(CAMINEO.INFO) - Después del visto bueno recibido desde la Diócesis Castrense de España, publicamos la entrevista que personalmente tuvimos con Don Francisco Pérez González, Arzobispo Castrense de España
Me detengo en la puerta de la nunciatura ante unos antiguos y altos muros que marcan el edificio, y que aparentemente parecen no mostrar nada; pero, al igual que la fe, que parece permanecer oculta, me abren la enorme puerta y ésta me muestra el interior en todo su esplendor: Un precioso, silencioso y luminoso patio me tranquiliza, pues a partir de aquí, ya sólo me queda encontrarme con el pastor, con el representante de Cristo para todos aquellos que han decidido dedicar su vida a la carrera militar. Me adentro por una serie de salones hasta llegar al despacho de Don Francisco Pérez González, que sale a recibirme.
Detrás de su rostro risueño, me encuentro con un castellano campechano, del pueblo de Frandovínez, cercano a la capital burgalesa, en la carretera que une ésta con Palencia. No sé por qué, pero su mirada transmite calma, y aunque no me quita los nervios, no me da la sensación de estar estrechando la mano de un Arzobispo que además ostenta la distinción de General de División.
Traspaso la puerta y contemplo un espacioso despacho bien iluminado y sencillo; bien adaptado para el puesto que ocupa, pues no sólo se trata de un cargo eclesial, sino de alguien que, como él me explica, tiene que relacionarse con los diversos estamentos políticos; eso sí, me puntualiza que, independientemente de su posición social, él no está llamado a ejercer política alguna, sino a dar la buena noticia de Cristo resucitado.Tras una breve descripción y presentación por mi parte de nuestra Agencia de noticias, pasamos directamente a la entrevista.
Camineo: Desde diferentes lugares de la sociedad, en estos tiempos difíciles para la Iglesia, resuenan de nuevo los ecos en los que la gente se pregunta si es lícito ser militar y católico. Desde nuestra página, antes de dedicarnos a realizar conjeturas o buscar artículos de opinión en diversos medios, siempre hemos querido acudir a la voz del pastor; y qué menos, en esta ocasión que hacerle a usted la pregunta. ¿Se puede ser militar y Católico?
— Evidentemente, sí. Toda persona tiene el derecho a defenderse y a sentirse protegido. La Iglesia, en diversos documentos, cartas, etc., refleja este derecho de la propia persona a la defensa de su propia vida; por eso es totalmente lícito que exista un determinado número de personas que dediquen su vida a la seguridad de los demás, garantizando este derecho. ¿Qué sería de la sociedad si no existiera la Policía, la Guardia Civil o el Ejército? Es más, Jesucristo, con sus propias palabras dijo: “No hay mayor amor que el que da la vida por sus amigos” y este es el sentido que hemos de dar a aquellos creyentes que deciden dedicarse a la entrega de su vida para el servicio de los demás. Esto ha sido así desde siempre, incluso cuando el ejército ha realizado sus labores de defensa de la paz más allá del territorio español, como así ha sido en Mostar, Kosovo, Sarajevo y ahora en Afganistán. Cerca de 70.000 soldados han pasado por la antigua Yugoslavia, incluso con la pérdida de su propia vida y, muchos de ellos han necesitado una asistencia espiritual que la Iglesia les ha proporcionado de buena gana.
Camineo: ¿Y cómo es posible defender la fe es esas situaciones tan complicadas? Más aún ahora, cuando aumentan las presiones e influencias sobre la intención de introducir el laicismo en todos los ámbitos de la sociedad.
— No sólo se puede defender; incluso ésta aumenta o se vive con más intensidad debido a la situación tan especial y complicada. Tenemos incluso casos dentro de nuestro ejército, de militares destacados en misión de paz, que han conocido a Jesucristo en aquellos lugares y han abrazado la fe en estas situaciones tan difíciles; incluso en los últimos años se están dando casos como los de solicitar el sacramento del Bautismo por parte de algunos y así abrazar la fe.
En cuanto a las presiones sociales, es evidente que llegan también al ejército y hay que convivir con ellas; pero hoy en día, cada vez que se prepara un destacamento, siempre nos llaman para que les acompañe un páter, un capellán, pues esto les hace sentirse más seguros; les da una tranquilidad espiritual que siempre necesitan. Ahora mismo, en cualquier lugar, allá donde se encuentre un destacamento militar, se ha edificado una capilla para el servicio de los militares, cuando al principio era una simple tienda de campaña.
Camineo: ¿Cómo ve usted su cargo de Arzobispo dentro de la política? Porque, por el puesto que ocupa ¿tendrá que relacionarse con ellos?
