·Portada
·Iglesia en el Mundo
·Iglesia en España
·Iglesia Latinoamérica
·Hablan los Obispos
·Homilias
·Realidades Eclesiales
·Reflexion en libertad
·Fe y Razón
·Cultura
·Sociedad


  >
Sep 2008
MoTuWeThFrSaSu
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30          

Visitas hoy
Total visitas

  Portada:: Reflexion en libertad:: Colaboraciones:: Pobreza, desprendimiento, entrega de sí

CAMINEO.INFO.- Pobreza, desprendimiento

5 / 5 (2 Votos)

Pobreza, desprendimiento, entrega de sí


18-07-2008

CEM.- La ausencia de ataduras en nuestro corazón es disposición indispensable para ser alma de oración. Nuestro anhelo de tener intimidad divina nos exige no sólo la permanencia con Jesús en la soledad del recogimiento interior, sino también la soledad o renuncia a todo gusto que no sea puramente para honra y gloria de Dios, es decir, a cuanto no nos lleve a Dios, a todo afecto desordenado, a todo apego, a todo afán desmedido de algo. Esto resulta particularmente difícil en una sociedad como la nuestra, que considera el consumo como valor prioritario. Es verdad que este desprendimiento total no significa que vivamos hoy igual que en la edad de piedra, pues nos encontramos inmersos en un ambiente laboral, familiar y social del que no podemos prescindir, y que no sólo no despreciamos, sino que asumimos para llevarlo a Dios. Pero la libertad de toda atadura que lo esclavice nos resulta imprescindible para remontar el vuelo hasta las alturas. El autor de la Imitación de Cristo explica que mientras uno no se desembaraza de todas las criaturas, no es posible aplicar con libertad el espíritu a las cosas divinas. Por esto existen pocos contemplativos, porque son pocos los que saben alejarse enteramente de las criaturas perecederas. 1

Pasemos a analizar otras libertades que se precisan como disposición para la vida de oración. Diremos por principio de cuentas que no se trata del simple carecer de las cosas, porque eso no libera nuestra alma si permanece el ansia de ellas, sino de la desnudez y apetito de ellas, que es lo que realmente la libera. Una vida centrada en la fe es necesariamente totalizante: Dios o lo religioso no ha de ser ya ahora un aspecto de nuestra vida, sino nuestra vida toda. Teresa dice que no se da este Rey sino a quien se le da del todo, 2 y Juan de la Cruz habla, para quienes deciden emprender este camino, de todo y de nada. 3 ‘El amor -dice por su parte la canción popular- es un espacio donde no hay lugar / para otra cosa que no sea amar’. Alguien podría objetar que eso se pide sólo a quienes renuncian al mundo para aislarse entre las protectoras tapias de un monasterio, pero que resulta inaplicable al hombre metido hasta las cejas en el trasiego cotidiano, donde debe luchar para adquirir los medios de subsistencia, de cultura y de seguridad que reclama la vida moderna. La clave está en el fondo del corazón: es compatible vivir en un ambiente provisto de todos los adelantos tecnológicos mientras mantenemos las más radicales renuncias y austeridades, porque en cada instante nos negamos a nosotros mismos para afirmarlo a Él, a Dios, como Aquel a quien todo se le rinde, y se le rinde sin medianías y sin discusión. Porque ahora no se trata sólo de liberarnos de ataduras en un campo concreto -pureza, templanza, bienes terrenos- sino que debemos conseguirlo en todos: Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todo lo que posee no puede ser mi discípulo. 4

Los místicos castellanos denominan a este proceso de liberación de ataduras purificación activa, porque se trata de realidades que nosotros, activamente, podemos dejar. Las purificaciones pasivas serán las que Dios envíe para continuar el proceso ascendente de nuestra alma, pero a Él le hace falta que nosotros queramos primero despojarnos de lo que esté en nuestras manos. Si no nos da la gana hacerlo, Él nos respeta, deteniéndose en el umbral de nuestra puerta, y entonces la historia de amor entra en un compás de espera, hasta que le franqueemos la entrada.

