CAMINEO.INFO.- El arzobispo de Madrid, cardenal Antonio María Rouco Varela, pronunció ayer, como presidente del Episcopado español, el discurso inaugural de la XCIV Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal, donde comentó algunas cuestiones de actualidad como el Año Sacerdotal, la crisis económica y moral, el respeto a la vida, la lucha contra el hambre y la educación
Preocupado por la “deficiente regulación jurídica" de la enseñanza de la Religión y Moral Católica en la escuela y del profesorado que la imparte, el cardenal Rouco dedicó gran parte de su discurso inaugural a la educación y afirmó que la regulación vigente “no se adecua a lo previsto” en los Acuerdos Iglesia-Estado de 1979. A su juicio, los profesores de esta materia están en “permanente situación de verdadera heroicidad pedagógica”.
A este propósito, consideró que la actual situación de deterioro de la formación religiosa y moral “no es bueno para nadie”, al tiempo que denunció que muchos jóvenes se ven privados de ella u obligados a recibirla en condiciones “difíciles y discriminatorias”. Además, resaltó que la actual asignatura obligatoria de "Educación para la Ciudadanía", que cuenta con miles de objeciones, no debería ser “una materia de formación moral y de visión del hombre, de la vida y del mundo” y criticó que sea utilizada como “la fórmula típica de una enseñanza ideológica y adoctrinadora”.
No se olvidó, tampoco, de recordar la alarmante situación que se vive en la escuela, donde el fracaso escolar es cada vez mayor, hay violencia en las aulas, los profesores pierden la autoridad humana y pedagógica o los alumnos reciben “una educación sexual impartida sin criterios morales y sin que los padres de los alumnos la conozcan”.
Continuó hablando de la educación para poner de manifiesto que los titulares de la educación son, en primer lugar, los padres y después las instituciones que integran la sociedad y el Estado, éste último de forma “subsidiaria”. Recordando el artículo 27 de la Constitución española, señaló que el pacto escolar se podrá lograr si se garantizan los principios de educación para todos y la libertad de enseñanza.
En su discurso, en el que también dirigió unas palabras de bienvenida al Nuncio, se refirió, también, a la crisis moral y económica que atraviesa la sociedad, que "debería convertirse en ocasión para abordar a fondo la situación de la familia humana". "El falso señuelo del capitalismo y del hedonismo afecta a todos los seres humanos en los más diversos contextos culturales y geográficos", dijo y recordó las medidas concretas que ha propuesto el Papa Benedicto XVI para superar la crisis económica, que "se encuadran siempre en el gran objetivo de salvaguardar el primer capital social, que es el ser humano".
Según explicó, esto implica "huir tanto de la ideología del mercado autorregulado como del Estado planificador de todo: el binomio exclusivo mercado-Estado corroe la sociabilidad". La atención preferente a ese capital social exige, a su juicio, "poner en el centro de atención y preocupación de la política social la apertura a la vida y el respeto de la ecología humana.
En el marco del Año sacerdotal, inaugurado por el Papa el pasado 19 de junio, el arzobispo de Madrid ha subrayado que de la renovación de los sacerdotes depende en gran medida la renovación de la vida de la Iglesia y, por tanto, también de toda la sociedad. El cardenal Rouco reconoció que los sacerdotes son menos y tienen más edad que hace algunos años -la media en España es de 63,30 años y en algunas zonas llega hasta los 72 años-, unas cifras que "deben hacer reflexionar" y estimular para "adoptar decisiones adecuadas".
También, se pronunció sobre Manos Unidas, el Congreso Eucarístico Internacional, la Jornada Mundial de la Juventud y el Catecismo “Jesús es el Señor”.