñanzas, los milagros, las parábolas, las caminatas junto a los discípulos. Sentarse en su orilla es sentir que el tiempo se detiene, que el mismo viento que agitaba las barcas de Pedro y Andrés acaricia hoy el rostro del peregrino. Allí, uno comprende que la fe también es confianza, serenidad y escucha.

En Belén, el lugar donde la esperanza se hizo niño, la fe se vuelve ternura. Allí, bajo la estrella que guió a los magos, el cristiano revive el asombro del principio: Dios hecho hombre, pequeño, vulnerable, cercano. Es imposible no conmoverse ante la simplicidad del pesebre, ante la humildad que dio inicio a la historia más grande jamás contada.

Nazaret, por su parte, enseña el valor de la espera, del silencio y del amor cotidiano. En esa aldea, entre sus calles sencillas y sus casas de piedra, el misterio se gestó en lo oculto. Es el recordatorio de que la fe se construye también en lo pequeño, en lo discreto, en lo que no busca brillo sino fidelidad.

Y si el Santo Sepulcro es el corazón, el Monte de las Bienaventuranzas es el alma de Tierra Santa. Allí, frente al horizonte del lago, resuenan palabras que siguen marcando el camino de los creyentes: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.” Hoy, cuando la paz vuelve a hacerse presente, esas palabras cobran una fuerza renovada. Peregrinar en este tiempo es también un gesto de reconciliación, una oración viva por la unidad y la esperanza.

Volver a Tierra Santa ahora, cuando los templos se abren nuevamente y los caminos se llenan de peregrinos, es volver a respirar el aire de la promesa. Es dejar que el alma se renueve al contacto con los lugares donde el cielo tocó la tierra. Es entender que la fe no solo se reza, sino que también se camina, se mira, se toca, se llora y se celebra.

Peregrinar es un acto de valentía espiritual. No es turismo ni curiosidad: es ponerse en camino para encontrarse con Dios en el escenario donde Él se reveló. Es dejar atrás lo cotidiano para abrirse al misterio. Cada paso por Tierra Santa es una oración; cada piedra, un testigo; cada mirada, una respuesta.

Hoy, cuando las tensiones dan paso al sosiego y la paz vuelve a posarse sobre la tierra donde nació la esperanza, el llamado a volver resuena más fuerte que nunca. Tierra Santa nos espera con sus luces y sus silencios, con su historia milenaria y su eterna novedad. Espera a cada creyente que anhela renovar su fe, comprender su origen y volver con el corazón lleno de gratitud.

Visitarla no debería ser un lujo, sino una necesidad espiritual. Quien la conoce comprende que no hay lectura, imagen o relato que pueda sustituir la experiencia de estar allí, de caminar donde caminó Cristo, de orar donde oró, de mirar el mismo horizonte que Él contempló. Es una vivencia que transforma, que renueva la mirada y que da sentido profundo a la palabra fe.

Tierra Santa está en paz. El tiempo de la distancia ha terminado. Las puertas se han abierto nuevamente para quienes buscan no solo ver, sino vivir el Evangelio en su propio suelo. Es el momento de volver, de responder al llamado silencioso que nace del corazón y que invita a reencontrarse con lo eterno.

Porque quien peregrina a Tierra Santa no solo viaja: renace.

Y para vivir esta experiencia con serenidad, Génesis Tours es el compañero ideal. Con años de dedicación al servicio del peregrino, ofrece la confianza, la organización y el cuidado que una experiencia tan profunda merece. Su conocimiento, atención personalizada y compromiso con la seguridad hacen que cada viajero solo tenga que preocuparse de lo esencial: vivir su encuentro con Dios.

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Colaboraciones Mon, 13 Oct 2025 11:59:00 GMT