El orden de nuestros afectos que se precisa para recibir los dones divinos puede hacernos necesario prescindir incluso de una apetencia tan sublime como un trascendental, por ejemplo la belleza. No se trata de despreciar los bienes dotados de valores, sino que lo característico de la transformación del corazón es el amare in Deo, ‘amar todas las cosas en Dios’. Esta actitud no sólo implica que amemos a Dios por encima de todo, sino que nuestro amor a todas las otras cosas esté incorporado al amor a Dios. Así, por ejemplo, si de la belleza se trata, esa belleza desplegada en la naturaleza o en el arte debería ser disfrutada en Dios, de modo que la plena apreciación de la misma nos conduzca de un modo o de otro a la realidad de Dios, pues encontramos en ella un destello de la Belleza infinita.

Hemos, pues, de purificar nuestro corazón dejándolo sólo con aquello que lo lleve a Dios y liberándolo de todas las realidades que lo esclavizan, lo debilitan o lo oscurecen para la luminosidad divina. Si amamos con pasión, pongamos por caso, la belleza de la música, pero no advertimos existencialmente la conexión que guarda con la Belleza divina, el Espíritu no puede tomar posesión de nosotros mientras no logremos subordinar, como debemos, la una a la otra. Lo mismo podemos decir si perdemos la cabeza por unos camarones gigantes o un vaso de whisky, o si seguimos con frenética pasión la marcha de nuestro equipo deportivo, o si mantenemos con fruición desmedida un determinado hobby personal. Con sinceridad habremos de preguntarnos si esas realidades nos conducen a Dios o nos suponen un estorbo para ir a Él. Cuando el corazón está libre de los afectos terrenos -explica monseñor Martínez- entra triunfalmente en él el amor celestial. Poseemos a Dios en el punto preciso en que dejamos las criaturas. Cuando el corazón está vacío, cuando el alma está desprendida, cuando se han roto las cadenas que nos unen a la tierra, entonces encontramos al Amado de nuestra alma, entonces Dios nuestro Señor nos llena con su majestad, con su hermosura, con su bondad y sus riquezas inefables. 5

Vale la pena convencernos a nosotros mismos que la adicción a que podemos vernos sujetos no se reduce al tabaco, a drogas alucinógenas, o a bebidas embriagantes. Podemos encontrarnos enganchados por cualquier otro tipo de atadura, menos patente pero igualmente esclavizante: la del éxito económico, la del frenesí profesional o la del anhelo de consuelos afectivos. O incluso drogas tan prosaicas como la TV-adicción o la de no poder prescindir de cierto descanso. Hay quien es esclavo del reloj, de la computadora o de los respetos humanos. Otros del status o del modelo de automóvil que poseen (o del que no poseen). Aun hay otros que lo son de la coca-cola, y otros del café. No se trata, como es obvio, de caer en un maniqueísmo que valore negativamente lo terreno, pues Dios nos ha dado este mundo para que lo gocemos, como prueba sensible de que nos ama. Pero tampoco de vendernos a él, porque somos ciudadanos del cielo.

En este punto, la enseñanza multisecular de la Iglesia es unánime: un hilo impide la elevación del alma. Despéguese toda ánima de consuelo humano si quiere que el Espíritu Santo la consuele, dice san Juan de Ávila. 6 Y san Bernardo: Delicada es la consolación divina y muy sutil, y no se da a los que admiten consolaciones humanas. 7 El autor de la Imitación explica que no hay otro modo de gozar de Dios sino dejando el gozo de todo cuanto no sea Dios: encontrarán la suavísima consolación del Espíritu Santo aquellos que por amor tuyo renuncian a todo deleite. 8 Para ser contemplativo se precisa -dice san Juan de la Cruz- el más completo y absoluto de los desasimientos. El ser tan pocos los contemplativos se debe a que son muy pocos los enteramente desasidos de sí mismos y de las criaturas. Si quitase esos impedimentos y verlos del todo quedándose en la pura desnudez y pobreza de espíritu, luego el alma ya sencilla y pura se transformará en la sencilla y pura Sabiduría Divina que es el Hijo de Dios. 9 Por su parte, el Catecismo repite sin contemporizar la enseñanza clásica cuando dice que la mirada de fe, fijada en Jesús supone una atención a Él que es renuncia a mí. 10 Y san Josemaría: Desasimiento. -¡Cómo cuesta!... ¡Quién me diera no tener más atadura que tres clavos ni más sensación en mi carne que la Cruz!. 11

El desprendimiento ha de abarcar, pues, no sólo a las criaturas, sino también a nosotros mismos. Quizá sea más difícil esto último, pues el riesgo de la afirmación del yo es más sutil, por más interior. De hacerlo, iremos acostumbrándonos a preferir al otro por encima de nosotros mismos; seremos capaces de sonreírle al cargante o endulzar cualquier resentimiento, sobre todo aquellos que parecen grabados a cincel dentro del alma. Hemos de afrontar un camino de destrucción del ego, renunciando para siempre a la vanagloria, a ser demasiado singulares, a buscar cualquier excepción. Un verdadero holocausto, porque seguimos a Cristo, porque sólo muriendo podremos resucitar con Él.

