LA RAZON.- Benedicto XVI manifestó ayer, desde su residencia veraniega de Castel Gandolfo, la importancia fundamental que tiene la oración en la vida de toda persona y resaltó que «como nos enseñan las Sagradas Escrituras quien reza no pierde nunca la esperanza, aun cuando llegase a encontrarse en situaciones difíciles e incluso humanamente desesperadas». El Papa aseguró que no deja de rezar por la paz y para que cesen las «angustias relacionadas con las incertidumbres que la humanidad está viviendo en este momento».
Su Santidad retomó ayer la tradicional audiencia general que celebra todos los miércoles, y que no se llevaba a cabo desde el 2 de julio, momento en el que se supendió con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. En las catequesis, el Papa dijo que son «verdaderamente abundantes las personas que me escriben pidiéndome que rece por ellas» y «que me manifiestan sus alegrías, sus preocupaciones y proyectos de vida, pero también los problemas familiares y de trabajo, los deseos y esperanzas que llevan en el corazón», explicó.
Benedicto XVI indicó que el «primer servicio» que puede hacer él como servidor de la Iglesia a la humanidad es «el de la oración» y afirmó que al rezar pone «las manos del Señor con confianza en el ministerio que Él mismo me ha confiado, junto a la suerte de toda la comunidad eclesial y civil».
Mártires del siglo pasado
El Papa rememoró la historia de los santos del siglo XX y recordó especialmente a dos santos contemporáneos, la monja carmelita de origen judío Edith Stein -Santa Teresa Benedicta de la Cruz-, y el sacerdote polaco Maximiliano María Kolbe, muertos en el campo de concentración nazi de Auschwitz y cuyas celebraciones litúrgicas tienen lugar el 9 y 14 de agosto.
Ambos «terminaron con el martirio su vida terrenal en el campo de concentración de Auschwitz. Aparentemente sus existencias podrían ser consideradas como una derrota, pero justo en su martirio resplandece el fulgor del amor que vence la tinieblas del egoísmo y del odio» aseguró el Papa.
Finalmente, durante el tradicional saludo en lengua española, el Papa invitó a los fieles a «contemplar con fervor el testimonio de estos santos» y, «al seguir sus huellas», les pidió que acojan «con humildad la palabra de Jesucristo», que la mediten cada día y la lleven a la práctica «con valentía y constancia».