— Dios me libre de hacer política. Yo no soy político, soy religioso; yo ejerzo una misión pastoral y ésta es la de anunciar a Jesucristo y la salvación de los hombres a través del misterio de la cruz. Mi labor es la de proclamar la buena nueva de la resurrección y el Amor de Dios a los hombres. Es cierto que he de reunirme con ellos, hablar con los ministros; incluso con el Rey que es el jefe de los ejércitos y velar porque los acuerdos Iglesia Estado fructifiquen. Las relaciones son cordiales y el respeto es mutuo.
Camineo: ¿Cómo están ubicados dentro de la Iglesia?
— Hasta hace unos años éramos una Vicaría; es decir, dependíamos y representábamos la autoridad de Roma, pero fue Su Santidad Juan Pablo II, a la luz del Concilio Vaticano II, fue quien nos convirtió en una Diócesis; de esta manera, si antaño teníamos una dependencia directa de Roma, ahora funcionamos como el resto de las demás diócesis, con su propia independencia, y en la que podemos crear seminarios, ordenar nuestros propios sacerdotes, incardinar otros, impartir sacramentos, etc. Yo mismo, como Arzobispo Castrense, tengo los mismos derechos y obligaciones que cualquier otro obispo diocesano y soy miembro por pleno derecho de la Conferencia Episcopal.
He de añadir que carecemos de la particularidad geográfica del resto de las Diócesis, pues nuestra labor se extiende a cualquier lugar o territorio en el que se encuentre un militar o miembro de la misma. Nuestros límites geográficos no existen como tales, pues realizamos nuestra labor para aquella porción del pueblo de Dios que por sus circunstancias, no tiene una ubicación concreta.
Camineo: ¿Cuál es la labor social que ejercen? ¿Se dedican a la educación, asistencia sanitaria, etc.?
— No es así exactamente. Eso son labores propias de las misiones que se hayan encomendado al destacamento. Nuestra labor como Diócesis es la de ejercer la pastoral y la asistencia espiritual a los soldados, que en determinadas ocasiones es muy necesaria. Es cierto que dentro de estas labores el servicio social está realizado por creyentes, pero no es este nuestro cometido.
Camineo: En zonas como la actual Afganistán, donde la mayoría creyente es musulmana ¿cómo realizan esta labor?
— Hubo ciertos conflictos en su día que actualmente están prácticamente solucionados, pues por medio de la conversación y el entendimiento, hemos alcanzado un grado de respeto mutuo aceptable.
Camineo: Ya para terminar ¿Cómo es la jornada habitual del Arzobispo Castrense de España?
— Por regla general me levanto muy temprano y, dependiendo de mi agenda, bien tengo que salir para realizar alguna visita, o marcho de viaje; cuando no es así, atiendo los asuntos del despacho y recibo visitas o entrevistas. Eso sí, mi primera actividad es la de ponerme cara a Dios a través de la oración para que él me permita ejercer mi cargo al servicio de los demás y no me deje llevar por mis egoísmos y mis propias ideas; que me ayude a ejercer como buen cristiano en esta misión que me ha encomendado.
Después de una jugosa charla de media hora larga en la que no hemos transcrito todo lo que se ha hablado, pues hemos de mostrar, la música, el tono, el sentimiento que el pastor de los militares lleva en su carisma de obispo; es decir, intentar dar color a lo que las letras por sí solas no muestran.
En primer lugar, Don Francisco es un hombre de fe; pausado pero no lento, que transmite bien el espíritu de lo que quiere decir, pues se le ve amor y dedicación a su misión, así como la intención de romper con los tópicos que la mayoría tenemos a la hora de compaginar lo militar con lo creyente. En ningún momento ha mostrado una visión guerrera del ejército, más bien al contrario; habla de los militares como de alguien que ha descubierto una vocación de servicio, con una actitud de entrega (incluso de la vida) y de amor a la patria y, por tanto a las personas que la componen.
He visto en sus ojos cómo ha contemplado el sufrimiento de aquellos, que ha sido capaces de entregar su propia persona, alejados de sus familias, amigos y entorno, para donarse a otras personas desconocidas, víctimas de la injusticia de los hombres. Han visto cómo seres humanos han sido pisoteados sus derechos y libertades y han acudido para intentar ayudarles a reconstruir lo que el odio ha hecho en su tierra.
Esta es la respuesta del Pastor castrense a una pregunta a la que muchos no encontrábamos respuesta. Es cierto: Se puede compaginar la milicia y la fe y éstas no entran en contradicción.
Si alguien está interesado en conocer más a fondo las dedicaciones de la Diócesis Castrense, puede consultar directamente en la siguiente dirección: http://www.arzobispadocastrense.com