San Josemaría, con todos los maestros de espiritualidad, acierta a darnos la regla para saber hasta dónde ha de llegar nuestro desprendimiento. Hemos de erradicar de nuestra vida, dice, todo cuanto no sea medio para ir a Dios, todo cuanto no se oriente exclusivamente para honra y gloria de Dios: Todo lo que no te lleve a Dios es un estorbo. Arráncalo y tíralo lejos. 12

Eso nos llevará a prescindir generosamente de una cosa tras otra de aquellas ajenas al amor. Todas. Mientras no lo hagamos, viviremos como hipnotizados, estragado nuestro paladar por el sabor del sucedáneo, sin gusto para percibir el amor silencioso que llega con la vida de oración.

__________________________________________________________________________

1 Imitación de Cristo, Libro III, c. 31
2 Camino de perfección 24, 4
3 Para venir a gustarlo todo / no quieras tener gusto en nada... (Subida 1, 13, 12)
4 Lucas 14, 33
5 LUIS MARÍA MARTÍNEZ, El Espíritu Santo y sus frutos, Editorial La Cruz, México 1982, p. 12
6 Sermones sobre el Espíritu Santo, Ed. Rialp, Madrid 1957, p. 19
7 In Vigilia Nativ. Domini, serm. IV, 1
8 Libro III, c. 11, n. 5
9 El autor de la Subida del Monte Carmelo escribió al principio de esta obra, en el grabado que hace de frontispicio: ‘nada, nada, nada’, en el camino más directo a la cumbre. Arriba anotó lo siguiente: Cuando con amor propio no lo quise, dióseme todo sin ir tras ello, y la razón de esto –ganarlo todo cuando uno logra el desasimiento de todo- lo explica magistralmente en la misma obra: Adquiere (el hombre) más gozo y recreación en las criaturas con el desapropio de ellas, el cual no se puede gozar en ellas si las mira con asimiento de propiedad... Adquiere más en el desasimiento de las cosas, clara noticia de ellas para entender bien las verdades acerca de ellas, así naturalmente como sobrenaturalmente. Por lo cual las goza muy diferentemente que el que está asido a ellas, con grandes ventajas y mejorías. Porque éste las gusta según la verdad de ellas; esotro según la mentira de ellas; éste según lo mejor; esotro según lo peor; éste según la sustancia, esotro que ase su sentido a ellas, según el accidente. Porque el sentido no puede coger ni llegar más allá que al accidente, y el espíritu purgado de nubes y especies de accidente penetra la verdad y el valor de las cosas... Por lo cual el gozo anbla el juicio como niebla; la negación y purgación del gozo deja el juicio claro, como el aire los vapores cuando se deshacen. Gózase, pues, éste en todas las cosas, no teniendo el gozo apropiado de ellos, como si las tuviese todas; y esotro, en cuanto las mira con particular atención de propiedad, pierde todo el gusto de todas en general (Subida 1, III, c. XX). San Pablo lo dice en apretaqda frase: ‘nihil habentes et omnia possidentes’: ‘nada tenemos y lo poseemos todo’ (II Cor 6, 10).
10 Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2715
11 SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ, Camino, 151
12 SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ, Camino, 189. El mismo deseo de totalidad de entrega se lee en el n. 108 de Forja: Jesús, si en mí hay algo que te desagrada, dímelo, para que lo arranquemos


Preview Chanel Preview Chanel
Comenta la noticia
Los comentarios tiene un número limitado de carácteres. Tu mensaje ha de ser corto y conciso. Si quisieras hacer una exposición más prolongada, puedes abrir un tema de debate en los FOROS


Tu nombre:
Tu email:
Asunto:
Tu Comentario: (recuerda introducir el código alfa-numérico de seguridad antes de enviar)


  ARTÍCULOS RELACCIONADOS

Preview Chanel Preview Chanel
camineo.info 2005
PHPCow news publishing script, content management system